CUENTO:
Texto de carácter narrativo y literario.
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Era una noche oscura y fría. Un auto viejo y sucio circulaba lentamente por las calles del barrio. El conductor era un sujeto de mal aspecto, con una barba descuidada y una mirada perdida. Llevaba una gorra negra y una chaqueta de cuero. No parecía tener un destino fijo, solo se limitaba a recorrer las casas una por una, como si buscara algo o a alguien.
Los vecinos lo habían visto varias veces, pero nadie se atrevía a acercarse o a llamar a la policía. Algunos pensaban que era un ladrón, otros que era un espía, y otros que era un loco. Lo cierto es que nadie sabía quién era ni qué quería.
Lo que los vecinos ignoraban era que el sujeto tenía una razón para hacer lo que hacía. Hacía diez años, había vivido en ese barrio con su esposa y su hijo. Eran una familia feliz, hasta que una noche, un incendio arrasó con su casa y se llevó la vida de sus seres queridos. El sujeto logró escapar, pero quedó marcado por el dolor y la culpa. Desde entonces, vagaba por el mundo sin rumbo, hasta que un día, decidió volver al lugar donde había sido feliz.
Pero al llegar, se encontró con que todo había cambiado. Su casa ya no estaba, y en su lugar había una nueva construcción. Las demás casas también habían sido remodeladas o reemplazadas. Los antiguos vecinos se habían mudado o fallecido. El barrio que él conocía ya no existía.
Sin embargo, él no podía aceptarlo. Se negaba a creer que todo lo que había amado se había ido para siempre. Por eso, cada noche, salía a manejar por el barrio, esperando ver algún rastro de su pasado, alguna señal de que su familia aún estaba ahí. Pero nunca encontraba nada, solo el vacío y el silencio.
Así pasaban sus días, entre la nostalgia y la desesperación, sin saber que su presencia causaba temor e intriga entre los nuevos habitantes del barrio. Nadie se imaginaba la triste historia que se escondía detrás de aquel sujeto que andaba manejando en auto a altas horas de la noche sin parar.
- ¿Qué tal, amigos? ¿Puedo unirme a ustedes? - les preguntó.- ¡Claro que sí! - le respondieron. - ¿Sabes tocar algún instrumento? - Bueno, no soy muy experto, pero puedo intentarlo - dijo Jesús. Le pasaron una guitarra y se puso a tocar una canción popular. Los jóvenes se sorprendieron de su habilidad y se pusieron a cantar con él. Jesús se divertía mucho, riendo y compartiendo con ellos. Les contó algunas historias de sus viajes y les enseñó algunas lecciones de amor y paz.
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- Eres increíble, amigo - le dijo uno de los jóvenes. - ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Jesús - respondió él.
- ¿Jesús? ¡Qué nombre más bonito! - exclamó otro. - ¿De dónde eres?
- Soy de Nazaret, una pequeña ciudad de Galilea - dijo Jesús.
- ¡Qué lejos! ¿Y qué haces aquí en Valparaíso? - le preguntó otro.
- Vine a conocer esta hermosa ciudad y a traer un mensaje de esperanza a su gente - dijo Jesús.
- Pues te damos la bienvenida, Jesús - le dijeron los jóvenes. - Eres uno más de nosotros.
Jesús se sintió muy agradecido por la hospitalidad y el cariño que le mostraron los jóvenes. Se dio cuenta de que había encontrado unos nuevos amigos en Valparaíso.
Mientras tanto, en un rincón de la plaza, había un joven solitario que observaba la escena con tristeza. Se llamaba Mateo y toda su vida había sido menospreciado por los demás. Su familia lo había abandonado cuando era niño y había crecido en un orfanato. No tenía amigos ni nadie que lo quisiera. Se sentía solo y vacío.
Jesús lo vio y sintió compasión por él. Dejó la guitarra y se acercó a Mateo.
- Hola, ¿cómo te llamas? - le preguntó.
- Me llamo Mateo - respondió él con timidez.
- Mucho gusto, Mateo. Yo soy Jesús - dijo Jesús.
- Lo sé - dijo Mateo. - Te he estado escuchando. Eres muy bueno tocando la guitarra y contando historias.
- Gracias, Mateo. Me alegra que te guste lo que hago - dijo Jesús.
- A mí me gustaría hacer lo mismo que tú, pero no sé cómo - dijo Mateo.
- ¿Qué te gustaría hacer, Mateo? - le preguntó Jesús.
- Me gustaría tener amigos, reír, compartir, ser feliz - dijo Mateo.
- Pues yo quiero ser tu amigo, Mateo - dijo Jesús. - Y te quiero enseñar algo muy importante: tú eres un hijo de Dios y él te ama con todo su corazón.
- ¿De verdad? - preguntó Mateo con incredulidad.
- Sí, de verdad - afirmó Jesús. - Dios te creó a su imagen y semejanza y tiene un plan maravilloso para tu vida. Él nunca te abandona ni te rechaza. Él está siempre contigo y quiere que seas feliz.
- No lo puedo creer - dijo Mateo con lágrimas en los ojos.
- Créelo, Mateo. Es la verdad - dijo Jesús con ternura. - Y yo estoy aquí para demostrártelo. Ven conmigo, quiero presentarte a mis amigos.
Jesús tomó la mano de Mateo y lo llevó hacia el grupo de jóvenes que seguían tocando música y bailando. Les presentó a Mateo y les pidió que lo acogieran como uno más de ellos. Los jóvenes aceptaron a Mateo sin dudar y lo invitaron a participar en su fiesta. Mateo se sintió feliz por primera vez en su vida. Se olvidó de su pasado doloroso y se llenó de esperanza. Se puso a tocar, a cantar, a bailar, a reír, a compartir con Jesús y sus nuevos amigos.
Jesús lo miró con amor y se alegró de haber cumplido su misión. Había traído la luz de Dios a un corazón oscuro y le había dado una nueva vida. Había hecho un milagro en Valparaíso.
Jesús seguía caminando por Valparaíso, disfrutando de su belleza y su diversidad. Llegó a la Subida Cumming, una calle llena de vida y color. Escuchó el sonido de un organillo que tocaba una melodía alegre. Se acercó al músico y le dio las gracias por su arte.
- De nada, amigo - le dijo el músico. - ¿Te gusta el organillo?
- Me encanta - dijo Jesús. - Es un instrumento muy especial.
- Lo es, lo es - dijo el músico. - Tiene mucha historia y mucha magia.
- ¿Magia? - preguntó Jesús.
- Sí, magia - dijo el músico. - El organillo tiene el poder de alegrar los corazones y de unir a las personas.
- ¿De verdad? - preguntó Jesús.
- Sí, de verdad - dijo el músico. - Mira a tu alrededor y verás.
Jesús miró a su alrededor y vio que el organillo había atraído a muchos jóvenes que se habían reunido en la vereda. Algunos cantaban, otros bailaban, otros conversaban. Todos se veían felices y animados.
- ¿Ves? - dijo el músico. - El organillo crea una atmósfera de armonía y fraternidad.
- Es maravilloso - dijo Jesús.
- ¿Quieres probarlo? - le ofreció el músico.
- ¿Yo? - se sorprendió Jesús.
- Sí, tú - insistió el músico. - Tú tienes algo especial, amigo. Tú tienes el don de la música.
- Bueno, no sé... - dudó Jesús.
- Vamos, anímate - lo animó el músico. - Te presto mi organillo y tú tocas lo que quieras.
Jesús aceptó el ofrecimiento y tomó el organillo entre sus manos. Lo miró con curiosidad y lo hizo sonar. El organillo emitió una nota clara y dulce. Jesús sonrió y se puso a tocar una canción que le salió del alma. Era una canción de amor y paz, de esperanza y fe, de alegría y gratitud.
Los jóvenes que estaban en la vereda se quedaron maravillados con la canción de Jesús. Se acercaron más a él y se pusieron a cantar con él. La canción se extendió por toda la Subida Cumming y llegó a los oídos de más personas que se sumaron al coro. Pronto, toda la calle se convirtió en una fiesta musical.
Jesús se sintió muy feliz de ver cómo su canción había unido a tantas personas. Les dio las gracias por su participación y les invitó a seguirlo en su recorrido por Valparaíso.
Los jóvenes aceptaron con entusiasmo y siguieron a Jesús por las calles de la ciudad. Jesús los llevó a conocer diferentes lugares y personas que le habían llamado la atención.
Entraron en una disquería donde había discos de Victor Jara y Violeta Parra, dos grandes artistas chilenos que habían cantado por la justicia y la libertad. Jesús les habló de la importancia de la música como una forma de expresión y de protesta. Les dijo que ellos también podían usar su voz para defender sus derechos y los de los demás.
Salieron de la disquería y se encontraron con un poeta que les enseñó francés. El poeta era un hombre culto y simpático que les contó historias de París, la ciudad del amor y la luz. Les enseñó algunas palabras y frases en francés que les parecieron muy bonitas. Les dijo que el francés era un idioma muy elegante y romántico.
Continuaron su camino y llegaron a un mural con los versos de Pablo Neruda, otro gran poeta chileno que había ganado el Premio Nobel de Literatura. Jesús les leyó algunos de sus poemas que hablaban del mar, del amor, de la vida. Les explicó que Neruda era un poeta universal que había sabido captar la esencia de las cosas con su palabra. Les dijo que ellos también podían escribir poemas que expresaran sus sentimientos y sus sueños.
Así, Jesús los fue guiando por Valparaíso, mostrándoles su belleza y su riqueza cultural. Pero también les mostró su realidad social, sus problemas y sus desafíos.
En el camino, se encontraron con muchas personas tristes, gente pobre que no tenía empleo, jóvenes adolescentes con autismo a quienes les costaba hacer amigos, mujeres con depresión, niños mapuches que se sentían mal por ser abusados. A todos ellos, Jesús les dio una palabra de aliento, un abrazo, una sonrisa. Les dijo que no estaban solos, que él los amaba y que Dios los amaba. Les dijo que tenían un valor infinito y que podían superar sus dificultades. Les dijo que confiaran en él y en su poder.
Los jóvenes que acompañaban a Jesús se conmovieron con su bondad y su compasión. Se dieron cuenta de que Jesús era diferente a los demás, que tenía algo especial, algo divino. Se preguntaron quién era él y de dónde venía.
Jesús les dijo que él era el Hijo de Dios y que había venido al mundo para salvar a la humanidad. Les dijo que él era el camino, la verdad y la vida. Les dijo que él era el amor.
Los jóvenes quedaron impresionados con sus palabras y sintieron una gran admiración por él. Algunos le creyeron y otros no, pero todos lo respetaron y lo quisieron.
Jesús los invitó a seguirlo y a ser sus discípulos. Les dijo que él los haría pescadores de hombres, que les daría una misión y un propósito. Les dijo que él los haría felices.
Algunos aceptaron su invitación y otros no, pero todos le agradecieron por lo que había hecho por ellos.
Jesús los bendijo a todos y siguió su camino por Valparaíso.
Al final del día, Jesús y sus amigos llegaron a un mirador desde donde se podía ver toda la ciudad y el mar. El sol se estaba poniendo y el cielo se teñía de colores. Era un espectáculo maravilloso.
Jesús les dijo a sus amigos que ese era el regalo de Dios para ellos, que esa era la obra de su Padre. Les dijo que Dios había creado todo lo que veían con amor y sabiduría. Les dijo que Dios quería que disfrutaran de su creación y que cuidaran de ella.
Los amigos de Jesús contemplaron el atardecer con asombro y gratitud. Se sintieron felices y bendecidos. Se abrazaron unos a otros y le dieron las gracias a Jesús por haberles mostrado la luz de Dios.
Jesús los abrazó también y les dio las gracias por haberle acompañado en su recorrido por Valparaíso. Les dijo que él los quería mucho y que siempre estaría con ellos.
Y así terminó el día más hermoso de sus vidas.
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TIEMPO DESPUÉS
Jesús y el joven del cerro
Había una vez un joven que vivía en el Cerro Alegre de Valparaíso. Se llamaba Mateo y tenía Trastorno de Espectro Autista. Esto hacía que le costara mucho relacionarse con los demás, y que a veces se sintiera solo y triste. Mateo era un gran admirador de las artes y de la música, y le encantaba pasear por las calles llenas de colores y murales del cerro.
Un día, mientras caminaba por una bajada, se encontró con un hombre vestido de blanco, que le sonrió con amabilidad. Era Jesús, que había venido a visitar el puerto y a conocer a sus habitantes. Jesús se acercó a Mateo y le preguntó su nombre.
- Hola, ¿cómo te llamas? - le dijo Jesús.
- Me llamo Mateo - respondió el joven, un poco nervioso.
- Mucho gusto, Mateo. Yo me llamo Jesús. ¿Te gusta el arte? - le preguntó Jesús, señalando un mural que había en la pared.
- Sí, me gusta mucho. Me gusta ver los colores y las formas - dijo Mateo.
- A mí también me gusta el arte. Es una forma de expresar lo que sentimos y lo que soñamos. ¿Quieres que te acompañe a ver más murales? - le ofreció Jesús.
- Bueno... si no te molesta... - aceptó Mateo, con timidez.
Así comenzó una amistad muy especial entre Jesús y Mateo. Jesús le mostró a Mateo muchos murales y le contó las historias que había detrás de ellos. Le habló de la alegría, la esperanza, la justicia, el amor y la fe. Le enseñó a ver la belleza en las cosas simples y a valorar lo que tenía. Le hizo sentir que no estaba solo, que era importante y que tenía un propósito en la vida.
Mateo se sintió muy feliz con Jesús, y empezó a sonreír más. También empezó a conocer a otros jóvenes que compartían su pasión por el arte y la música. Uno de ellos era una joven muralista llamada Sofía, que pintaba con mucho talento y creatividad. Sofía se fijó en Mateo y le gustó su forma de ser. Se acercó a él y le habló con simpatía.
- Hola, ¿cómo te llamas? - le dijo Sofía.
- Me llamo Mateo - respondió él.
- Yo me llamo Sofía. Me gusta mucho tu camiseta - le dijo ella, refiriéndose a la camiseta de una banda de rock que llevaba Mateo.
- Gracias, es mi banda favorita - dijo él.
- A mí también me gusta esa banda. ¿Te gusta la música? - le preguntó ella.
- Sí, me gusta mucho. Me gusta escucharla y tocarla - dijo él.
- ¿Tocas algún instrumento? - le preguntó ella.
- Sí, toco la guitarra - dijo él.
- ¡Qué bien! Yo también toco la guitarra. ¿Quieres que toquemos algo juntos? - le propuso ella.
- Bueno... si quieres... - aceptó él.
Así comenzó otra amistad muy especial entre Mateo y Sofía. Sofía le mostró a Mateo sus murales y le enseñó algunos trucos para pintar mejor. Le habló de sus sueños, sus proyectos, sus miedos y sus alegrías. Le hizo sentir que era especial, que tenía talento y que podía lograr lo que se propusiera.
Mateo se sintió muy feliz con Sofía, y empezó a enamorarse de ella. También empezó a integrarse más con otros jóvenes del cerro, que lo aceptaron como era y lo respetaron. Algunos eran punks, otros eran hippies, otros eran rockeros, pero todos tenían algo en común: el amor por el arte y la música.
Un día, Jesús reunió a todos los jóvenes en frente de un mural en medio de una bajada. Era un mural muy bonito, que mostraba una escena de paz y armonía entre personas de diferentes razas, culturas y creencias. Jesús les habló con cariño y les dijo:
- Queridos amigos, estoy muy orgulloso de todos ustedes. Han demostrado que son capaces de crear cosas maravillosas, de expresar sus sentimientos, de compartir sus sueños, de superar sus dificultades, de respetar sus diferencias y de amar sin condiciones. Ustedes son el futuro de este mundo, y tienen una misión muy importante: hacer de este un lugar mejor para todos. Por eso, quiero pedirles un favor: tomen de las manos a la persona que tienen al lado, y digan conmigo: "Somos uno".
Los jóvenes hicieron lo que Jesús les pidió, y se tomaron de las manos. Mateo tomó la mano de Sofía, y sintió su calor y su cariño. Sofía tomó la mano de Mateo, y sintió su fuerza y su confianza. Todos juntos dijeron con Jesús: "Somos uno".
Y en ese momento, se produjo un milagro. El mural se iluminó con una luz brillante, y las figuras que había en él cobraron vida. Se movieron, se abrazaron, se sonrieron y se unieron a los jóvenes. Era como si el arte se hiciera realidad, y la realidad se hiciera arte. Todos sintieron una gran emoción, y una gran paz.
Jesús los miró con amor, y les dijo:
- Gracias por ser mis amigos. Los quiero mucho. Y recuerden: siempre estaré con ustedes.
FIN
Era un verano cualquiera, cuando muchas familias salen de la ciudad para pasar sus vacaciones en la playa ¿No cierto? Todo super cachirupi, jóvenes pololeando frente al atardecer, matrimonios en su nidito del amor tras una copa de vino, su paseo por el bosque, etc. Todo de maravillas.
Así como en varios pueblitos de Chile se hacen los famosos "carnavales de verano", eventos que se realizan en las plazas para convocar durante las tardes o noches a miles de transeúntes que entusiastas ven los números artísticos que se presentan ahí en el escenario, degustando algunas "cabritas de maíz" (o palomitas).
De repente en el escenario de un pueblo cualquiera el animador estaba de lo más bien animando el show cuando a la platea llega una persona ilustre, estamos hablando de nada más y nada menos que un diputado de la república. Este "señor" se llamaba Pepe Babilonia, un tipo que independiente del cargo pasaba a ser un personaje.
Apenas el animador lo ve acercarse al escenario, lo presenta frente a toda la multitud.
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Animador:- (Antes de hablarle a la gente, le dice algo al auxiliar que estaba detrás del escenario) ¡A ver Juanito! ¡Apágueme la música un poquito!....¡Baje la música!....¡Gracias!
Luego el animador le habla al público.
Animador:- Señoras y señores, vamos a parar la música un poquito porque en este momento tenemos en este show a un hombre querido por todos nosotros. Al señor diputado de la república Don Pepe Babilonia, ¡aplausos para nuestro querido diputado!
¿Y la verdad? Sólo lo aplaudieron unas pocas personas, ya que en la parte mas retirada del show le llovían las pifias y silbatinas, casi como repudiando la presencia de este personaje.
Animador:- Adelante señor diputado, el escenario es suyo.
El diputado no sabía para que lo hicieron subir, pero aprovechó sus 15 minutos de fama para promocionar su "gestión" como parlamentario.
Diputado:- ¡Bueno! Gracias, no lo esperaba. ¿Puedo mencionar de un trabajo que estoy haciendo con las meseras del Barrio Puerto? Vamos a gestionar la pavimentación de algunas calles.
Animador:- Si, pero eso dejémoslo para después estimado. Porque ahora en este show le tenemos un desafío.
Diputado:- ¿Un desafío?
Animador:- Si. Un desafío. Mire. Vamos a pedirle a nuestro DJ' que ponga un poco de reggaetón, porque queremos que usted baile en este escenario delante de todo nuestro público.
El diputado se larga a reír, y la gente muerta de la risa.
Animador:- ¡Que baile! ¡Que baile! ¡Que baile!
Y la gente le seguía al animador.
Público:- ¡Que baile! ¡Que baile! ¡Que baile!
El diputado se acerca al animador.
Diputado:- Oye viejito, no me hagay' esto poh' jajaja (Risas), soy lo más desabrido para bailar.
Animador:- Pero estimado, acá la gente lo quiere mucho. Suéltese de vez en cuando, si no todo es pega (Luego le habla a la gente) ¡Ya amigos! El diputado va a perrear con un poco de reggaetón ¡Música maestro!
Y el DJ' puso una canción de Daddy Yankee a todo volúmen.
Animador:- Que baile....que baile....que baile.
El diputado con suerte movía sus piernas casi como que se estuviera agachando, y la gente estaba muerta de la risa.
Luego el diputado se acerca al animador.
Diputado:- Oye flaco, si yo nunca bailo poh....¿Porque me haces esto? ¿Que onda? Ja ja ja ja (Risas de verguenza)
Animador:- A ver DJ', páreme la música. Para la música. Acá el diputado dice que nunca baila, preguntemosle al público ¿Cómo lo hace nuestro diputado? ¡A ver!.... El honorable ¿Sabe bailar?
Y la gente decía:- ¡Siiiii.....!!!!!
Luego el parlamentario se estaba sintiendo incómodo y empezó a encarar al animador.
Diputado:- ¿A ver compadre? ¿Y qué te hace pensar a tí que yo bailo reggaetón?
Animador:- Bueno, es que un pajarito nos contó aquí, a todos los cabros, que en la noche usted es un lobo.
Y la gente se escandalizaba
Diputado:- Ja ja ja ja
Animador:- En la noche usted es un vivo, basta que le pongan esta música para que salga desde su corbata todo su ser. Por ejemplo, ante su mujer va a mostrar todo su encanto y ¿quien sabe? en un motel.
Y la gente gritaba con el tipico sonido del lobo, relacionándolo con sentimientos de "pololeo" (¡Auuuu...!!)
Diputado:- Ja ja ja ja
Animador:- Como sabemos que usted es un malilla....un "vivito" en la noche. Vamos a poner esta otra canción de Wisin y Yandel, ¡Música maestro!
Diputado:- Ja ja ja ja ....Ya...¡Cortala weón! (Se tapa la boca como muestra de "estar avergonzado") Ja ja ja
Animador:- ¡Eh! ¡Eh!...Que baile, que baile.
Y el diputado para seguirle el juego al animador, empieza a mover sus piernas con toda la ridiculez del mundo ya que efectivamente el política no sabe bailar. La gente estaba muerta de la risa.
Animador:- ¡Un aplauso para nuestro diputado de la república! El señor de la noche, ¡dicen por ahi!
Y la gente se reía.
Diputado:- ¡Naaa'!, si no pasa nada oye. Dejate de inventar cuestiones, ja ja ja
El ambiente estaba muy prendido en el escenario.
Animador:- Pero estimado, usted de día es responsable. Aunque en la noche....usted es alguien mas o menos especial, ¿¡para que se hace!? ¿Ah? ¿¡para que se hace!?
Diputado:- Ya gracias gente jua jaja, ¡debo bajar ahora!
Animador:- No tan rápido "hijo de tigre", ahora va a tener que meter su mano en este paquete de harina cruda porque le tenemos una sorpresa.
Diputado:- ¿Qué?
Animador:- Así es, delante de su pueblo que lo quiere mucho, va a tener que introducir su mano en este enorme paquete de harina cruda. Al fondo de este envoltorio va a encontrar una sorpresa.
Diputado:- Ja jajaja ¿Me estay' webeando? jaua jaj
Animador:- A lo mejor adentro podría encontrar un juguete, ¡no sé! una camionetita para niños.
Diputado:- Jajjajaja ja, ¡ya sale! ¿Para que voy a querer un juguete?
Animador:- No se, ¡digo!...o sea, para que le voy a mentir señor diputado, no estoy seguro si adentro de la harina encontrará un juguete, un camioneta chica, un autito, un jockey, una camiseta del Colo ¡no se! ¡Ya!...meta la mano no más.
Y la gente:- ¡Que la meta! ¡Que la meta!
El diputado mete la mano adentro del paquete, pero pasa que no encuentra nada.
Diputado:- Oye
Animador:- ¿Que pasó señor diputado?
Diputado:- Pero aquí no hay nada, meto la mano adentro y....¡No encuentro nada poh weón!
Animador:- ¿Enserio señor diputado?
Y el flaco del micrófono mete también su mano adentro del saco, hasta que nota efectivamente no hay nada.
Animador:- ¡Chuta! ¡Tiene razón poh oiga!
Y la gente expectante de este "chascarro"
Animador:- ¡Ah! Parece que el Juanito no metió nada la camioneta de juguete adentro del saco de harina. Como habíamos acordado.
Diputado:- ¿Y para que voy a querer una camioneta de juguete? jua jajaj ¡Payaso!
Animador:- No sé, podría regalársela a su hijo.
Diputado:- ¿Cuál hijo weón? Soy soltero.
Animador:- (Retomando el show) Ya Juanito, te vamos a hacer bailar reggaetón a ti también por gil, no le metiste nunca el regalo al diputado. ¡Ya! Un aplauso para nuestro diputado que participó con nosotros.
El político muy abochornado con el show, baja a los asientos del público.
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HORAS DESPUÉS
El show había terminado cuando el diputado se le acerca al animador. Esto ya pasaba detrás del escenario.
Diputado:- Oye!
Animador:- Ah, ¿cómo está diputado?
Diputado:- Yo puedo entender que lo del reggaetón y lo de mi luna de miel con mi mujer es parte de tu rutina, pero....hay algo que no entiendo.
Animador:- ¿Qué cosa señor?
Diputado:- ¿Qué tiene que ver aquí el saco de harina? Ahí como que me descoloqué
Animador:- Ah, bueno. ¿Recuerda que en el escenario dije que en la noche era un malilla?
Diputado:- Mmmm....¿Ya?
Animador:- Bueno, es que....¿¡para que nos vemos la suerte entre gitanos!?....no es mentira.
Diputado:- Un consejo amigo mío. Vaya a psicólogo, igual es preocupante que ande espiando por los moteles. A no ser que te gusta mi mujer poh weón jajaja.
Animador:- Cuando dije que era un malilla, no tiene nada que ver su intimidad con su pareja.
Diputado:- ¿¡Cómo!?
Animador:- Voy a serle super honesto. Dije que era un malilla, porque según rumores....usted trae la "merca" a las poblaciones pasado la medianoche. ¡Me retiro! ¡Buenas noches!
FIN.
Presentación del cuento:
Rubén era un chiquillo veinteañero de Concepción, quien en clases (en la universidad) sufría "Bullying". Pasó por momentos muy severos de baja autoestima y estrés, incluso de incomprensión por parte de familiares.
Aunque con el paso de los días el remedio a sus momentos de angustia terminó siendo un paseo por el campo.
Hoy en tiempos de crisis la ciudad no siempre es garantía de alta calidad de vida, porque la delincuencia, la inseguridad, el individualismo, la violencia, el estrés de quienes conforman la comunidad, la envidia y la desigualdad (dentro de una misma ciudad) terminan dando muchos malos ratos a aquellas personas quienes a diario no dejan de soñar. Pues salir adelante es un anhelo de todos, quizás algunos tengan más facilidades (y ¡claro! nos alegramos por ellos) aunque a otros les cuesta un poco más y no siempre son aconsejados para emprender vuelo digno en sus rubros.
El campo es un buen campo de oxígeno y buenas vibras, al menos en vacaciones, para quienes en meses laborales deban lidiar con ambientes hostiles (donde se percibe esa sensación de que su existencia o sus talentos no siempre son valorados).
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Rubén es una persona urbana y de Clase Media Aspiracional (o emergente), pero como cualquier chileno debe lidiar con problemas. Este joven de 20 años pasó por un momento muy negativo y decadente en sus comienzos de adultez. Años atrás había terminado el colegio y luego entró a la universidad. Cursó un semestre en la Universidad de Concepción pero ciertas ingenuidades le terminaron jugando en su contra, sufriendo el ataque y el “acoso” de muchos compañeros.
¡Eso no es nada! Estaba a semanas de cumplir 19 años cuando al chico le gustaba una compañera de otra carrera, ¡claro!... que a la dama a él no le gustaba. Pero como Rubén pensó que ¡jugándosela! se ganaría (por parte de ella) alguna invitación a una cita, fue a su casa varias veces. Sólo que el hombre (bastante inocente) pecó de ingenuo, y en vez de quedar por “galán enamorado” terminó llevándose una etiqueta que lo perjudicó para el resto de su vida.
¿¡Y eso amigos!? le generó “depresión”. ¡Nunca antes.. la había vivido en su vida!
Aquella historia de pretender conquistar a la joven universitaria había ocurrido durante el Otoño e Invierno del 2006. Y hasta ese instante el pobre vivía en una “burbuja”.
Dos años después….
Era Verano del 2008 cuando Rubén pasaba a ser totalmente distinto al jovencito envalentonado de hace un par de años, lleno de personalidad y hasta de “patudez” en cierto aspecto. Totalmente desmoralizado buscaba de forma sutil recuperar ese vigor y ese ímpetu que lo llevó en el pasado al éxito. Vivía con sus padres, y pese a no merecerlo tras haberse echado todos los ramos en el año anterior, recibió unas lucas para darse un paseo a Chillán.
Semanas después (aun en Febrero) Rubén decide recorrer una zona rural y campesina que ya la había conocido años atrás, ¡eso sí! cuando apenas era un niño. Lo que pasa es que el joven tiene unos tíos en el campo, cerca de San Rosendo. Le haría bien “un nuevo aire”.
Así fue que en una cálida mañana veraniega pescó su bolso grande y de color negro, se despidió de sus padres y partió al Terminal de Buses (Esto era en Collao). Allí esperó en el andén un bus rural que lo llevaría al sector de Alto Peñaflor, totalmente aislado de la urbe.
Y este fue el itinerario del bus. Aunque ¡ojo! que este recorrido lamentablemente ya no existe en el 2021. ¡Vean! La máquina sale de Concepción y en dirección a Yumbel. Allí en ese tranquilo pueblo, el “Pullman” se detiene para dejar y buscar pasajeros. Al rato el bus sale de la comuna para seguir por su salida hacia Laja, sólo que antes de cruzar el puente (sobre el Rio Claro) dobla a mano derecha por un atajo ripio, un camino rural y entre “secos arbustos”.
Esa alternativa algo angosta va en dirección a las localidades de Rio Claro y Turquía, en pleno campo de Yumbel y San Rosendo. Donde se ven hartas gallinas, cerdos (o “chanchitos”), bueyes, cabras, ovejas, pavos y caballos. Sus ciruelas ovaladas son una postal en estos “lares”.
Así fue que la máquina desafiaba al polvo y a unas pequeñas piedrecitas que había en el caminito de tierra, rodeado siempre de predios protegidos por alambres de púas. Era verano, hacía mucho calor. En algunos tramos habían álamos (arboles) que daban un poco de “sombrita”. Lo cierto es que el cielo estaba totalmente despejado, el ánimo cambiaba un poco.
El bus finalmente llega hasta el tranquilo pueblito de Rio Claro, perteneciente a la comuna de Yumbel. ¿Cuánto habrá recorrido hasta ese momento el Pullman? Unos 77 kilómetros aproximadamente. Aunque faltaban otros 22 para llegar a destino. ¡Mucho calor!
Ya en Rio Claro, el bus continúa desviándose por otro camino tras subir un cerro. No es precisamente la ruta más ancha o transitada del sector, pero su itinerario comprende circular por otros puntos como (por ejemplo) Callejones. Habían algunas casonas abandonadas al paso.
Así fue que este Pullman siguió literalmente por un laberinto de caminos muy angostos, todos empolvados y bajo el intenso calor de mediodía. Habría doblado por unas cinco esquinas (o cruces en “T”). ¿¡Y adentro del bus!? Sólo habían tres pasajeros para un bus grande que tendría muchos asientos, Rubén era uno de los viajeros, aunque el único solitario.
Finalmente llega a destino. En realidad esta máquina pasaba por al lado de un paradero rural que estaba ubicado en toda una esquina, rincón que dominaba allí y en un cruce de tres caminos, todos ripios. Rodeado siempre de praderas solitarias, pero vivas y alegres (alambradas). Se bajó allí tras un viaje de casi cien (100) kilómetros desde Concepción.
De allí caminó unos cuantos metros en uno de dichos caminos, hasta llegar al sector de Alto Peñaflor. Era silencioso el lugar, por cada media hora pasaba en promedio una camioneta.
Bastó recorrer unos pasos hasta dar con una casa. Propiedad que lucía allí un enorme antejardín, con piscina a la entrada. Los autos de su morador entraban por un portón cuyas columnas eran de piedra laja. Estaba abierto, pero generalmente no hay preocupación sobre eso (por parte del dueño de la casa) ya que este estaba en medio de una “amplia zona”; llena de fundos, predios y colinas. ¡O sea!, allí las viviendas estaban “repartidas” por todo el campo.
Desde allí Rubén gritaba: –“¡Alóoo……!”-
De repente sale de esa casa una señora de unos 70 años, era su tia abuela. En un comienzo ella no lo reconocía, ya que ahora Rubén tenía apenas 20’ aunque cuando había venido años atrás ni siquiera tenía 10’. Así fue que la Señora Norma lo recibió con mucho cariño, lo hizo pasar y le dio algo de almuerzo. El “regalón” se comió ¡un buen plato de carne!
Una de las hijas de la Tía Norma, Elizabeth, era una mujer luchona y morena con más de 40 años aunque siempre pudo mantener un lindo cuerpo. Era buenamoza, ¡digámoslo! Miren, pasaba a ser su tía política porque ella es prima de su papá, aunque en ese parentesco “todos son unidos”. Ella estaba pelando unos choclos, cuando Rubén le quiso “confesar” algo.
Rubén:- “Tía. ¿Te quito un minuto? (….) ¡Mira! Pasé por un momento de depresión hace un par de años, ¿me darías un abrazo por favor?”-
Días después.
Ya se acercaba Marzo, y algo muy hermoso pasó con Rubén que regresó a Concepción muy “renovado”. El campo le ha hecho bien. Llegó ¡contento!, ¡seguro!, con un poco menos de estrés y en comparación con días atrás cuando lo único que quería era arrancarse de todos los tormentos por los que estaba pasando. ¿Caminar por el campo? saca una sonrisa a cualquiera.
Un día Anastasia estaba tendiendo la ropa en el antejardín de su casa, cuando de repente (afuera en la calle) se viene acercando una vecina.
-
Patricia, la vecina:- ¡Hola
Anastasia!, ¿¡Como estay'!? ¡Oye! ¿Tenis’ un minutito?
Anastasia:- ¡Ah hola vecina!
Si, digame
Paty:- Sabe vecina, que en
la mañana fui a la muni y estuve viendo el listado de las personas que obtuvieron
su casa propia. Aunque a mi me ha ido un poco mal, lo que me tiene algo bajoneada. Pero
¿¡sabe que!? Suertecita la suya pue'…
Anastasia:- ¿¡La mia!?
Paty:- ¡Si pue! Es que
aparece su nombre entre los beneficiados de la casa propia…
Anastasia:- ¿¡Yo!?
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Y de repente se le acerca a la Anastasia su hijo joven de 20 años, quien quiere comunicarle una gran noticia.
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Byron:- ¡Mami! ¡Mami!
Anastasia:- Hijo, ¡no me
interrumpas! Estoy conversando con la vecina ahora.
Byron:- ¡Es que llamaron de
la muni! Y el alcalde quiere hablar contigo
Anastasia:- Yaaaa……pero..... ¿¡Cómo!?
Byron:- Te fijaron una cita
con el alcalde, para el lunes a las 9 de la mañana
Anastasia:- ¡Chuta! ¿Y..... para
que me quiere?
Byron:- Parece que nos
ganamos la casa propia
Paty:- ¿Ve Vecina? Se lo
dije, su nombre aparece como beneficiada de una nueva casa propia. Yo estuve
años haciendo los trámites por mi casa, y yo no salí beneficiada.
Anastasia:- Es que esto es
muy raro, de hecho pago arriendo aquí….pero nunca he postulado por una casa
propia ¡jamás!
Paty:- ¿¡Ah!?, pero
¿¡Cómo!?......
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Días después
Anastasia se levantó temprano para salir (con carpeta en
mano) a la municipalidad. Le avisó al portero que tenía una cita con el
alcalde. Y ahí en la muni todos estaban al tanto, de hecho ella subió al
segundo piso ¿¡Y como creen!? Fue muy buen recibida por el edil de la comuna.
Alcalde:- ¡Adelante!
Anastasia:- ¡Permiso!......gracias
Alcalde:- ¡Asiento!
Anastasia:- ¡No! Así paradita no más, gracias.
Alcalde:- Ay, pero mujer ¡con confianza! ¡Sientate! ¡de verdad! Yo le aviso a mi secretaria que se ponga con un juguito, debe venir con "sed" usted.
Anastasia:- Alcalde, me dijieron que yo y mi familia
obtuvimos una casa propia.
Alcalde:- Efectivamente, acá en mi escritorio tengo los
planos de su nueva casa. Es una propiedad de dos pisos, con cinco dormitorios,
dos baños y un tremendo patio en la parte trasera donde será la mujer más feliz
del mundo ¡Se lo garantizo!
Anastasia:- ¡Chaaaa! ¿La mas feliz? ¿Y por un patio?
Alcalde:- Así es, será la mujer mas feliz del mundo por el tremendo patio que tiene esta casa. El antejardín para las plantas, pero el patio entero será para sus asados.
Anastasia:- Ja ja ja ja ja ¡A ver! ¡Enserio caballero!
¿La pulenta? ¡No estoy cachando nada! Esto me tiene descolocada ¿¡Sabe porque!?
Yo seré pobre, pero aunque no me crea…..yo jamás hice los tramites por una
supuesta casa propia.
Alcalde:- Bueno, pero la casa es suya. Mire los planos,
están acá.
Anastasia:- Si, gracias. Pero….¿¡porque hace esto oiga!?
Alcalde:-
Bueno, ¡¡si nos vamos con esa,.... Señora Anastasia!! Le voy a ser super franco. Un
primo mío es vecino suyo, y vive al frente de ustedes.
Anastasia:-
¡Chaaaa! Yaaaaa…ja ja ja ja no entiendo nada ¿¡Que onda!?
Alcalde:- Señora, esta casa tómelo como un premio que le hace la municipalidad ¿ya? por ser tan querida usted y toda su familia, ¡mire! Ustedes son muy queridos por los amigos ¿ah?…la gente a usted la quiere harto ¿¡No cierto!? . Además a ustedes los estiman mucho sus parientes ¡Tomelo como un premio!
Anastasia:-
Ja ja ja ja ja ¿¡Que onda loco!?
Alcalde:-
Mi primo, que es vecino suyo, me dice que cada fin de semana le llegan visitas
a su casa. Muchos autos ocupan la calle porque quizás en el barrio efectivamente
falta un estacionamiento para el choclón de invitados que le llegan a su casa.
Y hasta las dos de la mañana ustedes hacen fiestas en el antejardín, su hijo es
un muy buen DJ’ porque mi primo se sabe toda la lista de reproducción y de toda
la música que ponen ahí en el parlante. Aunque parece que su living no es
chico, pero lo deben pasar tan bien ahí en la comida, que todo lo hacen…a vista
y paciencia de todos los vecinos, en el antejardín.
Anastasia:- Parece que el Byron pone la música bien fuerte ¿ah?, para que su primo esté ahí escuchando la música que nosotros ponemos en el parlante.
Alcalde:-
¡Asi parece pu'! Si ve los planos de esta casa, el patio es mucho mas grande que la
casa en si. Ahí está el lugar ideal para que su regalón de 20 años, ¡si quiere!,
se moje bajo un temporal tomando cerveza con todos los amigos que le llegan. Ahora,
la casa es tan amplia para que el chiquillo se proteja de la lluvia haciendo
sus tomateras, o por ultimo para que pongan ahí ¡no se pue’! una estufita ¡que
sea! ¿¡Como usted o su papá, el abuelito del niño, se van a descuidar que el
joven no se vaya a resfriar, porque al perla le dieron ganas de tomar cerveza y
bajo la lluvia!?
Anastasia:-
Alcalde, ¿y a esa hora no se duerme su primo? Es que ja ja ja ja ¡me
descoloqué!....¡Quedé plop!
Alcalde:-
Señora. Mi primo financia parte de mi campaña política. ¡Tome aquí! Le paso la
llave de su nueva casa, para que sepa lo que es hacer una cena normal adentro
del comedor, y sin molestar a los vecinos. Tiene un mes para desocuparme esa otra
casa donde todos ustedes están instalados ahora. ¡Hasta luego!
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| Violencia psicológica |
En el bar había mucha gente. Suelen juntarse conocidos, amigos, familiares, parejas e incluso amantes. “El Pipe” como también lo conocen sus amigos, estaba sentado junto a la mesa del barman.
Mientras los otros parroquianos se servían sus vasos de whisky, ron, pisco, vodka y “pisco sour”. Unos pocos seguían con la
costumbre noventera de fumarse “su puchito” de vez en cuando.
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| La bohemia |
Todo
parece indicar que Richy como buen mafioso quiere hostigar psicológicamente a
una de sus víctimas, y posiblemente se junte en ese pub con Felipe por tener
una camioneta campesina. Sabe que el vehículo en cuestión genera cierta
repulsión en el barrio, ya que el sonido de la “correa interna” descoloca a
varios vecinos con cierto ruido molesto. Eso es lo que quiere Ricky de Felipe.
Richy es una persona que tiene buena situación económica, por eso no lo piensa dos veces antes de invitarle a Felipe un pitcher para ambos. Le pide al barman un jarro grande de cerveza (y con dos copas), esto para amenizar el pacto tránsfugo con algo de alcohol. Ambos vienen algo estresados, y es que en una noche de sábado muchos buscan desestresarse, sea con “copete”, con drogas o sexo en el motel (independiente de la orientación sexual que tenga cada uno).
Richy
tiene una obsesión con volver loco a su víctima, se trata de Anibal quien
terminando la carrera de Derecho en la universidad no ha podido ejercer su
profesión por los tráficos de influencias que lo han perjudicado
profesionalmente, laboralmente y económicamente. Esto porque el joven
profesional veía que este pueblo era distinto al resto de las comunas vecinas
en cuanto al nivel de empoderamiento social y político que tenían sus
habitantes. Afuera es súper común la lluvia de críticas que le llegan a un
alcalde, pero muy distinto es el panorama en este lugar ya que por cada intento
de crítica sus adherentes como “jauría de presos” se le lanzan encima.
¡Ya! ¡Vayamos al grano! Acá comparten Felipe (el camionetero) y Richy (“El que la lleva”):
Richy:-
(Autoritario, en voz baja) “Pipe, ¡quiero
pedirte una paleteada!”-
Felipe:-
(Atento) “¡Mande!”-
Cada
vez que Richy da una orden, se le nota bastante ácido al momento de mandar. Un
tipo bastante déspota y controlador, quien se siente dueño de las personas. Es
un tipo tan perverso que todo enunciado defensor de los Derechos Humanos
termina siendo opacado o neutralizado hasta perder total validez, éste se
encarga de humillar a las personas y además logra convencer a mentes débiles
para que el resto en vez de defender víctimas sean encubridores de estos
atropellos que mafiosos hacen en contra de la dignidad de una persona (ven la
forma de cómo ciertas personas -que en su momento les fueron peligrosas-
pierdan el empoderamiento moral), son secos para agredir psicológicamente a sus
“presas”.
Richy:- (Perverso) “¡Cágate al Aníbal!”
Felipe:-
(Atento) “Ya, ¿y cómo?”
Al
minuto llegó el barman con el jarro de pitcher.
Una jarra llena de cerveza, con el fin de que dicha bebida pueda ser compartida
entre los dos parroquianos. El joven trabajador del pub colocó el pedido en la
mesa, mientras ambos mafiosos se callaron por un minuto dado que esta práctica
es netamente criminal, cualquier escucha ajena podría generar a largo plazo
alguna investigación policial previa. Eso es lo que no quieren, que este
secreto caiga en manos de alguien quien desde la nada podría perfectamente
derrumbarle el imperio a esta mafia. Son siempre precavidos.
Si
podemos hacer una descripción social de la segunda década del Siglo XXI,
llámese período prepandémico 2015-2020 es el fenómeno del Fracaso Moral,
entendiéndose de cómo al menos en América Latina (Y en sectores mas bien
populares) el poder de la delincuencia adquiere más privilegios que el de tipo
político o incluso el de tipo económico-aristocrático. Ya no es utópico ver que
en las poblaciones hay personas que viven mucho más cómodas que aquellos
provenientes de una clase media más honrada quienes sí tuvieron acceso a la
educación superior. De todas formas no es algo del que tengamos que sentirnos
orgullosos, ya que tristemente hay que aprender del “juego sucio” para poder
realmente gozar de ciertos privilegios o de ciertos derechos que muchas veces
no son bien merecidos.
Richy le explica a Felipe lo que debe hacer:
Richy:-
(Autoritario, pero en voz baja) “Cada vez
que pases por fuera de la casa de este imbécil, ¡hace sonar tu correa interna
de accesorios! ¿¡Ya!? Cuando manejes tu camioneta, hace sonar tu correa
interna. Cada vez que lo veas caminando en la vereda a este pobre personaje,
¡cágalo! ¡descolócalo! ¡desconcéntralo! ¡regálale mala vibra! ¡Hostígalo como
cuando alguien se viola a tu mujer! ¡Reviéntalo! ¿¡Ya!? Métele ruido molesto, y
te pagaré bien ¡Ya te dije ya! ¿Estamos?”
Lo
que quiere Richy es que Felipe haga sonar una correa interna de accesorios, que
es un tipo de sonido que emiten los autos como los “frenazos” y los
“bocinazos”. Es cuando un auto va transitando por la calle, y a cuadras de
distancia se siente un ruido espantoso, incómodo y muy hostigante, y lo que
menos genera para el peatón quien camine al lado es placer. Un
ultra-estimulante negativo de la contaminación acústica en ciudades,
poblaciones y toda zona urbana. Uno podría decir si acaso estas personas no
mandan a Revisión Técnica estos autos cada vez que al manejar emiten estos
ruidos “escandalosos”, y un porcentaje de estos conductores no tienen la mas
mínima voluntad de mandar a reparación “sus joyitas”….¡es más!, algunos de
forma intencional están dispuestos (por años) a manejar sus autos emitiendo
estos sonidos realmente enfermantes.
Richy
quiere el desplome de Anibal.
Felipe:-
“¡Estamos jefe!”
A
Felipe le quedó totalmente claro la ordenanza de su patrón, pasaban los minutos
y seguían conversando relajadamente en la mesa. Eso sí, Richy le tiene
prometido pagarle $ 200 mil mensuales si la víctima presentaba algunos síntomas
que le jugaran en contra como el autoaislamiento o la pérdida de autoestima.
Aunque si lograba el objetivo final de volverlo loco por completo, hasta perder
el vínculo con el resto de los integrantes que conforman la comunidad Felipe
podría recibir un millón de pesos, después de un trabajo sucio que sería
contante y a largo plazo. Esto a cambio lamentablemente de que Anibal no
atraiga a las mujeres, de que Anibal no genere confianza entre sus vecinos y
contrario a eso termine ahuyentando a las personas, sólo con el fin de que nadie
lo tome enserio al momento de denunciar malas prácticas a instituciones
policiales. Una estrategia realmente perversa, maquiavélica y lamentablemente
inteligente. A donde puede llegar la maldad de la gente, ¡increíble!
HORAS
DESPUÉS
Eran
las 3 de la madrugada cuando Felipe regresa a su casa. Apaga el motor de la
camioneta y se baja del vehiculo, busca la llave en su cartera para entrar. A
esa hora ya estaba durmiendo su esposa, pese a que el barrio donde vive no es
del todo tranquilo en la noche. Aunque tenía ganas de intimar con su mujer
siempre se mantuvo en silencio incluso para cerrar la puerta de entrada, y
subir así al dormitorio.
Entra
al dormitorio, pero con tal de no despertar bruscamente a la mujer decide
únicamente prender la luz de la lámpara. Se saca los zapatos, los calcetines,
sus blue-jeans, la polera manga corta y con botones, se queda sólo en sunga y
se acuesta. Cuando estaba a punto de apagar la luz de la lámpara, su mujer
despierta. Le sonríe y le preguntaba cómo le fue, Lucía sabía ya que su amado
Felipe iba al pub para entablar negocios sucios con Richy, “el mafioso del
pueblo”.
Mientras
el “algo fogoso” de Felipe le respondía a las entusiastas preguntas de su
mujer, ella le hacía suaves caricias en el pecho del hombre. El jefe de hogar
estaba por apagar la luz de la lámpara, y ante los ojos calentones de Lucía el
camionetero (con puras ganas de intimar) translucía sus bellos varoniles que
estaban algo sudados en el pecho. Alrededor del ombligo estaba lleno de pelos,
en realidad la humedad era efecto del viaje que el hombre se mandó desde el pub
hasta la casa y en su camioneta. Si bien había bebido cerveza con Richy pasaba
por sobrio en la apariencia, salvo por el olor a tufo alcohólico en la boca que
por una extraña razón seducía en parte el fuego que sentía Lucía a las 3 AM.
En
un momento Felipe apaga la luz de la lámpara, y empezaba a hacerse cariñitos
con su mujer. La iba tomando de su espalda mientras la besaba, se frotaban los
cuerpos. En voz completamente baja y prácticamente al oído ella le pregunta que
es lo que tiene pensado hacer, pero ocurre una situación extraña porque Lucía
estaba convencida en ese minuto que “El Pipe”, su marido peludo en la cama,
vendería pasta base (o churry) en las poblaciones. Pero entre que el fuego
mantenía entusiasta al hombre, éste muy eufórico le responde (también con voz
bajita) que le reventaría la mente a Anibal. ¿A partir de allí? La cosa
empezaría a cambiar radicalmente.
[1] Fachada: Es lo que en lenguaje policial o delictual se refiere a la apariencia que muestra un delincuencia, con el fin de no despertar sospechas en su negocio ilícito. De hecho en los últimos años la brigada antinarcóticos (Sea del OS7 de Carabineros como de la PDI) ha descubierto varios almacenes de barrio que operan como fachada, cuando en realidad allí se vende droga.