jueves, 4 de junio de 2026

Columna: Ante el FENÓMENO POLÍTICO ACTUAL DE LAS "NUEVAS DERECHAS" (2017-2026) ¿Cual es el rol de las CIENCIAS SOCIALES, en universidades laicas y estatales? ¿Patentar académicamente la adhesión popular a Kast y Kaiser? ¿O seguir "FACHOPOBREANDO" !?

Cada vez que en Chile ocurre un vuelco político que desarmó los esquemas de los analistas de siempre, la primera reacción de cierta intelectualidad no fue intentar comprender lo que pasaba en las poblaciones, sino enojarse con la gente. Es mucho más cómodo mirar desde arriba, apuntar con el dedo y tratar de facho pobre a los electores que hacer la pega difícil, esa que consiste en bajarse del pony académico, mirar la realidad de frente y asumir que la sociedad cambió por completo. A nadie le gusta que le hablen con una superioridad moral insoportable, sobre todo cuando viene de sectores que repiten discursos de elite totalmente desconectados del día a día ciudadano, de esos temas que se comentan de manera sencilla mientras se descansa por la tarde. En la última década, en un proceso desarrollado con fuerza entre el 2016 y el 2026, el país ha vivido un verdadero terremoto electoral que las Ciencias Sociales debieran estar estudiando en serio como un fenómeno legítimo, en vez de dedicarse a descalificar a las personas comunes y corrientes a través de internet o las pantallas. 


¿En qué momento del Siglo XXI, algunos chilenos vuelven a hablar bien de Pinochet?

Todo este mapa nuevo que hoy vemos instalado empezó a gestarse de manera silenciosa en el año 2017. En ese entonces, las cúpulas de la derecha tradicional conformadas por la UDI, Renovación Nacional y Evópoli se habían vuelto demasiado dialogantes y conciliadoras, ganándose el apodo despectivo de la derechita cobarde por parte de los sectores que sintieron gusto a poco con el primer gobierno de Sebastián Piñera, a quien criticaban duramente por no bajar los impuestos a las grandes empresas. En ese río revuelto apareció José Antonio Kast como un descolgado de la UDI para levantar un movimiento propio llamado Acción Republicana, un proyecto que al principio parecía de nicho pero que venía a romper todos los consensos establecidos, reivindicando sin complejos el legado económico neoliberal instalado por los Chicago Boys en los años setenta. 


El momento en que Kast definió a la dictadura como Gobierno Militar (Julio de 2017) 

El hito que quebró el tablero ocurrió la noche del domingo 16 de julio de 2017 en el programa Tolerancia Cero de Chilevisión, cuando Kast soltó una postura que hasta ese momento era un tabú total al afirmar textualmente "que podemos tener un juicio distinto de lo que fue el Gobierno Militar", pero que él veía "al Gobierno Militar con cosas positivas y cosas muy negativas, agregando que siempre" le preguntaban "por las cosas negativas y nunca por las positivas". Ante las interrupciones de la periodista Mónica Rincón sobre por qué no lo llamaba dictadura según los conceptos de la RAE, el entrevistado defendió firmemente la tesis de que el gobierno de Salvador Allende se había puesto al margen de la Constitución según lo había declarado el Congreso y la Corte Suprema dos meses antes del golpe. Argumentó además que el pronunciamiento fue un golpe de Estado reconocido por figuras históricas como Patricio Aylwin, Gabriel González Videla y Eduardo Frei Montalva, señalando que en Chile siguió funcionando el Poder Judicial, existió la Vicaría de la Solidaridad y se entregó el poder de forma democrática tras perder el plebiscito de 1988. Aunque en esa primera aventura presidencial Kast apenas obtuvo un 7,93% de los votos en un contexto de sufragio voluntario donde votó apenas el 46,72% del padrón con un total de 6.700.648 sufragios, la semilla de una nueva derecha dispuesta a dar la batalla cultural ya estaba sembrada. 

El argumento fuerte del pinochetismo para validar (y justificar) el Golpe de Estado del 11 de Septiembre de 1973, fue que meses antes de aquel acontecimiento el Congreso Pleno (con una mayoría de oposición al gobierno de Salvador Allende) había declarado INCONSTITUCIONAL el mandato del político socialista. Con eso se justificaba la intervención de las Fuerzas Armadas, aunque el plan inicial era exigirle al presidente de izquierda su renuncia al cargo cosa que Allende no accedió porque esa sería su forma de traicionar al pueblo (que lo había elegido democráticamente). Razón para que, historia conocida, los aviones de la FACH empezaran a bombardear La Moneda. Desde ese momento y hasta hoy la historia oficial establece que el mandatario socialista "SE SUICIDÓ", aun cuando algunos comunistas tienen otra hipótesis de que entre todo el enfrentamiento adentro...Allende habría sido asesinado. En Septiembre de 2017, Kast quien ya instalaba su primera campaña presidencial, fue invitado al programa de debate político de TVN "Estado Nacional" donde tuvo una interpelación con la psicóloga, antropóloga, académica (y ex ministra del primer gobierno de Bachelet) Clarisa Hardy a quien le refuta la idea del supuesto o posible asesinato a Allende, Kast la corrige EN VIVO diciendo que la verdad histórica es concreta: "Allende se quitó la vida" (Y por supuesto, el candidato republicano vuelve a afirmar allí que el período de la Junta Militar fue "un Gobierno Militar"). 


En el momento mismo del Estallido Social (En el año 2019)
mucha gente, tanto los simpatizantes de izquierda como "los sin-militancia"
estuvieron convencidos de que este movimiento sería "ESPONTÁNEO".
Así incluso lo informaban varios medios masivos, como Radio ADN 
UNA IRONÍA: El Estallido Social del 18 de Octubre (2019) contribuyó (SIN QUERER) a potenciar el liderazgo de José Antonio Kast

Los adherentes de Kast tampoco lo llaman "Estallido Social", sino que ESTALLIDO DELICTUAL

Vino el Estallido Social de 2019, que al principio fue leído por la intelectualidad como una masa unánime y absolutamente espontánea que exigía un giro total hacia la izquierda. En el Plebiscito de Entrada de 2020 ganó el Apruebo con fuerza, pero en un proceso que seguía siendo de voto voluntario donde participó solo el 50,95% del padrón electoral. Mientras programas como Pauta Libre en La Red con Mónica González le enrostraban a Kast esa presunta demanda mayoritaria de cambio, o los noticieros de Mega conducidos por Juan Manuel Astorga lo tildaban de abanderado del Rechazo, él se plantó firmemente corrigiendo en vivo que seguía siendo oposición, usando las redes sociales, aliados digitales y estrategias cibermediáticas para inflar su discurso a largo plazo durante la pandemia.

Esa resistencia cosechó sus primeros grandes frutos en el año 2021, justo cuando la Convención Constitucional operaba con una enorme mayoría de escaños de izquierda. En las presidenciales de ese año, Kast de nuevo dio la sorpresa quedándose con la primera mayoría en primera vuelta con un 27,91% de los votos, equivalentes a 1.961.779 sufragios y, aunque Gabriel Boric terminó ganando el balotaje impulsado por el miedo colectivo en un proceso donde votó el 47,33% del padrón y por reportajes que revivían el pasado del progenitor de Kast en la Segunda Guerra Mundial para caricaturizarlo, el verdadero vuelco histórico estaba a la vuelta de la esquina. El punto de quiebre definitivo ocurrió el 4 de septiembre de 2022, cuando el debut del voto obligatorio golpeó con un balde de agua fría a una izquierda que estaba totalmente envalentonada y confiada, imponiéndose la opción del Rechazo con un aplastante 61,86% de los votos, reuniendo un total de 7.891.415 sufragios, lo que demostró que el Chile real quería estabilidad antes que experimentos raros.  


 ¡Y dale con que las gallinas mean! Ya ganó el Rechazo en 2022, pero siguen ahora con otro proceso constitucional (Sin consultarlo primero con los chilenos)                                       

La soberbia de la clase política tradicional los llevó a armar un segundo proceso constitucional en 2023 sin consultarle previamente a nadie, lo que indignó profundamente a los millones de ciudadanos que ya habían votado Rechazo. 

Ahora, ¿Cómo se explica eso? Acá va la respuesta, cuando se realizó el Plebiscito de Entrada el pasado Domingo 25 de Octubre del año 2020 (Que fue la primera consulta ciudadana post-Estallido) y con voto voluntario ganó el Apruebo. ¿Qué se generó allí? Se está abriendo el proceso de cambiar la constitución, eso no solo dio lugar para instaurar una Convención en el 2021, sino que también da facultad para realizar cuantos procesos constitucionales sean necesarios hasta que se concrete el cambio constitucional. Es decir, si ganó el Rechazo en 2022 lo del 2020 permite que se haga otro proceso constitucional (2023).

Y cuidado con esto, paréntesis, si creíste que con el triunfo del "En Contra" en el plebiscito de 2023 esto de lo "constituyente" se acababa ¡No te confíes! Porque en este minuto los comunistas están esperando el momento preciso para volver a instalar el tema, aunque pasen 10, 20 o 100 años. ¡Son cautelosos en ese sentido!

Volvamos a lo nuestro será mejor. Retornemos entonces al Otoño del año 2023...

La sorpresa para la academia fue que el Partido Republicano barrió en la elección de consejeros quedándose con 23 escaños, y aunque ese borrador provocó divisiones internas en la misma ultraderecha con figuras como Johannes Kaiser desmarcándose hacia el Partido Social Cristiano y luego al Partido Nacional Libertario tras su pasado como youtuber en 2020 donde denostó a los torturados de Pisagua, el Plebiscito de Salida de diciembre de 2023 cerró el ciclo de una forma casi irónica. Ganó el En Contra con un 55,76%, reuniendo 6.894.287 votos y uniendo en la misma opción a comunistas y a pinochetistas apoyados por figuras como el Tío Kelly de Koncevisión, Claudia Ormeño y Maximiliano Lobos que preferían mantener el texto de 1980, provocando un montón de mofas en plataformas digitales donde la gente se burlaba de la izquierda porque la constitución actual seguía vigente gracias al voto de todos, mientras bajo cuerda los comunistas se aliviaban esperando otra chance a su pinta.                                                                                                                                    

  Antes de continuar con el tema, les tenemos otro datito...de Octubre del año 2022 ¡Fíjense! El canal TVN, en uno de sus programas de prensa, transmitió una entrevista que se le hizo a Patricio Maturana, el ex capital de Carabineros que fue acusado como culpable por ocasionar las heridas a la entonces activista Fabiola Campillai (Hoy senadora de la república). El asunto es que al viralizar por Tik Tok las declaraciones del ex policía, la cantidad de apoyo que llegó para Maturana era impresionante,  mucha gente reconociendo creer en la inocencia de dicha persona. Aun cuando Campillai hasta el dia de hoy muestra las huellas y cicatrices de las heridas ocasionadas por el procedimiento policial, todo en contexto de manifestaciones. Y además, casi no habían mensajes de apoyo a quien hoy ejerce como parlamentaria en la Cámara Alta.  Para variar, en Julio de 2021 se viralizó un "Hashtag" (#) en Twitter (En la época en que se llamaba así pues, Twitter) con el concepto #FabiolaCampillaiDelincuente, por supuesto que ha sido creado por los bots afines a la ideología de ultraderecha, que a todas luces fue una falta de respeto hacia Fabiola. Más allá de las causas que habría tenido la mujer para salir a la calle en un momento complejo del Estallido Social, eso no da lugar para dichos de grueso calibre.

Vamos a continuar con nuestro tema, esta vez enfocado al ámbito local en el Bio Bío ¡Seguimos! 

En la REGIÓN DEL BIO BÍO también surgen figuras políticas, de la "Nueva Derecha" (Partido Republicano y Partido Social Cristiano)

Este vuelco dejó de ser una teoría y se instaló con fuerza en las comunas populares durante las elecciones locales de octubre de 2024, donde la derecha recuperó un terreno tremendo. En la Región del Biobío destacaron los triunfos de nuevos alcaldes como Héctor Muñoz en Concepción, Juan Pablo Spoerer en San Pedro de la Paz, Rodrigo Vera en Penco, Ítalo Cáceres en Tomé y el hito inédito de Jaime Vásquez ganando en Lota, una zona históricamente identificada con la izquierda. Los consejeros regionales republicanos como Luis Santibañez, Enzo Parra, Claudio Lapostol, Yasna Jaramillo, Américo Moncada, Angelo Millaman y María E. Nuñez, junto a los socialcristianos Pedro Seguel, Yanina Contreras y Andrés Arroyo, ganaron un terreno tremendo, coronado con la elección del gobernador Sergio Giacaman, quien venció holgadamente en segunda vuelta a Alejandro Navarro, debilitado por el recuerdo de sus antiguos apoyos fotográficos al régimen de Venezuela.                         

La caída de la izquierda se ratificó a mediados de 2025 en unas primarias presidenciales con voto voluntario donde participó menos del diez por ciento del padrón, dejando la duda flotando en el aire sobre si realmente seguían siendo el sector del pueblo y de los trabajadores, donde Jeannette Jara se quedó con la victoria interna del PC y se hundió por completo a Carolina Tohá por las críticas a su gestión en seguridad. Para la primera vuelta de noviembre de 2025, aunque Jara pasó al balotaje, el enorme bloque acumulado por Kast, Johannes Kaiser, Franco Parisi y Evelyn Matthei aplastó a las opciones de centro e izquierda como Harold Mayne-Nicholls, Marco Enríquez-Ominami y Eduardo Artés. En el Biobío, las parlamentarias de ese mismo día confirmaron este terremoto sentando en la Cámara Baja a diputados del Distrito 20 de la Provincia de Concepción como Francesca Muñoz con un 9,2% de los votos, Paz Charpentier con un 7,66%, Marlene Pérez con un 4,53%, Patricio Briones con un 3,09% y Roberto Arroyo con un 1,34%, mientras que rostros tradicionales como Ana Albornoz, María Candelaria Acevedo, Daniela Dresdner, Alejandro Navarro, Javier Sandoval, Camila Arriagada, Ana Araneda y Víctor Hugo Figueroa sufrieron duras derrotas en Tropiconce.

El desenlace final cumplió la famosa regla de que la tercera es la vencida cuando el 14 de diciembre de 2025 José Antonio Kast fue electo presidente de Chile, ganando la segunda vuelta presidencial con el 58,17% de los votos, lo que significó el respaldo de 7.263.236 personas. Este triunfo de la nueva derecha no es una casualidad; es el resultado de un voto de castigo profundo de los sectores populares contra una izquierda que se dedicó a defender intereses ideológicos en lugar de sintonizar con la masa trabajadora. Por eso, las Ciencias Sociales en Chile tienen la obligación urgente de dejar de apuntar con el dedo y tratar de ignorantes a los votantes comunes y corrientes.


Las CIENCIAS SOCIALES están para estudiar LOS FENÓMENOS SOCIALES. No para juzgar al ciudadano de Chile 

Disciplinas como la Antropología, el Periodismo, la Psicología, el Trabajo Social, la Sociología, la Licenciatura en Historia y la Filosofía nacieron precisamente para explicar la realidad, no para armar berrinches cuando el soberano se manifiesta de una forma imprevista ante los poderes viciados. En las universidades no solo se ven a académicos haciendo clases o encabezando charlas formales en solemnes auditorios; también es súper común toparse con activistas políticos del Frente Amplio, del Partido Comunista o colectivos anarquistas que organizan charlas y exposiciones alternativas en los patios para incentivar la lucha en la calle, sacando a relucir siempre revoluciones súper rebuscas como la de tipo Cuba, que es un clásico infaltable al interior del campus. Pero aquí viene la gran pregunta que descoloca a toda la intelectualidad: ¿Acaso la adhesión democrática de los chilenos a la nueva derecha no es también una forma de revolución? Incluso, como Kast se ha declarado abiertamente enemigo jurado de todo lo que representó Salvador Allende, sería bastante noble llamarlo derechamente una contrarrevolución. Es un fenómeno real donde hoy en día la gente, muchas veces con algo de ingenuidad o desinformación, dice no valorar los famosos derechos sociales, cansada de ver un montón de sobresueldos que han salido a la luz pública y que terminan alimentando con fuerza el discurso actual de que los recursos del Estado se botan o se reparten entre los mismos de siempre.


Todos los hechos históricos, han sido consecuencia de algo (CAUSA - EFECTO)

A lo largo de la historia, el conocimiento humano ha avanzado cuando busca respuestas lógicas a necesidades concretas. En la prehistoria se inventó la rueda porque los hombres primitivos estaban cansados de caminar kilómetros buscando comida, y en la antigua Grecia los filósofos presocráticos como Tales de Mileto decidieron buscar explicaciones lógicas al origen del mundo en lugar de conformarse con los mitos de Zeus, abriendo el camino para que después Socrates, Platón y Aristóteles configuraran el pensamiento occidental que hoy se estudia en las universidades. Hoy en pleno 2026, la gente común y corriente no está pensando en grandes teorías abstractas, sino en cómo lidiar con las tensiones de su propio entorno a través de explicaciones directas. El ciudadano busca respuestas sencillas a su realidad inmediata, tratando de entender por qué los micreros siguen metiendo ruido con los frenos de aire hasta el último recorrido cerca de la medianoche en las calles de las poblaciones o cómo convivir con vecinos invasivos que rompen la tranquilidad del barrio. Si hace miles de años los griegos privados de ciencia querían explicar el orden del cosmos, el vecino de hoy busca explicaciones lógicas para los problemas cotidianos que alteran su descanso dentro de su propio dormitorio.

Miren la coincidencia histórica. Alrededor del año 33 antes de Cristo, la nueva doctrina de fe instalada por Jesucristo incomodó profundamente a los fariseos y al credo judío de la época. Tras la crucifixión, sus apóstoles se transformaron en evangelistas para de manera íntima mantener su fe por el temor constante a ser denunciados, reuniéndose en las catacumbas de Roma ante la represión del Imperio y tras el martirio del anciano Pedro. Ocurre exactamente lo mismo hoy cuando una dueña de casa en Hualqui vota por Kast en absoluto secreto; lo hace sintiendo el mismo temor a los ataques soberbios de una izquierda que juzga al votante de derecha desde la superioridad, tildándolo de ignorante. La conexión es tan profunda que explica por qué el mundo evangélico se la jugó por este proyecto, un fenómeno visible en los triunfos del Partido Social Cristiano, que hoy es partido de gobierno y tiene al alcalde de Concepción Héctor Muñoz y a la diputada Francesca Muñoz en puestos clave. Al final, los romanos actuaron como los comunistas de los tres primeros siglos de nuestra era, intentando aplastar un movimiento popular que nacía desde abajo y que no lograban controlar.     

Poco después, hacia el año 475, el Imperio Romano entró en una total decadencia por la invasión paulatina de los vecinos pueblos bárbaros y vikingos, lo que provocó que las antiguas divinidades de mármol se mezclaran con el cristianismo para generar un catolicismo lleno de santos de piedra y vírgenes que pasaron a ser más adoradas en los templos que la misma divinidad central. Al consolidarse la Edad Media, la Iglesia consiguió un monopolio absoluto sobre el conocimiento porque eran los únicos que sabían leer, superando incluso a los señores feudales y manteniendo la Biblia bajo llave, escrita únicamente en latín para que nadie más pudiera interpretar la realidad por su cuenta. Ya en el siglo XV, el Vaticano y el Papa corrompieron tanto la fe que terminaron provocando la Reforma Protestante de Martín Lutero porque el sistema estaba completamente viciado. La rabia acumulada de la población común y corriente de la Europa medieval, que vivía sumergida en el analfabetismo y sufriendo abusos brutales como el derecho de los señores feudales de meterse con las mujeres recién casadas antes que sus propios esposos, terminó cansando a la gente. Eso dio paso al surgimiento de la burguesía y a la corriente intelectual de la Ilustración, movida por la pura curiosidad de acceder a la ciencia y quitarle el control a las cúpulas.

Si cruzamos el Océano Atlántico, vemos que los giros profundos siempre vienen de la mano de choques que sacuden lo establecido. En 1492, Cristóbal Colón llegó a lo que hoy es una isla de las Bahamas en su viaje original, abriendo un rumbo que luego el navegante Américo Vespucio confirmaría al asegurar que aquellas tierras no eran las Indias, sino un nuevo continente completo. La corona de España no tardó en enviar a sus hombres a explorar cada rincón de este suelo, un proceso donde Francisco Pizarro se instaló en El Cusco y uno de sus grandes rivales, Diego de Almagro, emprendió el viaje hacia el sur llegando en 1536 al Valle de Copiapó en lo que se conoce como el descubrimiento de Chile. Almagro mandó a sus hombres a avanzar aún más, provocando el primer gran choque armado entre los mapas europeos y las comunidades locales en la Batalla de Reinohuelén, cerca del Río Itata. El ingreso de los conquistadores españoles generó una reacción inmediata en el pueblo mapuche que, incómodo ante la invasión de los nuevos habitantes denominados wingkas, levantó una tremenda defensa histórica dando inicio a la Guerra de Arauco.

Este proceso de tensiones y adaptaciones profundas decantó en el período del mestizaje, cuando ya comenzado el siglo XVI los españoles lograron consolidar el control de toda la ribera norte del Río Biobío, fundando y asentando centros urbanos estratégicos como Concepción, Santiago y La Serena. En medio de ese escenario de fronteras y disputas, un grupo importante de nativos comenzó a mimetizarse y asimilarse de diversas maneras con la nueva cultura invasora, un fenómeno empujado tanto por las relaciones conyugales forjadas entre soldados españoles y mujeres mapuches como por los intensos procesos de evangelización desplegados en el territorio. Fue precisamente de ese cruce cultural, biológico y social de donde nació la raza chilena, configurando una sociedad donde el catolicismo colonial adquirió un poder monumental. Al igual que había ocurrido siglos antes en el Medioevo europeo, la Iglesia se alzó en el suelo local como la estructura central de orden, transformándose en el único credo aceptado y tolerado de manera absoluta por más de doscientos años en el país.

Antes de llegar al hito del 18 de septiembre de 1810, la captura en España del Rey Fernando VII a raíz de las invasiones napoleónicas en la Península Ibérica terminó desatando un profundo descontento dentro de la aristocracia criolla santiaguina. Esta crisis empujó la conformación de la Primera Junta Nacional de Gobierno, organizada inicialmente bajo la fachada de resguardar los derechos del monarca cautivo, aunque figuras intelectuales clave como Juan Martínez de Rozas ya albergaban intenciones claras de avanzar hacia la emancipación total de la corona. Aquel momento marcó un antes y un después, pues por primera vez en la historia oficial un grupo de líderes locales tomaba decisiones políticas de gran envergadura en Santiago sin pedirle autorización ni explicaciones a las autoridades de España, encendiendo de manera definitiva el proceso que daría origen a la Independencia de Chile. 


Antes la izquierda era "chévere", al menos Luis Emilio Recabarren estaba con los obreros  

El avance del tiempo trajo consigo la consolidación de la industrialización en Chile a mediados del siglo XIX, un período donde el clasismo evidente de la época empezó a acrecentar de forma brutal los contrastes sociales entre la aristocracia dueña del dinero y los peones rurales que migraban a los nuevos centros productivos. Fue en ese caldo de cultivo donde se dieron los primeros pasos para la articulación de las fuerzas de izquierda en el país, naciendo hitos como la Sociedad de la Igualdad en 1850 y la posterior formación del Partido Radical en 1858, fuertemente vinculado a la masonería local. En aquellos años intermedios de la centuria, el concepto de marxismo como tal no existía en el mapa sudamericano, ya que el famoso manifiesto de Karl Marx apenas se había lanzado como libro en el viejo continente europeo en 1848, siendo un territorio completamente desconocido para el Chile de 1850.

Aun así, la masa trabajadora respondía con fuerza al nuevo orden económico que se forjaba a través de actividades clave como la minería de la plata, la emergente industria del carbón asentada firmemente en Coronel y Lota, y la explotación del salitre que décadas más tarde gatillaría la Guerra del Pacífico. En paralelo, comunas como Tomé comenzaban a cimentar su destino histórico con una inicial actividad molinera que luego daría el salto definitivo hacia la industria textil, todo esto mientras el tendido del primer ferrocarril del país unía las localidades de Copiapó y Caldera para acelerar el transporte de las riquezas mineras. Tras el triunfo militar en el norte, la entrada al nuevo siglo trajo consigo la llamada Cuestión Social en los años 1900, donde los trabajadores explotados del salitre y del carbón empezaron a sindicalizarse de forma paulatina para defender su dignidad. El motor que inspiró esta organización en el país fue la trágica Matanza de la Escuela Santa María de Iquique en 1907. Ya en 1906, uno de los primeros políticos que alzó la voz por los derechos obreros en un Congreso completamente elitista fue Luis Emilio Recabarren, considerado el gran fundador del Partido Comunista chileno, quien en sus inicios lideró movimientos cruciales como el Partido Democrático Doctrinario y el Partido Obrero Socialista, sembrando un cansancio evidente contra el burgués explotador.

Hasta la década de 1920, el concepto de comunismo era prácticamente desconocido en suelo nacional, dado que la Revolución Rusa recién había triunfado en el viejo continente en 1917, permitiendo que las ideologías que decían representar a la clase trabajadora florecerían con fuerza a partir de esa época, haciendo que las tesis de Marx se volvieran más familiares. Con el cierre paulatino de las oficinas salitreras, miles de obreros migraron en masa hacia Santiago, dando vida a los hacinados conventillos y cités de la capital. Mientras tanto, en la Región del Biobío, la instalación de la Fábrica Huachipato en los años cuarenta provocó que una enorme cantidad de campesinos provenientes de zonas rurales como Yumbel y San Rosendo migraran hacia el núcleo industrial de Concepción y Talcahuano. Todo este potente proceso sindical y de migración terminó por despertar las conciencias de los sectores más vulnerables del pasado siglo XX, un camino de organización popular que terminó por gatillar el histórico proyecto presidencial encarnado en la figura del líder socialista Salvador Allende. Tras cuatro intentos previos por llegar a La Moneda en las elecciones de 1952, 1956, 1960 y 1964, Allende finalmente alcanzó el poder al triunfar en los comicios de 1970, encendiendo profundas esperanzas en la masa obrera que anhelaba concretar sus sueños de justicia tras siglos de sumisión y explotación laboral. Todos estos hitos clásicos de la izquierda son estudiados de sobra por la academia intelectual en las universidades públicas y estatales de Chile.                                       


Desfase ESPACIO - TIEMPO

En la universidad, los activistas hablan mucho de Palestina pero muy poco de las balas locas en barrios populares de Santiago.

Los "zurdos" hablan mucho de la represión en dictadura, pero la gente sólo quiere que apliquen Toque de Queda (Inseguridad)

Sin embargo, mientras las aulas universitarias se llenan de profesores dictando cátedras formales y los colectivos del Frente Amplio, del Partido Comunista o los grupos anarquistas levantan foros y talleres alternativos en los patios para idealizar luchas callejeras y revoluciones ajenas, se ciegan por completo ante lo que ocurre afuera de sus ventanas. El ascenso democrático de esta nueva derecha es nada menos que una profunda contrarrevolución cultural y social que nace desde los hogares. Si revisamos las plataformas digitales hoy en día, para el aniversario número 114 del Partido Comunista en este pleno 2026, la cuenta oficial del partido en redes sociales se llena de oleadas de críticas, cuestionamientos e insultos en su línea de tiempo en lugar de recibir felicitaciones por la histórica sindicalización que impulsaron en el siglo pasado. El ambiente tóxico de las peleas digitales empuja a muchos usuarios que buscan escapar de la agresividad a buscar espacios alternativos en la web, donde surgen comunidades que intentan debatir con altura de miras, aunque a veces persistan los sesgos.

Recientemente, un espacio digital de debate compartió un compilado de infografías lúdicas para intentar explicar desde una perspectiva de izquierda el término despectivo de facho pobre. A cuatro años de la dura derrota del Apruebo en el Plebiscito de Salida de 2022, quedó en evidencia que ciertos sectores no han comprendido absolutamente nada, manteniendo latente una soberbia camuflada bajo definiciones que afirman textualmente que el facho pobre no tiene poder pero idolatra al poderoso, no tiene riqueza pero defiende a los ricos y no tiene derechos plenos pero desprecia a quienes luchan por ellos. Añadían además que este tipo de elector tiene su mente atrapada en una fantasía de mérito que nunca llegará pero que usa como látigo contra los demás bajo la premisa de que si él sufre, todos deben sufrir, concluyendo que el progreso ajeno le indigna más que su propia miseria. Esta caricatura, que hace un par de décadas habría pasado piola como un simple análisis psicológico sobre la sumisión o el lavado de cerebro, encontró una respuesta contundente en las mismas redes por parte de ciudadanos que se cansaron de la burla.

Un usuario llamado Héctor Balcaza Miranda desarmó esa postura con un argumento impecable al señalar abiertamente en el debate que, bajo la fachada de un análisis psicológico y social, se esconde un profundo clasismo intelectual y un totalitarismo ideológico bestial. Explicó con peras y manzanas que el concepto del facho pobre es el ejemplo perfecto de la condescendencia y el desprecio hacia la soberanía del pensamiento ajeno. Agregó de forma directa que el intento de la izquierda de explicar, patologizar o menospreciar a un trabajador, emprendedor o ciudadano de a pie porque no vota ni piensa según los dogmas colectivistas, es una de las prácticas más genuinamente fascistas que existen. El fascismo histórico, desde Mussolini hasta los regímenes totalitarios de cualquier siglo, nunca toleró que el individuo tuviera pensamiento propio. Para ellos, el ser humano no es un fin en sí mismo, sino una pieza del engranaje estatal o ideológico; pretenden caricaturizar al disidente llamándolo víctima con complejo de carcelero o diciendo que su mente está atrapada en una fantasía de mérito, haciendo exactamente lo mismo, que es anular la validez de su raciocinio. Le dicen al ciudadano que si no piensa como ellos, no es porque tenga razones legítimas, sino porque es un ignorante manipulado, una soberbia que es completamente totalitaria. 

El análisis de Balcaza Miranda continuó con fuerza al manifestar que exigirle al votante de sectores populares una lealtad ciega a los postulados de izquierda, por el solo hecho de su condición socioeconómica, demuestra una amnesia histórica brutal. Recordó que la izquierda tradicional se autoproclama la defensora de los oprimidos, pero la historia del siglo XX demuestra que cuando alcanzaron el poder absoluto bajo esa premisa, ya sea en la Unión Soviética, la Europa del Este, Camboya o la miseria totalitaria en América Latina, lo primero que aplastaron fue precisamente a los trabajadores, a los sindicatos independientes y a los campesinos que osaron disentir, dejando en claro que no tienen para nada el monopolio de la moral ni de la justicia social para juzgar a nadie. Denunció también que atacan la idea del emprendimiento, del mérito y del esfuerzo, catalogándolos como fantasías o herramientas de odio, cuando históricamente el progreso de las sociedades no ha venido de la mano del asistencialismo estatal asfixiante, sino de la libertad del individuo para prosperar, trabajar y proteger a su familia. 

Para cerrar de forma demoledora, el usuario planteó en su intervención que pretender que un ciudadano humilde deba aceptar la precarización estatal y resignarse a depender de los políticos para ser digno es el verdadero insulto a la gente. Que una persona respete el orden, ame a su patria y defienda el fruto de su trabajo no la convierte en un perro guardián, sino que la convierte en un ciudadano libre. Sentenció que llamar a alguien facho pobre no es una crítica política, sino el berrinche de una élite intelectual y política que se cree dueña de las conciencias y que es incapaz de aceptar que el pueblo no les pertenece, concluyendo de manera tajante que no hay nada más autoritario y fascista que pretender que el estatus económico de una persona debe dictar su ideología, negándole el derecho más básico de todos: la libertad de pensar por sí mismo. 


Ya pue' Universidad de Concepción, ¿Cuándo hacemos una encuesta ciudadana en Lirquén? 

Por lo mismo, el camino para salir de este Laberinto de soberbia no es la descalificación, sino el regreso a la rigurosidad científica y metodológica en las calles. Si las Ciencias Sociales en las universidades laicas y estatales quieren recuperar su sentido, deben dejar la comodidad del campus y desplegar herramientas de investigación cuantitativa y cualitativa directamente en los sectores populares. La metodología de encuestas cara a cara, tras un muestreo estadístico previo en las poblaciones más vulnerables de Chile, surge como la vía más pulcra y seria para entender en carne viva qué visión de país tienen realmente las personas del Chile profundo, ese que se manifestó con fuerza en el mapa político entre el 2017 y el 2026.

Este despliegue territorial representa una oportunidad perfecta para los estudiantes de pregrado que deben realizar sus trabajos de tesis obligatorios antes de obtener sus títulos profesionales en disciplinas como la Sociología, el Periodismo o el Trabajo Social. Organismos que cuentan con los recursos, presupuestos e infraestructura técnica necesaria —como el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), la Universidad de Chile en Santiago o fundaciones de estudios vinculadas al Partido Socialista— debieran liderar estos catastros. Sin embargo, para que este acercamiento sea exitoso, la academia debe aplicar una astuta estrategia de neutralidad: no conviene ir a preguntar de buenas a primeras por qué les cae mal Gabriel Boric o si encuentran atractivo el discurso de Johannes Kaiser, ya que el votante popular, históricamente catalogado con desprecio, suele ser reacio a colaborar si detecta el sesgo de un entrevistador humanista de izquierda. La táctica científica exige camuflar las intenciones, presentarse de forma neutral y enfocarse estrictamente en la recolección objetiva de los datos.

Dar con estas respuestas no es una tarea sencilla en el Chile actual. Quienes han intentado conversar con trabajadores y personas humildes a menudo se topan con una muralla de desconfianza; la respuesta típica de "yo no me meto en política" o el silencio absoluto reflejan un cansancio acumulado. El chileno promedio de los sectores vulnerables no se mueve por una doctrina ideológica sólida ni por manuales teóricos; es una masa que legítimamente se deja influenciar por las narrativas rápidas de TikTok y las redes sociales. El desafío de las universidades es abordar esta realidad con empatía y sin emitir juicios morales: si un ciudadano de clase baja vota por Kast o por el Partido Nacional-Libertario, muchas veces lo hace desde una profunda insatisfacción que, debido a su escasa formación cívica o académica, no sabe cómo verbalizar en términos técnicos.                 

A través de cuestionarios sencillos, respetuosos y con preguntas indirectas bien diseñadas, la academia podría descubrir las razones de fondo de fenómenos que hoy los desconciertan, como el rechazo absoluto hacia los comunistas en sectores donde, en teoría, los derechos sociales debieran beneficiarlos. Este nuevo foco conciliador, pulcro y estrictamente científico es el único puente posible para que la intelectualidad comprenda que aquel sujeto al que arrogantemente llamaron "facho pobre" no es un alienado ni un traidor a su clase. Esa gente es, ni más ni menos, el pueblo de Chile; el Chile real que vive y trabaja en la periferia. Si a los dirigentes comunistas les duele o les da pena que la ciudadanía los llene de insultos en el perfil de X, la solución no es encerrarse a llorar en internet (ni insultar al votante de derecha para llamarlo "ignorante"), sino apagar las pantallas, bajarse del pedestal e ir a buscar las  respuestas al único lugar que desde siempre han dicho representar: el corazón del pueblo de la patria.                                                                                                                       


¿Por qué estos profesionales humanistas son incapaces de aplicar un análisis FODA básico a su propia crisis, una herramienta elemental que enseñan en Periodismo y Ciencias Sociales? ¿Por qué existe una falta tan absoluta de autocrítica tras las consecutivas palizas electorales que partieron con el Rechazo en 2022 y terminaron de consolidarse con la llegada de la nueva derecha al poder? Al final, de nada sirve acumular lecturas densas, debates teóricos y títulos colgados en la pared si la intelectualidad de izquierda prefiere seguir encerrada en su burbuja, siendo completamente incapaz de leer e interpretar la realidad del pueblo soberano. 

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Pronóstico del tiempo para Concepción. Datos del Jueves 4 de Junio 2026

Este Jueves

8°/14°


Viernes
Posibles lloviznas en la tarde
9°/13°


Sábado
Lloviznas antes de mediodía en Chaimávida
8°/13°


Domingo
8°/13°


Lunes
8°/12°


Martes
10°/12°                                   


Miércoles 10 de Junio 2026
8°/13°                                                                                                                                                          

                           



 Así serán LAS MÍNIMAS para la mañana de este

Jueves 4 de Junio 2026

Concepción: 7°C

Hualqui: 6°C

Los Ángeles: 8°C

Antuco: 9°C
Paso Fronterizo Pichachén: 0°C
Huépil: 9°C
Quilleco: 6°C
Santa Bárbara: 7°C
Quilaco: 8°C
Alto Bio Bío: 6°C
Butalelbún (Alto Bio Bío): -2°C

Lebu: 10°C                                                                                                                                                                 



miércoles, 3 de junio de 2026

LAS SEMANAS DISTRITALES: Los ciudadanos de a pie exigen trabajo parlamentario en terreno

Hace algunos años, figuras políticas de la zona como ALEJANDRO NAVARRO
tenían su oficina parlamentaria. Hoy (2026) tenemos otra que corresponde
a la del senador UDI, en Concepción, ENRIQUE VAN RYSSELBERGHE
Seguro te despertaste un poco tarde, agarraste el celular para mirar TikTok y lo primero que te apareció en el inicio, entremedio de los virales del momento, fue el video de un nuevo escándalo político de esos que dan rabia pura. 

El miércoles 3 de junio de 2026, las redes sociales y los matinales están ardiendo por culpa de un diputado de la Región de Los Ríos llamado Leandro Kunstmann, quien terminó encendiendo todas las alertas de la opinión pública. Resulta que el hombre lleva apenas tres meses en su cargo y ya armó las maletas para mandarse cambiar de vacaciones al Caribe, justo en los días en que le tocaba cumplir con la famosa Semana Distrital. Para rematarla, cuando los portales de noticias lo pillaron, dijo muy suelto de cuerpo que él estaba mandado a hacer su trabajo solo de lunes a miércoles en el Parlamento y que "para eso me pagan una dieta". Obviamente, le cayó un hachazo de críticas tan grande de todos los sectores que tuvo que salir corriendo a pedir disculpas públicas por su "frase desafortunada", aclarando que en verdad los parlamentarios trabajan de lunes a domingo. Pero el asunto ya se hizo viral, el meme quedó flotando en los grupos de WhatsApp y la desconfianza de la gente volvió a subir a las nubes.

    El problema de fondo es que, mientras nos reímos con la funa de turno o compartimos el extracto en nuestras historias, la gran mayoría de la ciudadanía no tiene idea de qué es la Semana Distrital ni para qué sirve realmente. A veces, cuando se vive una etapa más relajada, bien mantenidos por los papás y sin grandes obligaciones familiares encima, la política se ve como algo aburrido, lejano o de elite. Nos quedamos en la pura queja virtual porque nadie nos ha explicado cómo funciona el sistema en fácil, sin términos jurídicos lateros y con peras y manzanas. Al final, estar informado es un derecho humano básico, aunque tu mayor placer diario sea ver tele y flotar en la comodidad de la casa. Para entender el mapa completo, hay que saber que el poder en el Congreso de Chile se divide en dos lados. Por una parte tenemos 155 diputados (la Cámara Baja), donde cada uno representa a un distrito específico pero tiene la facultad de legislar para todo el país. Por el otro lado están los 50 senadores (la Cámara Alta), que representan a zonas más grandes llamadas circunscripciones. Si nos enfocamos en nuestra Región del Biobío, la cosa se organiza en dos distritos y una circunscripción regional: estamos representados por el Distrito 20 (que tiene 8 diputados) o el Distrito 21 (con 5 diputados), además de los 3 senadores de la zona. A todos ellos el Estado les paga un sueldo gigante con la plata de todos nosotros, no solo para que voten leyes encerrados en Valparaíso, sino para que solucionen los problemas reales de nuestras comunas.

 Ahí es donde entra la Semana Distrital, que ocurre una vez al mes, generalmente la última semana de cada mes. En esos días, los diputados y diputadas congelan las reuniones en el Congreso y tienen la obligación por ley de volver a sus territorios a trabajar directamente en la calle. No es un feriado encubierto, no son vacaciones adelantadas en una playa tropical ni un premio de fin de mes. Es el único momento donde tienen que bajarse del auto, escuchar a los vecinos, meterse a las poblaciones de los sectores populares y ver qué pasa con la delincuencia, la salud o la falta de oportunidades en los barrios que los eligieron. Es el momento donde el político debiera estar a la mano del ciudadano común.

En la Provincia de Concepción tenemos ejemplos súper concretos de cómo se supone que un parlamentario debiera mantener los lazos con su gente, al menos con algo tan básico como hacer funcionar las Oficinas Parlamentarias. El caso más emblemático en nuestra zona fue el de Alejandro Navarro mientras fue diputado (1994-2006) y luego senador (2006-2022). Más allá de si a uno le gustaba o no su color político, el tipo entendía perfectamente que para mantener el voto popular tenía que tener una trinchera abierta y activa en el barrio. Su oficina principal siempre funcionó en Penco y pasó por varias etapas: en los 90 y hasta el 2002 estuvo en una casa en la calle Roble cuando era del Partido Socialista; entre 2002 y 2004 se cambió a la esquina de Yerbas Buenas con Freire; después volvió a su primera ubicación en Roble hasta el 2007; y finalmente se instaló en una tercera ubicación en la esquina de Heras con Chacabuco desde el 2008 hasta el fin de su período en 2022, justo cuando renunció al PS para armar su propio caudillismo con partidos nuevos como el MAS y el PAÍS, que terminó aliado con Marco Enríquez-Ominami en la plataforma PRO-PAIS.

  Navarro intentó meterse al centro de Concepción en 2008, abriendo por unas pocas semanas una oficina en el segundo piso de un viejo edificio del Paseo Peatonal, pero su fuerte siempre fue Penco. Incluso cuando asumió como senador en 2006 y su zona se estiró hasta el viejo Distrito 42 —lo que hoy es el Valle del Itata y Coelemu, cuando esa subprovincia aún pertenecía al Biobío—, puso una oficina en Chillán. Aunque claro, allá duró poco porque el electorado de esa zona de Ñuble siempre ha sido mucho más tirado a la derecha que a la centro-izquierda y no pescaron mucho el proyecto. Pero la gran particularidad de la oficina de Navarro en Penco, especialmente cuando se ubicaba en la bajada de calle Heras antes de llegar a la Plaza Los Conquistadores, es que siempre estaba viva. Quienes tuvieron la oportunidad de entrar veían que había un horario de oficina real en las mañanas de los días laborales, con una secretaria o recepcionista atendiendo al público. Los vecinos se sentaban en un cómodo hall que parecía un living, adornado con un monumento de madera de Lautaro y un montón de retratos fotográficos pegados en la pared donde se veía al parlamentario con distintos personajes. En la práctica, rara vez te atendía el mismo Navarro en persona; la trastienda real era un equipo gigante dedicado a la gestión en la zona: asesores, jefes de gabinete, periodistas, trabajadores sociales y camaradas de partido que hacían la pega de conectar el Congreso con la región.

Quienes forman parte de la generación millennial y hoy rondan entre los 25 y 40 años, seguro recordarán un primer contacto siendo escolares de básica en 1999, cuando caminaban con la mochila en la espalda saliendo del colegio por Penco. De repente veían a un caballero que ya aparecía a cada rato en la tele junto a personajes importantes como el mismísimo Navarro, aunque el respeto conservador por la autoridad se te iba a las pailas cuando le escuchabas decir un tremendo garabato porque, al salir de la oficina, su zapato pasó a llevar sin querer una caja llena de documentos.  Fue una primera experiencia rara, donde descubrías que la autoridad también era un humano común y corriente que se salía de libreto ante un niño a quien nadie tomaba muy en serio.   Un par de años después, en 2001, cuando Navarro buscaba su reelección, se mandó una genialidad de campaña: encabezó la entrega masiva de CD-ROMs con música de moda en las poblaciones, pero el truco estaba en que dentro del disco venía instalado el jingle de su campaña. Te regalaba un compilado de 12 o 14 canciones gratis para que las escucharas en el computador o en el equipo, metiendo su propaganda de una forma que ni un vecino del centro de Concepción habría cachado. Si tensionabas la oportunidad de hacer contacto con los mandos medios de esa oficina en el año 2002, las personas que estaban siempre ahí en Penco te podían tener muy bien considerado. Estaban a la mano para hacerte la paleteada de imprimirte las 60 hojas que llevabas guardadas en un disquete; un burdo "Copy Paste" de la enciclopedia Encarta para un trabajo de investigación pal' liceo. En ese establecimiento municipal nadie te enseñaba a pulir o desarrollar una metodología real, algo que después tendrías que aprender a la fuerza y a golpe y porrazo en la universidad. Era una forma bien doméstica y bastante informal de usar la infraestructura parlamentaria para acercarse a la gente del distrito.

 Por el otro lado del mapa político, también tenemos una Oficina Parlamentaria que en la práctica es la sede regional de la UDI en pleno centro de Concepción, específicamente en la calle Angol, entre O'Higgins y San Martín. Hoy ese lugar se perfila como la base del senador Enrique Van Rysselberghe y, si bien es un espacio igual de activo, funciona con una lógica completamente diferente. De repente, la oficina organiza actividades y capacitaciones abiertas a toda la comunidad, como talleres para preparar a la gente a buscar un puesto de trabajo, donde por razones obvias participan muchos militantes o simpatizantes de su sector. Es la clásica estrategia de la derecha para hacer convocatorias camufladas a través de agrupaciones de juventudes o talleres comunitarios, ganando nuevos adherentes sin decirlo de forma literal. Pero ojo, ahí la recepcionista siempre te advertía una regla de oro: la puntualidad extrema. Si la actividad partía a las 9 AM y no enviabas tu presencia a tiempo o no estabas adentro, las puertas simplemente se cerraban, poniéndote a prueba desde el primer minuto. Mientras Navarro llenaba su espacio de oficinas técnicas y no hacía tantos talleres porque las habitaciones y el auditorio del fondo pasaban ocupados por sus asesores, la derecha usa su sede como un imán de participación controlada.                                       

 Esa tremenda diferencia en la forma de comunicar y de acercarse a la gente explica muchas cosas de nuestra historia reciente, donde la falta de claridad y de sintonía fina con los sectores populares termina pasando la cuenta. Es el mismo problema que vimos, por ejemplo, en las campañas políticas previas al Plebiscito del 2022. En ese tiempo, la izquierda no usó una campaña masiva, simple y popular para aclarar los detalles del borrador que querían instalar como nueva constitución. Todo lo contrario, fue la derecha la que hizo un trabajo tremendo de contra-argumentos y de armar su contra-campaña. Muchos sectores comunistas salieron después a culpar a la derecha de ganar en base a mentiras, pero hay que ser realistas: en tiempos de propaganda la objetividad no existe. La derecha simplemente jugó sus cartas y ganó el gallito. Puede que hayan mentido en algunas cosas, pero la verdad es que la izquierda no logró convencer a la gente común del barrio, y eso fue bastante triste de ver.

 Lo mismo pasa cuando las instituciones públicas fallan rotundamente en su estrategia de comunicación hacia la calle. Pensemos en lo que pasa los fines de semana o previo a un feriado: pasada la medianoche, no falta el vecino imprudente que arma un mambo ruidoso en la población o en los departamentos pareados. Quienes intentan descansar llaman desesperados al 133 para frenar la fiesta porque el tipo anda alterado y no hace caso, pero Carabineros muchas veces no contesta o simplemente no acude al lugar de los hechos. La explicación del cuartel suele ser la misma de siempre: que no cuentan con dotación policial, que no tienen suficientes vehículos o que la única radiopatrulla disponible tuvo que partir a otra emergencia en una comuna vecina. Es una desconexión total que recuerda a los peores meses de la pandemia entre 2020 y 2021, cuando en pleno Toque de Queda te arriesgabas a mirar la calle y en diez cuadras no había ni un solo carabinero motorista patrullando, e incluso las comisarías tenían los portones metálicos cerrados sin ningún funcionario haciendo guardia en la entrada ni en la pileta de la plaza. Carabineros, a pesar de tener plataformas digitales, no orienta ni informa en redes sociales sobre los contactos de los cuadrantes ni sobre las leyes vigentes para enfrentar los ruidos molestos. Esa pega informativa la terminan haciendo algunos municipios o particulares de forma desinteresada. Mientras tanto, el nuevo gobierno de Kast, que lleva casi tres meses ejerciendo el poder, se ha quedado solo en lanzar promesas y generar expectativas, pero no ha entregado ninguna información práctica o útil en las plataformas que la gente realmente consume.

En medio de este vacío de información, hoy en día no sabemos bien cómo funcionan las sedes parlamentarias en el Biobío y nada nos incentiva a buscar esos datos en las páginas del Congreso Nacional. Ante esto, ha surgido una aparente cercanía de partidos nuevos como el Partido Social Cristiano (PSC), que se posiciona como una fuerza popular emergente en sectores de Concepción y Lirquén. Pero cuando miras de cerca cómo funciona la trastienda de la diputada Francesca Muñoz, te das cuenta de que sus asesores filtran demasiado el contacto con el mundo exterior. Te pueden llegar doscientos mensajes al inbox de Facebook o al DM de Instagram, pero si años atrás se te ocurrió lanzar tus críticas en X (Twitter) usando la impulsividad, la rabia o un par de garabatos, da lo mismo el fondo de tu reclamo: los asesores te silencian, te filtran y simplemente te dejan el visto. Por eso casi nunca verás que citen a una persona común a una audiencia presencial en Concepción. Aquí viene la pregunta del millón: si alguien no milita en ese partido y vive en el modesto sector de Santa Rita, cerca del río Andalién, ¿efectivamente los asesores le van a dar una cita para hablar cara a cara con la diputada? Da la impresión de que los equipos tienen un miedo tremendo de abrir las puertas, pensando que en un país tan polarizado cualquiera del otro bando viene camuflado por puro resentimiento a herir al parlamentario, terminando por blindarlo y aislarlo en una burbuja.

Ese blindaje de las elites locales no es nuevo; ya se vio durante el Estallido Social de 2019. Mientras la ciudadanía no politizada pensaba que el despertar sería espontáneo, la realidad de la calle demostró que las problemáticas cívicas reales nacían de la gente y no de las pautas de la izquierda tradicional ni de la agenda de la ONU. Te dabas cuenta de que los personajes poderosos siempre andan protegidos por muros invisibles. Si te topas a un alcalde, un diputado, un senador, o incluso con menor demanda a un rector universitario o un gran empresario en la calle para pedirle un favor, casi siempre salen a la defensiva con el típico "No, pero ahora estamos en otra", "deja tus datos con mi asesora y de ahí te llamamos" o "después ¿ya?, porque ahora estoy ocupadito". Es lo mismo que pasa cuando intentas escribir al portal web de la Presidencia —como ocurría con Gabriel Boric— para plantear la crisis de los profesionales de entre 23 y 40 años titulados que no encuentran pega: el encargado se limita a mandar un correo automático diciendo que recibieron la carta y que ellos verán cuándo darte una resolución.

En esa ensalada de problemas cotidianos, las oficinas parlamentarias aplican sus propios filtros para decidir qué pauta es relevante. Obviamente, un tema medioambiental como la instalación de la extracción de Tierras Raras en Penco genera una adhesión masiva y rápida, aunque muchas veces se quede en la burbuja del activismo de elite y no sea necesariamente popular. En cambio, problemáticas más profundas e individuales parecen quedar fuera del radar. Imaginemos el caso de un hombre de 35 años con Asperger que le escribe un mail a una oficina de un político que se dice socialista, reclamando por las brutales dificultades que tiene para encontrar pareja o conocer a una mujer, sobre todo ahora que la natalidad baja, los matrimonios desaparecen y muchas mujeres de 30 a 40 años inclusive no quieren tener pareja producto de su propio empoderamiento. Ante un lloriqueo que para el sistema puede parecer absurdo o poco coherente, ¿cómo reacciona la trastienda política?

Bajo la lógica de la "apertura de mente" que tanto predican, una oficina parlamentaria inteligente no va a tirar el mail a la basura pensando que es una pitanza o que el tipo está puro webeando porque las minas no lo pescan en la universidad. Lo que hacen es aplicar una táctica de contención y poner a prueba a la persona común. Probablemente no lo dejen hablar con el diputado, pero sí lo van a derivar con un subalterno, quizás un periodista o un psicólogo que esté haciendo su práctica profesional. El profesional escuchará la petición en silencio y, en vez de prometerle una imposible ley de inclusión afectiva para el año 2050 o 2100, usará la estructura como una excusa comunitaria: lo invitarán a una charla de formación de líderes o a una reunión del partido. Así, el chico que acusa no tener amigos o que cae en el perfil de Incel sale un par de horas de su casa, se toma un cafecito con galletas en el Coffee Break, conoce gente y se le ayuda a quererse un poco más para enfrentar su solitaria vida. Para un operador político duro, esto puede parecer una simple weá que ni merece comentario, pero es la forma en que deciden canalizar el drama individual.

Tampoco se pueden desvalorizar estas demandas particulares, porque a veces el sistema funciona si sabes presionar, aunque te topes con murallas. Pensemos en un estudiante universitario tesista que, usando la Ley del Lobby, pide por internet una audiencia con el Director Regional del INJUV en Concepción. Días después le confirman la cita por correo. El joven llega a la oficina y lo atiende el director junto a una asesora que toma apuntes de todo, tal como funciona una audiencia formal. El objetivo del estudiante es pedir apoyo para realizar una encuesta o pre-medición que le permita conocer la impresión de los jóvenes para un proyecto de programa juvenil regional. El director, quizás encontrando el tema poco relevante para su pauta, decide zafar fijándole una cita con un subalterno de la institución para que coordine con él. Al día siguiente, el estudiante habla con el funcionario designado, quien ya dateado por su jefe, le reconoce en su propia cara que el tema de proponer una radio juvenil en Concepción le es poco relevante. Los políticos y los funcionarios operadores tienen sus propias pautas cerradas y no quieren escuchar ideas nuevas del ciudadano común. Pregunta seria: ¿De qué democracia estamos hablando aquí?

Es ahí donde hace falta la conversación cara a cara. El estudiante, con argumentos bien fundados porque es un tesista preparado, le expone los motivos de por qué es necesario instalar el debate sobre la falta de espacios juveniles en la radiodifusión FM local. Cuando el funcionario finalmente se abre a escuchar, va entendiendo el punto más allá de la facha, la pinta o la apariencia del joven. Se da cuenta de que el cabro tiene cabeza, inteligencia, poder de convencimiento y las ideas súper claras. Todo eso ocurre gracias al contraste entre la apariencia y la escucha real. Cuando uno ve a un hombre sufrido caminando por la calle, piensa equivocadamente que no tiene herramientas. Nos referimos al perfil del guachito de la pobla: el típico chileno mestizo, moreno y del promedio que anda con lo justo. Ese mismo sujeto que se levanta temprano para pedir hora en el SOME al interior del Consultorio CESFAM de salud pública, al que mandan a comprar el kilo de pan hallulla al negocio de la esquina o el que toma la micro para ir a la pega porque quizás es lo suficientemente nervioso como para lidiar con el taco en horario pic si es que tuviera un auto. El prejuicio del burócrata hace pensar que el guachito de la pobla no tiene nada que aportar. Pero cuando te tomas el tiempo de escuchar el debate que ese vecino quiere dejar en el buzón institucional, descubres que puede ser tan brillante como tu jefe, solo que nunca le han dado la oportunidad. Al ver que tiene ideas extraordinarias, el funcionario lo empieza a tratar con respeto, fija una asamblea para unos días más y llama a los cabros del voluntariado del INJUV para que se acojan a la recolección de datos de la investigación. Así, el estudiante consiguió el requisito para sacar su carrera universitaria y demuestra que la calle tiene mucho que decir.

Al final del día, cuando un político confunde la Semana Distrital con un viaje de placer al Caribe, nos está viendo la cara porque sabe que estamos desinformados y metidos en nuestra propia burbuja de consumo y relajo. Quedarse reclamando detrás de una pantalla, tomándose una Red Bull o subiendo historias graciosas no cambia nada si ellos siguen haciendo de las suyas porque nadie los controla en el territorio. Los electores tenemos el derecho legítimo de interactuar con los diputados a quienes elegimos en las urnas. Es verdad que va por nuestra parte ver qué temas ameritan acudir a una oficina; es obvio que resulta mucho más urgente pedir facilidades para que los adultos mayores soliciten sus horas médicas y no se sientan presionados a levantarse a las 4 AM para estar haciendo fila a las 6 con el portón cerrado, un drama real que importa mucho más que la incapacidad de un treintón por conquistar a una mujer.

Para que esto cambie, el primer paso es que el equipo de asesores en la región distribuya planes de trabajo serios y conectados con la comunidad. Las autoridades con agendas importantes deben tener filtros, pero cuando salen a terreno, deben saber con quién reír, compartir, echar la talla o contener. Necesitamos fortalecer el sistema de audiencias. El mail institucional de una recepcionista debería ser el medio único y oficial, sirviendo de guía para el chileno de a pie que no sabe cómo dejar una carta formal en la oficina de partes de la Municipalidad de Tomé. Queremos que los diputados salgan a terreno, se reencuentren con su gente y que sea esa misma recepcionista la que te envíe un mensaje claro: "Usted ha sido citado a tal hora, tal día y en tal domicilio, a plantear su situación presencialmente con el señor Diputado de la República de su comuna". Es tu derecho como ciudadano de Chile y también como elector, la única herramienta real que nos queda para que dejen de pasarnos gato por liebre en nuestra propia cara.