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domingo, 21 de junio de 2026
Promoción de Música Romántica (Ideales para la lluvia)
Bailables del recuerdo (Primavera del año 2001) - "Familia Abadá". La primera canción que sonó en la radio, de la música Axé
"Familia Abadá" fue derechamente la primera canción del género Axé, que sonó durante la primavera del año 2001 en el programa Mekano. Mientras en el estudio de televisión (T.V.) bailaban su coreografía los chicos de AXE BAHÍA.
Columna: ¡ ES UN BUEN TIPO MI VIEJO !
Es una realidad evidente que en este tiempo no se valora el aporte de un padre en la vida de un hijo de la misma manera que se hace con una madre. Algunos caballeros dan motivos también, partiendo de una realidad social que ya es parte del Chile contemporáneo donde las mujeres han ganado a pulso un derecho histórico: el pago de la pensión alimenticia. Esta obligación legal somete a los padres irresponsables a poner su aporte mensual para la crianza de los hijos que tuvieron en alguna relación íntima del pasado. Este antivalor de no hacerse cargo cala tan hondo que incluso fue utilizado en la política durante las presidenciales del año 2021 para debilitar la campaña del entonces candidato Franco Parisi, quien en ese tiempo además se perjudicó haciendo todo de forma telemática desde Estados Unidos, una estrategia que para el año 2025 intentó corregir centrándose más en hacer campaña en su propio país, acá en Chile. Sin embargo, tampoco se trata de generalizar a todos los hombres como si fueran unos ladinos o vividores cortados por la misma tijera; cada persona tiene su propia formación y su personalidad es consecuencia del trato recibido en su camino.
Pero hablemos de los buenos padres, de esas personas que saben que el futuro de su hijo no depende solo de la educación del colegio, sino del ambiente que se respira en el hogar. Siempre se dice habitualmente que el padre es el jefe de hogar estricto y la madre la contenedora, pero las cosas varían según la forma de ser de cada uno: hay mamás muy firmes y papás que consienten todo porque "tienen corazón de abuelita". Un buen padre busca inculcar, de manera pausada y sin obsesiones, aquellos sueños frustrados que él no pudo cumplir, aprovechando que sus niños están en edad de lograrlos. Pensemos en un hombre de nuestra generación, hoy casado y con hijos, que vio truncados sueños fantásticos como ser astronauta, actor de Hollywood o un gran futbolista.
Ser futbolista es uno de los oficios más rentables, pero el camino nunca ha sido fácil. Si retrocedemos al pasado de ese mismo padre cuando era un niño escolar, las obligaciones del colegio o los límites de la familia apenas le dejaban tiempo para una escuela de fútbol los fines de semana, algo que se lograba solo si la madre no era prejuiciosa y entendía que esas pruebas formaban parte de su formación íntegra, al menos para valorar el deporte y la vida sana. Entrar ahí implicaba el riesgo de descuidar los estudios, en un sistema donde sacar el Cuarto Medio es una obligación, aunque ahora en pleno 2026 ya no sea tan difícil terminar la enseñanza media como en las décadas anteriores. Pero ser buen alumno en clases no te quitaba las ganas de jugar. Aunque hoy se habla demasiado de la adicción a los teléfonos móviles, hace dos décadas un niño en cualquier comuna de barrio tenía espacios de sobra para jugar un partido de futsal en el recreo por pura autogestión de los compañeros, o para juntarse el fin de semana en la multicancha de la población, incluyendo las canchas de la iglesia mormona que se usaban para entrenar jugando.
Lo malo de esa convivencia escolar en torno a la pelota era la temprana exclusión entre los "bacanes" y los "quesos" o ñoños. Aunque el deporte debería ser inclusión pura dentro del ámbito escolar, en el patio siempre estaban los más solicitados para armar el equipo y los que quedaban para las sobras. En cualquier curso se daban cuatro tipos de aficiones muy claras: los "tímidos", a quienes no les gustaba el fútbol aunque les ofrecieran ser titulares; los "nerds aspiracionales", esos muchachos ingenuos y de facha opacada que querían demostrar una masculinidad desconocida para sus pares, teniendo todas las ganas de chutear el balón incluso siendo los más malos para la pelota; los "piola recreacionales", jóvenes de bajo perfil con habilidades para jugar pero conscientes de que ese no era su mundo; y finalmente los "peloteros innatos", fanáticos secos para el balón que terminaban jugando en los clubes del fútbol amateur de su población.
Hoy, cuando ese antiguo niño es padre, busca apoyar a su hijo para que no sufra el mismo bullying o la exclusión que le tocó vivir en la cancha. Los equipos oficiales y las empresas buscan siempre a los mejores elementos para ganar, pero en el espacio recreativo los niños solo necesitan disfrutar de una infancia noble corriendo tras la pelota. El problema surge cuando los más dotados, influenciados por los partidos de la tele o las series animadas que ven en sus casas, confunden un partido recreacional con uno competitivo. Bajo esa lógica de competencia, terminan excluyendo de la pichanga del colegio a los más malos del curso.
En tiempos de campaña política se habla mucho del concepto "espacio" para referirse al deporte, la cultura, el carrete o las actividades pastorales, y no podemos negar que en el barrio la multicancha de futsal o baby fútbol es un tremendo aporte. Acá es donde el padre tiene la oportunidad de brindarle amor a su hijo. En un fin de semana, si el clima está bonito, salen a la multicancha más cercana. Están las canchas de futbolito abiertas con suelo pavimentado, las de las iglesias mormonas, las viejas canchas de tierra que hoy se han remodelado con pasto sintético —como la cancha "El Flecha" del sector Lorenzo Arenas en Concepción o la cancha "Gente de Mar" en Penco—, y los espacios públicos como el Parque Ecuador. Como este último suele llenarse de visitantes y turistas, si el niño es chiquitito, de cinco añitos o menos, basta con que el padre le chufee el balón despacio en los pastos del parque, o que jueguen fútbol playa en el verano aprovechando el espacio de la costa.
La rutina ideal es simple: la familia almuerza el fin de semana y luego deciden dar una vuelta a la plaza o ir a la multicancha de barrio para motivarlo. Ahí, independiente de si el hijo tiene o no amigos, el padre le intenta inculcar la práctica del deporte. Juegan los dos como una forma de iniciación. Si el niño ya viene algo traumado porque en el colegio no lo aceptan, el padre se convierte en el contenedor y el compañero que le cura sus heridas; quizás sin tanto abrazo apretado dentro de los cánones tradicionales, pero motivándolo a creerse el cuento. El padre se pone de arquero y se deja anotar goles, porque el propósito no es competir, sino hacerlo sentir grande y empoderarlo. Esto empieza desde los primeros años de vida en el living de la casa, cuando con el niño parvulito se chutea despacio una pelota suave para formarles el carácter.
Luego viene el momento de la socialización, donde los niños de entre diez y quince años, ya entrando a la pubertad, se ponen de acuerdo para jugar el fin de semana después de las clases. Si el niño es más solitario pero le gusta el fútbol, a veces deambula por la calle y se encuentra en la multicancha de la iglesia mormona con jóvenes más grandes, incluso de veinte años, y se acerca a pedir cancha. Aunque esto último no es muy recomendable hoy en día por todos los peligros que se corren en la calle, es ahí donde se nota la base familiar. Cuando el niño es chiquito, es el padre el primero en motivarlo a empoderarse, no solo para ganar un partido, sino para tener la perso de defenderse de extraños que lo podrían corromper. Valorar los espacios públicos de la población y usar los conocimientos futboleros de aficionado para conectar al hijo con esta rica subcultura popular es, al final del día, una forma de educación familiar.
Después el hijo va creciendo y no solo surgen los primeros obstáculos que le impiden llegar a ser un futbolista famoso. El joven pasa por una serie de etapas, entra al liceo y tiene un nuevo reto mucho más complejo. Entre el crecimiento hormonal, busca la manera de que una compañera de curso que le gusta quiera estar con él. En esa confesión de amor, pueden pasar tres cosas: la mujer se arranca porque no quiere nada, lo deja en la "friendzone" apenas tocando el violín, o lo más mítico, acepta darle un besito a la salida del colegio. Pero además del intento por tener la primera polola, viene la preocupación de sacarse buenas notas y pasar de curso. En paralelo, el adolescente va formando sus principios valóricos y morales; la rebeldía contra la hipocresía del adulto lo hace escuchar música, valorar la radio, cuestionar a Dios y finalmente tener un pensamiento político que lo ayuda a comprender las clases de Historia recién cuando va saliendo de cuarto medio.
Hoy es sabido que la educación superior ya no ofrece las mismas oportunidades laborales de antes, pero sigue siendo el único camino digno para salir de la pobreza, comparado con el microtráfico que hoy corrompe a tantos jóvenes. El muchacho se prepara para rendir la PAES, queda en la universidad y los padres hacen las gestiones para que tenga la Gratuidad o el Crédito del Fondo Solidario. Cursa una carrera con la incertidumbre de si tendrá trabajo, y ahí surgen los primeros aches del nuevo adulto: decepciones, paranoia por los primeros líos legales, frustraciones, bajones, baja autoestima o ser víctima de injurias y calumnias. El mundo se hace más duro y es en esos momentos críticos donde debe estar el padre para orientarlo por el buen camino. El joven de veinte años da dos batallas: si no encaja en los cánones de belleza predominantes o con los modelos doctrinarios del "compañero revolucionario", tendrá más dificultades para tener polola y carecerá de esa contención los fines de semana, viendo además que en ciudades pobladas como Concepción los barrios ya dejaron de ofrecer esos espacios de la niñez.
Por otra parte, el joven es testigo de otra batalla donde no es protagonista, al ver cómo muchos niños con alguna condición especial son discriminados, quedando el derecho de exclusión a la buena de Dios. En la ciudad hay consumismo e individualismo, pero también un exceso de actividades políticas que desmotivan a la persona sana a formar parte de una actividad deportiva sin caer en el prejuicio o en la soberbia de los zurdos. De aquí se desprenden dos mentalidades idealistas de la juventud: desde la izquierda hay un discurso que menciona la desigualdad, la exclusión y la injusticia social de ricos contra pobres cuando a los niños de la población se les empuja al mal camino de la droga; y desde la otra vereda, simpatizante en cierta medida con las pastorales cristianas, surge el idealismo de que debemos recuperar los espacios públicos tomados por gente tóxica en las poblaciones para que las familias los puedan aprovechar.
Haciendo un paréntesis, esa historia de familias sacando a sus niños a la cancha de la pobla suena bastante familiar. Ahora que ya eres un joven, eres espectador de una historia que tú mismo viviste hace años. Por eso es tan importante que los municipios y las Juntas de Vecinos impulsen el uso de dichos espacios, especialmente cuando los vecinos son algo tímidos en un barrio apartado del centro de Concepción.
Y entramos en la recta final. Este hijo, ahora hombre adulto, se titula en la universidad pero no logra encontrar empleo. Con todo el tiempo libre que le queda para el ocio, y habiendo estudiado una carrera humanista, se dedica a la reinvención. Busca la manera de que algún empleador le dé un "pituto" —cosa que es muy poco probable— o bien decide usar las redes sociales para despertar conciencias. A través de internet intenta curar sus propios traumas de haber sido excluido en el pasado o simplemente busca ayudar a los demás, ya sea por un enfoque altruista o por puro oportunismo político. Todavía no es padre, lo que calza con las altas exigencias que las mujeres jóvenes Millennials ponen actualmente, pero no por eso se desconecta de las necesidades de una sociedad cada vez más individualista. En concreto, ve que la municipalidad no gestiona actividades lúdicas en las multicanchas de los barrios. Hoy en día, que un muchacho se entusiasme un domingo por la tarde para ir a patear la pelota depende puramente de la voluntad de los vecinos; si no lo dejan jugar ni de arquero, se le genera un trauma que desata una rebeldía interna en el humanista recién egresado, quien empieza a escribir reflexiones interesantes en sus redes sobre cómo y cuánto aprovechan los jóvenes los espacios deportivos en sus poblaciones.
Esta situación se conecta con lo que ocurre en las universidades, sobre todo en las carreras de pregrado. Un joven entra a primer año con la chispa del viejo pelotero de colegio. La casa de estudios ofrece un taller de fútbol como ramo electivo o complementario, pero para conseguir un cupo debe estar despierto literalmente a la medianoche en punto. A nivel nacional, tanto los matriculados de la zona como los que vienen de otras regiones están igual de expectantes a las 00:00 horas. Cuando comienza la inscripción de cursos, bajo una lógica del azar que recuerda a la "tómbola de admisión" de los colegios, el estudiante debe suplicar para quedar dentro de los cincuenta exclusivos cupos de toda la universidad. Si no lo logra, vuelve a depender de la buena onda de los compañeros para que lo dejen jugar en la multicancha, cayendo otra vez en la misma estructura excluyente del colegio entre los "cancheros" y los "nerds". Esa rabia y frustración te empuja a tomar el segundo camino que se abre en las universidades, que en la práctica termina siendo mucho más amplio: el de "jugar al revolucionario". El joven empieza a participar en marchas, asiste a las asambleas del Centro de Estudiantes, escucha canciones de Víctor Jara y aprende de la doctrina de las Juventudes Comunistas para luego plasmar sus críticas en el mundo digital.
Por todo esto, celebrar el Día del Padre es la oportunidad ideal para valorar una simple multicancha de barrio. Ahí es donde entendemos que ese padre cariñoso no te invitaba simplemente a ganar o a meter goles; en el fondo, lo que tu viejo quería era enseñarte a defenderte, a empoderarte y a ayudar al prójimo venciendo los obstáculos del camino. Era una preparación para la vida, tal como cuando en la cancha te ponías la camiseta de Lozapenco para enfrentar con todo el aguante a los rivales de Naval de Talcahuano.
Tu padre cuando chico quiso ser futbolista pero no pudo, y te llevó a la cancha de la pobla porque quería verte campeón; fue tanto el amor que te tuvo que quería que consiguieras el sueño que él no logró en su niñez. Y claro, te gustaba jugar a la pelota cuando chico, lo pasaste muy bien, pero en un camino lleno de obstáculos e hipocresías tampoco pudiste ser la estrella del Real Madrid que tu papá imaginó contigo. Sin embargo, ese recuerdo del pasado, de cuando te llevaba al parque a anotar un gol o de cuando tus compañeros te dejaban jugar cinco minutos en la multicancha de barrio, te lleva a valorar las cosas de una manera distinta a la de un colectivo de izquierda como "Ukamau" haciendo sus ollas comunes en la población. Tú, en ese contexto, eres de clase media-baja, no precisamente un poblador de campamento, ¡pero esa es harina de otro costal! Ahora la Universidad de la Vida te llevó a aprender ideas en la sala de clases para valorar los espacios públicos.
Hacer la distinción entre vivir en la Villa San Francisco y caminar por la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, ambos lugares de Concepción, te permite ver la realidad con otros ojos. Puede que no seas padre porque te fue mal con las mujeres, pero sí puedes despertar conciencias en la clase política y recordarles que Concepción no es solo el centro. Entiendes que a un joven con Condición de Espectro Autista (TEA) o Asperger no se le puede tener siempre sometido en un barrio alejado de los grandes puntos de distracción de la ciudad. Usas la mentalidad del "revolucionario del ciudadano de a pie" para pedir, por ejemplo, que la línea de micros Rengo Lientur haga en el futuro un nuevo recorrido en dirección al Mall Plaza del Trébol, porque hasta ahora la Población Baquedano de Concepción no tiene micros directas que vayan hacia la Autopista.
Porque una cosa es que los otros cabros de la pobla no te hayan dejado jugar a la pelota en la multicancha, y otra cosa muy distinta es tener que pedirle cuatro pasajes a tu padre para poder salir al Mall. Pero si pasa eso, ahí está el padre para consolarte, para llevarte a comer completos o simplemente para jugar a la pelota entre los dos, porque convengamos que chutear el balón no tiene edad. Ese amor de padre te llevó a adoptar otras alternativas cuando el sueño de ser un gran futbolista te fue esquivo: aprender, educarse y ser un profesional con valores. Aunque no encuentres trabajo, eres ante todo una persona decente, sin antecedentes penales ni papeles manchados. Ese ímpetu revolucionario silencioso —porque quizás tus conocidos del Frente Amplio tienen otras pautas que son diferentes a tu realidad de la calle— te lleva a patalear en silencio, usando internet para explayarte, lograr influencia con el tiempo, aspirar a una entrevista en un medio o ser escuchado por algún político.
Al final, ese amor de padre te permite tener empatía por esos niños que quieren una multicancha, por recuperar espacios que han sido tomados por el vandalismo y las incivilidades. Nos permite recordar que la inclusión es una responsabilidad compartida, y no se trata solo de dejar que el marginado se quiera a sí mismo si la otra parte no pone de su parte. Bien decimos que madre hay una sola, y que el amor of padre es irremplazable. Lo que tu papá no sabe, es que su hijo sí es grande: no será un futbolista famoso, pero sí una gran persona, un tremendo idealista y, por qué no, un gran mentor al que los buenos políticos que escasean en Chile podrían llamar para escuchar sus ideas.
Puede que hoy no seas padre, y esa misma exclusión en el pololeo se convierte en el motor de tus columnas para concientizar a la población. Va en las mujeres de hoy si aceptan o no salir con hombres que, detrás de un aspecto poco agraciado, son diamantes en bruto con un encanto oculto. Filosofar sobre esto también es una herencia del cariño que alguna vez el padre le dejó a su hijo. Ese tipo de mensajes compartidos en redes puede que encaje con una mujer que quiera tener una cita contigo, porque así como el feminismo incita al empoderamiento, también condena el machismo ordinario, permitiendo que una mujer soltera valore la esencia del hombre noble de corazón. Y así es como el hijo de tigre podría seguir los pasos de su viejo: ya los está siguiendo al afrontar la triste realidad de no jugar por la Selección Chilena, y podría continuarlos conociendo a alguien, teniendo una relación íntima, casándose, formando una familia y teniendo su propio hijo. Un lindo regalo de la vida.
¡Pero tranquilos! Que soñar es gratis, y eso también fue un regalo de tu padre en el pasado. "¡Hijo! ¡LUCHA POR TUS SUEÑOS! ¡VUELA!", te dijo el viejo en la multicancha, mientras bebían agua potable de la botella después de chutear de manera recreativa un balón de fútbol en la población.
LA META NO ES LA FAMA. SINO SER UN HOMBRE DE BIEN
sábado, 20 de junio de 2026
Recuerdos de la cuenta de X de PASAN COSAS: @BioPasan - El pasado 14 de agosto, año 2023, una de nuestras publicaciones FUE QUIZÁS DE LAS MÁS COMENTADAS Y REPLICADAS POR NUESTROS SEGUIDORES
¿Sabías tú que el pasado 14 de agosto del año 2023, 19 personas comentaron una publicación que hicimos sobre el ya desaparecido Restaurante Quick Biss #Concepción ?
Eso no es todo20 usuarios retwitearon la publicación
111 le dieron likes
hasta una persona ilustre nos COMENTÓ !
Todo eso en nuestra cuenta de X (ex-Twitter): @BioPasan
A la fecha ya cuenta con 5.248 seguidores (Junio de 2026)
♫♭♪♫♬♭♬ Un recuerdo de la cumbia chilena (Verano del año 2010): "Mi angel" (Del grupo "ÁNGELES") ♫♭♪♫♬♭♬
Esta canción te la tocaban en la Radio Punto 7 (Concepción), tiempo antes del Terremoto 27-F...año 2010.
En estas cuatro (4) infografías te explicamos en que consisten cada una de las tres (3) fechas que se mencionan en los medios de difusión, y que están relacionadas con el trámite del CUPÓN DE GAS LICUADO
Dato de UTILIDAD PÚBLICA. Información Seria
Pronóstico del tiempo para Concepción. Datos del Sábado 20 de Junio 2026
Para la tarde de este Sábado podrían caer chubascos, tanto a las 15 como a las 18 Horas (Cada nubada con una duración promedio de una hora)
Promoción de Música (Para amenizar tu momento)
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| Junta de amigos, un domingo por la tarde y en la plaza (Recreación del año 2004) |
viernes, 19 de junio de 2026
Promoción de música para la lluvia
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| Aunque suene algo retrógrado (para muchos), no sería mala idea REINSTAURAR LA CULTURA DEL SUEÑO en las poblaciones ¿No lo crees? |
RICKY MARTIN - "Fuego contra fuego"
DIEGO TORRES - "Sé que ya no volverás"
EL BAÚL DE LOS RECUERDOS (Año 2003): Aunque suene como "una talla", no deja de ser cierto, ÁLVARO BALLERO ES UN PERSONAJE DE LA HISTORIA DE CHILE (Por ser el ganador del primer "reality")
Las vueltas de la televisión chilena nos hacen mirar con cierta nostalgia cómo cambiaron nuestras vidas y las dinámicas del barrio en poco más de dos décadas, todo partiendo como un rumor constante que Canal 13 se encargó de machacar durante la primavera del año 2002, anunciando un proyecto que para ese tiempo era una locura inédita: encerrar a catorce jóvenes de entre 18 y 25 años en una casa-estudio, completamente aislados y vigilados por cámaras a tiempo completo, donde el gancho para este lote de desconocidos era la promesa de lograr la fama, un sueño dorado en una época donde salir en la tele era el máximo logro imaginable, algo muy distinto a lo que pasa hoy en día, donde la gente prefiere una vida más piola y reservada, ya sea por el cansancio de la exposición o simplemente porque hay varios que se esconden porque tienen problemas policiales.
Fue así como en enero del año 2003 se estrenó Protagonistas de la Fama, un programa que por su carácter de piloto duró apenas dos meses, un moco de tiempo si lo comparamos con los tiempos actuales, donde el encierro más corto no baja de los cuatro meses, tal como se vio con Gran Hermano de Chilevisión en el año 2024, un hito televisivo que cayó justo en un momento de transición profunda para los medios de comunicación chilenos, ya que entre los años 2001 y 2003 se estaba sepultando la era más conservadora de la pantalla chica y se daba paso al destape, permitiendo de a poco que los garabatos salieran al aire de forma casual en los horarios nocturnos para adultos, replicando la forma en que los mismos participantes hablaban en su intimidad, sin olvidar que en esos mismos años la gente buscaba en Google y viralizaba el famoso video confidencial con los chascarros subidos de tono del Profesor Rossa, Don Carter y Guru Guru, mientras que las radios juveniles soltaban amarras dejando que sus locutores hablaran con total espontaneidad y tocando temas musicales explícitos que pegaban fuerte, como pasó con el éxito de la canción Coolo de los argentinos Illya Kuryaki y The Valderramas.
Dentro de la casa-estudio la convivencia ardió desde el primer minuto y conocimos a un grupo humano que quedó grabado en la memoria colectiva, compuesto, desde la primera eliminada hasta el gran ganador, por Carlalí Villalba, Juan Ignacio Reyes, Juan José Alvear, Consuelo Inostroza, Francesca Rojas, Janis Pope, Jorge Olivares, Francisco Moller, Elizabeth Hernández, Gerardo del Lago, Aline Blanc, Catalina Bono, Jorge Garcés y Álvaro Ballero, transformándose este último en el centro del huracán gracias a su personalidad magnética pero conflictiva, siendo tildado de entrada como un cabro petulante, sobrado, quebrado, pesado y vanidoso, características que combinaba con los pelos parados con gel que eran la moda taquillera, juvenil y discotequera del momento, aunque al principio le caía como la patada en la guata a sus compañeros y protagonizó un montón de peleas, con las semanas se fue ganando el aprecio de la gente y de los demás participantes, logrando apaciguar sus ínfulas de grandeza hasta coronarse como el triunfador del espacio.
La final dejó una tremenda expectativa en el público, porque todo Chile se había comprado la pomada de que ganar un reality te aseguraba el éxito eterno, pero en la práctica la cosa no fue tan fantástica ni duradera, siendo su única gran aparición mediática tras salir del encierro el transformarse en el rostro oficial de Telefónica, la empresa que en ese entonces era la antepasada de Movistar, para promocionar un producto llamado Tarjeta Línea Propia, conocida popularmente como la TLP, un sistema que era el tatarabuelo de los servicios de prepago actuales donde uno iba al kiosco de la esquina, compraba una tarjeta física de quinientos, mil o dos mil pesos, raspaba el código y podía hablar desde un teléfono fijo usando ese saldo, evitando la tremenda retada de los papás por llamadas telefónicas de larga duración en la cuenta mensual, existiendo más tarde una versión para llamar a celulares, de modo que el rostro de Ballero tapizó los letreros de los negocios junto a la icónica frase Yo amo a Ballero, una declaración nacida de la misma vanidad del personaje que terminó transformándose en la chacota nacional de los escolares, ya que en pleno auge del programa Mekano y la música axé, los cabros de los liceos se paraban las mechas con gel en los recreos y gritaban la frase para wear a los amigos, asumiendo una parada de masculinidad y prepotencia como si el compadre fuera un símbolo de éxito al nivel de Arnold Schwarzenegger.
Sin embargo, el estrellato es traicionero y el chico bacán, topísimo y fashion conoció rápidamente el lado amargo de la calle cuando el equipo de Canal 13 intentó darle una oportunidad como animador, invitándolo a participar en uno de los tantos proyectos frustrados que condujo Vivi Kreutzberger, la hija de Don Francisco, un set de televisión donde el joven canchero se congeló por completo y nos salió bastante tímido, lo que le costó que al día siguiente el diario Las Últimas Noticias lo liquidara con una portada que destacaba lo ñoño que se había visto en pantalla, marcando el punto exacto donde el compadre empezó a pasar de moda de forma definitiva, toda una cultura de la farándula que terminó influyendo de manera curiosa en el lenguaje de los barrios y las oficinas de los sectores populares, donde las palabras originales mutaron su sentido, pues conceptos como topísimo o fashion, que en un principio servían para describir a los jóvenes con más plata o más arreglados y que los rivales tildaban despectivamente de poseros, terminaron siendo adoptados en las poblaciones con un tono solidario e irónico, usándose dentro del grupo de amigos para subirle el ánimo a un compadre feo o poco agraciado que, a pesar de no tener mucha estampa, salía a tirar pinta con ropa de marca intentando conquistar mujeres, aunque al final las chiquillas se terminaran riendo y arrancando de él, dejándolo igualito a un Johnny Bravo desesperado por conseguir un beso.
El tiempo vuela y hoy, en plena temporada de otoño-invierno de este año 2026, Álvaro Ballero regresa a las pantallas de la televisión abierta, mostrándose mucho más maduro, responsable y sencillo como participante del nuevo reality show de Mega, ¿Volverías con tu ex 2.0?, habiendo transcurrido ya la increíble cifra de veintitrés años desde que pisó por primera vez aquella casa-estudio que lo lanzó a la fama, una larga trayectoria donde este personaje demuestra haber aprendido bastante en la célebre universidad de la vida, comprendiendo a porrazos que en su momento sólo fue el protagonista de una moda pasajera, un fenómeno del momento que se extinguió rápido, aunque mirándolo en retrospectiva y poniéndonos en sus zapatos, nadie le puede quitar lo bailado porque a sus tiernos e inmaduros veinte años hay que reconocer que el compadre la disfrutó caleta.
jueves, 18 de junio de 2026
Dos medidas del gobierno de Kast: Control de Clave Única en redes y copamiento policial mañanero
El rechazo al proyecto gubernamental de exigir la Clave Única para entrar a las redes sociales se justifica por el peligro de un control estatal excesivo sobre las opiniones de las personas. Detrás de esta medida, que en la superficie busca frenar la adicción de los menores, se esconden intenciones de vigilar los perfiles digitales y neutralizar espacios de debate democrático, lo que terminará desmotivando a los usuarios comunes y alejándolos de internet.
Por el contrario, existe un total respaldo a los copamientos policiales y controles de identidad matutinos, una fiscalización que la ciudadanía apoya masivamente para recuperar el orden y la tranquilidad en las calles. Esta intervención preventiva responde a una urgencia real frente a la delincuencia y las incivilidades, marcando una distancia total con los abusos del pasado, ya que hoy en día el que nada hace, nada teme.
En estos meses de junio y julio de 2026, la televisión y las pantallas de los celulares se dividen entre los partidos del Mundial de fútbol y las noticias de la agenda pública, mientras la mayoría de los chilenos intenta capear el frío y la rutina de la pega. Para quienes viven en los barrios y comunas periféricas de las grandes capitales regionales del centro-sur del país, el ritual al bajarse de la micro es casi siempre el mismo, pues la gente solo quiere conectar el teléfono para mirar videos o imágenes que permitan desconectarse un rato de la jornada laboral. Nadie quiere llegar a la casa a enredarse con discusiones políticas complejas que requieran un título de abogado para entenderse, pero las últimas medidas del gobierno obligan a mirar con atención lo que pasa, porque tocan directamente la libertad dentro del hogar y la seguridad en las calles de una forma muy distinta.
Por un lado, la ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, propuso controlar el acceso de los menores de edad a las redes sociales exigiendo que todos los ciudadanos ingresen su Clave Única para poder filtrar la edad de los usuarios. Es un hecho real que los niños y adolescentes pasan demasiadas horas al día pegados a las pantallas, lo que provoca que se distraigan en la sala de clases y se expongan a un montón de contenido basura que abunda en internet. Las plataformas digitales son excelentes herramientas, pero el uso actual es bastante cuestionable, como pasa en X, la aplicación que antes se llamaba Twitter, donde la gente cae en fanatismos políticos y nadie aporta datos útiles, como recomendar un buen antivirus para proteger los dispositivos de hackeos. Esa misma desconexión y soberbia fue la que sepultó a la izquierda en el primer plebiscito de salida en 2022, cuando sus comandos prefirieron hablar con un lenguaje académico en vez de explicar el borrador con peras y manzanas a un electorado con voto obligatorio que no fue a la universidad a estudiar leyes, un error que la derecha aprovechó muy bien usando la estética simple de TikTok para convencer a la masa.
Frente a esta idea de la ministra Wulf, la postura es de un evidente desacuerdo por las dudas que genera el proyecto. Aunque en la superficie se busque frenar la adicción juvenil, existen letras chicas muy profundas que justifican este rechazo. La primera sospecha es el peligro de un control estatal excesivo que afecte la libertad de expresión, donde el gobierno de turno podría perfilar a los usuarios bajo la lógica de un Gran Hermano. La ciudadanía apoya que se persiga a los vándalos que queman micros porque esos actos sinsentido no ayudan a los más vulnerables, pero es peligroso que un ciudadano común, cansado del hostigamiento callejero o de los robos, use sus redes para desahogarse con sus ciberseguidores y termine marcado en una lista del gobierno por criticar la gestión actual. Algunos intentan bajarle el perfil a esto diciendo que el retail ya nos pide el RUT para acumular puntos en el supermercado, pero la diferencia es gigante, porque las empresas no guardan tu contraseña secreta, no te piden permiso para navegar ni te vigilan el perfil digital. Este temor a las listas negras ya se comenta en el mundo del trabajo, donde se rumorea que algunos encargados de Recursos Humanos revisan los perfiles de los postulantes para dejarlos fuera si opinan distinto, una práctica que frena la economía y contradice los discursos de libertad económica de los republicanos.
La otra letra chica detrás de esta fiscalización digital es que la obligación de usar la Clave Única va a terminar desmotivando a los usuarios, provocando que abandonen paulatinamente las redes sociales. Esto calza con una estrategia de la derecha que busca neutralizar los espacios democráticos de internet sin necesidad de usar la fuerza. El ambiente virtual en X cambió radicalmente entre los años de la pandemia, cuando la izquierda manejaba la influencia digital y la gente aprovechaba el encierro para socializar, conversar o tener pololeos virtuales por mensajes privados, y el periodo posterior al triunfo presidencial de Kast en 2025. Hoy, el auge de la ultraderecha llenó las plataformas de discursos duros que simpatizan con Pinochet y exigen proscribir al Partido Comunista acusándolo de la delincuencia actual. La trampa de sacar a un partido del camino es que abre el paso para aplicar medidas contrarias a los sindicatos y quitarle derechos a los trabajadores, de la misma forma en que atacan a la ONU para condicionar los Derechos Humanos. Además, las cuentas de izquierda tampoco ayudan a la convivencia, ya que se volvieron monotemáticas, defienden ciegamente la gestión de Boric y atacan con mala vibra, provocando que muchos usuarios activos prefieran retirarse de las redes para evitar el estrés de los ciberataques mientras el Congreso vota leyes importantes.
Al perder estos espacios digitales, se debilita un proceso de democratización que comenzó con el Facebook de 2008, una plataforma que alguna vez sirvió para mostrarle al poder central y a los medios tradicionales el verdadero sentir de la calle y las realidades de comunas periféricas como Penco o Tomé, que antes eran ignorados por los eventos veraniegos como el Crush Music. Aunque en la última década los canales de televisión convirtieron sus páginas de Facebook en un patio de berrinches donde dejan que el ciudadano pelee y se desahogue para luego ignorarlo en la práctica, ese buzón de sugerencias virtual sirvió para instalar temas en la pauta pública. Las estrategias de rating de los noticiarios muchas veces tomaron esos debates, como las dificultades de las personas con Asperger para entablar relaciones de pololeo, y los transformaron en reportajes sensacionalistas que, al menos, visibilizaron realidades ocultas.
Ya saliéndonos del computador o del teléfono móvil nos vamos directamente a la calle, donde antes de que empiece el invierno de este año 2026 los noticieros y matinales de televisión están mostrando una iniciativa completamente distinta con la que sí existe un total acuerdo. Se trata de los copamientos masivos y preventivos liderados por el Ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, que consisten en desplegar a Carabineros y autoridades municipales para saturar zonas estratégicas como estaciones de Metro, paraderos y centros urbanos. Su objetivo es reducir el comercio ambulante ilegal, realizar controles de identidad y disminuir los delitos para reforzar la seguridad de los pasajeros. Este es un ejemplo tangible de cómo se cumple lo que se estaba prediciendo en los años anteriores al periodo presidencial de José Antonio Kast, donde se advertía que la población, ante la desesperación por recuperar el orden público, aceptaría hipotecar parte de sus derechos o libertades individuales.
En cada madrugada de los días laborales, la policía se ubica en los accesos y escaleras del Metro para pedir la cédula de identidad al azar a quienes transitan hacia sus trabajos. Después de que el carabinero revisa el carnet y confirma que no hay nada judicial pendiente, el ciudadano se retira tranquilo para seguir su camino. Cuando los periodistas de televisión abordan en terreno a estas personas para preguntarles sobre la medida, la respuesta es unánime y todos dicen estar de acuerdo con la fiscalización, sin que se registren reclamos en los despachos en vivo. Esto abre una pregunta clave para quienes tienen menos de cincuenta años y no vivieron los primeros tiempos del régimen militar de Pinochet, sobre si esta fue la misma actitud del chileno común y no politizado cuando los militares asumieron el poder por la fuerza tras el golpe del 11 de septiembre de 1973. La realidad actual demuestra que la gente de la clase media emergente y de los sectores bajos está totalmente dispuesta a mostrar su carnet en la calle porque, antes del gobierno de Kast, las estaciones mostraban un nivel de delincuencia e incivilidades intolerables dentro de los andenes.
Para cerrar este panorama, el miércoles 17 de junio de 2026 se viralizó en X un video grabado en Valparaíso, donde se ve a Carabineros realizando un control de identidad a varios estudiantes en plena vía pública, muy cerca de un campus universitario. Quien subió el registro comparte ideas de izquierda y comentó con alarma que ya estamos viviendo en una dictadura, condenando lo que considera un hostigamiento policial hacia los jóvenes. Sin embargo, la gran mayoría de la gente en las redes no castigó el actuar de los uniformados, sino que lo apoyó argumentando que esos muchachos perfectamente podían estar haciendo cualquier cosa en la plaza en vez de estudiar o preparar un trabajo para la universidad. Es cierto que en la calle uno es libre de caminar, pero la realidad es que muchos jóvenes aprovechan esos espacios para tomar alcohol, consumir drogas o, en el peor de los escenarios, organizarse con overoles blancos para terminar quemando una micro en la esquina, recordando que beber en la vía pública es una falta legal que faculta a la policía a actuar. Además, los medios de prensa hacen una buena labor al informar sobre estos copamientos y controles de identidad amparados por la ley, ya que estas notas periodísticas sirven para que el ciudadano se prepare mentalmente apenas sale de su casa para ir a trabajar. A diferencia de lo que ocurría en los tiempos de la dictadura, hoy un carabinero solo te va a pedir el carnet y, si no tienes deudas pendientes con la justicia, te vas a poder ir caminando tranquilo, cumpliendo el viejo dicho de que el que nada hace, nada teme. En pleno 2026 la policía no te va a violar tus derechos humanos, no te van a mandar detenido a un campo de concentración en la Isla Dawson ni te van a amarrar las manos a rieles de tren para hacerte desaparecer en el mar como ocurrió en el régimen militar de Pinochet, marcando una diferencia gigante que cualquier ciudadano de a pie puede entender perfectamente.
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