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domingo, 28 de junio de 2026

Columna de opinión: Música del statu quo, como boche impuesto versus resistencia del alma

Un caso de HEGEMONÍA CULTURAL 

Sin querer, te imponen (casi de manera SISTEMÁTICA) que música debieras
escuchar. Cosas que pasan "EN TU PROPIA POBLA". Pura Hegemonía cultural
En el mundo de la periferia, ocurre esto: se rompe la tranquilidad elitista y algo burguesa del centro penquista imponiendo una pauta sonora obligatoria. Desde la bachata que invade tu baño a treinta metros hasta los parlantes gigantes que perforan tu dormitorio —ante el total abandono del WhatsApp municipal—, la pobla dicta lo que debes escuchar. Esta agresión invisible se respira en autos con ventanas abajo en la esquina, en la cumbia villera del supermercado, en el volumen ensordecedor de la micro que te trae de Concepción y en radios comunales monotemáticas. Es la dictadura del reggaetonismo cultural adueñándose del espacio público, una patada simbólica dentro de tu propia casa que intenta aplastar con prepotencia cualquier intento de resistencia íntima.

 Mirando a nuestro alrededor, queda claro que "SER POBRE NO ES UN CRIMEN, NO ES PECADO, ES SÓLO UNA CONDICIÓN QUE TE PONE LA VIDA". Nadie elige su cuna ni las cartas que le tocan para jugar, pero toca hacerle frente a esa cancha de la mejor manera posible, aunque el discurso de los políticos rara vez se acuerde de nosotros.

Ahora, hay que ponerse serios y aclarar una cosa muy importante desde el arranque. A nuestros casi 40 años, entendemos perfectamente que madre hay una sola. Esa dueña de casa que pelaba las papas y las cebollas en la cocina escuchando a Pablo Aguilera era la que nos alimentaba, nos amaba y nos educaba; hoy valoramos infinitamente su entrega. Si en los párrafos que vienen recordamos ese rechazo adolescente a los clásicos de Camilo Sesto o Sandro, no es de ninguna manera para ofenderlas. Se trata simplemente de mirar hacia atrás y reconocer la mentalidad de cabro chico inmaduro que teníamos a los 14 años. En ese entonces, nos cargaba que se levantaran temprano los domingos a barrer el piso, mover las ollas con ruido y hablar fuerte mientras cocinaban lentejas en vez de ponerse con una pizza. Esa imitación de rebeldía contra la comida casera o la música de Radio Pudahuel era sólo el proceso ciego de un pendejo que quería descubrir el mundo e ir más allá, un pensamiento egoísta de octavo básico que nada tiene que ver con el respeto y agradecimiento real que hoy les tenemos.

Comprendiendo esa madurez, es más fácil analizar las distintas realidades que se viven dentro de los sectores populares, aunque desde arriba los metan a todos en el mismo saco. Por un lado, está la clase E, esa pobreza dura de los campamentos, indigentes y ermitaños; por otro, la clase D de la población, gente de un entorno culturalmente más precario que a veces tiene un mediano poder adquisitivo o una alta tendencia al endeudamiento para andar en un auto del año, aunque estén cesantes o sean asalariados; y también estamos los de la clase media-baja o C3, los más sencillos para vivir, esa gente esmerada que viaja apretada en la micro, se atiende en el sistema de salud pública y compra el kilo de pan diario en el negocio de la esquina. Aunque muchos en este último grupo tengan sus estudios de pregrado, sean personas educadas, informadas y súper respetuosas del entorno, la falta de privilegios se siente igual. Si los vecinos arman un boche insoportable a mitad de la noche, no hay contactos que valgan; llamas a Carabineros y la respuesta casi siempre es la misma: o te aclaran la cancha diciendo que no tienen una patrulla disponible en la comisaría, o simplemente no te toman en serio porque no eres alguien importante o porque tus trancas e ideas te llevan a acarrear conflictos indirectos con las autoridades municipales.                    

Relato: Estereotipo (Octubre 2024)                                                       

Relato: Universidad de la Vida (Enero 2025)                             

Complemento: Avenida Los Carrera. La calle del pueblo en el centro de Concepción (Julio 2021




Ante esa falta de apoyo, quedarse en la zona de confort de los papás no debería ser un motivo de vergüenza. La sociedad es experta en apuntar con el dedo y tildar de flojo o estancado a cualquiera que no cumpla el manual del éxito rápido. Pero la verdad es que, después de darlo todo buscando un empleo sin conseguirlo, aprovechar el techo familiar puede ser la única forma real de cuidar la paz mental. Para muchos, este resguardo es un refugio necesario para recuperar la personalidad, la confianza y las ganas de vivir que se esfumaron de golpe diez años atrás, quizás por culpa del acoso, el bullying o el "hostigamiento" de gente que en su momento te tenía pura envidia en el trabajo. Sanar el alma toma tiempo, y tener un espacio seguro donde no te exijan imposibles es un salvavidas completamente válido que ayuda a terminar con las viejas etiquetas clasistas que predominaron en el siglo XX.                                                                                                       


   

Este tejido de la vida real es algo que los políticos de redes sociales no logran entender. Mientras en la izquierda se cansan de culpar al empedrado en plataformas como X pero muestran una soberbia sorprendente contra el ciudadano de a pie a quien antes decían defender, en la derecha intentaron usar conceptos como "el peatón" para acercarse a la población popular. Fue el humorista Arturo Ruiz-Tagle quien, buscando despolitizar al ciudadano común y corriente en sus rutinas, decidió dejar de usar la palabra "pueblo" y la reemplazó con el término "población". Es una desconexión parecida a la que sufrieron músicos muy queridos como Alberto Plaza o Pablo Herrera; artistas que durante décadas nos acompañaron en la radio del living, pero que al encerrarse en sus trincheras políticas en esta presente década, entre 2020 y 2026, terminaron quebrando esa conexión universal que tenían con la gente de a pie.                                                    


Esa búsqueda de identidad que partía con la rabieta de los 14 años frente al eterno arroz con leche de la casa, nos llevaba a usar la comida rápida y los gustos nuevos como una forma de rebelarse para ganarse el derecho de sentirse bacán comiendo en el patio de comidas de un Mall. De ahí, el salto hacia la música marcó un tremendo contraste entre lo que significaba sintonizar la radio antes y lo que se vive hoy en el 2026. Cursando octavo básico por allá por el año 2001, un compañero te invitaba a escuchar las radios juveniles de Santiago que la estaban rompiendo. En esos tiempos pre-Spotify, las emisoras te abrían la cabeza con hip hop, Eminem, Audioslave o casetes de La Pozze Latina que el rebelde del curso escuchaba en su Walkman. Querías ser como él para dejar de ser el perno hijito de mamá y ganarle al estigma de quedarte solo, sin amigos, pareja ni sexo por culpa de la timidez. Sintonizar esas radios era una trinchera contra los espacios cristianos o latosos de las radios comunitarias. De hecho, hacia 2004, esas mismas radios juveniles levantaron un tremendo boom de rock chileno con guitarras, dándole tribuna a bandas como Tronic, Gufi, Melvin Crema, Difuntos Correa, Los Búnkers o De Saloon. Hoy, en pleno 2026, el panorama es radicalmente opuesto: la radio juvenil tradicional genera una especie de contra-rebeldía en los pasaditos de treinta, quienes la critican por haber monopolizado su parrilla con el género urbano y el reggaetón, promoviendo lo que muchos ven como un estancamiento cultural.  

Es importante aclarar que esta REPULSIÓN a la "cultura cebolla" no es un desprecio clasista hacia tu mismo origen social, sino que MÁS BIEN ES UNA REACCIÓN ALÉRGICA A LA UNIFORMIDAD OBLIGATORIA. Por eso buscas probar nuevas experiencias, aunque eso implique escaparte de tu comuna un par de horas durante el fin de semana (Salir a Concepción).   

Relato: Ruidos molestos (Enero de 2025)                                                                             








 Frente a esta saturación, surge hoy otra opción de resistencia desde el mundo más conservador y metodista-pentecostal con las radios cristianas, que ante el avance de la inseguridad asoman como una alternativa frente a parrillas comerciales supuestamente ligadas a la narco-cultura. Lo más irónico es que esta realidad molesta en la interna a los mismos locutores radiales, quienes por cuidar su trabajo se sienten obligados a promocionar canciones del género urbano que no necesariamente les gustan. A esto se suma la histórica segmentación clasista de los consorcios radiales. Mientras un gran grupo maneja en Santiago marcas como Radio Corazón, Pudahuel, ADN, FM Dos, Los 40 y Rock & Pop, en el sur el holding Bío Bío Comunicaciones tiene a su propio hermanito popular: la Radio Punto 7. Esta emisora cuenta con una altísima audiencia en las micros del Gran Concepción, tocando esas mismas bachatas del año 2003 que para un esnob definen el inframundo periférico. A pesar de su éxito masivo, su vínculo con la web siempre fue tardío, casi como si no quisieran ser ubicados desde Santiago, manteniendo una pauta estricta donde jamás pondrían música en inglés.                                                                                                                                       



Si bien, antes de Fotolog y de Facebook, la Radio Punto 7 fue la única emisora FM 
de Concepción que te dejó hablar al aire por teléfono, y junto con el locutor, muy rara vez
era para preguntar tu opinión sobre un hecho contingente. Sino que más bien te sacaban
al aire, para que le siguieras el juego a estos radiocomunicadores, con juegos, tallas,
cahuines, siempre en temáticas "informales", con el único fin de recrearse ("huevear").
En la década de los 2000, antes de que las redes sociales y los blogs democratizaran la opinión, la Punto 7 era el único espacio abierto para el penquista común y corriente gracias a su línea 800 totalmente gratuita implementada en 2001. La gente llamaba en masa para figurar en el matinal del Cachirupi, en el programa de Marlene Pérez —hoy diputada de la república— o en el vespertino de Pedro Vilches. Sin embargo, el costo de salir al aire era tóxico: debías esperar largos minutos al teléfono y rezar para caerle bien al radiocontrolador de turno, ya que muchos de ellos eran tipos sumamente pesados que ejercían un filtro absoluto sobre quién hablaba y quién no.                                                                                                     



La Radio Corazón es como la Puntosiete, pero de Santiago
Considerada por muchos como la sucesora o heredera de
"Radio Amistad FM". Y pertenece al conglomerado Grupo PRISA 
(Opera en el mismo edificio de FM DOS, Pudahuel, Rock & Pop, Radioactiva)
Una experiencia igual de incómoda con la trastienda radial ocurría en Santiago con la Radio Corazón. Por el año 2014, justo cuando se eliminó la larga distancia nacional y llamar desde Concepción a la capital costaba como llamada local, intentaste salir al aire para hablar con Claudio Orellana —locutor que en 2006 había partido en Radio Positiva con estudios en el Diario El Sur—. Al llamar, el recepcionista te atendió con un tono totalmente autoritario y te ordenó: "Cuando el locutor te diga por qué canción debes votar, tú debes decir que votarás por Noche de Brujas, ¿ya? ¿Estamos?". La situación fue tan molesta que, apenas te sacaron al aire para todo Chile, aprovechaste el espacio para sapear y funar el arreglo en vivo. El locutor intentó zafar con humor gracias a su desplante, pero desde la sala de mandos, ¡paf!, te cortaron el llamado de inmediato. ¿El resultado? Un veto absoluto en la emisora por delatar el manejo interno. 


Siempre se nos enseña desde chicos (en la escuela) que hay que respetar a otros
para que te respeten (Y ganarte ese respeto). ¡Perfecto! ¡Estamos de acuerdo!
Ahora, si a ti te critican por tratar de "ordinario" al vecino de la pobla. ¿Cómo lo
tratamos entonces? Cuando años antes ese mismo vecino te escupía en tu propia
cara, y con los gargajos más asqueroso (mocos hediondos y verdes en tu ropa).
Esa presión del entorno es la que te hizo estallar en una segunda fase de rebeldía a los 17 años. Ya no te rebelabas solo contra los viejos, sino contra la cultura flaite que estancaba a tu propia población. Te empezó a cargar el reggaetonerismo impuesto, esa mediocridad donde los cabros barzudos de las barras bravas te escupían a la salida del liceo y las niñas preferían quedarse besando al flaite en el pasillo mientras el resto daba jugo viendo Mekano. Esos grupos de jóvenes repitiendo los mismos códigos vacíos no eran muy distintos, en el fondo, de la vecina copuchenta metiendo boche temprano. Como vivías en la periferia de Concepción, lejos de cualquier Mall para escapar de lo ordinario, usabas el pase escolar, te subías a la micro y viajabas media hora hacia el centro. No tenías amigos que escucharan música alternativa, pero bastaba caminar por la Diagonal Pedro Aguirre Cerda en pleno 2004 para que el parlante de un pub tocara canciones de The Strokes o Blur.  El rock indie se volvió tu escudo definitivo.                                                                 








Arráncate de la MIERDA !



NO PISES EL PALITO AMIGO. Los que causan el problema son los que meten escándalo
con las carreras en la noche. Tu llamas al 133 para dar cuenta de la situación, carabineros
no llega a tu población, y tratas de contener la rabia. Cuando ya pierdes la paciencia, sales
en la noche a enfrentar a los cabros que andan manejando autos, te da un arranque de
locura, pescas una piedra, la lanzas quebrando uno de los parabrisas ¿Y de la noche a la mañana?
Llega Carabineros JUSTAMENTE PARA TOMARTE DETENIDO ¡A TÍ!. Cuidado, caíste en la trampa.
Sólo exigiste tu derecho a la paz, pero como no tienes tanto poder, terminaste siendo tu el delincuente.

Van pasando los años, entras a la universidad y te encuentras con compañeros de Sociología que estudian tranquilos a las tres de la mañana sin la necesidad de meter ruido con temas de Sol y Lluvia o Víctor Jara. Viviendo en esos sectores céntricos experimentas una onda Britpop y una tranquilidad maravillosa. Pero el golpe viene cuando te toca volver a la pobla. Ahí notas de inmediato que, mientras más periférico es el barrio, más te imponen la música de fondo. Alguien te podría acusar de clasista por reclamar contra el vecino que escucha Bachata afuera de su casa. A él le gusta, perfecto. Pero el problema es que la pone para la calle y se escucha a treinta y cinco metros. Estás en tu casa, vas al baño y, como la habitación colinda con la calle, te tienes que mamar la bachata entera desde un radioreceptor noventero y retrógrado. Y la cosa empeora con vecinos más jóvenes que plantan parlantes gigantescos en el antejardín con género urbano al estilo de Pailita, logrando que el boche penetre dos pasillos y dos dormitorios adentro. Reclamar a la municipalidad por el WhatsApp de seguridad es perder el tiempo, porque los fines de semana simplemente no atienden. Es la real Dictadura del Flaiterismo o Reggaetonismo Cultural.      

Complemento. Recuerdos de la pandemia - Pencones denuncian en Redes Sociales (Facebook) dos irregularidades frecuentes en el Toque de Queda: Mediano flujo de autos en varias poblaciones y un muy precario patrullaje de Carabineros (Junio del año 2020)











Imposición sistemática de la MÚSICA HETEROGÉNEA, en la pobla 
Esta imposición sistemática se respira en cada rincón de la comuna periférica. Se nota en esos autos que se detienen en la esquina durante las horas de más tráfico o en plena noche, con las ventanas abiertas de par en par exponiendo al barrio entero a la cumbia o al reggaetón de turno. Te la imponen los parlantes del supermercado local mientras intentas comprar la mercadería, musicalizando los pasillos con cumbia villera al estilo de los Pibes Chorros. Está presente en la parrilla de la radio comunal, saturada de temas bailables y casi sin espacio para noticias o locución real; se siente en el volumen ensordecedor que pone el chofer de la micro que te trae de vuelta desde el centro de Concepción, e incluso en los eventos masivos locales donde todo depende del archivo guardado en el reproductor del DJ o animador de turno. Quedan fuera de este saco los Wurlitzer de los restobares, porque esos empiezan a funcionar recién desde las 19 horas y nadie te obliga a entrar; el que va a buscar su michelada escuchando clásicos de los 80 sabe perfectamente a lo que va. El problema real es el espacio público que compartimos a la fuerza.                                                             



"SU" música se escucha adentro de las otras casas
Bajo este panorama, la música como instrumento del statu quo se vuelve una agresión invisible. Cuando el vecino planta su parlante, es como si estirara la pierna desde su antejardín para pegarte una patada simbólica dentro de tu propia casa. No hay un golpe físico, pero su bachata caribeña ligada a la chabacanería de cortejar en una playa extranjera te obliga a ser testigo de sus gustos. Lo mismo pasa el domingo por la tarde, entre las 19 y las 20 horas, cuando un conductor joven pasa lento de vuelta del negocio con el kilo de pan que le encargaron; aunque haga frío de otoño o invierno al anochecer, baja los vidrios y sube el volumen. La sensación que genera en los moradores que intentan descansar en su dormitorio es casi un mensaje indirecto: "Mira perno, aunque te arranques o escuches a Blur, ¡no me vas a detener! ¡Aquí nada me detiene, me encanta el reggaetón y tengo el derecho a escuchar la música que yo quiero porque Chile es un país libre! ¡Toma, escucha esto y te pego un combo!". Suena patético, pero es la violencia de enfrentarse a entornos culturales que se han vuelto insoportablemente monotemáticos.                                                                                          

Aunque esta hipótesis pueda provocar "rechazo" en la pobla al desenmascarar (o visibilizar) esta realidad, el texto es el único megáfono público e informativo para dar cuenta de este paisaje acústico. 

El efecto en el "ciudadano respetuoso" (ese quien si escucha SU música al interior del dormitorio) es una impotencia frente a la ley del más fuerte. Intentar el camino civilizado de pedir por favor que bajen el boche suele terminar en burla o en indiferencia, avalado por Carabineros que ve el tema como algo ridículo e irrelevante. Sin respaldo institucional, la única salida es masticar la rabia y replegarse en casa, ya que cruzar la reja para exigir respeto implicaría violar la propiedad privada de los vecinos. 

Así, la impunidad del parlante ajeno te arrincona en tu propio living, transformando tu espacio íntimo en una trinchera indefensa donde LA PREPOTENCIA le gana a la convivencia.                   




Como buenos frenteamplistas a nuestros casi 40 años, jamás renegaremos de nuestra realidad socioeconómica ni de la fe en que tarde o temprano las cosas van a cambiar, pero hacemos una distinción tajante entre los gustos íntimos y el ruido impuesto. Frente a esa prepotencia poblacional que busca mermar tu autoestima, la verdadera resistencia no está en amoldarse para encajar. El escape real lo encontrabas en un paseo a la Desembocadura del Río Bío Bío, donde el aire de la naturaleza, la ecología y la cosmovisión mapuche se sentían de forma espontánea, contrastando con esos vecinos de barrios periféricos que se desviven por parecerse a los santiaguinos sin valorar los paisajes verdes de nuestro sur. En resumen, la música del statu quo nos llega a cansar, y la única manera de rebelarse es a través de la verdadera música que nos llena ese vacío en el alma, esa melodía elegida a conciencia que se convierte en nuestro mejor escudo contra lo latoso y ordinario del entorno.                 


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domingo, 31 de enero de 2021

sábado, 4 de abril de 2020

Pago de los sueldos $$$ sería motivo de las multitudinarias salidas a la calle, pese a agotadores e insistentes llamados de autoridades a que ¡¡¡por favor!!! SE QUEDEN EN CASA

El interior del Supermercado A CUENTA - Penco
ACLARACIÓN: Esta foto SÓLO ES DE REFERENCIA.
Ya que bien sabemos en estos últimos días se están haciendo
filas en las afueras del supermercado, y sólo ingresan unas
pocas personas....controladas por los guardias del local.
Durante la tarde de este sábado 4 de abril (-2020) se leyó al aire en Radio Bío Bío Concepción una serie de saludos que llegaban al número de Whatsapp. Por lo general sólo eran reclamos de auditores dando cuenta de cómo la gente, aun con esta amenaza de la Pandemia, insiste en salir a pasear. Por ejemplo, un auditor de Caleta Cocholgue (Tomé) acusaba que a este hermoso balneario llegaba mucho veraneante. Dos minutos después el locutor leyó otra denuncia de un auditor con domicilio en Penco, este último acusaba que en el radio céntrico de esta comuna transitaba una gran cantidad de personas (tanto peatones como vehículos).    

Días atrás, el alcalde de Penco y un locutor radial pidieron hasta el cansancio, a hacer cuarentena voluntaria con tal de prevenir la propagación del COVID-19. Así como el Presidente Sebastian Piñera y hasta los medios de comunicación (A escala nacional) han pedido lo mismo. En la mañana de esta sábado la misma emisora penquista mencionada antes informó que sólo en la comuna de Penco se presentaron cuatro casos de Coronavirus, considerando que ayer viernes (-3 de abril) sólo habían tres (3).  





A la entrada de los supermercados hay guardias
controlando los ingresos, como una medida para
evitar la propagación del COVID-19
adentro del local. 
Aunque siempre ha estado en jaque la credibilidad de las redes sociales, pero no podemos negar que existen señales (o indicios) que confirman que tan verosímil o creíble es un comentario de Facebook. En concreto, varias personas en el grupo "Caza Noticias Penco-Lirquén" compartieron sus impresiones, hechos que cualquier pencón lo puede apreciar dia a dia, pues todo parece indicar que en la mañana de este sabado 4 de abril muchas familias llegaron a comprar en el Supermercado A-Cuenta de Penco, posiblemente porque los jefes de hogar habrían recibido sus nuevos sueldos días antes. ¡Recuerden que recién estamos comenzando el mes de abril!  

En las afueras del Supermercado A-Cuenta, específicamente en la esquina de las calles Cochrane con Infante (Otro de los barrios comerciales y concurridos de la ex comuna locera), es posible ver un mediano flujo de vehiculos provenientes de Cerro Verde Bajo y en dirección al radio céntrico de la comuna. Por ejemplo, durante la tarde de este sábado transitaba un auto blanco (uno de tantos en realidad), un cacharro de segunda mano manejado por un hombre con rasgos poblaciones, escuchando música a todo volumen y con semblante de gozador (Andaba vacilando mientras manejaba). Fíjense que no iba solo en el vehiculo, habian tres personas adentro del auto. Iba acompañado junto con su mujer, ¿y atrás? un amigo de la misma edad, en términos algo burlescos podríamos decir que el amiguito de atrás era el encargado de tocar el violín en todo este triangulo, ¡Quien sabe! ¿¡No!? (Broma)  

Bueno, volvamos al tema que nos convoca.
¿Cual es el punto aquí? 
La cosa es que diversas autoridades, como el alcalde Victor Hugo Figueroa, han dicho hasta el cansancio. Que por cada familia debe ir sólo una persona a comprar, como otro de los mecanismos para prevenir la propagación del COVID-19. 

Por último, durante esta misma tarde se veían muchos almacenes atendiendo de forma normal (A eso de las 15 horas) en las calles Blanco, Cochrane, Yerbas Buenas y Alcázar. Por ejemplo, la Panadería Munich. 




jueves, 2 de abril de 2020

El alcalde Victor Hugo Figueroa tiene razón, en Penco HAY MUCHA GENTE IRRESPONSABLE -

Y para que decir la cantidad de vehiculos que transitan por las calles justo cuando empieza el toque de queda a las 22 Hrs, un altísimo flujo de autos todos los dias (Y mas aun cuando el mismo alcalde ha reiterado hasta el cansancio que cada quien debe quedarse en casa). Eso no es nada, entre las 22 y 23:30 Horas muchos NO RESPETAN EL TOQUE DE QUEDA. Sumale que el domingo pasado habia un auto con dos cabros escuchando reggaeton, yo no creo que le den el salvo conducto a alguien para...... ¿precisamente? poner la musica a todo volumen mientras manejan en pleno toque de queda. Claro que no se toma conciencia

Ademas....el alcalde de Penco ha sido muy categórico ¿Ya? al criticar el hecho de que con la crisis sanitaria encima mucha gente sale a pasear a la Costanera, ¡¡mucha gente!!, y cerca de la playa sigue funcionando un tipo de comercio no-imprescindible, vale decir, heladerias, pizzerias, tiendas de sushi ¡Mas encima un domingo en la tarde cuando en ese momento muchos locales comerciales si tenian sus puertas cerradas! O sea ¡HELLO! pero nadie se va a morir de hambre por no comer sushi en todo un año po, o nadie se va a morir por no servirte un helado tras comenzar el otoño poh ¡Ridiculo realmente! Claro que la gente no va a tomar consciencia en ese sentido, y van a tener ganas de caminar por la playa poh, si las mismas heladerias estan abriendo sus locales asi como kiosquitos donde venden Sushi, a media cuadra de la playa. Solo hay que salir para comprar las cosas que si son imprescindibles: pan, azucar, cecina, margarina, leche, hasta articulos de aseo. Incluso, es mas necesario en estos dias recargar dinero para alguna compañia, ya sea para el celular o para el internet.

viernes, 6 de marzo de 2020

HUMOR - El "cacharro" del flaite

Un flaite manejaba un "cacharro", se creía la muerte........
Un flaite manejaba un "cacharro", se creía la muerte porque le tenía un cariño al vehículo

 ¿DE repente? Pasaba por la calle, donde vivía alguien a quien le tenía mala. 

 Quería hostigarlo tocándole bocinazos, ¿y luego? hacía andar el motor. 

Llevaba mucho rato forcejeando la llave, al lado del volante. - 

 ¿ DE pronto? Le golpean la ventana. 


Gustavo (El conductor) - "¡Oh!, ¡¡me pillaste!!" 

 Jorge:- "¿Seguro que le echaste bencina a tu auto? La próxima bencinera está a cinco cuadras de aquí".

viernes, 8 de marzo de 2019

Consejero regional UDI Luis Santibañez - LO QUE COMENTAS EN TWITTER.....¡ES LO QUE ÉRES!

OPINIÓN POLÍTICA - En estos últimos dias han causado conmoción las palabras "denigrantes" y "machistas" del Consejero Regional CORE UDI Luis Santibañez.....al no darle permiso a su hija de conmemorar el Dia de la Mujer. ¡Ahí lo ven! Esa es la verdadera cara del Señor Santibañez, un señor que además de tener contactos en Penco (y de su mismo color político) es prepotente, pesao, humillante y uno de los que contribuye a la cultura de la basura entre la gente del perraje, uno de los que estimula la filosofía del despectivo, del chaquetero, de la gente mala onda......








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