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| En DEMOCRACIA, puedes dar a conocer la situación que te afecta (Si opinas te escuchan. Y si te escuchan, podrían APLICAR LOS CAMBIOS ) |
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| El valor de la democracia. El derecho a la QUEJA ! |
De todas formas lograste algo valioso: no le metiste ruido al alcalde ni te peleaste con tus vecinos, pero provocaste un efecto informado y argumentado a propósito de algo sobre lo que antes te ignoraron de forma indolente. Esperas el momento en que en la calle o en tu población se organicen cabildos ciudadanos para recoger tus quejas. Algo se hizo después del estallido social de 2019, pero como vino la pandemia en 2020 esos espacios quedaron en el completo olvido. Y no nos engañemos: no es ir a una tertulia a tomar café o comer galletas en un coffee break, es la instancia sagrada donde la gente se escucha de verdad. ¿Sabes por qué de vez en cuando se hacen asambleas en tu población? PORQUE ESTAMOS EN DEMOCRACIA.
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| Derecho a DESAHOGO ! |
Así como también crees que debiera haber un modelo de sociedad más acogedor con el ciudadano, la realidad es compleja. Hay que asumirlo: los que apenas sacaron cuarto medio con suerte saben distinguir conceptos políticos tan esenciales como "democracia" y "dictadura", si es que alguna vez se sacaron buenas notas en las pruebas de Historia. Y si nos vamos a subconceptos más finos que no son de manejo fluido por toda la población, fíjate: ¿sabes distinguir realmente entre "comunismo" y "socialdemocracia"? Los que en la primavera de 2025, en pleno contexto de elecciones, criticaron tanto al modelo cubano, quizás en el fondo querían un modelo de sociedad donde se les acoja más en sus demandas o inquietudes cotidianas. ¿Es un sector profundamente conservador lo que realmente quiere la gente, o simplemente un modelo donde verdaderamente seas escuchado? Para los más estudiosos se les escapa el detalle de que muchos podrían querer una socialdemocracia en nuestro suelo, solo que no saben lo que significa la palabra porque las antiguas coaliciones de gobierno han vivido de privilegios, o bien porque todas las propagandas políticas están fuertemente influenciadas por las directrices de cada cúpula.
El rollo es que tú tienes tu propia opinión sobre nuestra patria. Puedes decir con rabia que "las empresas seleccionan al apitutado entre miles y miles de postulantes a una oferta laboral", sabiendo que logras progresar cuando tienes contrato y te pagan mes a mes a tu Cuenta RUT un buen salario, justo a tus capacidades. Entonces tu visión sería "un lugar donde en verdad se te abran oportunidades", donde tú eres importante, con la condición de que obviamente contribuyas a la sociedad. Ahora, al frente, tienes a otra persona que puede pensar distinto a ti sobre eso: alguien que cree en la "abolición del trabajo" o, en sentido contrario, alguien que de manera hiriente te dice que "el trabajo y la riqueza van solo para la gente bonita, mientras que un moreno, don nadie y pobre diablo como tú ni siquiera debiera barrer en el mall". Chocante y humillante, ¿no?, considerando que el trabajo es lo único que debiera garantizarte movilidad social. La cosa es que tanto tú como cualquiera de tus contendores tienen su propia visión de país, y en democracia tu idea —aunque no la compartan todos— debe ser respetada. Ten por hecho que, como condición de las libertades que tanto queremos, no todos van a compartir tu postura; total tú no eres la guinda de la torta. Pero tienes la garantía de que por defender "el cambio de recorrido de los choferes para que te dejen tranquilo de una vez" no debes ser perseguido. Mientras no ataques o no insultes de la forma más banal a quien piensa distinto a ti, tienes todo el derecho a ser respetado por tu opinión, sin que se rían de ti por plantear que a los hombres neurodivergentes se les debe dar cabida en su derecho natural de pololear con una mujer.
Al final de cuentas, UN BUEN PROYECTO POLÍTICO TIENE COMO PROPÓSITO DAR UNA PROPUESTA PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS, ¿no es así? Hacer de esta una sociedad más próspera y justa. Si buscamos ver la manera de que todos comprendamos de manera voluntaria el trasfondo del 11 de Septiembre de una manera transversal, podríamos decir a simple vista que es para valorar las libertades y la convivencia cívica. Por supuesto que eso es superimportante, pero comprender lo que ocurrió en el pasado a partir de esa fecha debe hacernos valorar algo más importante y valioso que tenemos cada ser humano: LO MÁS VALIOSO QUE TENEMOS ES LA VIDA, ese tesoro sagrado e invaluable. Con la vida estudiamos y soñamos con progresar. Con la vida trabajamos. Con la vida las mujeres dan a luz, paren y amamantan. Con la vida luchamos, por nosotros, por nuestros seres queridos, por un sueño colectivo. Con la vida creemos y forjamos la fe. Con la vida compramos el pan y comemos. Con la vida tuya y la de toda la gente —tus vecinos, tus compañeros de pega— construimos esta tierra que celebramos cada septiembre, y hacemos de este lugar un punto grande, ya sea desde el privilegio o desde las bases. Si el empresario no te da el empleo para que escales en tu curriculum vitae, es con tu doctrina, con tus estudios, los libros o con algún gremio desde las poblaciones donde visibilizas todas esas injusticias que los medios de comunicación te ignoran. Todo eso lo logras únicamente con la vida, donde cada ciudadano aporta su grano de arena, motivo por el cual la solidaridad social va de la mano, al menos en el discurso, con la inclusión.
Un gran modelo de sociedad debiera considerar estas cosas: que escuchen tu propuesta sin importar tu origen social, tu color de piel o tu condición (si es que la tienes o no, bueno, ¿quién cresta somos nosotros para juzgar también?); que te dejen tranquilo mientras ves tele en tu dormitorio sin que afuera de tu casa un auto te haga seguimiento. ¡Que te dejen tranquilo, nada más! Que el alcalde te escuche y hasta recapitule o recoja parte de tus ideas si lo estima conveniente, sin que recibas un trato prepotente o una amenaza cruel que te haga perder ese espacio donde antes plasmabas tus pensamientos. En un tono profundamente optimista, soñamos con que el país entero, más allá de cualquier bando, reconozca que en el pasado vivimos una época oscura, y que para avanzar al futuro simplemente no debemos repetir esos regímenes frívolos y autoritarios. Que las iglesias acojan al hermano cuando quiere fortalecer su fe, pero ojalá no le hablen por detrás por padecer de alguna consideración que lo convierte en un "bicho raro", mucho menos tratarlo con diminutivos ni infantilizarlo, porque cada sujeto es valioso y merece ser tratado con respeto y dignidad. Que nada proveniente del hombre sancione la naturaleza humana de la reproducción, por lo que una relación de pareja heterosexual es parte del crecimiento natural de la persona, pues respetar las distintas realidades no significa imponer una agenda ajena ni perseguir la relación afectiva o el amor. Y una condena absoluta para quienes cometan crímenes que afecten el orden de la civilización humana, y también para quienes por conveniencia son cómplices.
Hay que cultivar esto con una mirada cálida, cercana y familiar, casi como el mensaje reconfortante de un hermano en la fe. Cuando no te nace ser amigo de alguien en la sala de clases, bien es cierto que no estás obligado a ser su amigo, pero no es lo mismo aquello que insultarlo por su origen; como vas a convivir con él durante todo tu período académico, debes respetarlo y hacerlo sentirse digno, porque aquí como tú no quieres ser su amigo, él tampoco querrá ser el tuyo. Cuando Jesús dijo que había que amar al prójimo, era en función de facilitarle el camino al otro. Como cuando caminas casualmente por la calle y ves a una persona con discapacidad esperando la micro en un paradero, y ves que los choferes canallas no se detuvieron a llevar a este amigo que posiblemente iba a control médico en el Hospital Regional; tú hiciste tu parte de detener la micro para que la persona se subiera y con eso lo ayudaste a llegar a su destino. Sentir ese alivio gratificante y esa satisfacción del deber cumplido es entender que el amor al prójimo no es donar forzosamente dinero a Fundación Las Rosas si tú ni siquiera tienes tanto en el monedero; simplemente ayudaste con lo que tienes a la mano, pero cree que con eso Dios tiene un lugar para ti en el cielo. Eso es tener consideración cívica y humana hacia quienes habitualmente tratamos de "diferentes". ¡Un momento! Todos somos diferentes en esta vida, POR ESO AMAMOS Y QUEREMOS LA DEMOCRACIA.
Si alguna vez madrugas o trasnochas en tu casa porque justamente en el día te tienen fatigado los ruidos de los buses, quizás quieras tomarte un café o escuchar algo de reggae argentino con el volumen muy bajo porque así completas un vacío en tu alma y te sientes más tranquilo, ¿no es verdad? Si tu cocina o casa colinda con la calle, no solo esperas que se paralice el tránsito para que el ruido penetrante no perturbe el aire de calma que quieres —y que en el día solo encontrarías en la zona lacustre de la Araucanía—, esperas que ninguna moto pase por fuera para intimidarte. Lo que pasa ahí es que quieres evadir el miedo, y mucha razón tienen los sectores más tradicionales cuando dicen que la ciudadanía exige paz y seguridad para poder enfrentar la vida de la forma más normal posible sin ser atormentado por terceros. Tampoco es justo que te silencien con una agresividad fría cuando dices que en el último tiempo la gente ha perdido empatía por quienes han sufrido torturas políticas en aquellos años de dictadura, cuando lo dices frente a quienes no tienen pudor por burlarse de los torturados y te censuran. Eso es nocivo y genera una amargura profunda que pone obstáculos en ese modelo de país avanzado que pretendemos ser. Y así como encuentras injusto que por intereses creados los noticiarios te distraen con cosas poco relevantes para ocultarte lo que hacen tras tus espaldas, bien es cierto que puedes cambiar de canal con el control remoto, pero en democracia lo puedes hacer manifiesto, y mientras más desarrollados seamos, más personas se debieran sumar a tu comentario.
Una forma de derribar la censura es creando cabildos ciudadanos para que cada persona pueda plantear sus problemas, incluso el ruido exasperante de la liberación del aire comprimido de los frenos de las micros que transitan por al lado de tu casa; a ver si en una de esas tu inquietud se suma con la de otra persona y así se pueda conseguir algo para que estés en paz. Pero dentro de todas las cosas negativas, el hecho de ignorar o no ser receptivo con las inquietudes de una persona cuando está padeciendo un delicado problema o mostrando síntomas de sufrir, puede convertirse en un abuso de poder atroz. Sobre todo si la víctima requiere necesidades especiales o padece una condición. Hasta hace un par de décadas, a una persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA) se le asociaba prejuiciosamente a enfermedades mentales, y como antes a los locos se les definía como sujetos carentes de alma o razón, ese fue un argumento masivo para justificar que se les ignore o se los margine en un aislamiento doloroso. Si alguien mal llamado "especial" se quejaba, lo tratábamos de histérico o lo aislábamos bajo la idea de que "el problema solo está en su cabeza". En eso consiste la democracia también: en ayudar a estas personas no en un psiquiatra, sino viendo la causa de su problema, entendiendo que las personas abusadas padecen secuelas desgarradoras, tal como le pasó a muchos de los torturados políticos.
Las humanidades en esencia son opuestas a la superioridad moral, donde el discurso de conexión con el pueblo debe darse en la práctica escuchando el lenguaje de la calle. ¿Desde cuándo la población se dio vuelta hacia discursos más duros o hacia líderes fuertemente conservadores? ¿En qué fallaron las cúpulas que prometían el cambio? Acá conviene hacerse un análisis FODA, un concepto necesario del mundo del marketing que los sectores progresistas aún no tienen familiarizado. Cuando criticaban el primer borrador constitucional en el año 2021, solo se limitaban a decir con una soberbia despectiva: "Lee. Lee. No pesques a los fachos. Lee". El sector opuesto hizo su rol de argumentar, pero ¿en qué contribuyeron los constituyentes de ese primer proceso en ayudar al votante con retardo mental o sin formación jurídica? Primero hay que mirarse al espejo en vez de culpar al empedrado. Si ganó la mentira, algo de culpa tiene el comando de esa opción; y cuando perdieron en el plebiscito de 2022, mostraron una prepotencia hiriente que fue un balde de agua helada, insultando a los electores tratándolos de "fachos pobres ignorantes". Quizás el votante promedio no tenga los conocimientos retóricos de las cúpulas, pero algo pasó del otro lado. ¿No se suponía que las colectividades populares eran del pueblo? ¿Por qué los defraudaron? La superioridad moral les jugó una mala pasada y dejó a la ciudadanía con un desencanto amargo.
Queremos la democracia y la libertad para no usar la hipocresía con tal de conseguir cosas a costa de ocultar faltas que adulteran el alma. Todos hemos cometido pecados, pero la doble moral es muy mala cuando se convierte en un balde de agua fría o en una falta de respeto a quienes más sufrieron. Pregúntense por qué una buena parte de la gente se ríe de los evangélicos: porque son vistos como el reflejo de la doble moral, mostrándose superiores por delante pero siendo en su vida privada tan corrientes como cualquiera; molesta cuando usan su fachada para menospreciar al resto, algo alejado del amor al prójimo enseñado por nuestro Señor Jesucristo.
Asumamos que en el último tiempo ha predominado el doble estándar en todos los sectores. Quizás esta sea una razón de por qué muchos ciudadanos se burlan de los posteos que hacen ciertos partidos tradicionales previo al 11 de Septiembre. Por supuesto que hay comentarios ingratos o poco empáticos, aunque no deja de ser cierto que hubieron personas que se rieron de los sentimientos de todos nosotros cuando, después de ser enaltecidas como Detenidos Desaparecidos, resultaron estar vivas. La bronca no es solo por la mentira, sino por los recursos ganados a costa de ella; y ese doble estándar entre condenar asesinatos del pasado cometidos por apoyar al gobierno de esa época y por el otro lado insultar a quienes votaron por el Rechazo en 2022, da cuenta de que ese altruismo ideológico nunca fue superior a la doctrina humana y cristiana como nos hicieron creer. Esa conciencia social se fue a la basura, y aunque nadie desconoce el valor de la democracia ni el respeto a los torturados, la hipocresía de los partidos ha sido su peor contrapropaganda. ¿Por qué queremos la democracia, que todos seamos libres y que se nos garantice LA VIDA? Para no sufrir las torturas de Jesús antes de ser llevado al Vía Crucis: apenas fue apresado e injusticiado, le pegaron con latigazos, lo obligaron a cargar la cruz, le clavaron los pies y las manos. Eso fue tortura, pero su resurrección nos da la esperanza luminosa de un retorno a la VIDA. Una forma de garantizarla es mirando al futuro, no al pasado, y no volviendo a revivir hechos de violencia que no dan cabida para detallarlos acá; queremos fortalecer a la gente, no atemorizarla. No queremos más historias de esclavitud brutal como la de Kunta Kinte, quien fue capturado en África en el siglo XVIII, llevado encadenado a Norteamérica y condenado a vivir como esclavo el resto de su vida, sufriendo además ver a su hija ser vendida como mercancía y abusada solo por aprender a leer o intentar huir a Canadá. No queremos más abusos. Queremos libertad: siéntete libre de decir que en tu barrio hay un exceso de autos invadiendo tu tranquilidad. Y si se ríen de ti, busca los argumentos y fortalece tu lucha con convicción, porque nada se pierde en el intento y, más temprano que tarde, conseguirás ese cambio anhelado que te devolverá la paz. La democracia debe garantizar que otros ciudadanos te escuchen. Ni siquiera la negligencia de un gobierno anterior te da el derecho a denigrar la integridad de ningún ser humano. Recuerden siempre que asesinar a otra persona es CRIMEN y es PECADO. Cada uno de nosotros es profundamente libre de sostener su propio pensamiento político, sea cual sea, siempre que esa visión contribuya a construir una sociedad mejor.
Al cerrar estas reflexiones, cabe preguntarse de corazón: ¿Ahora entiendes por qué sí es importante conmemorar con respeto la fecha del 11 de Septiembre? Hay gente que en los posteos de redes sociales le refriega despectivamente a los militantes de ciertos partidos mensajes del tipo "Ustedes también mataron gente como en Cuba, China o en la Unión Soviética". ¿Qué pretende aquel sujeto con eso? ¿Ningunear acaso los 3.065 ejecutados políticos en la época de la dictadura? No hay que olvidar cómo operaban las cosas cuando no había democracia. Recordemos aquel tristemente montaje de prensa: el 3 de abril de 1987 se produjo una histórica y violenta manifestación en la elipse del Parque O'Higgins mientras el Papa celebraba una misa masiva. Pocos días después, un reconocido diario nacional publicó en su portada las fotografías de Iván Barra y Jorge Jaña, sindicándolos erróneamente como los violentos líderes de los disturbios. Utilizando esa misma publicación como justificación, agentes de los organismos de inteligencia del Estado detuvieron ilegalmente a los dos jóvenes. Durante su reclusión en cuarteles secretos, ambos sufrieron brutales torturas físicas y psicológicas. Tras ser liberados y demostrarse su completa inocencia respecto a los disturbios, los jóvenes iniciaron una querella por injurias y calumnias criminales en contra de la dirección del periódico. Aquel proceso legal reveló el estrecho contacto y la coordinación directa que existía entre la cúpula de ese medio y los organismos represivos para dictar pautas de desinformación, razón por la cual, en un fallo histórico, el dueño del medio fue declarado reo por la justicia de nuestra patria. No queremos que nunca más nadie vuelva a vivir lo mismo; no queremos que tú seas un Iván Barra o un Jorge Jaña. No es nada sano que unos matones, de un régimen militar o de un grupo de crimen organizado, entren sin tu consentimiento a tu casa para agarrarte, hacerte subir al auto y padecer de tratos vejatorios que nunca más deben ocurrir en una sociedad que pretende ser civilizada. Y mientras abusan de ti, tú quizás ni siquiera has estado involucrado en nada; puede que seas alguien tranquilo, viviendo con tu familia, yendo a una iglesia o bueno para el estudio, pero ciertos medios de prensa engañan al país destruyendo tu imagen, haciéndole creer a todos que hubo una razón para esposarte, catalogándote de terrorista y cometiendo una injuria cobarde. ¿Eso es lo que se pretende lograr con la negación de los hechos? ¿Acaso eso es algo normal? ¡Bueno, ya! No dependamos del pasado, construyamos un mejor futuro, pero hay que hacerlo en un tono civilizado, de trato respetuoso entre cada uno de nosotros. Muchos queremos la paz, y si condenamos las violaciones a los Derechos Humanos es para cuidar o valorar lo más valioso que le arrebataron a esos ejecutados: SU VIDA. Cuidar tu vida no es autocensurarte para "llevar la fiesta en paz", es añorar que se mejore la democracia para que tú puedas concretar tus metas mediante la opinión, la discusión y una tertulia poética, que debiera ser el semillero de los grandes cambios, más aún frente a políticos que te resuelvan en parte la compleja vida con la que debes lidiar.




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