La calle peligrosa despierta la oración desde el alma
martes, 2 de junio de 2026
domingo, 24 de mayo de 2026
CONSEJOS DE ÁNIMO - "Tips" previos a UNA NUEVA SEMANA LABORAL en tiempos de "temor", inseguridad y delincuencia
Por si te toca volver a salir a trabajar, a clases, a tu cita médica en el consultorio, a hacer trámites o diligencias varias, buscar pega (si es que estás cesante) o salir a hacer las compras al supermercado. Para todos ustedes, ¡van estos consejos!
jueves, 21 de mayo de 2026
Columna ESPIRITUAL: La calle peligrosa despierta la oración desde el alma.
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| MIEDO |
Sin embargo, hoy basta dar dos pasos fuera del pasaje para darse cuenta de que la calle se volvió una tómbola peligrosa. Da lo mismo si tienes un título técnico, si estás sacando una carrera o si en el barrio todos te ubican desde siempre. El peligro real no viene de tu entorno conocido; no viene de tus compañeros de estudio, de tus colegas de oficina ni del caballero del almacén. A veces nos ahogamos en un vaso de agua por los dramas diarios de la rutina, amargándonos porque no tenemos amigos en el curso, porque cuesta encontrar pareja o porque en el trabajo te ponen mala cara simplemente porque les caes mal. Visto con la cabeza fría y frente al Chile de hoy, todo eso es un vaso de leche. Son problemas chicos comparados con el verdadero temor de saber que en cualquier esquina un delincuente puede terminar contigo, o dejarte una secuela de salud de por vida por un disparo o una puñalada. E incluso si zafas del daño físico, el puro trauma de la amenaza te siembra un miedo psicológico que te cambia por completo la película sobre lo que significa caminar por la ciudad.
La lotería de la vereda y el silencio del barrio
Lo más complejo es que el viejo cuento de que esto solo le pasa a los que andan metidos en el bajo mundo ya no se lo cree nadie. Se habla mucho en las noticias de los famosos ajustes de cuentas entre bandas rivales, pero la realidad es que en la vereda ya casi nadie está a salvo. A veces la violencia le llega al que se buscó el problema por andar en malos pasos. Otras veces golpea al vecino que, sin ser delincuente, le pidió un favor al mafioso equivocado o cayó en el consumo y quedó amarrado a una deuda brava. También ocurre con el ciudadano común o el líder vecinal que se cansa de vivir con el alma en un hilo y se atreve a decir que la gente está aburrida del miedo y que la olla a presión va a reventar. Esa es una verdad que incomoda de golpe al delincuente local, que detesta a los periodistas, detectives o sapos, obligando a poblaciones enteras a guardar un silencio cómplice por pura seguridad. Y en el escenario más injusto, está el asalto donde un inocente termina herido por el instinto de defender lo suyo, o las tragedias brutales de adultos mayores que mueren gratuitamente por una bala loca o atropellados por un conductor desquiciado.
Es en este mapa donde la mente empieza a armar sus propias estrategias de supervivencia antes de cruzar la puerta. Cuando notas las señales de peligro en el ambiente, buscas cómo protegerte emocionalmente para llegar entero a destino. Algunos optan por la desconexión total el día antes o por salir con audífonos escuchando música energizante que les suba el ánimo y los haga sentirse fuertes frente al entorno. Otros, la gran mayoría en un país de creyentes, recurren al auxilio de Dios. Pero la forma de rezar también cambió. El pensamiento cristiano más tradicional te dice que debes encomendarte y aceptar la voluntad del Señor con sumisión. Sin embargo, como el amor propio es fuerte y nadie quiere ser humillado ni pisoteado por un delincuente, hoy la oración se convirtió en un auxilio emocional de emergencia. Ya no se pide resignación; se pide autoconfianza y fuerza mental para mantener la calma y tener el desplante necesario para no dejarse debilitar por el malo en la vía pública. Esta fe se acompaña con astucia callejera, optando por caminar donde haya harta gente y pasen micros, usando a los pasajeros como protectores indirectos, sabiendo que hoy cualquiera tiene un teléfono en la mano listo para grabar y "funar" al auto sospechoso que intente acorralarte.
Entre la hipocresía del templo y el desprecio intelectual
La pregunta de fondo es por qué nos acordamos de la espiritualidad solo cuando las papas queman y la ignoramos el resto del año. La respuesta pasa por los extremos que la rodean. Por un lado, están los fanatismos religiosos de siempre, esos que ahuyentan a la gente con discursos que huelen a ignorancia, autoflagelación y a una sumisión que te estanca, donde se castiga el placer, se descuidan los afectos y se apaga la vida sexual en nombre de una falsa pureza. Por otro lado, están las decepciones de ver mucha prédica en el templo y mucha injusticia en el día a día, sumado a la influencia del modelo progre difundido por el activismo de izquierda desde las universidades, que mira la fe con desprecio y superioridad intelectual. Mientras esos discursos de intelectuales intentan terminar con lo que ellos consideran vidas flojas u ordinarias, ni de cerca asumen que el vecino ve un reality show simplemente porque es lo único que lo saca de una rutina pesada e incomprendida por el resto.
En Chile casi todos nacemos bautizados por la iglesia católica porque los papás cumplen el rito antes del año de vida, pero al crecer, cada quien toma su rumbo entre las iglesias evangélicas, los cristianos que no van a misa, los agnósticos y los ateos. Es común ver a jóvenes que se declararon ateos tras pasar por una casa okupa anarquista, pero que al enfrentar una situación límite en la calle y salvarse de milagro, terminan reconociendo que Dios les tendió la mano. Asumen que Dios existe, pero aun así no vuelven a pisar un templo. Tienen sus razones: saben que el creyente de domingo muchas veces sigue siendo un hipócrita, y que la discriminación y el juicio social siguen intactos por más que se hable de amor al prójimo. Tampoco se enseña la doctrina de Jesucristo de una forma práctica. Algunos religiosos básicos hablan de sumisión, pero olvidan que la historia de Jesús tiene discursos que calzan perfecto con nuestras acciones de hoy, como cuando defendió a la mujer adúltera de los que querían apedrearla. Incluso algunos sectores políticos reconocen que el foco del cristianismo debiera ser más espontáneo y sin tanto rito. El problema es que todavía no valoramos el momento de la oración porque creemos que no corremos peligro, y caemos en el prejuicio de pensar que rezar es cosa de gente anticuada o ñoña. Ese es el típico error del agnóstico cuando juzga al evangélico por sus cultos; no entiende que la verdadera oración con la que le pides socorro a Dios no depende del vaivén del banjo o del pandero, sino de una relación directa de un hijo con su padre. Lamentablemente, las iglesias no han sabido enseñar cómo hacer flotar el espíritu en la vida real, y es esa falta de herramientas prácticas lo que termina aislando a la gente de Dios.
El ego, la máscara y la oración en silencio
Hay que reconocer que suplicar que Dios te proteja de un delincuente (apenas sales a la calle) también puede tener una dosis de cinismo. Si en tu población no ves a nadie raro ni gente "tránfuga" merodeando la esquina, lo más seguro es que ni te acuerdes de hablar en silencio con Dios dentro de tus pensamientos. A esto se suma que la misma estructura de la iglesia te quita las ganas de valorar la oración, aun cuando sabes o crees que el mejor momento para rezar es a las cuatro de la mañana, de rodillas en el suelo del dormitorio donde nadie te pueda ver. Muchos le temen al ridículo de que los sorprendan en un acto de humildad; en un mundo competitivo, da miedo que te miren con menosprecio o piensen que eres tontito. Ese temor es un tremendo desincentivo que nos desconecta. Tenemos el ego tan alto que nos sentimos menoscabados si nos ven vulnerables. Por eso, preferimos cultivar un Alter Ego, una máscara de arrogancia y orgullo hormonal que usamos para defendernos, y no precisamente de los delincuentes, sino de la misma gente de nuestro entorno, para evitar que nos infantilicen o nos pasen a llevar.
Son ese tipo de trancas las que nos desmotivan a acordarnos de Dios en cualquier otro día del año. Sin embargo, no todo está perdido en la vereda. Algunos misioneros universitarios, como los jóvenes del grupo cristiano Águilas, suelen recordar en sus reuniones algo que desarma cualquier parada soberbia. Ellos explican que Dios siempre te abrirá las puertas para que te acerques, que jamás te va a hacer la desconocida por el hecho de haberlo abandonado antes, y que en el fondo somos sus hijos los que tenemos el libre albedrío de querer abrir o no la puerta de nuestro corazón al Espíritu Santo. Es la misma vieja escena de la historia sagrada cuando Jesús se acercó a Mateo y, más que exigirle ritos, le preguntó si lo invitaría a su casa. Una forma muy directa y humana de decirnos que la decisión de dejar entrar a Dios en nuestra realidad sigue siendo íntima.
Si sientes que estás en peligro, o intuyes que en la próxima esquina un auto puede pasarte por al lado con un sujeto increpándote, y crees que Dios está contigo para que tu oración silenciosa atraiga un magnetismo protector, no lo dudes. Encomiéndate como quieras, ya sea aceptando su voluntad o pidiendo que el Señor te eche el ojo mientras esperas la micro en el paradero. Han existido hechos fortuitos que al azar te han salvado de varias, y aunque pocos lo reconozcan, ahí está esa mano divina. Dios ve las mentes y los corazones; comprende que el prepotente de la calle en el fondo es alguien inseguro que solo en su casa es él mismo. Como Él lee lo que llevas dentro, no necesitas andar ostentando tu fe ante la gente, una enorme ventaja si eres una persona solitaria o no tienes pareja. Si sientes que debes acudir a Dios, hazlo, ¡dale no más!
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lunes, 2 de marzo de 2026
Contenido TikTok (A veces las suposiciones o sospechosas no son ciertas): En los capítulos de Mayo 2025, de la teleserie El Jardín de Olivia, Diana le tuvo miedo a Bastián...hasta que se tomó el tiempo de escucharle su versión
Era Mayo 2025
La teleserie "El Jardín de Olivia" llevaba casi dos meses en transmitirse por MEGA.
En ese momento Diana era la terapeuta de la Oli (Olivia), y nadie de la Familia Walker sabía de las averiguaciones que la joven hacía para dar con el asesino de su madre. Casualmente Diana escuchó una conversación privada entre Luis Emilio y Bastián, momento en que el patriarca le sacó en cara que alguna vez una mujer había muerto cerca del chiquillo. Hasta ese momento Diana empezó a pasarse "rollos" con el Basti, incluso en un momento le tuvo miedo pensando que el podría ser el asesino.
Acá hay un punto clave, Bastián se dio cuenta que Diana lo había escuchado, quiso ser franco con la mujer invitándola a un café solo para aclararle el mal entendido, en un contexto no siempre fácil porque cuando a alguien (sobre todo a una mujer) se le mete en la cabeza de que tal hombre podría ser peligroso, cuesta hacerla convencer de que no es así. Peor aun, si el aludido se pone insistente pidiéndole a la mujer que conversen como dos personas adultas, lejos de lograr solucionar el tema lo empeora (más miedo le agarra), ¡o sea! mientras mas persistente se pone el varón....a la mujer se le agrava el miedo (confirmando prácticamente de que el tipo sería perverso, malo). Esto suele pasar en la vida real ¿¡ No es así !?
Hoy, en Marzo del año 2026, a casi un año de que el Mega transmite la teleserie, las relaciones entre Diana y Bastián son excelentes. Incluso "Basti" ya actúa como enemigo de su padre Luis Emilio, de quien sospecha sería el asesino de su madre Bernardita Vial...
En estos dos videos veremos diferentes reacciones de Diana con Bastián. Primero como una mujer temerosa, convencida que el joven "cuico" sería asesino. Luego, al tomarse el tiempo de escucharlo...se da cuenta que Bastián siempre ha sido una buena persona.
@mega_teleseries Diana estaba asustada 😥 #ElJardíndeOlivia #mega #chile #tv #teleseries #teleserieschilenas #teleseriesmega #ficcion #actores #actrices ♬ sonido original - Teleseries Mega ⭐️
martes, 18 de noviembre de 2025
Relato: Peligroso
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| A veces pasa que quieres andar tranquilo en la calle, y que de la nada otro tipo tenga una fijación contigo, a tal punto de vigilarte hasta donde entras. Así cualquiera se asusta, ¿no cierto? |
Apenas cruzaba la calle, veía como desde un rincón cercano otro sujeto de aspecto negativo hablaba por teléfono celular afuera de una casa. Pero pasa que a este gallo se le cruzaron los alambres, porque viendo de lejos al peatón empezó a tener una fijación con el. Lo miraba de manera fija mientras hablaba por teléfono. Entre tanto el caminante se dio cuenta y decide ignorarlo.
A medida que el peatón se alejaba en la vereda para seguir su camino, este sujeto mirón dio unos pasos hacia una esquina para no perder la vista del caminante. Bueno, ¡así cualquiera se asusta! ¿no cierto?
Y como si fuera poco, el hombre peatón tiene la mala suerte de entrar a su casa abriendo con llave la puerta de entrada, quizás llegaba tan cansado que no se dio el trabajo de despistar al mirón. Claro, desde lejos el sujeto del teléfono lo miraba a distancia, por razones que en verdad se desconoce. Es que en estos tiempos casi apocalípticos, hay cada tipo raro ¿¡no cierto!?
Finalmente el vecino entra a su casa bastante asustado, a lo mejor el otro "fulano" quería provocarlo psicológicamente.
Ya adentro, el hombre parte al comedor cuando en el pasillo se le acerca un primo...que pasa a ser un allegado.
Cristián:- ¿Qué pasó primo? Apenas entraste a la casa, y llegaste bien espirituado
Ignacio:- No sé si te lo pueda contar, no te quiero dar problemas
Cristián:- Ya hombre, relajao'. Cuentame, si en una de esas yo te saco las malas energías
Ignacio:- Bueno. Estoy cagao de miedo
Cristián:- ¿Porqué? ¿Qué pasó?
Ignacio:- Yo venía caminando por la calle, y antes de entrar a la casa vi de lejos a un tipo quien tuvo una fijación conmigo, ni me habló pero no paró de mirarme.
Cristián:- Ya tranquilo, son rollos tuyos no más. Ja ja ja
Ignacio:- No, si es verdad. Anda a ver
Y el primo sube al segundo piso para ver por la ventana, en la esquina no había nadie
Cristian:- Oye nachito. En la esquina no hay nadie
Ignacio:- ¡Típico de esos weones!, tiran la piedra y esconden la mano.
Cristian:- Ya, mejor voy al negocio para comprar una chela. De ahí te convido una copa para que te olvidi's del mal rato
Ignacio:- Si, mejor
Cristian:- ¡¡ Vuelvo altiro !!
Y Cristian sale a la calle, cuando al llegar casualmente a la misma esquina donde ocurrió el "impasse" ve también al hombre que habla con el celular. Este último apenas lo mira de reojo, el Cris se acerca para....darle un beso en la boca.
Mirón:- (Lo empuja después del beso) Sale pa' ya maricón! ¿Qué weá te pasa? ¿Porqué me besaste cuñado?
Cristian:- Ocurre que el niño a quien miraste recién ya tiene pareja, en cambio yo estoy solterito sin compromiso ¡Mirame todo lo que quieras! Y fantaséate conmigo guachito rico
lunes, 10 de noviembre de 2025
El Miedo en la pantalla y en la calle: La Teleserie "El Jardín de Olivia" como Espejo de la Impunidad
La teleserie chilena “El Jardín de Olivia”, transmitida por MEGA en las tardes de lunes a viernes desde marzo de este año 2025, ha dejado de ser una simple ficción de intriga para convertirse en un crudo espejo del poder corrosivo que ejerce el miedo en la sociedad. Lo que se vive en la pantalla chica, con el drama de Diana Guerrero buscando justicia por la muerte de su madre Ángela, se siente peligrosamente real en la calurosa tarde de este lunes 10 de noviembre de 2025.
La trama, que desveló el asesinato de la barrendera Ángela a manos del empresario Luis Emilio Walker diez años atrás, ha tomado un giro siniestro en los últimos capítulos. Diana, quien había prometido una batalla implacable para desenmascarar al culpable, se encuentra totalmente paralizada. La razón es la jugada maestra de Walker: donar un órgano para salvar a Samuel, el hijo biológico que tuvo con Ángela, y que resultó ser medio hermano de Diana. El empresario, al borde de ser denunciado, utilizó la vida de su propio hijo como un chantaje despiadado contra la familia Guerrero. Este acto es la esencia pura de la impunidad: un poderoso que, al verse acorralado, no recurre a la defensa legal, sino a la manipulación emocional y el miedo a la pérdida.
El ejercicio del miedo por parte de Luis Emilio Walker no es nuevo en la historia.
Durante diez años, ha mantenido un rebaño bajo control a través de la intimidación y la mentira. Su esposa, Bernardita Vial, ha vivido acuartelada bajo la amenaza de ser encarcelada por la muerte de Ángela si osaba separarse. Con sus hijos, el manejo ha sido igualmente perverso. Clemente, su favorito, se distanció al descubrir la corrupción y la doble vida de su padre, quien ahora lo ve como un enemigo. Ignacia, la menor, ha sacrificado su felicidad casándose con un hombre al que no ama solo para salvar la empresa paterna, además de descubrir que el "impasse" con Ángela fue más que un simple beso. El caso más reciente es el de Bastián, a quien Luis Emilio intenta manipular al punto de contratar una prostituta para hacerlo caer en una trampa de infidelidad, en un acto que roza el abuso de poder y la fijación por Jessica, la joven pareja de Bastián y periodista de la empresa.
Este historial de Walker no se limita a la coerción psicológica; la teleserie ha detallado una escalada de acoso y abuso sexual. Las primeras escenas mostraron su vínculo con Mariana, una secretaria a la que abusó con promesas de beneficio social. Luego, su blanco fue Leonor, la sucesora de Mariana, a quien intentó llevar al extremo en un hotel. Recientemente, intentó abusar de Jessica, siendo interrumpido por Bastián. Si bien Jessica aún mantiene una imagen positiva de su jefe, Bastián está vigilante, consciente del peligro y ha amenazado a su padre con matarlo si le hace daño a su novia. Luis Emilio Walker es, en esencia, un depredador que usa su poder económico y social para silenciar, chantajear y abusar, creando una burbuja de terror alrededor de sí mismo.
Este panorama televisivo, donde la justicia es doblegada por el chantaje de un órgano vital, no es ajeno a la vida real chilena. La tragedia reciente de Krishna Aguilera en San Bernardo, y la crisis de inseguridad que conmociona al país, revela el mismo patrón: el poder del miedo. Al igual que Diana Guerrero, que no puede denunciar a Walker por el bien de su hermano, miles de pobladores optan por la no denuncia ante las mafias del narcotráfico. La principal causa es el miedo elemental a la muerte y la represalia. El delincuente, como Luis Emilio Walker, utiliza sus contactos para aislar a quien se atreva a enfrentarlo. A este miedo se suma una lealtad forzada, similar a una deuda moral: las mafias (y a veces los poderosos) conceden favores a personas con necesidades urgentes, quienes luego "venden su alma al diablo" y optan por el silencio para evitar la represalia. Finalmente, existe la figura del cliente, aquellos adictos que no denuncian porque la supervivencia del negocio ilícito garantiza su fuente de vicio y placer a corto plazo.
La teleserie "El Jardín de Olivia" nos recuerda que el miedo es un arma más efectiva que cualquier cárcel o ley. En la pantalla, como en la calle, la cautela estratégica se convierte en la única forma de supervivencia ante un poder corruptor que, ya sea con un órgano o con balas, amenaza lo más preciado: la vida y la dignidad. Lo que está viendo Chile cada tarde no es solo un drama televisivo, es el reflejo de una sociedad donde el miedo se ha convertido en una plaga social que pudre la denuncia y afianza la impunidad.
domingo, 12 de octubre de 2025
Paranoia, Acoso y la Destrucción de la Realidad: El daño que podría causar un conductor de auto "afuerino" (Quien se estaciona, mira el barrio en todo momento ¡y no se baja!)
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| El turbio ! |
Estar en casa, realizando labores cotidianas, y notar que un conductor ajeno al vecindario se queda en la esquina, con la ventana abierta y sin bajarse, genera una legítima inquietud.
Pero cuando esta inquietud se transforma en la certeza de una amenaza inminente —pensar que la persona está "marcando" la casa o que está "perdiendo el tiempo" cuando podría hacer algo "más productivo"— la puerta a la paranoia se abre.
Esta incomodidad cotidiana puede ser explotada por acosadores psicológicos. Es esencial abordar esta dinámica desde dos ópticas: el autocuidado activo del afectado y la responsabilidad social de quien observa.
1. El Peligro de la Invalidación: De la Ficción a la Impunidad
La incredulidad del entorno es, irónicamente, la herramienta más eficaz del victimario. Cuando la víctima busca ayuda, la respuesta social suele ser la de invalidación: "¡Ya, relájate!" o "¡Estás exagerando!". Este acto cumple la función de la manipulación psicológica (gaslighting): destruir la credibilidad de la víctima y forzar su aislamiento.
Este proceso se asemeja al Efecto Casandra, donde la víctima tiene una advertencia válida, pero no es creída. La cultura popular dramatiza este drama. En el segmento de Los Simpson "Terror a Metro y Medio", Bart es tachado de lunático por ver una criatura que realmente existe, ilustrando cómo la desestimación social inflige un profundo daño psicológico. El victimario, en este caso, es el propio entorno. El cine lo lleva a un extremo perverso en "El Hombre Invisible", donde el abusador manipula el entorno para que la protagonista, Cecilia, parezca mentalmente inestable, logrando su aislamiento total y facilitando crímenes impunes. El colapso mental por la culpa y el trauma también se explora en "El Maquinista", reflejando la etapa final de la destrucción psíquica.
La destrucción de la credibilidad tiene consecuencias letales en contextos hostiles. La falta de crédito hacia una persona que temía ser asesinada puede ser un factor que facilite a los inescrupulosos el encubrimiento de un homicidio, haciéndolo pasar por suicidio. Si la víctima era percibida como "paranoica" en vida, es más sencillo para el victimario o autoridades corruptas o negligentes cerrar el caso. Este es el último y más cruel acto de obstrucción a la justicia: utilizar el trauma de la víctima para garantizar la impunidad.
2. El Autocuidado: Desactivando la Espiral del Miedo
Para quien experimenta el miedo o la paranoia, la tarea no es simplemente "relajarse", sino reafirmar el control sobre la propia mente frente a un entorno hostil o ambiguo.
Cuestione la Premisa, No el Sentimiento: Ante la sospecha (Ej: el auto nos vigila), el primer paso es desafiar la conclusión catastrófica generando hipótesis alternativas e inocuas. Esto no invalida el miedo sentido, sino que busca evidencia para moderar la respuesta.
Anclaje al Presente y Desconexión: La paranoia prospera en la abstracción. Use técnicas de anclaje mental (como nombrar cinco objetos visibles) para forzar su mente a regresar al aquí y ahora. Contrarreste el estrés crónico con actividades placenteras (recreación, ejercicio) y nutrición consciente (alimentos ricos en triptófano, como el chocolate negro), que son vitales para compensar el desgaste químico del miedo constante.
Establezca una Red de Verificación: Combata el aislamiento que busca el victimario. Desarrolle una relación de confianza recíproca con alguien de su entorno, no para que valide sus miedos, sino para que ofrezca una perspectiva objetiva y racional.
3. La Responsabilidad Social: Comprendiendo la Raíz del Rasgo
Para aquellos que afortunadamente no padecen de ideación paranoide, es fundamental trascender la postura clasista de antaño que invalidaba el sufrimiento del otro bajo la premisa de que "al loco hay que invalidarlo porque no tiene juicio ni sentimiento".
Todos los seres humanos son sintientes, y el enfermo no es una mala persona, es solo alguien que padece una enfermedad. Si nos tomáramos un tiempo en escucharlo con empatía, nos contaría sus razones. Los rasgos paranoicos o la ansiedad extrema suelen ser consecuencia de tratos hostiles, vivencias traumáticas o situaciones negativas que el individuo no desea repetir.
El Miedo es un Reflejo del Entorno: Debemos reconocer que factores externos como la delincuencia, las amenazas, la violencia intrafamiliar y la contaminación acústica crean un entorno hostil que nutre la hipervigilancia y la desconfianza. Es un reto lidiar con el miedo. No basta decirle al afectado que debe por sí mismo tratar sus problemas, pues hay factores externos que no ayudan en nada. La salud mental es un tema de todos. Nadie está libre de requerir ayuda, puede que ahora estés estable, pero mañana podrías caer. ¡Nunca digas que no te va a pasar!
Entender el sufrimiento ajeno y ofrecer un soporte basado en la credibilidad y la empatía es la mejor defensa social contra los manipuladores que buscan convertir el miedo individual en impunidad.
lunes, 29 de septiembre de 2025
Comentario: ¿Un Mensaje de WhatsApp o un Ojo Discreto? La Paranoia del Peatón Detenido
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| Hay motivos también para DESCONFIAR ! |
El simple acto de salir a la calle se ha convertido en una especie de ruleta rusa en muchos barrios de Chile, un escenario donde la potencial presencia de "espías" o vigilantes del crimen es una suerte de azar incómodo.
La calle, ese espacio que por derecho nos pertenece, se ha transformado en un lugar donde la libertad de movimiento coexiste con una vigilancia silenciosa.
Vemos a personas detenidas en una esquina mirando su teléfono móvil, y la duda se instala: ¿están honestamente concentrados en la pantalla, o están aprovechándose de ese momento para observar y "marcar" una casa? Es profundamente traumante la conciencia de que en la vía pública no existe absolutamente nada que restrinja a una persona a detenerse y, de forma disimulada, escudriñar nuestro entorno. Para muchos, este miedo es real, incluso sin haber sufrido una tragedia directa, pues la sola idea de que un hecho repentino e inesperado pueda entorpecer el camino a sus trámites o a su vida normal genera una carga de estrés y trauma difícil de llevar.
Si bien la idea de gestionar amplios patrullajes y prohibiciones es incómoda y atenta contra la vida en comunidad, la situación a veces lo amerita. No deberíamos sentir temor en nuestros propios hogares, pero la invasividad de ciertos barrios donde la calle está demasiado cerca de la vida íntima ha llevado a pensar en alternativas de vivienda que ofrezcan mayor tranquilidad.
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| ¿Cuál será la intención del SAPITO? |
En este juego de apariencias, los anteojos de sol o gafas a menudo se convierten en una fachada perfecta para ocultar la verdadera intención y mirada del sujeto. Esos elementos pueden disimular ciertos rasgos que, de otro modo, delatarían la maldad: una sonrisa burlesca, una expresión despectiva o un escrutinio demasiado fijo. El rostro se vuelve una máscara más de la inseguridad, donde cada gesto es analizado bajo la lente del miedo.
Es cierto que, estadísticamente, del total de personas que caminan casualmente fuera de casa, es poco probable que justo alguien te esté esperando para agredirte violentamente —apuñalarte por la espalda, intimidarte con un agarre de cuello. Sin embargo, las últimas noticias policiales han instalado un pánico más oscuro: la figura del sicariato, donde el objetivo es la aniquilación inmediata de la víctima. Ya no es solo el robo, sino el intento de quitar la vida de forma abrupta e irreversible, un nuevo nivel de violencia que eleva el umbral del terror cotidiano. Condenamos enérgicamente a esos sujetos que, de la nada, llegan a un lugar para hacer daño, truncando vidas y sembrando el pánico con una violencia gratuita e injustificada.
En este panorama, la prevención se vuelve una tarea compleja. Por un lado, la falta de dotación policial limita los patrullajes en los barrios. Por el otro, la obligación ineludible de salir a la calle para cumplir con el día a día —ir a trabajar, al colegio, a comprar— nos expone constantemente. Basta un disparo para causar daños graves; si la víctima sobrevive, las secuelas físicas y psicológicas marcarán su vida para siempre. La inseguridad no es solo un titular, es una sombra constante que obliga a vivir con el cuerpo en alerta, esperando el momento en que la suerte, o el azar, decida mirarnos de frente. Es urgente encontrar soluciones que devuelvan la paz a quienes solo desean vivir y transitar sin temor. 
Comunas periféricas (suburbios)



























