miércoles, 24 de junio de 2026

Columna de opinión: ¿Es malo ser soltero, tener casi 40 y solo una polola?

A continuación analizamos las profundas transformaciones en las dinámicas de pareja actuales en Chile, contrastando el empoderamiento y la búsqueda de paz de las mujeres treinteañeras con los complejos desafíos afectivos y sociales que enfrentan los hombres introvertidos, neurodivergentes o de perfil más reservado. A través de una mirada empática y alejada de los prejuicios tradicionales, se examinan las barreras materiales, las presiones del entorno y el cambio cultural que ha llevado a muchas personas a redefinir el éxito personal, encontrando en la soltería o en el desahogo digital un refugio legítimo, y concluyendo que la verdadera realización no sigue libretos impuestos, sino la autenticidad del propio corazón. 

Nadie puede negar que la relación de pareja ha sido históricamente uno de los momentos más bellos de nuestra vida, una experiencia que suele marcar a fuego la juventud, aunque hoy tengamos la mente lo suficientemente abierta como para saber que no hay una edad fija para enamorarse. El ritual clásico es conocido por todos: vas a una fiesta o a una junta con amigos y conoces a alguien, sientes las típicas mariposas en el estómago, te pones a prueba y mides si de verdad congenias con esa persona. De ahí para adelante se construye un mapa de historias compartidas, con salidas al parque, abrazos, cariñitos y, de vez en cuando, sus noches repentinas de pasión, así como quien no quiere la cosa. 


El quiebre del libreto tradicional y la nueva soltería

Toda esa fantasía perfecta, sin embargo, fue parte de una propaganda muy bien armada que la televisión y los medios de comunicación nos metieron en la cabeza hasta los primeros años de este siglo. Hoy miramos hacia atrás y reconocemos que ese modelo tradicional y obligatorio del siglo pasado respondía, en el fondo, a un asunto netamente económico y de dependencia. Al final, ese libreto de las teleseries antiguas le terminó haciendo un flaco favor a la sociedad, alimentando el machismo y abriendo paso a los casos más lamentables de Violencia Intrafamiliar (VIF). Fue recién después del Estallido Social de 2019 cuando se empezó a notar con fuerza este trasfondo, buscando impulsar transformaciones estructurales que hoy, en este Chile tan reacio a los cambios, se ven bastante difíciles de concretar.

A partir de este quiebre, el panorama actual quedó dividido de una forma muy marcada. Por un lado, está la reality de la mujer soltera que ya camina por sus treinta años. Hoy es sumamente habitual verlas volcando su afecto hacia las mascotas o participando activamente en agrupaciones animalistas; después de todo, un animalito entrega compañía fiel y acarrea muchísimos menos problemas que un hombre. La mujer de hoy vive su soltería desde el empoderamiento y un fuerte discurso de amor propio, el mismo que se toma las listas de canciones en las radios juveniles. Esta postura es una respuesta defensiva ante el machismo y las relaciones tóxicas del pasado. Aunque las generaciones mayores no siempre lo entiendan o lo valoren, quedarse en la casa y adoptar un estilo de vida más tranquilo y libre de presiones se ha convertido en una zona de protección anímica, una manera legítima de cuidar la paz mental.

Por lo mismo, la soltería se ha vuelto un estado muy codiciado y ellas han aprendido a ponerle bastantes más requisitos y obstáculos a los pretendientes. Si el candidato de turno no se nota alguien resuelto, por muy simpático que sea, termina inspirando inseguridad económica y queda descartado. Esto se nota perfectamente en la forma en que manejan sus redes sociales: si suben una foto a Instagram, ignoran la inmensa mayoría de los comentarios y quizás solo respondan si se animan a hacer una transmisión en vivo por TikTok. Si entran a una cuenta de X, suele ser para opinar de política, y con suerte conversarás con ella si descubren que militan en el mismo bando; pero si se te ocurre lanzar la primera piedra y confesarle un directo "me gustas", lo más probable es que te deje de hablar inmediatamente. Las aplicaciones de citas se volvieron caras y los chats tradicionales pasaron de moda; tener un pololo simplemente dejó de ser una prioridad.                                                 


Entre la timidez y la necesidad de contención emocional

Por otro lado, existe una explicación psicológica de por qué ciertos hombres —sobre todo aquellos de un perfil más dócil, introvertido o que viven con alguna condición o neurodivergencia— mantienen intacto el anhelo profundo de conocer a una mujer. Para estos muchachos de alma sensible, la búsqueda de una relación amorosa no nace del deseo de dominar, sino de una necesidad urgente de contención y estabilidad emocional. Aquí es necesario hacer un paréntesis importante en la crítica habitual que se le hace al machismo. Generalmente, los dardos apuntan con toda justicia al sujeto narcisista, petulante y engreído que hasta hace un par de décadas se sentía un ganador por el solo hecho de conquistar mujeres a base de encanto o poder adquisitivo. Sin embargo, al otro extremo están estos jóvenes más tímidos a los que la sociedad les ha cerrado casi todas las puertas de la interacción social.

Incluso en los años cercanos al Plebiscito de 2022, se volvió común una especie de cultura de la cancelación digital: si uno de estos sujetos juntaba valor y expresaba su atracción hacia alguien, rápidamente arriesgaba ser etiquetado de "intenso" o recibir otros adjetivos descalificativos que abundan en internet. Lo complejo de esta desconexión es que, a veces, el legítimo temor de las mujeres a no dejarse dominar por las viejas lógicas machistas les impide ver el trasfondo de estos pretendientes más privados. Detrás de la insistencia de estos jóvenes, no hay una estrategia de control, sino un deseo genuino de encontrar resguardo; una búsqueda de compañía pura y sincera que, en el fondo, funciona como la necesidad afectiva de encontrar un espacio seguro y protector, casi como el cariño tierno de una madre.

El debate actual se instala con fuerza en este punto, donde vemos a personas que bordean los 40 años y que apenas han salido con una mujer en mucho tiempo. Ojalá aquel joven hubiera tenido la oportunidad de compartir con varias parejas, pero tampoco se puede obligar a la fuerza a quienes no han querido estar con él. Al final, esta realidad ocurrió en contra de su voluntad y ha sido la consecuencia directa de las pocas puertas o espacios que le generó su entorno. El amor a la fuerza no existe, y por lo tanto, hay que tener mucho cuidado al momento de juzgar a un hombre que en su mediana edad sólo tuvo una pareja en la vida y no se ha casado. ¿Qué habría pasado si él hubiera forzado las cosas para salir con alguien? Inmediatamente lo habrían tachado de criminal. Su destino estuvo condicionado a las normas sociales y a las escasas oportunidades de su círculo; si eres alguien introvertido y ni siquiera te invitan a fiestas, la probabilidad matemática de besar a alguien es casi cero. Ahí es donde entra el prejuicio y la manía de la gente por etiquetar al resto sólo por su apariencia física o su timidez, exigiendo un supuesto amor propio individual pero ignorando que el entorno también comparte la responsabilidad.                                                                          


Redefiniendo la soledad: De la frustración a la paz interior

A pesar de todo, el centro de la discusión no es simplemente explicar por qué un hombre de 38 años ha tenido una sola polola en su vida, sino entender un fenómeno más profundo: ¿por qué ahora se puede ser feliz siendo soltero y disfrutando de la propia compañía? Suena paradójico, pero los cánones valóricos se están invirtiendo y la soledad dejó de ser un trauma social. Si antes hablábamos de que las mujeres se están queriendo más a sí mismas, hoy también podemos hablar de hombres que están empezando a valorar su soltería. Esto ocurre porque muchos se dieron cuenta de que sus frustrados intentos por concretar una relación sólo les trajeron sufrimiento. En su pubertad intentaron acercarse a los grupos de compañeras populares, pero el rechazo fue rotundo y les provocó un dolor tremendo. En esos primeros años se sufre bastante por culpa de una sociedad poco empática que busca defenderse, sin entender que detrás de esa supuesta falta de gracia masculina sólo había un muchacho buscando un poco de cariño. Hoy, tras haber aprendido de esos momentos difíciles, descubrieron que existen otras formas de llenar sus vacíos sin molestar a nadie, aprovechando la paz de su propia soledad.

De la misma forma en que los poetas antiguos en el extremo sur se encerraban a escribir cuentos en un faro para plasmar los sentimientos de su alma, hoy muchos solteros que han vivido la postergación utilizan el desahogo digital para dar forma a sus crónicas, columnas y creaciones, haciendo notar sus anhelos al mundo a través de una pantalla.

Para graficar esto de manera cotidiana, vale la pena recordar un comercial de televisión muy llamativo de la marca Te Supremo con sus productos Hierbas Supremo, lanzado recientemente en la temporada de otoño-invierno de 2026. En el anuncio, un maestro de aspecto sabio —muy parecido a Noé— aparece sentado sobre una roca en medio de un jardín e interactúa con tres personajes: una muchacha de alta sociedad e influencer, un cachorro y un joven de aspecto bastante tímido, sensible y triste por una ruptura amorosa. Cuando el muchacho le confiesa al maestro lo difícil que es terminar una relación, este le convida una taza de agua de hierbas con sabor a Melissa. Al escuchar el nombre de la planta, el joven recuerda inmediatamente a la mujer que lo dejó, se va de espaldas y luego camina con un aspecto totalmente inocente y conmovido, sufriendo porque le recordaron al amor de su vida.

Aunque el comercial utiliza el humor para promocionar un producto, si miramos más allá de la risa, instala de inmediato el debate sobre cómo ciertos hombres, por no calzar con los estereotipos clásicos de encanto o estética varonil, se enfrentan constantemente al rechazo, rompiendo con la caricatura excluyente de la intensidad. Muchas veces las posturas más radicales condenan estas actitudes metiendo a todos en el mismo saco de los acosadores, sin entender que se trata de pretendientes comunes que simplemente sintieron atracción por una mujer. Son personas con sus necesidades afectivas intactas, pero atrapadas en un entorno que no les facilita expresar su forma de ser, dejándolos en una soltería prolongada que, para muchos, corre completamente en contra de su voluntad y de sus deseos de compañía.                                                                                                                         


El choque de la realidad material en el pololeo

Una de las cosas más complejas del pololeo surge cuando una de las partes empieza a sentirse abrumada por la insistencia de la pareja. Imagina la escena: ya llevan varios meses juntos, la confianza ha crecido y en un par de ocasiones hubo juego sexual con roce sobre la ropa —con ella sobre él—, sumando besitos, caminatas primaverales luciendo tenidas atractivas y salidas al parque. Sin embargo, si pasan cinco días sin verse, algo extraño ocurre al sexto día. ¿Se va la magia de repente? ¿El deseo de estar con el otro se transforma en una rutina monótona? El amor debe ser espontáneo, no una pauta obligatoria. Cuando aparecen rasgos de posesión por parte de la mujer, el hombre se siente atrapado y, sin perder la ternura, se ve en la necesidad de pedir que se junten en tres días más. No lo hace por rechazo, sino porque necesita respirar para que el próximo encuentro mantenga las ganas del principio.

A todo esto se suma que la realidad material no ayuda mucho. Estamos hablando de parejas que se ven seguido pero que no tienen un espacio real para la intimidad; son estudiantes universitarios que no generan ingresos propios como para costear un motel. Viven con sus padres y en sus casas siempre están expuestos a perder su privacidad por la presencia de algún miembro de la familia, como un hermano curioso. Este tipo de trabas cotidianas entorpecen la fluidez del pololeo y hacen que se olvide el verdadero sentido de compartir la vida con alguien. Mucho antes del matrimonio, la convivencia real empieza a destapar las primeras pifias de cada uno. Y cuando llega el compromiso formal, la fantasía se aterriza del todo porque eso ya se transforma en un contrato con responsabilidades compartidas. Aparecen las situaciones cotidianas más humanas del dormitorio, como los gases repentinos, y cada uno tiene que empezar a moldear sus mañanas en torno al otro. Adiós a ese desorden habitual que tenías cuando dormías solo en tu pieza; al vivir juntos, las obligaciones y los primeros conflictos reales matan la ilusión del principio, esa imagen perfecta que ambos usaban cuando recién se estaban conociendo.

En el mundo académico se explica muy poco la diferencia vital entre el "enamoramiento" y el "amor incondicional", siendo la convivencia el escenario donde realmente se pone a prueba lo segundo. Por eso se repite tanto que antes de dar el paso del compromiso hay que conocerse a fondo, porque una vez puesto el anillo la responsabilidad es compartida. La mujer puede ser extremadamente linda, pero tendrá sus mañas inevitables. ¿Y qué pasa si el pololo, para subirse el ánimo, se pasa el día escuchando canciones de reggae argentino tirado en el sillón sin mover un dedo para ayudar con el aseo de la casa? Llega la decepción absoluta. Quizás el gran error de este hombre de perfil más retraído, cuando busca con ansias el consuelo de una pareja, es que lo hace bajo la lógica del pololeo adolescente, ese donde cada uno sigue viviendo seguro en la casa de sus papás. El joven tímido idealiza salir un domingo por la tarde a ver a su polola para recibir cariñitos en el patio o en la plaza del barrio, sin medir el peso de la vida real. Hay que estar verdaderamente preparado para compartir el mismo techo. El pretendiente tiene la misión de crecer como persona, no para volverse un modelo de revista, sino para desarrollar la madurez de comprender las mañas de su compañera y tener la disposición de cambiar conductas propias con tal de mantener un clima de paz y armonía en el hogar.

El enamoramiento es una fantasía pasajera provocada por la belleza física y el encanto inicial. El amor incondicional, en cambio, es querer al otro cuando la vida se pone cuesta arriba y los obstáculos arrecian. Es como esas típicas historias dramáticas de las series de televisión de la vieja escuela como "Mujer: Casos de la vida real", donde una pareja de jóvenes rebosaba felicidad hasta que un accident automovilístico dejaba al protagonista en una situación de discapacidad o con secuelas cognitivas. Al poco tiempo, la mujer terminaba alejándose porque no pudo aceptar que su compañero ya no era el sujeto perfecto de antes. ¿Lo quería realmente o solo estaba enamorada de su apariencia externa? Al final del día, sostener un pololeo real en el Chile de hoy acarrea más complejidades y problemas que resolver un ejercicio avanzado de álgebra, transformándose en un desafío gigante, especialmente para aquellos hombres que viven bajo la condición del Asperger o dentro del espectro autista, donde descifrar los códigos sociales requiere un esfuerzo doblemente admirable.                                                                                                                             


Barreras económicas y las máscaras del éxito superficial

Miremos la situación con empatía y realismo. El hombre también busca superarse si quiere construir un pololeo sólido, ya sea cuidando su presentación personal o buscando una estabilidad monetaria para inspirar esa seguridad que el mundo actual exige. De ahí nace el clásico meme del funcionario municipal que logra salir con una mujer espectacular sólo porque un trabajo estable le permitió asegurar un buen sueldo líquido a fin de mes. Al final, todo gira en torno a demostrar que tienes un horizonte claro. Pero desde el lado de la imagen personal surge un conflicto tremendo entre vestirte como a ti te gusta y tener que cumplir con los estrictos requisitos de los estereotipos para verte atractivo. No es un camino fácil. Un muchacho introvertido puede armar su mejor tenida: una polera limpia, unos buenos anteojos de sol, blue jeans bien combinados, zapatillas y un reloj llamativo en la muñeca. Se aplica un buen perfume, sale a la calle sintiéndose fragante y seguro, pero algo falla en la estrategia y la táctica no resulta. Intenta entablar conversación con un grupo de chicas, y ellas, en lugar de mostrar interés, simplemente se ríen de la situación.

Ante eso, ¿qué culpa tiene un joven inocente y sin malicia de que en la televisión le vendan la ilusión de los comerciales de desodorantes masculinos en aerosol, haciéndole creer que el éxito afectivo es instantáneo, mientras nadie en el mundo real se da el trabajo de aconsejarlo sobre cómo conectar de verdad? Estamos hablando de un contexto donde muchas personas tímidas pasan gran parte de su juventud sin haber tenido una sola relación íntima o sexual, por lo que el complejo lenguaje del erotismo y del placer les resulta completamente esquivo. Cuando el romance se vuelve una meta inalcanzable, recurrir al comercio sexual pasada la mayoría de edad aparece a veces como una alternativa para saciar la curiosidad y la necesidad de contacto humano. Lejos de juzgarlo con severidad, es una realidad que para muchos funciona como una vía para sobrellevar la soledad y evitar acumular frustraciones profundas. Es el eterno doble estándar de nuestra sociedad, que por un lado exige despliegue y por el otro invisibiliza la falta de herramientas sociales de las personas.

Además, no es llegar y cambiar la esencia de alguien para amoldarlo a los cánones de moda; las tendencias cambian rápido y están fuertemente influenciadas por la doctrina o los valores de cada quien. Al final, ¿de qué sirve ponerse tantas máscaras si se supone que la regla de oro del amor dice que quien te ama de verdad te acepta tal como eres? El ejercicio de buscar pareja se vuelve un laberinto enredado, mucho más difícil que resolver binomios y trinomios en una clase de álgebra de segundo medio. Incluso gastar en una colonia importada parece un intento inútil por seguir modas que ya nadie comparte de forma sincera; en redes como X solo se leen discusiones densas y descalificaciones. Internet cambió demasiado y quedó muy lejos de lo que fue en el año 2002, cuando portales nostálgicos de búsqueda de parejas daban una pequeña ventana de esperanza real para conectar de corazón a corazón a través de un test de compatibilidad basado en la afinidad y no en la apariencia.                                 


El peso de proyectar un futuro compartido

Si analizamos con respeto la situación económica de aquel hombre que está cerca de cumplir los 40 años y todavía vive con sus padres, el panorama se vuelve complejo dentro del contexto del barrio. Su espacio personal se reduce a un dormitorio pequeño, ese rincón de la casa que usa como trinchera para proteger su privacidad de los ruidos vecinos y de los peatones que transitan afuera por el pasaje. Si sus ingresos son mínimos o nulos, depende por completo del apoyo de su familia para la mesa diaria, y a veces no cuenta con los recursos básicos para tener un detalle sencillo con la persona que le gusta. Es una posición difícil, pero el verdadero foco no debería estar en si el hombre es capaz o no de mantener económicamente a una pareja, sobre todo en estos tiempos donde las mujeres han demostrado de sobra ser independientes y autosuficientes en el mundo laboral. El asunto va por otro lado: se trata de la dificultad para proyectar un futuro compartido, como juntar recursos para un hogar propio o construir una base sólida para el mañana.

Para abrir nuevas puertas, un trabajo a tiempo parcial o un empleo por horas le otorga a cualquier persona la valiosa autonomía de contar con ingresos propios para tomar la iniciativa. Salir a compartir una cena o costear un espacio de intimidad genera gastos reales que no se pueden ignorar. En la realidad cotidiana de los sectores emergentes, resulta una situación incómoda que un hombre adulto tenga que depender del apoyo económico de sus padres para invitar a salir a su pareja. Es ese choque con las dificultades materiales lo que a veces frena las ilusiones, recordándonos que el afecto mutuo también necesita un suelo firme donde sostenerse para florecer con tranquilidad.                                                                 


La verdadera felicidad no sigue una competencia de velocidad

¿Saben qué? Dentro de todo este enredo, siempre terminamos apuntando a un concepto que es fundamental para todo ser humano: la búsqueda de la felicidad. Muchos muchachos sueñan con encontrar un amor ideal en el barrio porque creen que ahí reside la felicidad absoluta, esa misma idea perfecta que transmitían los compañeros de colegio en la enseñanza media, esos que se pasaban los recreos demostrando su afecto en el pasillo mientras quienes eran más introvertidos pasaban por el lado sintiéndose invisibles. Y en ese instante da lo mismo que seas el estudiante más dedicado y te saques puras notas siete en matemáticas. La pregunta real es: ¿se puede ser feliz forzando la propia identidad para agradar al resto? La experiencia demuestra que a veces los intentos terminan en desilusiones, quedando relegado al rol del amigo incondicional que acompaña desde afuera, mientras en su fuero interno experimenta una profunda desconexión.

Las personas están en todo su derecho de elegir con quién estar, es verdad, pero quienes experimentan una soltería o soledad involuntaria prolongada terminan cargando con una frustración silenciosa que la sociedad rara vez se detiene a debatir con altura de miras. Es un camino doloroso que a menudo se juzga con ligereza en internet, en lugar de comprenderse como una legítima necesidad humana de afecto y validación. No se puede encontrar la dicha usando ropa de marca o postergándose a uno mismo para encajar en el gusto de alguien de quien solo buscas un abrazo sincero. Un ejercicio complejo de trigonometría de cuarto medio te da mil veces menos dolores de cabeza que intentar descifrar las dinámicas del rechazo social.

Por esta misma razón es que hoy en día muchos hombres de perfil más reservado están empezando a valorar su soltería como un espacio de paz y resguardo. Se llenan el tiempo creando, programando o redactando ideas y proyectos digitales que buscan visibilizar a quienes se sienten marginados de los círculos afectivos tradicionales. Esta es una realidad humana que la discusión política actual casi no aborda; se apoyan legítimamente las banderas de equidad, pero a veces se tiende a malinterpretar la timidez o el aislamiento de estos jóvenes, sin entender la vulnerabilidad y el daño emocional que cargan. En cambio, en su soledad frente al mar o caminando por la playa, estos sujetos encuentran un espacio libre de juicios. Para la tranquilidad de su entorno, son personas pacíficas que simplemente eligieron dar un paso al costado tras haberse agotado de intentar y no ser comprendidos. Aquí es donde cobra un valor incalculable el sueño de una cabaña propia, donde un paseo solitario por el campo o una tarde mirando las olas los llena de tranquilidad.

Mientras tanto, los expertos en las noticias analizan la baja en la natalidad del país. Quienes aún guardan el anhelo de formar una familia argumentan que las ciudades actuales no siempre ofrecen los espacios adecuados para que las personas introvertidas puedan conectar de forma natural. Las actividades culturales modernas a menudo se transforman en círculos cerrados; si no se cuenta con una red de contactos previa, se vuelve muy difícil mostrar el talento o impresionar a una posible pareja. Y si alguien pensaba que los desafíos se reducían simplemente al plano físico, hay que recordar que las responsabilidades de una relación son inmensas y cambian la vida para siempre, como ocurre ante un embarazo no planificado en plena juventud. Muchos estudiantes ven truncadas sus carreras universitarias al tener que asumir de golpe la crianza y la búsqueda urgente de cualquier empleo para responder a las obligaciones legales y afectivas de la paternidad.

Todo el proceso del cortejo clásico tiene un trasfondo que se cruza con lo social y lo económico. A veces, los sectores que enfrentan mayores carencias buscan en la validación afectiva una forma de compensar una vida llena de sacrificios. Es una dinámica compleja de expectativas mutuas. Así como existen cánones estéticos exigentes en la cultura urbana actual, también hay muchas personas que, en pleno 2026, siguen soñando con encontrar una compañía ideal que les brinde un refugio ante jornadas laborales agotadoras, preocupaciones económicas o momentos de tristeza y soledad. Al final del día, la felicidad real está muy lejos de los estereotipos que imponen las pantallas. No tiene sentido vivir presionados por un reloj imaginario que dicta cuándo debemos dar nuestro primer beso o encontrar pareja, convirtiendo el afecto en una competencia de velocidad. Si eres una persona con una sensibilidad especial, una mente brillante, un espíritu introvertido o te encuentras dentro del espectro, la verdadera fortuna radica en valorar tu propia esencia y encontrar a alguien que te acepte exactamente tal como eres; alguien con quien compartir una once tranquila en casa, disfrutar de una película o una comida sencilla, y aprender juntos los códigos del respeto y el cariño real. Al final del camino, sólo se es verdaderamente feliz según lo que te dicte tu propio corazón. 

martes, 23 de junio de 2026

Pronóstico del tiempo para Concepción. Datos del Miércoles 24 de Junio 2026

Este miércoles

5°/11° 


Jueves
7°/12° 


Viernes
6°/13° 


Sábado - Fin de semana largo
3°/11° 


Domingo - Fin de semana largo
3°/11°  


Lunes 29 - Feriado NO IRRENUNCIABLE
Dia de San Pedro y de San Pablo
3°/13°                                                                                                                                              





Así serán LAS MÍNIMAS para la mañana de este Miércoles 24 de Junio 2026

Concepción: 6°C
Hualqui: 6°C
Santa Juana: 5°C

Los Ángeles: 5°C
Antuco: 4°C
Paso fronterizo Pichachén: -3°C
Santa Bárbara: 4°C
Alto Bio Bío: 2°C
Butalelbún: -7°C

Lebu: 9°C
Curanilahue: 6°C
Contulmo: 7°C 

lunes, 22 de junio de 2026

Relato: Reggaetonero

En un barrio cualquiera un auto Tunning iba por la calle, y con el conductor escuchando Reggaetón a alto volúmen mientras manejaba en el volante. 

De repente el auto deja de andar, pues quedó en "panne" (pana). Allí el conductor se baja del vehículo, y empieza a revisar el motor. Mientras aprieta las tuercas y revisa las correas, después de abrir la puerta delantera del vehículo, hace algo que era obvio...vuelve a colocar la música a todo volúmen. 

Pasaban 20 minutos cuando el conductor arregla las tuercas del auto, con el Reggaetón a todo "chancho". Cuando de repente un vecino se le acerca para hablarle. 

Vecino:- Disculpa, ¿te quito un minuto?

Conductor:- Si, claro. Digame 

Vecino:- ¿Por casualidad tanto te gusta a ti el reggaetón?

Conductor:- Obvio poh' perrín. Sin el reggaetón yo no soy nadie.

Vecino:- Ja ja ja, así parece. 

Conductor:- Ya, ¿y porque pregunta amigo?

Vecino:- Entonces párate ahí adelante, que YO QUIERO PERREAR DETRÁS TUYO 

Conductor:- ¿¡ Ah !?                                                                                                               


Más relatos 

Ojo por ojo. Diente por dient

Estereotipo   



Pronóstico del tiempo para Concepción. Datos del Lunes 22 de Junio 2026 #Invierno

SE VIENE FIN DE SEMANA LARGO


Este Lunes
4°/11°

Martes
3°/11°

Miércoles
6°/11°

Jueves
LLUVIA NOCHE
7°/12°

Viernes
6°/12°

Sábado
LLUVIA MADRUGADA 
4°/13°

Domingo 28 de Junio 2026
4°/13°
-                                                                                                                                                              



Dicen que la mañana del Martes 23 de Junio (2026) será MUY FRIA en la Región del Bio Bío 


Estas serán las MÍNIMAS...

Concepción: 4°C
Chiguayante: 3°C

Tomé: 5°C
Penco: 4°C

Lota: 4°C
Coronel: 4°C

Florida: 3°C
Hualqui: 2°C
Santa Juana: 2°C

Interiores Santa Juana
Espigado: 0°C                                                                                                                                                



Promoción de columna: Un llamado al descanso. Reclamando la paz en un mundo ruidoso. ¿¡ Dónde está el límite !?

Un llamado al descanso. Reclamando la paz en un mundo ruidoso

¿¡ Dónde está el límite !?

Si quieres leer esta columna 

Entonces 

¡Hace click aquí!






domingo, 21 de junio de 2026

Programación de partidos de la Copa Chile 2026

 


Pronóstico del tiempo para Concepción. Datos del Domingo 21 de Junio 2026 #YaEsInvierno

Este domingo

5°/11° 


Lunes
Amenaza de posibles nubadas
4°/11° 


Martes
3°/11° 


Miércoles
5°/9° 


Jueves
8°/12° 


Viernes
TENDRÍA UNA MAÑANA MUY LLUVIOSA !
5°/11° 


Sábado 27 de Junio 2026
4°/12°                                                                                                                                                             



* ¿Cómo estarían las TEMPERATURAS MÍNIMAS, para la mañana del Lunes 22 de Junio 2026 en la Región del Bio Bío?

Concepción: 4°C
Santa Juana: 4°C

Los Ángeles: 4°C
Paso fronterizo Pichachén: -4°C
Santa Bárbara: 4°C
Alto Bio Bío: 4°C
Butalelbún: -7°C

Lebu: 6°C
Contulmo: 5°C                                                                                                                                                  



Una serie con moraleja y enseñanza: "La mano del maestro" (Del director T.C.Christensen. Año 1987. Estados Unidos)

 

♫♭♪♫♬♭♬ Algo de MÚSICA CHILENA (Año 2007): "Muérdete la lengua" (De la cantante Francisca Valenzuela) ♫♭♪♫♬♭♬

 

FELIZ DIA DEL PADRE (Domingo 21 de Junio 2026), te saluda este blog ;) ...

Si hoy viste truncados tus sueños que tenías desde niño.

Tienes una segunda oportunidad, inculcáselo hoy a quien le deseas lo mejor, TU PROPIO HIJO.


Si lo ayudaste a salir adelante?
ÉL SI ES HIJO DE TIGRE  
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Promoción de Música Romántica (Ideales para la lluvia)

CHRISTINA PERRI - "A thousand (1000) years"  


Listas de reproducción de música, en el canal de YouTube PASAN COSAS

Bailables del recuerdo (Primavera del año 2001) - "Familia Abadá". La primera canción que sonó en la radio, de la música Axé

"Familia Abadá" fue derechamente la primera canción del género Axé, que sonó durante la primavera del año 2001 en el programa Mekano. Mientras en el estudio de televisión (T.V.) bailaban su coreografía los chicos de AXE BAHÍA. 

Columna: ¡ ES UN BUEN TIPO MI VIEJO !

Tu papá tenía sus propios sueños cuando niño, pero al no conseguirlos quiso inculcarlo contigo. 

Independiente de a que tu te dedicas hoy en día, SEA COMO SEA, tu padre logró una linda cosecha contigo: SER UNA GRAN PERSONA, ALGUIEN DECENTE ! 

Llega un nuevo Día del Padre y la rutina de domingo para muchos de entre veinticinco y cuarenta años no cambia tanto. Da lo mismo si el mundo de la política ni se acuerda de uno, o si la madurez todavía se siente como algo lejana mientras se vive con los viejos sin tener grandes obligaciones. Al final, la felicidad de esta generación se encuentra en los placeres más sencillos y al alcance del bolsillo: bajar al negocio de la esquina por algo para pasar la tarde, comprar un par de snacks en el supermercado o una bebida individual desechable de 500 ml. en el almacén del barrio para flojear el fin de semana. Es la vida misma ocurriendo en los sectores populares, capeando la realidad con algún video de YouTube o un viejo archivo Mp3 con música pop anglo de fondo. En ese metro cuadrado, entre "zorrones" y "minas" que intentan pasar el día a día sin leer densos libros de literatura pero bien conectados a la tele y a TikTok, la figura del papá se mira hoy con una mezcla bien particular de sentimientos.

Es una realidad evidente que en este tiempo no se valora el aporte de un padre en la vida de un hijo de la misma manera que se hace con una madre. Algunos caballeros dan motivos también, partiendo de una realidad social que ya es parte del Chile contemporáneo donde las mujeres han ganado a pulso un derecho histórico: el pago de la pensión alimenticia. Esta obligación legal somete a los padres irresponsables a poner su aporte mensual para la crianza de los hijos que tuvieron en alguna relación íntima del pasado. Este antivalor de no hacerse cargo cala tan hondo que incluso fue utilizado en la política durante las presidenciales del año 2021 para debilitar la campaña del entonces candidato Franco Parisi, quien en ese tiempo además se perjudicó haciendo todo de forma telemática desde Estados Unidos, una estrategia que para el año 2025 intentó corregir centrándose más en hacer campaña en su propio país, acá en Chile. Sin embargo, tampoco se trata de generalizar a todos los hombres como si fueran unos ladinos o vividores cortados por la misma tijera; cada persona tiene su propia formación y su personalidad es consecuencia del trato recibido en su camino.                                                                                                    

Pero hablemos de los buenos padres, de esas personas que saben que el futuro de su hijo no depende solo de la educación del colegio, sino del ambiente que se respira en el hogar. Siempre se dice habitualmente que el padre es el jefe de hogar estricto y la madre la contenedora, pero las cosas varían según la forma de ser de cada uno: hay mamás muy firmes y papás que consienten todo porque "tienen corazón de abuelita". Un buen padre busca inculcar, de manera pausada y sin obsesiones, aquellos sueños frustrados que él no pudo cumplir, aprovechando que sus niños están en edad de lograrlos. Pensemos en un hombre de nuestra generación, hoy casado y con hijos, que vio truncados sueños fantásticos como ser astronauta, actor de Hollywood o un gran futbolista.     

Ser futbolista es uno de los oficios más rentables, pero el camino nunca ha sido fácil. Si retrocedemos al pasado de ese mismo padre cuando era un niño escolar, las obligaciones del colegio o los límites de la familia apenas le dejaban tiempo para una escuela de fútbol los fines de semana, algo que se lograba solo si la madre no era prejuiciosa y entendía que esas pruebas formaban parte de su formación íntegra, al menos para valorar el deporte y la vida sana. Entrar ahí implicaba el riesgo de descuidar los estudios, en un sistema donde sacar el Cuarto Medio es una obligación, aunque ahora en pleno 2026 ya no sea tan difícil terminar la enseñanza media como en las décadas anteriores. Pero ser buen alumno en clases no te quitaba las ganas de jugar. Aunque hoy se habla demasiado de la adicción a los teléfonos móviles, hace dos décadas un niño en cualquier comuna de barrio tenía espacios de sobra para jugar un partido de futsal en el recreo por pura autogestión de los compañeros, o para juntarse el fin de semana en la multicancha de la población, incluyendo las canchas de la iglesia mormona que se usaban para entrenar jugando.                                                                                                                                 

Lo malo de esa convivencia escolar en torno a la pelota era la temprana exclusión entre los "bacanes" y los "quesos" o ñoños. Aunque el deporte debería ser inclusión pura dentro del ámbito escolar, en el patio siempre estaban los más solicitados para armar el equipo y los que quedaban para las sobras. En cualquier curso se daban cuatro tipos de aficiones muy claras: los "tímidos", a quienes no les gustaba el fútbol aunque les ofrecieran ser titulares; los "nerds aspiracionales", esos muchachos ingenuos y de facha opacada que querían demostrar una masculinidad desconocida para sus pares, teniendo todas las ganas de chutear el balón incluso siendo los más malos para la pelota; los "piola recreacionales", jóvenes de bajo perfil con habilidades para jugar pero conscientes de que ese no era su mundo; y finalmente los "peloteros innatos", fanáticos secos para el balón que terminaban jugando en los clubes del fútbol amateur de su población.                                     

 Hoy, cuando ese antiguo niño es padre, busca apoyar a su hijo para que no sufra el mismo bullying o la exclusión que le tocó vivir en la cancha. Los equipos oficiales y las empresas buscan siempre a los mejores elementos para ganar, pero en el espacio recreativo los niños solo necesitan disfrutar de una infancia noble corriendo tras la pelota. El problema surge cuando los más dotados, influenciados por los partidos de la tele o las series animadas que ven en sus casas, confunden un partido recreacional con uno competitivo. Bajo esa lógica de competencia, terminan excluyendo de la pichanga del colegio a los más malos del curso.

En tiempos de campaña política se habla mucho del concepto "espacio" para referirse al deporte, la cultura, el carrete o las actividades pastorales, y no podemos negar que en el barrio la multicancha de futsal o baby fútbol es un tremendo aporte. Acá es donde el padre tiene la oportunidad de brindarle amor a su hijo. En un fin de semana, si el clima está bonito, salen a la multicancha más cercana. Están las canchas de futbolito abiertas con suelo pavimentado, las de las iglesias mormonas, las viejas canchas de tierra que hoy se han remodelado con pasto sintético —como la cancha "El Flecha" del sector Lorenzo Arenas en Concepción o la cancha "Gente de Mar" en Penco—, y los espacios públicos como el Parque Ecuador. Como este último suele llenarse de visitantes y turistas, si el niño es chiquitito, de cinco añitos o menos, basta con que el padre le chufee el balón despacio en los pastos del parque, o que jueguen fútbol playa en el verano aprovechando el espacio de la costa.                             

La rutina ideal es simple: la familia almuerza el fin de semana y luego deciden dar una vuelta a la plaza o ir a la multicancha de barrio para motivarlo. Ahí, independiente de si el hijo tiene o no amigos, el padre le intenta inculcar la práctica del deporte. Juegan los dos como una forma de iniciación. Si el niño ya viene algo traumado porque en el colegio no lo aceptan, el padre se convierte en el contenedor y el compañero que le cura sus heridas; quizás sin tanto abrazo apretado dentro de los cánones tradicionales, pero motivándolo a creerse el cuento. El padre se pone de arquero y se deja anotar goles, porque el propósito no es competir, sino hacerlo sentir grande y empoderarlo. Esto empieza desde los primeros años de vida en el living de la casa, cuando con el niño parvulito se chutea despacio una pelota suave para formarles el carácter.                                                  

Padre es quien cria,
no el que sólo engendra. 
Luego viene el momento de la socialización, donde los niños de entre diez y quince años, ya entrando a la pubertad, se ponen de acuerdo para jugar el fin de semana después de las clases. Si el niño es más solitario pero le gusta el fútbol, a veces deambula por la calle y se encuentra en la multicancha de la iglesia mormona con jóvenes más grandes, incluso de veinte años, y se acerca a pedir cancha. Aunque esto último no es muy recomendable hoy en día por todos los peligros que se corren en la calle, es ahí donde se nota la base familiar. Cuando el niño es chiquito, es el padre el primero en motivarlo a empoderarse, no solo para ganar un partido, sino para tener "la perso" de defenderse de extraños que lo podrían corromper. Valorar los espacios públicos de la población y usar los conocimientos futboleros de aficionado para conectar al hijo con esta rica subcultura popular es, al final del día, una forma de educación familiar. 

Después el hijo va creciendo y no solo surgen los primeros obstáculos que le impiden llegar a ser un futbolista famoso. El joven pasa por una serie de etapas, entra al liceo y tiene un nuevo reto mucho más complejo. Entre el crecimiento hormonal, busca la manera de que una compañera de curso que le gusta quiera estar con él. En esa confesión de amor, pueden pasar tres cosas: la mujer se arranca porque no quiere nada, lo deja en la "friendzone" apenas tocando el violín, o lo más mítico, acepta darle un besito a la salida del colegio. Pero además del intento por tener la primera polola, viene la preocupación de sacarse buenas notas y pasar de curso. En paralelo, el adolescente va formando sus principios valóricos y morales; la rebeldía contra la hipocresía del adulto lo hace escuchar música, valorar la radio, cuestionar a Dios y finalmente tener un pensamiento político que lo ayuda a comprender las clases de Historia recién cuando va saliendo de cuarto medio.

Hoy es sabido que la educación superior ya no ofrece las mismas oportunidades laborales de antes, pero sigue siendo el único camino digno para salir de la pobreza, comparado con el microtráfico que hoy corrompe a tantos jóvenes. El muchacho se prepara para rendir la PAES, queda en la universidad y los padres hacen las gestiones para que tenga la Gratuidad o el Crédito del Fondo Solidario. Cursa una carrera con la incertidumbre de si tendrá trabajo, y ahí surgen los primeros aches del nuevo adulto: decepciones, paranoia por los primeros líos legales, frustraciones, bajones, baja autoestima o ser víctima de injurias y calumnias. El mundo se hace más duro y es en esos momentos críticos donde debe estar el padre para orientarlo por el buen camino. El joven de veinte años da dos batallas: si no encaja en los cánones de belleza predominantes o con los modelos doctrinarios del "compañero revolucionario", tendrá más dificultades para tener polola y carecerá de esa contención los fines de semana, viendo además que en ciudades pobladas como Concepción los barrios ya dejaron de ofrecer esos espacios de la niñez.

Por otra parte, el joven es testigo de otra batalla donde no es protagonista, al ver cómo muchos niños con alguna condición especial son discriminados, quedando el derecho de exclusión a la buena de Dios. En la ciudad hay consumismo e individualismo, pero también un exceso de actividades políticas que desmotivan a la persona sana a formar parte de una actividad deportiva sin caer en el prejuicio o en la soberbia de los zurdos. De aquí se desprenden dos mentalidades idealistas de la juventud: desde la izquierda hay un discurso que menciona la desigualdad, la exclusión y la injusticia social de ricos contra pobres cuando a los niños de la población se les empuja al mal camino de la droga; y desde la otra vereda, simpatizante en cierta medida con las pastorales cristianas, surge el idealismo de que debemos recuperar los espacios públicos tomados por gente tóxica en las poblaciones para que las familias los puedan aprovechar.

Haciendo un paréntesis, esa historia de familias sacando a sus niños a la cancha de la pobla suena bastante familiar. Ahora que ya eres un joven, eres espectador de una historia que tú mismo viviste hace años. Por eso es tan importante que los municipios y las Juntas de Vecinos impulsen el uso de dichos espacios, especialmente cuando los vecinos son algo tímidos en un barrio apartado del centro de Concepción.

Y entramos en la recta final. Este hijo, ahora hombre adulto, se titula en la universidad pero no logra encontrar empleo. Con todo el tiempo libre que le queda para el ocio, y habiendo estudiado una carrera humanista, se dedica a la reinvención. Busca la manera de que algún empleador le dé un "pituto" —cosa que es muy poco probable— o bien decide usar las redes sociales para despertar conciencias. A través de internet intenta curar sus propios traumas de haber sido excluido en el pasado o simplemente busca ayudar a los demás, ya sea por un enfoque altruista o por puro oportunismo político. Todavía no es padre, lo que calza con las altas exigencias que las mujeres jóvenes Millennials ponen actualmente, pero no por eso se desconecta de las necesidades de una sociedad cada vez más individualista. En concreto, ve que la municipalidad no gestiona actividades lúdicas en las multicanchas de los barrios. Hoy en día, que un muchacho se entusiasme un domingo por la tarde para ir a patear la pelota depende puramente de la voluntad de los vecinos; si no lo dejan jugar ni de arquero, se le genera un trauma que desata una rebeldía interna en el humanista recién egresado, quien empieza a escribir reflexiones interesantes en sus redes sobre cómo y cuánto aprovechan los jóvenes los espacios deportivos en sus poblaciones.

Esta situación se conecta con lo que ocurre en las universidades, sobre todo en las carreras de pregrado. Un joven entra a primer año con la chispa del viejo pelotero de colegio. La casa de estudios ofrece un taller de fútbol como ramo electivo o complementario, pero para conseguir un cupo debe estar despierto literalmente a la medianoche en punto. A nivel nacional, tanto los matriculados de la zona como los que vienen de otras regiones están igual de expectantes a las 00:00 horas. Cuando comienza la inscripción de cursos, bajo una lógica del azar que recuerda a la "tómbola de admisión" de los colegios, el estudiante debe suplicar para quedar dentro de los cincuenta exclusivos cupos de toda la universidad. Si no lo logra, vuelve a depender de la buena onda de los compañeros para que lo dejen jugar en la multicancha, cayendo otra vez en la misma estructura excluyente del colegio entre los "cancheros" y los "nerds". Esa rabia y frustración te empuja a tomar el segundo camino que se abre en las universidades, que en la práctica termina siendo mucho más amplio: el de "jugar al revolucionario". El joven empieza a participar en marchas, asiste a las asambleas del Centro de Estudiantes, escucha canciones de Víctor Jara y aprende de la doctrina de las Juventudes Comunistas para luego plasmar sus críticas en el mundo digital.

Por todo esto, celebrar el Día del Padre es la oportunidad ideal para valorar una simple multicancha de barrio. Ahí es donde entendemos que ese padre cariñoso no te invitaba simplemente a ganar o a meter goles; en el fondo, lo que tu viejo quería era enseñarte a defenderte, a empoderarte y a ayudar al prójimo venciendo los obstáculos del camino. Era una preparación para la vida, tal como cuando en la cancha te ponías la camiseta de Lozapenco para enfrentar con todo el aguante a los rivales de Naval de Talcahuano.

Tu padre cuando chico quiso ser futbolista pero no pudo, y te llevó a la cancha de la pobla porque quería verte campeón; fue tanto el amor que te tuvo que quería que consiguieras el sueño que él no logró en su niñez. Y claro, te gustaba jugar a la pelota cuando chico, lo pasaste muy bien, pero en un camino lleno de obstáculos e hipocresías tampoco pudiste ser la estrella del Real Madrid que tu papá imaginó contigo. Sin embargo, ese recuerdo del pasado, de cuando te llevaba al parque a anotar un gol o de cuando tus compañeros te dejaban jugar cinco minutos en la multicancha de barrio, te lleva a valorar las cosas de una manera distinta a la de un colectivo de izquierda como "Ukamau" haciendo sus ollas comunes en la población. Tú, en ese contexto, eres de clase media-baja, no precisamente un poblador de campamento, ¡pero esa es harina de otro costal! Ahora la Universidad de la Vida te llevó a aprender ideas en la sala de clases para valorar los espacios públicos.

Hacer la distinción entre vivir en la Villa San Francisco y caminar por la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, ambos lugares de Concepción, te permite ver la realidad con otros ojos. Puede que no seas padre porque te fue mal con las mujeres, pero sí puedes despertar conciencias en la clase política y recordarles que Concepción no es solo el centro. Entiendes que a un joven con Condición de Espectro Autista (TEA) o Asperger no se le puede tener siempre sometido en un barrio alejado de los grandes puntos de distracción de la ciudad. Usas la mentalidad del "revolucionario del ciudadano de a pie" para pedir, por ejemplo, que la línea de micros Rengo Lientur haga en el futuro un nuevo recorrido en dirección al Mall Plaza del Trébol, porque hasta ahora la Población Baquedano de Concepción no tiene micros directas que vayan hacia la Autopista.

Porque una cosa es que los otros cabros de la pobla no te hayan dejado jugar a la pelota en la multicancha, y otra cosa muy distinta es tener que pedirle cuatro pasajes a tu padre para poder salir al Mall. Pero si pasa eso, ahí está el padre para consolarte, para llevarte a comer completos o simplemente para jugar a la pelota entre los dos, porque convengamos que chutear el balón no tiene edad. Ese amor de padre te llevó a adoptar otras alternativas cuando el sueño de ser un gran futbolista te fue esquivo: aprender, educarse y ser un profesional con valores. Aunque no encuentres trabajo, eres ante todo una persona decente, sin antecedentes penales ni papeles manchados. Ese ímpetu revolucionario silencioso —porque quizás tus conocidos del Frente Amplio tienen otras pautas que son diferentes a tu realidad de la calle— te lleva a patalear en silencio, usando internet para explayarte, lograr influencia con el tiempo, aspirar a una entrevista en un medio o ser escuchado por algún político.

Al final, ese amor de padre te permite tener empatía por esos niños que quieren una multicancha, por recuperar espacios que han sido tomados por el vandalismo y las incivilidades. Nos permite recordar que la inclusión es una responsabilidad compartida, y no se trata solo de dejar que el marginado se quiera a sí mismo si la otra parte no pone de su parte. Bien decimos que madre hay una sola, y que el amor of padre es irremplazable. Lo que tu papá no sabe, es que su hijo sí es grande: no será un futbolista famoso, pero sí una gran persona, un tremendo idealista y, por qué no, un gran mentor al que los buenos políticos que escasean en Chile podrían llamar para escuchar sus ideas.

Puede que hoy no seas padre, y esa misma exclusión en el pololeo se convierte en el motor de tus columnas para concientizar a la población. Va en las mujeres de hoy si aceptan o no salir con hombres que, detrás de un aspecto poco agraciado, son diamantes en bruto con un encanto oculto. Filosofar sobre esto también es una herencia del cariño que alguna vez el padre le dejó a su hijo. Ese tipo de mensajes compartidos en redes puede que encaje con una mujer que quiera tener una cita contigo, porque así como el feminismo incita al empoderamiento, también condena el machismo ordinario, permitiendo que una mujer soltera valore la esencia del hombre noble de corazón. Y así es como el hijo de tigre podría seguir los pasos de su viejo: ya los está siguiendo al afrontar la triste realidad de no jugar por la Selección Chilena, y podría continuarlos conociendo a alguien, teniendo una relación íntima, casándose, formando una familia y teniendo su propio hijo. Un lindo regalo de la vida.

¡Pero tranquilos! Que soñar es gratis, y eso también fue un regalo de tu padre en el pasado. "¡Hijo! ¡LUCHA POR TUS SUEÑOS! ¡VUELA!", te dijo el viejo en la multicancha, mientras bebían agua potable de la botella después de chutear de manera recreativa un balón de fútbol en la población. 

LA META NO ES LA FAMA. SINO SER UN HOMBRE DE BIEN