El choque entre la ideología y el ajuste fiscal
La reacción en redes sociales, particularmente en X, fue inmediata y virulenta por parte de los sectores de izquierda. El debate cobró fuerza cuando Camilo Riffo Quintana, ex candidato a alcalde por Concepción, alertó sobre estos ajustes que buscan limitar el beneficio a nuevos deciles y establecer una moratoria para la creación de nuevas universidades. Para la oposición, esto representa el desmantelamiento de un derecho social conquistado tras años de lucha, mientras que para el Gobierno es una medida necesaria para sanear un déficit fiscal heredado y crónico. Lo cierto es que este reclamo aún parece habitar en una burbuja partidista, pues el ciudadano común, sumido en una "luna de miel" con la nueva administración tras el castigo electoral a Gabriel Boric, parece valorar más la promesa de recuperación económica que la defensa de beneficios que perciben como mal administrados.
La trampa de la edad frente a la crisis del CAE
El foco del conflicto se ha centrado erróneamente en el límite de los 30 años, un grupo que estadísticamente no representa a la mayoría de los universitarios, quienes suelen titularse antes de los 26 años. Sin embargo, la izquierda ha convertido esta restricción en su principal estandarte de lucha, ignorando quizás que el punto más sensible para el estudiantado es el endurecimiento del cobro del CAE. En un escenario de "cesantía ilustrada", donde miles de jóvenes cargan con un título pero no encuentran plazas laborales, la presión de cobranza del Estado genera un temor mucho más profundo que la imposibilidad de que un adulto de 30 años inicie una carrera desde cero con financiamiento estatal.
El espejismo del derecho y la realidad del mercado
Apuntar a que una persona comience su formación profesional a los 30 años es una aspiración noble en lo espiritual, pero cuestionable en un mercado laboral que hoy no ofrece garantías. El concepto de la cesantía ilustrada, que la administración de Boric no supo resolver, hoy cobra una nueva dimensión bajo el rigor de Kast. El ciudadano de a pie se pregunta legítimamente cómo obtener experiencia si las empresas cierran sus puertas a los recién titulados. Esta desconexión entre la academia y el mundo del trabajo es el verdadero drama que la política no logra solucionar, manteniendo a jóvenes como una carga económica para sus padres a pesar de haber cumplido con el "sueño" de la educación superior.
Lecciones de un pasado sin gratuidad universal
Si miramos hacia atrás, a los procesos de admisión de 2005 o 2006, la gratuidad no existía y el máximo logro para un estudiante de sectores vulnerables, como los de Hualqui que postulaban a la Universidad de Concepción, era obtener el Crédito del Fondo Solidario. Era una deuda, sí, pero permitía estudiar con cierta tranquilidad, e incluso algunas casas de estudio otorgaban becas internas por mérito. Hoy, tras la promesa incumplida de Gabriel Boric de condonar el CAE, admitida por él mismo en sus últimos días de gobierno, el debate vuelve a fojas cero. El llamado de muchos sectores no es a seguir subsidiando carreras sin futuro, sino a que las universidades se reinventen hacia la tecnología, la inteligencia artificial y áreas que aporten al PIB, como el litio o las energías renovables.
Activismo universitario versus necesidades reales
Es contradictorio ver cómo universidades laicas y estatales abren carreras con nula empleabilidad, como Teatro en Concepción, mientras el activismo político parece ser la prioridad en la Universidad de Chile. Los homenajes políticos y los debates sobre democracias extranjeras parecen desconectados de la urgencia de crear empleos de emergencia para profesionales cesantes. La clase política, tanto la que se fue como la que llegó, debe entender que la empatía no es un eslogan, sino una gestión efectiva. Un Sence que capacite a profesionales sin mirar su ficha social o el impulso real al trabajo part-time para generar experiencia en el CV son urgencias que no pueden esperar a que un mandatario "recoja la inquietud" por voluntad propia.
La urgencia de una nueva conciencia social
La crítica de usuarios como Mariluz Opazo en redes sociales refleja el sentimiento de injusticia de quien se "saca la mugre" estudiando para terminar trabajando en cualquier cosa. La respuesta de ciertos sectores de izquierda, que desprecian estas preocupaciones tratándolas de ignorantes o "voto suicida", es precisamente lo que los llevó a la derrota. La urgencia hoy no es solo defender la gratuidad para un grupo minoritario de mayores de 30 años, sino solucionar el desempleo de quienes ya tienen su título en mano. Si la nueva administración no logra canalizar estas demandas y la oposición se queda en la consigna, la "cesantía ilustrada" seguirá siendo el gran fracaso de la elite chilena.
Conceptos clave para entender la columna
Gratuidad: Financiamiento estatal total de aranceles para educación superior.
CAE: Crédito bancario con aval del Estado para pagar estudios.
Cesantía Ilustrada: Profesionales titulados que no encuentran trabajo en su área.
Déficit Fiscal: Gastos del Estado que superan sus ingresos anuales.
Plan de Reconstrucción: Estrategia gubernamental para reparar zonas tras catástrofes.
Deciles: Clasificación socioeconómica de la población según sus ingresos mensuales.
Experiencia Laboral: Conocimiento práctico obtenido mediante el ejercicio de un empleo.
Sence: Organismo público que gestiona capacitaciones y empleo en Chile.
Fondo Solidario: Crédito universitario estatal con condiciones de pago flexibles.
Moratoria: Suspensión temporal de un proceso o ingreso de instituciones.



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