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miércoles, 3 de junio de 2026

LAS SEMANAS DISTRITALES: Los ciudadanos de a pie exigen trabajo parlamentario en terreno

Hace algunos años, figuras políticas de la zona como ALEJANDRO NAVARRO
tenían su oficina parlamentaria. Hoy (2026) tenemos otra que corresponde
a la del senador UDI, en Concepción, ENRIQUE VAN RYSSELBERGHE
Seguro te despertaste un poco tarde, agarraste el celular para mirar TikTok y lo primero que te apareció en el inicio, entremedio de los virales del momento, fue el video de un nuevo escándalo político de esos que dan rabia pura. 

El miércoles 3 de junio de 2026, las redes sociales y los matinales están ardiendo por culpa de un diputado de la Región de Los Ríos llamado Leandro Kunstmann, quien terminó encendiendo todas las alertas de la opinión pública. Resulta que el hombre lleva apenas tres meses en su cargo y ya armó las maletas para mandarse cambiar de vacaciones al Caribe, justo en los días en que le tocaba cumplir con la famosa Semana Distrital. Para rematarla, cuando los portales de noticias lo pillaron, dijo muy suelto de cuerpo que él estaba mandado a hacer su trabajo solo de lunes a miércoles en el Parlamento y que "para eso me pagan una dieta". Obviamente, le cayó un hachazo de críticas tan grande de todos los sectores que tuvo que salir corriendo a pedir disculpas públicas por su "frase desafortunada", aclarando que en verdad los parlamentarios trabajan de lunes a domingo. Pero el asunto ya se hizo viral, el meme quedó flotando en los grupos de WhatsApp y la desconfianza de la gente volvió a subir a las nubes.

    El problema de fondo es que, mientras nos reímos con la funa de turno o compartimos el extracto en nuestras historias, la gran mayoría de la ciudadanía no tiene idea de qué es la Semana Distrital ni para qué sirve realmente. A veces, cuando se vive una etapa más relajada, bien mantenidos por los papás y sin grandes obligaciones familiares encima, la política se ve como algo aburrido, lejano o de elite. Nos quedamos en la pura queja virtual porque nadie nos ha explicado cómo funciona el sistema en fácil, sin términos jurídicos lateros y con peras y manzanas. Al final, estar informado es un derecho humano básico, aunque tu mayor placer diario sea ver tele y flotar en la comodidad de la casa. Para entender el mapa completo, hay que saber que el poder en el Congreso de Chile se divide en dos lados. Por una parte tenemos 155 diputados (la Cámara Baja), donde cada uno representa a un distrito específico pero tiene la facultad de legislar para todo el país. Por el otro lado están los 50 senadores (la Cámara Alta), que representan a zonas más grandes llamadas circunscripciones. Si nos enfocamos en nuestra Región del Biobío, la cosa se organiza en dos distritos y una circunscripción regional: estamos representados por el Distrito 20 (que tiene 8 diputados) o el Distrito 21 (con 5 diputados), además de los 3 senadores de la zona. A todos ellos el Estado les paga un sueldo gigante con la plata de todos nosotros, no solo para que voten leyes encerrados en Valparaíso, sino para que solucionen los problemas reales de nuestras comunas.

 Ahí es donde entra la Semana Distrital, que ocurre una vez al mes, generalmente la última semana de cada mes. En esos días, los diputados y diputadas congelan las reuniones en el Congreso y tienen la obligación por ley de volver a sus territorios a trabajar directamente en la calle. No es un feriado encubierto, no son vacaciones adelantadas en una playa tropical ni un premio de fin de mes. Es el único momento donde tienen que bajarse del auto, escuchar a los vecinos, meterse a las poblaciones de los sectores populares y ver qué pasa con la delincuencia, la salud o la falta de oportunidades en los barrios que los eligieron. Es el momento donde el político debiera estar a la mano del ciudadano común.

En la Provincia de Concepción tenemos ejemplos súper concretos de cómo se supone que un parlamentario debiera mantener los lazos con su gente, al menos con algo tan básico como hacer funcionar las Oficinas Parlamentarias. El caso más emblemático en nuestra zona fue el de Alejandro Navarro mientras fue diputado (1994-2006) y luego senador (2006-2022). Más allá de si a uno le gustaba o no su color político, el tipo entendía perfectamente que para mantener el voto popular tenía que tener una trinchera abierta y activa en el barrio. Su oficina principal siempre funcionó en Penco y pasó por varias etapas: en los 90 y hasta el 2002 estuvo en una casa en la calle Roble cuando era del Partido Socialista; entre 2002 y 2004 se cambió a la esquina de Yerbas Buenas con Freire; después volvió a su primera ubicación en Roble hasta el 2007; y finalmente se instaló en una tercera ubicación en la esquina de Heras con Chacabuco desde el 2008 hasta el fin de su período en 2022, justo cuando renunció al PS para armar su propio caudillismo con partidos nuevos como el MAS y el PAÍS, que terminó aliado con Marco Enríquez-Ominami en la plataforma PRO-PAIS.

  Navarro intentó meterse al centro de Concepción en 2008, abriendo por unas pocas semanas una oficina en el segundo piso de un viejo edificio del Paseo Peatonal, pero su fuerte siempre fue Penco. Incluso cuando asumió como senador en 2006 y su zona se estiró hasta el viejo Distrito 42 —lo que hoy es el Valle del Itata y Coelemu, cuando esa subprovincia aún pertenecía al Biobío—, puso una oficina en Chillán. Aunque claro, allá duró poco porque el electorado de esa zona de Ñuble siempre ha sido mucho más tirado a la derecha que a la centro-izquierda y no pescaron mucho el proyecto. Pero la gran particularidad de la oficina de Navarro en Penco, especialmente cuando se ubicaba en la bajada de calle Heras antes de llegar a la Plaza Los Conquistadores, es que siempre estaba viva. Quienes tuvieron la oportunidad de entrar veían que había un horario de oficina real en las mañanas de los días laborales, con una secretaria o recepcionista atendiendo al público. Los vecinos se sentaban en un cómodo hall que parecía un living, adornado con un monumento de madera de Lautaro y un montón de retratos fotográficos pegados en la pared donde se veía al parlamentario con distintos personajes. En la práctica, rara vez te atendía el mismo Navarro en persona; la trastienda real era un equipo gigante dedicado a la gestión en la zona: asesores, jefes de gabinete, periodistas, trabajadores sociales y camaradas de partido que hacían la pega de conectar el Congreso con la región.

Quienes forman parte de la generación millennial y hoy rondan entre los 25 y 40 años, seguro recordarán un primer contacto siendo escolares de básica en 1999, cuando caminaban con la mochila en la espalda saliendo del colegio por Penco. De repente veían a un caballero que ya aparecía a cada rato en la tele junto a personajes importantes como el mismísimo Navarro, aunque el respeto conservador por la autoridad se te iba a las pailas cuando le escuchabas decir un tremendo garabato porque, al salir de la oficina, su zapato pasó a llevar sin querer una caja llena de documentos.  Fue una primera experiencia rara, donde descubrías que la autoridad también era un humano común y corriente que se salía de libreto ante un niño a quien nadie tomaba muy en serio.   Un par de años después, en 2001, cuando Navarro buscaba su reelección, se mandó una genialidad de campaña: encabezó la entrega masiva de CD-ROMs con música de moda en las poblaciones, pero el truco estaba en que dentro del disco venía instalado el jingle de su campaña. Te regalaba un compilado de 12 o 14 canciones gratis para que las escucharas en el computador o en el equipo, metiendo su propaganda de una forma que ni un vecino del centro de Concepción habría cachado. Si tensionabas la oportunidad de hacer contacto con los mandos medios de esa oficina en el año 2002, las personas que estaban siempre ahí en Penco te podían tener muy bien considerado. Estaban a la mano para hacerte la paleteada de imprimirte las 60 hojas que llevabas guardadas en un disquete; un burdo "Copy Paste" de la enciclopedia Encarta para un trabajo de investigación pal' liceo. En ese establecimiento municipal nadie te enseñaba a pulir o desarrollar una metodología real, algo que después tendrías que aprender a la fuerza y a golpe y porrazo en la universidad. Era una forma bien doméstica y bastante informal de usar la infraestructura parlamentaria para acercarse a la gente del distrito.

 Por el otro lado del mapa político, también tenemos una Oficina Parlamentaria que en la práctica es la sede regional de la UDI en pleno centro de Concepción, específicamente en la calle Angol, entre O'Higgins y San Martín. Hoy ese lugar se perfila como la base del senador Enrique Van Rysselberghe y, si bien es un espacio igual de activo, funciona con una lógica completamente diferente. De repente, la oficina organiza actividades y capacitaciones abiertas a toda la comunidad, como talleres para preparar a la gente a buscar un puesto de trabajo, donde por razones obvias participan muchos militantes o simpatizantes de su sector. Es la clásica estrategia de la derecha para hacer convocatorias camufladas a través de agrupaciones de juventudes o talleres comunitarios, ganando nuevos adherentes sin decirlo de forma literal. Pero ojo, ahí la recepcionista siempre te advertía una regla de oro: la puntualidad extrema. Si la actividad partía a las 9 AM y no enviabas tu presencia a tiempo o no estabas adentro, las puertas simplemente se cerraban, poniéndote a prueba desde el primer minuto. Mientras Navarro llenaba su espacio de oficinas técnicas y no hacía tantos talleres porque las habitaciones y el auditorio del fondo pasaban ocupados por sus asesores, la derecha usa su sede como un imán de participación controlada.                                       

 Esa tremenda diferencia en la forma de comunicar y de acercarse a la gente explica muchas cosas de nuestra historia reciente, donde la falta de claridad y de sintonía fina con los sectores populares termina pasando la cuenta. Es el mismo problema que vimos, por ejemplo, en las campañas políticas previas al Plebiscito del 2022. En ese tiempo, la izquierda no usó una campaña masiva, simple y popular para aclarar los detalles del borrador que querían instalar como nueva constitución. Todo lo contrario, fue la derecha la que hizo un trabajo tremendo de contra-argumentos y de armar su contra-campaña. Muchos sectores comunistas salieron después a culpar a la derecha de ganar en base a mentiras, pero hay que ser realistas: en tiempos de propaganda la objetividad no existe. La derecha simplemente jugó sus cartas y ganó el gallito. Puede que hayan mentido en algunas cosas, pero la verdad es que la izquierda no logró convencer a la gente común del barrio, y eso fue bastante triste de ver.

 Lo mismo pasa cuando las instituciones públicas fallan rotundamente en su estrategia de comunicación hacia la calle. Pensemos en lo que pasa los fines de semana o previo a un feriado: pasada la medianoche, no falta el vecino imprudente que arma un mambo ruidoso en la población o en los departamentos pareados. Quienes intentan descansar llaman desesperados al 133 para frenar la fiesta porque el tipo anda alterado y no hace caso, pero Carabineros muchas veces no contesta o simplemente no acude al lugar de los hechos. La explicación del cuartel suele ser la misma de siempre: que no cuentan con dotación policial, que no tienen suficientes vehículos o que la única radiopatrulla disponible tuvo que partir a otra emergencia en una comuna vecina. Es una desconexión total que recuerda a los peores meses de la pandemia entre 2020 y 2021, cuando en pleno Toque de Queda te arriesgabas a mirar la calle y en diez cuadras no había ni un solo carabinero motorista patrullando, e incluso las comisarías tenían los portones metálicos cerrados sin ningún funcionario haciendo guardia en la entrada ni en la pileta de la plaza. Carabineros, a pesar de tener plataformas digitales, no orienta ni informa en redes sociales sobre los contactos de los cuadrantes ni sobre las leyes vigentes para enfrentar los ruidos molestos. Esa pega informativa la terminan haciendo algunos municipios o particulares de forma desinteresada. Mientras tanto, el nuevo gobierno de Kast, que lleva casi tres meses ejerciendo el poder, se ha quedado solo en lanzar promesas y generar expectativas, pero no ha entregado ninguna información práctica o útil en las plataformas que la gente realmente consume.

En medio de este vacío de información, hoy en día no sabemos bien cómo funcionan las sedes parlamentarias en el Biobío y nada nos incentiva a buscar esos datos en las páginas del Congreso Nacional. Ante esto, ha surgido una aparente cercanía de partidos nuevos como el Partido Social Cristiano (PSC), que se posiciona como una fuerza popular emergente en sectores de Concepción y Lirquén. Pero cuando miras de cerca cómo funciona la trastienda de la diputada Francesca Muñoz, te das cuenta de que sus asesores filtran demasiado el contacto con el mundo exterior. Te pueden llegar doscientos mensajes al inbox de Facebook o al DM de Instagram, pero si años atrás se te ocurrió lanzar tus críticas en X (Twitter) usando la impulsividad, la rabia o un par de garabatos, da lo mismo el fondo de tu reclamo: los asesores te silencian, te filtran y simplemente te dejan el visto. Por eso casi nunca verás que citen a una persona común a una audiencia presencial en Concepción. Aquí viene la pregunta del millón: si alguien no milita en ese partido y vive en el modesto sector de Santa Rita, cerca del río Andalién, ¿efectivamente los asesores le van a dar una cita para hablar cara a cara con la diputada? Da la impresión de que los equipos tienen un miedo tremendo de abrir las puertas, pensando que en un país tan polarizado cualquiera del otro bando viene camuflado por puro resentimiento a herir al parlamentario, terminando por blindarlo y aislarlo en una burbuja.

Ese blindaje de las elites locales no es nuevo; ya se vio durante el Estallido Social de 2019. Mientras la ciudadanía no politizada pensaba que el despertar sería espontáneo, la realidad de la calle demostró que las problemáticas cívicas reales nacían de la gente y no de las pautas de la izquierda tradicional ni de la agenda de la ONU. Te dabas cuenta de que los personajes poderosos siempre andan protegidos por muros invisibles. Si te topas a un alcalde, un diputado, un senador, o incluso con menor demanda a un rector universitario o un gran empresario en la calle para pedirle un favor, casi siempre salen a la defensiva con el típico "No, pero ahora estamos en otra", "deja tus datos con mi asesora y de ahí te llamamos" o "después ¿ya?, porque ahora estoy ocupadito". Es lo mismo que pasa cuando intentas escribir al portal web de la Presidencia —como ocurría con Gabriel Boric— para plantear la crisis de los profesionales de entre 23 y 40 años titulados que no encuentran pega: el encargado se limita a mandar un correo automático diciendo que recibieron la carta y que ellos verán cuándo darte una resolución.

En esa ensalada de problemas cotidianos, las oficinas parlamentarias aplican sus propios filtros para decidir qué pauta es relevante. Obviamente, un tema medioambiental como la instalación de la extracción de Tierras Raras en Penco genera una adhesión masiva y rápida, aunque muchas veces se quede en la burbuja del activismo de elite y no sea necesariamente popular. En cambio, problemáticas más profundas e individuales parecen quedar fuera del radar. Imaginemos el caso de un hombre de 35 años con Asperger que le escribe un mail a una oficina de un político que se dice socialista, reclamando por las brutales dificultades que tiene para encontrar pareja o conocer a una mujer, sobre todo ahora que la natalidad baja, los matrimonios desaparecen y muchas mujeres de 30 a 40 años inclusive no quieren tener pareja producto de su propio empoderamiento. Ante un lloriqueo que para el sistema puede parecer absurdo o poco coherente, ¿cómo reacciona la trastienda política?

Bajo la lógica de la "apertura de mente" que tanto predican, una oficina parlamentaria inteligente no va a tirar el mail a la basura pensando que es una pitanza o que el tipo está puro webeando porque las minas no lo pescan en la universidad. Lo que hacen es aplicar una táctica de contención y poner a prueba a la persona común. Probablemente no lo dejen hablar con el diputado, pero sí lo van a derivar con un subalterno, quizás un periodista o un psicólogo que esté haciendo su práctica profesional. El profesional escuchará la petición en silencio y, en vez de prometerle una imposible ley de inclusión afectiva para el año 2050 o 2100, usará la estructura como una excusa comunitaria: lo invitarán a una charla de formación de líderes o a una reunión del partido. Así, el chico que acusa no tener amigos o que cae en el perfil de Incel sale un par de horas de su casa, se toma un cafecito con galletas en el Coffee Break, conoce gente y se le ayuda a quererse un poco más para enfrentar su solitaria vida. Para un operador político duro, esto puede parecer una simple weá que ni merece comentario, pero es la forma en que deciden canalizar el drama individual.

Tampoco se pueden desvalorizar estas demandas particulares, porque a veces el sistema funciona si sabes presionar, aunque te topes con murallas. Pensemos en un estudiante universitario tesista que, usando la Ley del Lobby, pide por internet una audiencia con el Director Regional del INJUV en Concepción. Días después le confirman la cita por correo. El joven llega a la oficina y lo atiende el director junto a una asesora que toma apuntes de todo, tal como funciona una audiencia formal. El objetivo del estudiante es pedir apoyo para realizar una encuesta o pre-medición que le permita conocer la impresión de los jóvenes para un proyecto de programa juvenil regional. El director, quizás encontrando el tema poco relevante para su pauta, decide zafar fijándole una cita con un subalterno de la institución para que coordine con él. Al día siguiente, el estudiante habla con el funcionario designado, quien ya dateado por su jefe, le reconoce en su propia cara que el tema de proponer una radio juvenil en Concepción le es poco relevante. Los políticos y los funcionarios operadores tienen sus propias pautas cerradas y no quieren escuchar ideas nuevas del ciudadano común. Pregunta seria: ¿De qué democracia estamos hablando aquí?

Es ahí donde hace falta la conversación cara a cara. El estudiante, con argumentos bien fundados porque es un tesista preparado, le expone los motivos de por qué es necesario instalar el debate sobre la falta de espacios juveniles en la radiodifusión FM local. Cuando el funcionario finalmente se abre a escuchar, va entendiendo el punto más allá de la facha, la pinta o la apariencia del joven. Se da cuenta de que el cabro tiene cabeza, inteligencia, poder de convencimiento y las ideas súper claras. Todo eso ocurre gracias al contraste entre la apariencia y la escucha real. Cuando uno ve a un hombre sufrido caminando por la calle, piensa equivocadamente que no tiene herramientas. Nos referimos al perfil del guachito de la pobla: el típico chileno mestizo, moreno y del promedio que anda con lo justo. Ese mismo sujeto que se levanta temprano para pedir hora en el SOME al interior del Consultorio CESFAM de salud pública, al que mandan a comprar el kilo de pan hallulla al negocio de la esquina o el que toma la micro para ir a la pega porque quizás es lo suficientemente nervioso como para lidiar con el taco en horario pic si es que tuviera un auto. El prejuicio del burócrata hace pensar que el guachito de la pobla no tiene nada que aportar. Pero cuando te tomas el tiempo de escuchar el debate que ese vecino quiere dejar en el buzón institucional, descubres que puede ser tan brillante como tu jefe, solo que nunca le han dado la oportunidad. Al ver que tiene ideas extraordinarias, el funcionario lo empieza a tratar con respeto, fija una asamblea para unos días más y llama a los cabros del voluntariado del INJUV para que se acojan a la recolección de datos de la investigación. Así, el estudiante consiguió el requisito para sacar su carrera universitaria y demuestra que la calle tiene mucho que decir.

Al final del día, cuando un político confunde la Semana Distrital con un viaje de placer al Caribe, nos está viendo la cara porque sabe que estamos desinformados y metidos en nuestra propia burbuja de consumo y relajo. Quedarse reclamando detrás de una pantalla, tomándose una Red Bull o subiendo historias graciosas no cambia nada si ellos siguen haciendo de las suyas porque nadie los controla en el territorio. Los electores tenemos el derecho legítimo de interactuar con los diputados a quienes elegimos en las urnas. Es verdad que va por nuestra parte ver qué temas ameritan acudir a una oficina; es obvio que resulta mucho más urgente pedir facilidades para que los adultos mayores soliciten sus horas médicas y no se sientan presionados a levantarse a las 4 AM para estar haciendo fila a las 6 con el portón cerrado, un drama real que importa mucho más que la incapacidad de un treintón por conquistar a una mujer.

Para que esto cambie, el primer paso es que el equipo de asesores en la región distribuya planes de trabajo serios y conectados con la comunidad. Las autoridades con agendas importantes deben tener filtros, pero cuando salen a terreno, deben saber con quién reír, compartir, echar la talla o contener. Necesitamos fortalecer el sistema de audiencias. El mail institucional de una recepcionista debería ser el medio único y oficial, sirviendo de guía para el chileno de a pie que no sabe cómo dejar una carta formal en la oficina de partes de la Municipalidad de Tomé. Queremos que los diputados salgan a terreno, se reencuentren con su gente y que sea esa misma recepcionista la que te envíe un mensaje claro: "Usted ha sido citado a tal hora, tal día y en tal domicilio, a plantear su situación presencialmente con el señor Diputado de la República de su comuna". Es tu derecho como ciudadano de Chile y también como elector, la única herramienta real que nos queda para que dejen de pasarnos gato por liebre en nuestra propia cara.

lunes, 1 de junio de 2026

Modelos económicos contrapuestos chocan por el empleo chileno (¿Reforma Tributaria? ¿O menos impuestos a las empresas, para generar "PLENO EMPLEO"?)

 Cuando uno conversa con los vecinos, se da cuenta de que la política en Chile se ha convertido en una pelea de teleserie donde los que siempre pierden son los mismos. Hoy en día, el debate económico está atrapado en dos fórmulas completamente distintas sobre cómo armar el país y, sobre todo, sobre cómo generar pega, que es lo que realmente le importa a la gente cuando las papas queman y el desempleo empieza a subir. Por un lado, tenemos la receta que marcó al gobierno de Gabriel Boric: la famosa Reforma Tributaria, que en palabras simples es cobrarle más impuestos a las grandes empresas y a los más ricos. La idea detrás de esto es que el Estado junte una buena cantidad de plata en su caja común para financiar cosas grandes que se necesitan harto, como construir hospitales, mejorar las escuelas públicas y hacer obras en las calles. Por el otro lado, la propuesta de la derecha de José Antonio Kast dice todo lo contrario: hay que bajarle los impuestos a las empresas y quitarles trabas de encima. Según esta mirada, si el país les cobra menos, las grandes marcas de afuera y las multinacionales van a mirar a Chile con mejores ojos, se van a motivar a meter su plata acá y eso va a armar más y mejores puestos de trabajo para el ciudadano común que lleva meses tirando currículums sin recibir ni un llamado.

 Este último pensamiento ha pegado con mucha fuerza en las redes sociales, sobre todo en plataformas como X o en videos cortos de Tik Tok, creando una especie de derecha popular que defiende su bolsillo con argumentos muy sencillos y directos:

"Entiendan, el mejor beneficio social es tener un buen trabajo con el que te puedas costear la vida y pagar tus gustos. Bajen impuestos, aumenten inversión, y van a ver cómo ya no se necesitará un plan social".                 

La frase suena súper bonita y lógica, porque a nadie le gusta depender de un bono del gobierno; la dignidad de ganarse lo suyo es imbatible. Pero en la otra vereda, la gente responde con una verdad que da para pensar: el fantasma de la exclusión. Las empresas no contratan por buena onda, contratan al que le sirve para el negocio. Hoy en día, para cualquier pega te piden mil requisitos y cartones. Si un gobierno baja los impuestos pero al mismo tiempo corta los presupuestos de las capacitaciones públicas, ¿Cómo compite el vecino que no tiene pitutos ni estudios modernos? La cancha se abre, es verdad, pero solo entran a jugar los mismos seleccionados de siempre. 

        

 Esta pasada ya la vimos con otras ideas de la izquierda que prometían cambiarle la vida al trabajador, pero que al final mostraron una letra chica bien amarga. Pasó con las 40 horas laborales que empujó la exministra Jeannette Jara. En la tele se veía como un triunfo hermoso para descansar más, pero la realidad es que dejó abajo del bus a la mitad de Chile: a los que trabajan de forma informal vendiendo en la calle, a los que salvan el mes haciendo turnos extra los fines de semana, a los jóvenes con contratos part-time de dos días y, lógicamente, a los que están cesantes. Lo mismo pasa cuando se apura el aumento del sueldo mínimo. Suena justo, pero para el dueño de un almacén de barrio, una panadería o una pequeña PYME, pagar esa planilla es un tremendo apriete de zapato. Al final, como la plata no se multiplica mágicamente y se reducen sus ganancias legítimas para mantener el negocio a flote, el emprendedor termina despidiendo gente.

 Ahí es donde se entiende el tremendo fenómeno que pasó en las redes y en las urnas desde el Rechazo del Plebiscito en 2022. La clase política tradicional se quedó nocaut porque no entendió la rabia de la gente. El discurso de "cobrarle a los superricos" se derrumbó cuando el chileno de a pie se dio cuenta de que esa tremenda recaudación de impuestos no iba a parar a los consultorios, sino a pagarle sobresueldos a los apitutados políticos y a los amigos del presidente de turno. Por eso hoy tienen tanto arrastre las auditorías y esa promesa de mano dura con la economía y la seguridad, un estilo muy parecido al que se ve afuera con figuras como Donald Trump: una contrarrevolución total contra los discursos políticos de siempre. Después de tantos gobiernos de centro-izquierda desde que volvió la democracia con Patricio Aylwin, la gente sintió que votar por lo mismo era como ser un conejillo de indias corriendo en una rueda de laboratorio: corres y corres, pero sigues encerrado en la misma jaula.

 Pongamos un caso real para ver si el Estado soluciona las cosas. Si se hubiera aprobado la Reforma Tributaria de la izquierda, ¿¡ Qué garantía tenía un chileno común de recibir ayuda !? Imaginemos a un hombre de clase baja, estrato D, de casi 40 años, soltero, que tiene la condición de Asperger, vive con sus papás y lleva siete años cesante a pesar de tener un título universitario. Para colmo, la universidad lo tiene ahogado cobrándole un crédito interno. Para la máquina del Estado, este vecino simplemente no existe, es invisible. Los recursos estatales siempre se van a proyectos masivos. Por ejemplo, en la Región del Biobío, una comuna como Chiguayante tiene casi 90 mil habitantes y no tiene un hospital propio; sus vecinos dependen totalmente de viajar a Concepción para atenderse. Es lógico que el Estado prefiera poner las fichas en construir ese hospital antes que en un plan especial para profesionales neurodivergentes sin pega. El problema es la soberbia de ciertos políticos de izquierda que se llenan la boca hablando de empatía pero jamás crearon un salvavidas para este tipo de cesantía, probablemente para no pelear con los empresarios que los acusarían de flojos.

Por eso da tanta rabia cuando algunos intelectuales universitarios o activistas de izquierda insultan por internet al vecino común tratándolo de "facho pobre" solo porque vota distinto. Esa elite no mira la calle. Deberían darse una vuelta por Cuba, donde el mismo partido lleva casi 70 años gobernando bajo el comunismo y el pueblo sufre las peores carencias de su historia.

El Chile real no está en las nubes de la ideología, está en el sacrificio diario. Se ve clarito cuando hay paros en la salud pública. Mientras los dirigentes se toman los hospitales con lienzos, el pueblo humilde tiene que rogar en silencio que se cumplan los turnos éticos. Estamos hablando de mamás y abuelitos que, con o sin paro, se tienen que levantar a las 4 de la mañana con el frío del alba para hacer fila afuera del consultorio. A las 6 AM la cola da la vuelta a la manzana y recién a las 7 AM empiezan a repartir las horas médicas para dos meses más. Si llegaste un minuto tarde, sonaste, perdiste el día y tienes que volver a pasar el mismo frío mañana. Lo mismo pasa con las tomas estudiantiles armadas por grupos politizados como la CONFECH, que al final no representan a los alumnos que de verdad quieren estudiar para salir adelante.

Un retrato perfecto de esto pasa en el centro de Concepción, en plena Plaza Independencia. A veces hay un grupo ruidoso de 30 o 40 activistas jóvenes tirando piedras y protestando contra Carabineros en medio de las lagrimógenas. Pero si uno mira los paseos peatonales de Barros Arana o Aníbal Pinto, ve la verdad: miles de peatones, trabajadores comunes y corrientes, pasando apurados de largo, esquivando el alboroto. Esa gente no está ni ahí con la revolución; están preocupados de alcanzar la micro, de llegar a la casa a ver a sus hijos, de hacer las compras del mes y de cuidar la pega. El ciudadano de a pie quedó huérfano: la izquierda le ofrece un Estado gigante que se gasta la plata en operadores políticos, y la derecha le promete una lluvia de empleo extranjero que exige un nivel de capacitación que nadie le va a dar. Al final del día, la calle sigue su rumbo y el pueblo se salva solo. Saque usted sus propias conclusiones.

lunes, 23 de marzo de 2026

Relato: Rueda de prensa

¡Wena Luchín!
ESTO ES FICCIÓN PORCIACASO. El contexto sociopolítico es real, pero la escena y los personajes fueron creados sólo para ambientar este pequeño relato del blog. 

En un momento del Siglo XXI en Chile (Marzo del 2026) marca toda una coyuntura las alzas al combustible que experimentarán muchos conductores en el país, además de todo el consumismo y del aumento en el parque automotriz en el último tiempo. Esto condicionará los bolsillos de muchas personas. 

Un asunto que genera muchas reacciones en la Opinión Pública, sobre todo CRÍTICAS. Motivo para que la oposición indique con el dedo al Señor Presidente de la República por firmar decretos que incitan y propician este tenso panorama. Razón para que el Gobierno explique sus motivos a la ciudadanía, con eso convocan a UNA RUEDA DE PRENSA. 

Viene el gran día, donde muchos medios acreditados llegan al Palacio de Gobierno. Y finalmente el mandatario llega a la mesa, un rincón con los micrófonos puestos para dar su versión, SOBRE LA POLÉMICA DECISIÓN. 


Presidente de la República:- Buenos días estimados periodistas, como todo Chile ya lo sabe hemos aplicado algunos cambios al Mepco porque es consecuencia del déficit fiscal heredado del gobierno anterior. Si bien se sabía que esto es parte de una política impopular, pero hay que ver el vaso medio lleno también pues porque esta medida también traería beneficios para la población.                                                                                                                          


¿Para que decretar Toque de Queda en la noche? Si con el alza del combustible
restringimos también la movilidad en la noche. Los que hacen carreras clandestinas,
manejan el auto pues. Mientras el que anda en bicicleta, pasa más "piolita" ¿¡no!?
De repente uno de los periodistas interrumpe al mandatario, y le empieza a preguntar 


Periodista 1:- ¿Cuáles serían esos beneficios Presidente?

Presidente:- Que bueno que lo pregunta usted estimado, ya que la izquierda tiende mucho a sacar de contexto las medidas de este gobierno. Se sabe que la población votó por nuestro proyecto en las últimas presidenciales por dos razones, combatir la delincuencia y bajar los ruidos molestos a ciertas horas de la noche. Claro está, y debemos ser honestos, que el alza al combustible no derrotará la delincuencia precisamente.  


Luego, otro periodista interviene porque al parecer las cuñas del Presidente son bastante "peculiares". Más de algún reportero está descolocado o confundido, pero eso sí...lo disimulan para demostrar su buena educación.  


Periodista 2:- ¿¡ Y entonces señor presidente, porque dice que las alzas de la bencina ayudan en parte a resolver los principales petitorios de la población !? En verdad que no lo entendemos. ¿Podría explicar aquello por favor?

Presidente:- Bueno, uno de los petitorios que muchos de quienes se sumaron a nuestra campaña política meses atrás nos hicieron llegar, tiene que ver con los ruidos molestos de las carreras clandestinas pasado la medianoche en los barrios más humildes de nuestro país. Podríamos haber decretado Toque de Queda, era parte de nuestra filosofía conservadora pero esa sería una restricción para toda la población, claramente que eso incomoda bastante. Entonces decidimos subir el precio de algunos productos, y fíjese que el de la bencina ayuda a parte del petitorio porque sube el precio, a la gente le cuesta costeársela por estas medidas. Así los flaitongos de la pobla ya no tendrán más excusas para andar metiendo escandalo a altas horas de la noche. ¿Si les gusta el tandeo, pero no tienen lucas para hacer andar el motor? Que hagan deporte, y vayan a su fiesta "After Party" en bicicleta, ¡es mucho más sano!                                                                                          


Periodista 2:- Usted es retonto estimado ¿ah?

Presidente:- ¿Perdón?, pero ¿¡Cómo dijo!?  


Periodista 2:- Claro, porque al aplicar el alza a los combustibles, me parece que son todos los conductores lo que estarían pagando los platos rotos de su criterio a la hora de firmar los decretos 

Presidente:- Hay otro beneficio estimado 


Periodista 2:- ¿De verdad? Cuéntenos, lo escuchamos                          

Presidente:- Bajamos la congestión vehicular sobre todo en los "Horarios Pick", muchos usarán el transporte público y cuidaremos el Medio Ambiente. ¿Más preguntas?                     


Periodista 2:- No su excelencia, me quedó clarísimo.                                                                


Al final los comunistas tenían razón, porque José Antonio Kast
toma decisiones que perjudican a muchos y a la vez benefician
a unos "pocos"
. Pero ¿Quién te dijo que esos pocos eran los poderosos?
Nos referimos a quienes no toleran los ruidos de los motores del Tunning en
la madrugada, porque esos....si que son pocos #Sarcasmo 
Más relatos
 

Carretes del Sábado por la noche (Domingo por la madrugada) - A las discos !



Jesús humanitario 





viernes, 9 de enero de 2026

Comentario POLÍTICO: ¿Por qué la "Limpieza" de Donald Trump cautiva a Latinoamérica?

Mientras el Presidente de Chile Gabriel Boric (Ya en sus últimos dos meses
ejerciendo el cargo) condena la invasión de Estados Unidos a Venezuela, por
considerarla una VIOLACIÓN AL DERECHO INTERNACIONAL. Curiosamente
millones de venezolanos festejaron la captura de Nicolás Maduro, y en el
exilio hubo festejos en varias ciudades del mundo (Incluso acá en Concepción)
 El inicio de 2026 ha dinamitado los cimientos de la diplomacia tradicional. Con Nicolás Maduro ya recluido en la prisión federal de Brooklyn tras una invasión a Venezuela que ha pulverizado los manuales de Derecho Internacional, el foco de Donald Trump se ha desplazado con una agresividad quirúrgica hacia su vecino del sur. El anuncio del mandatario sobre planes de ataques terrestres contra los carteles en México no es solo retórica; es la aplicación de una doctrina que entiende la soberanía no como un derecho sagrado, sino como un privilegio que se pierde cuando no se puede garantizar el orden interno.

Estamos presenciando un fenómeno global donde el discurso se da vuelta. Es la misma lógica que instaló a José Antonio Kast en la Moneda hace apenas semanas. Si en 2017 Kast denunciaba la inutilidad de ciertos ministerios como nidos de operadores, hoy, a poco de asumir, el pragmatismo parece haber frenado la motosierra de estilo Milei. Sin embargo, su triunfo en 2025 se explica porque el ciudadano común está dispuesto a arriesgar libertades civiles con tal de que un gobierno de emergencia haga la limpieza que la democracia tradicional no pudo. Este giro se ve en las redes sociales, donde jóvenes afroamericanos en Estados Unidos rechazan hoy los discursos de inclusión progre, señalando que la violencia en sus barrios es causada por sus propios pares. Es el eco de lo que Jair Bolsonaro gritaba en Brasil: el apoyo de las minorías no le pertenece a la izquierda, sino a quien promete seguridad. En Chile, el apoyo popular a Kast y al Rechazo en 2022 rompió el estigma de que la derecha dura era solo para los patrones; hoy es el clamor del Chile profundo.

Trump justifica su intención de invadir México bajo el argumento de que los carteles gobiernan el país y que la droga es una agresión directa a su población. Para Trump, esto no es diplomacia, es defensa propia. Si en un barrio alguien entra sin permiso a una casa, es Violación de Morada. Pero, ¿qué pasa cuando la casa se ha convertido en un laboratorio que envenena al vecindario? La realidad mexicana no se limita a las series de Netflix; documentales muestran a policías saludando con pleitesía a camionetas de capos en plena calle. Cuando los carteles compran jueces y gobiernos, la soberanía se vuelve un escudo para el crimen. 

Aquí es donde analistas como Libardo Buitrago han dado en el clavo: la ONU ha sido incapaz de frenar los abusos del régimen bolivariano, pero se escandaliza cuando una potencia decide limpiar la casa ajena. En Chile, el rechazo a la ONU dejó de ser un discurso tildado de ignorante para convertirse en una bandera tras los ingresos ilegales en Colchane y el hostigamiento a figuras como el Tío Kelly (Comunicador digital medio "Koncevisión") en Chacalluta. La frase de "yo estoy en mi país, ¿por qué me hace esto?", resume el hartazgo ante la intervención de organismos externos.                                                                         

La caída de Maduro, que voces como la de Latife Soto (tarotista) atribuyen a una traición de Delcy Rodríguez (tras un supuesto pacto en Qatar), demuestra que el fin del régimen no llegó por la vía diplomática que defendía el gobierno de Gabriel Boric. Mientras figuras como Jeannette Jara condenan la invasión, miles de venezolanos en el exilio celebran la libertad de presos políticos. El mundo ha dejado de ver a Trump como el payaso mediático de la película Mi Pobre Angelito (o de una pelea de lucha libre en la WF). Hoy, su figura se alinea con la de Nayib Bukele, líderes que demuestran que la popularidad nace de la efectividad. 

Si Washington gestiona esta limpieza en México, muchos en Chile verán en ello un respaldo indirecto al proyecto de fortalecer a las policías. Al final, lo que la gente busca es que el Estado se comprometa con la población honrada, para que cuando un vecino meta ruidos molestos, la patrulla de carabineros realmente haga su trabajo. 

sábado, 20 de diciembre de 2025

POLÍTICA: El marco institucional chileno impide que José Antonio Kast ignore el Congreso o las garantías democráticas.

Congreso Nacional (Valparaíso, Chile)
Ganar la presidencia no otorga un poder ilimitado en Chile, ya que el sistema político está diseñado para que ninguna autoridad actúe sin contrapesos. A partir de marzo de 2026, José Antonio Kast deberá enfrentar un Congreso donde no posee mayorías absolutas, lo que lo obliga a negociar cada proyecto de ley bajo las atribuciones del Poder Legislativo (Artículos 46 al 67 de la Constitución). Parlamentarios con experiencia y visibilidad, como Ricardo Lagos Weber en el Senado o Gaspar Rivas en la Cámara, cuentan con las atribuciones necesarias para vigilar que el nuevo gobierno no pase por encima de los protocolos de seguridad o los derechos ciudadanos.

Ejemplo hipotético: Si el futuro gobierno intentara aprobar una ley que permita detener personas sin orden judicial por "sospecha política", los parlamentarios de oposición pueden bloquearla en las comisiones de Constitución apelando a que el Artículo 19 N° 7 de la carta fundamental garantiza la libertad personal.         






La Contraloría General de la República funciona como un filtro legal ineludible para cualquier decreto que el presidente pretenda implementar, basándose en el Artículo 99 de la Constitución. Si el mandatario intenta imponer una norma que contradiga las leyes vigentes o la Constitución, este organismo tiene la facultad de rechazarla mediante el proceso de "toma de razón". Esto significa que un presidente no puede simplemente borrar derechos adquiridos, como los de las mujeres o minorías, con una sola firma, pues existen instituciones técnicas que invalidan actos administrativos ilegales.

Ejemplo hipotético: Supongamos que se firma un decreto para cerrar una institución pública de apoyo a la mujer de forma arbitraria. La Contraloría, al revisar el documento, podría determinar que el decreto excede las facultades del presidente y declararlo "representado", lo que impide que la medida entre en vigencia.  







En el caso de que se produzca una infracción grave a la ley, el Congreso tiene la herramienta de la acusación constitucional, establecida en el Artículo 52 N° 2. Este mecanismo permite que incluso un presidente recién asumido sea juzgado políticamente por actos de su administración que hayan infringido abiertamente la Constitución o las leyes. Esta posibilidad real de sanción, que puede terminar en la destitución del cargo, sirve como un freno preventivo ante cualquier intento de ejercer el poder de manera caprichosa o autoritaria desde el Palacio de La Moneda.

Ejemplo hipotético: Si un presidente recién asumido dictara un decreto que ordene a las fuerzas armadas disolver cualquier reunión política pacífica, los diputados podrían acusarlo constitucionalmente por vulnerar el Artículo 19 N° 13, que asegura el derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo. 


 





Finalmente, la estructura de la democracia chilena separa claramente la persecución de delitos comunes de la persecución por razones políticas, amparada en la libertad de conciencia y de pensamiento (Artículo 19 N° 6). Mientras el Poder Judicial mantenga su independencia, el gobierno puede enfocarse en combatir la delincuencia sin que esto signifique castigar la disidencia o el pensamiento distinto. Así, el diseño del Estado asegura que, a pesar de cualquier tendencia ideológica, los parámetros democráticos se mantengan vigentes y protegidos frente a decisiones individuales.

Ejemplo hipotético: Un gobierno podría perseguir con rigor a un grupo vandálico que destruye propiedad pública (persecución penal), pero no podría encarcelar a ciudadanos que critican las políticas económicas del presidente en redes sociales o prensa, ya que la libertad de pensamiento es un derecho protegido.                                     





domingo, 14 de diciembre de 2025

¿EL FIN DEFINITIVO DE UNA ERA POLÍTICA? (2019 - 2025). No olviden que el gobierno de Gabriel Boric pudo haber sido parte de un plan inicial que tuvo la izquierda, si es que en el año 2022 lograban cambiar la Constitución (Cosa que jamás ocurrió)

Cuando llegó el 18 de Octubre de 2019, predominaba en ese entonces el discurso de que "Chile cambió" y que la población se había cansado de los abusos. Quien sospechara de que el hecho NO ERA ESPONTÁNEO era muy criticado, allí predominaba una tendencia semejante a la censura como era la "CULTURA DE LA CANCELACIÓN" (Opinar asi te tildaban de fascista y conservador, casi como que no fueras empático).


Los últimos triunfos políticos de la ULTRADERECHA en Chile 2022 - 2025

Hasta el año 2021 (en plena pandemia) la izquierda tenía el completo protagonismo del desarrollo político en Chile, su último gran logro electoral fue el triunfo de Gabriel Boric en las presidenciales de ese entonces. Pero quizás la Convención Constitucional (2021/2022) marcó UN GIRO INESPERADO, y la tozudez por FALTA DE AUTOCRÍTICA les terminó pagando caro.

Todo parece indicar que ahora la izquierda está muy lejos de representar al pueblo, de lo contrario la mayoría de las personas apoyarían a Jeannette Jara y no al nuevo presidente electo del Partido Republicano José Antonio Kast.


viernes, 12 de diciembre de 2025

La Decisión Anegada de Miedo: Un Voto de Castigo entre Extremos

17 de Noviembre 2025: El terremoto político de la Primera Vuelta. Un mensaje claro de la ciudadanía desencantada

Acá se va a evaluar A NIVEL NACIONAL al gobierno de Gabriel Boric
(Si gana Kast, sería un RECHAZO MAYORITARIO contra el Frente Amplio)
Se acerca el Domingo 14 de Diciembre de 2025, la fecha clave para la Segunda Vuelta Presidencial en Chile. 

Tras los resultados de la primera vuelta del mes anterior, una sensación de pesimismo y desazón se instaló en gran parte del electorado. Aunque los sectores más extremos celebraron el pase de su candidato, la alegría no estuvo exenta de incertidumbre ante una posible derrota en este balotaje. La elección es binaria, o es blanco o es negro. Por sobre el ambiente político se cierne un aura de inseguridad, miedo y temor, impulsada por la aversión a dos escenarios que la ciudadanía querría evitar: el continuismo de la actual coalición, personificado en Jeannette Jara, o el riesgo de sacrificio de ciertos derechos y garantías que representa la propuesta de José Antonio Kast.    

Diversos análisis y proyecciones apuntan al candidato del Partido Republicano como posible ganador. Esta ventaja se sustenta en factores que van desde las populares lecturas de tarot en redes sociales hasta la más pragmática sumatoria de votos perdidos en primera vuelta por figuras como Evelyn Matthei y Johannes Kaiser, votos que se presume migrarán hacia Kast. Pese a que Franco Parisi ha optado por mantenerse al margen sin endosar apoyo a nadie, lo innegable es que el sector de la izquierda ha sido el gran derrotado, una tendencia que se arrastra desde 2022. La toxicidad ha dominado los debates recientes, donde la confrontación y la prepotencia han tomado el protagonismo. El ambiente negativo ha saturado la política, y la mayoría de los chilenos saldrán a votar no por entusiasmo, sino por el simple hecho de que el voto es obligatorio. De ocurrir un triunfo de Kast, no será por una mayoría de electores pinochetistas, sino por el predominio del "Voto de Castigo". Su proyecto, con promesas de cambios radicales, se percibe como elitista, estricto y anti-estatista, distanciado de un enfoque democrático o socialista. Aquí, la promesa de control del poder sobre la población parece garantizar más estabilidad que la reivindicación de derechos. Esto nos lleva a la incómoda pregunta: ¿Por qué la gente está dispuesta a sacrificar algunos de sus derechos? La respuesta parece ser la delincuencia. El modelo policial de "mano dura" de Nayib Bukele en El Salvador se ha vuelto extremadamente atractivo, visto por una población atemorizada por el crimen organizado como la única tabla de salvación para recuperar la estabilidad.     

Si bien el gobierno actual ha cometido errores, un desacierto imperdonable de la izquierda chilena (y el Frente Amplio) fue su aislamiento en una burbuja ideológica, un proyecto desconectado de los reales anhelos de la población. A esto se suma la soberbia con la que han denigrado a quienes no los apoyaron. Los votos para Franco Parisi y el arrastre de la derecha en las urnas previas fueron, en su momento, claras señales de castigo. La ciudadanía se siente desplazada: las listas de espera en salud empeoran, afectando a adultos mayores que aún no pueden operarse de cataratas, mientras el Presidente Boric utiliza recursos de la FACH para viajar a votar a Punta Arenas. Los dos extremos son cerrados y se enfocan en la humillación del contendor: una comunista versus un republicano. No se aceptan opiniones intermedias. La Cultura de la Cancelación, la Superioridad Moral y la Soberbia han pasado una alta factura a la izquierda, que ataca de inmediato a cualquier habitante de un barrio popular que ose apoyar a Kast. 

Finalmente, si Kast llegara a La Moneda, su plan de gobernar bajo decreto, desestimando al Congreso Nacional, podría acarrear serios problemas. Podríamos anticipar una lluvia de manifestaciones y protestas callejeras, o peor aún, un Estallido Social 2.0 en caso de que el posible "Presidente Kast" se muestre terco e insensible a las demandas basadas en el criterio común. Aunque gran parte de la población lo prefiera como una solución eficaz contra la inseguridad, existe un temor latente ante los posibles criterios que ese eventual gobierno podría usar para sancionar a determinadas personas. ¿Será solo para hacer cumplir la ley, o para exacerbar prejuicios contra ciertos sectores? Vemos ejemplos como el de Estados Unidos, donde tras el segundo triunfo de Donald Trump (2024), la ideología ha permitido conductas chocantes, como guardias agrediendo a inmigrantes en oficinas gubernamentales. La población conoce el perfil de los republicanos y, aun así, estos podrían sacar ventaja. ¿La razón? EL VOTO DE CASTIGO. El Presidente Boric no ha demostrado ser un mandatario oyente con aquellos que alguna vez depositaron su confianza en él, cerrando el círculo de frustración que alimenta la elección por el miedo.                                                                     


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