miércoles, 29 de julio de 2026

ESPECIAL DIA DEL NIÑO: Los dibujos animados noventeros reviven la nostalgia de una generación (Series que dieron en el pasado)


Estas eran las formas de ser popular, si ibas al colegio en los 90's:
Tener un álbum de la serie que estaba de moda, y el "casette" de "Cachureos"
A medida que nos acercamos a un nuevo Día del Niño, resulta inevitable mirar de reojo la pantalla y constatar cómo ha cambiado el paisaje de la infancia. Para quienes hoy nos encontramos en la franja de los 25 a 45 años, la brecha generacional con nuestros propios hijos o sobrinos se hace evidente al momento de encender el televisor o abrir una aplicación. Los niños del presente habitan un ecosistema visual moldeado por figuras como Mi perro Chocolo, La granja de Zenón, El payaso Plim Plim, Canto aprendo a hablar, Cocomelon, Peppa Pig o Bluey, acompañados en el cine por franquicias insigne como Kung Fu Panda o Los Minions. Se trata de una dieta de contenidos fragmentada y personalizada a la que se accede, en su mayoría, a través de teléfonos y plataformas digitales como YouTube, donde las madres y padres deben buscar activamente el entretenimiento para sus hijos.

 A pesar de que la llegada definitiva de la Televisión Digital en el otoño de 2024 devolvió cierta oferta infantil a la señal abierta a través de canales como NTV en la frecuencia 2.2 de TVN, o la difusión de producciones de CNTV Infantil en señales regionales como Bio Bío TV, TVU, El 3 de Conce o Nativa TV, el contraste con el pasado es drástico. Los canales de mayor sintonía nacional como Canal 13, Chilevisión y Mega carecen hoy por completo de franjas infantiles, consolidando una tendencia que ya hacia el año 2014 era evidente en la televisión analógica. Las pantallas masivas desplazaron a los más pequeños hacia el cable y el streaming, mientras que la juventud tampoco encontró refugio en la señal abierta, donde intentos aislados como las batallas de improvisación Red Bull en TVN o la difusión de K-Pop por la señal web de Canal 13 mostraron que la Generación Z prefiere la inmediatez de las redes sociales en sus teléfonos.

Para los jóvenes del rango 15-23 años TVN transmitió el programa "Urbanos, del barrio al éxito" (Con la conducción de María Luisa Godoy). Mientras el canal La Red hacía lo propio con el espacio "Stage Urbano". Incluso en el verano del 2025 Mega transmitía un programa para el adulto joven recordando los clásicos del Team Mekano con el programa "Mekano, 10 años de éxitos". Al parecer dichas propuestas no prendieron mucho en el rating, ¿poca difusión por las plataformas digitales? Vaya a saber uno.

La televisión abierta actual parece reservada casi en exclusiva para los adultos jóvenes (o en realidad para un tipo de público más mayor), quienes encuentran en ella transmisiones deportivas de la Selección, el propio mundial 2026 (en su momento), telenovelas nacionales ("El jardín de Olivia", "Reunión de Superados") y el constante retorno de los reality shows como ¿Volverías con tu ex? 2.0 o Vecinos al límite (Este último género televisivo reapareció en 2023 con "Gran Hermano").                 



 Sin embargo, para quienes crecimos corriendo en la pichanga del barrio o compartiendo el recreo del colegio durante las décadas pasadas, la nostalgia nos devuelve a un período de oro en que la televisión chilena destinaba bloques enteros a los dibujos animados y programas infantiles. En los años 80, la pantalla chica ofrecía un catálogo legendario con títulos como Robotech, Transformers y Candy Candy. Por aquel entonces, en Concepción la señal abierta se reducía únicamente a dos opciones, Canal 13 y TVN, a diferencia de Santiago donde operaba también el Canal 11 de la Universidad de Chile.                                                                                                                



La década de los 90's trajo consigo una expansión inédita para los penquistas con la llegada de Megavisión, La Red y RTU (Este último pasaría a llamarse luego Chilevisión), sumadas a las señales locales de Canal 9 (Canal Regional) y TVU, además del aterrizaje de la televisión de pago a través de operadores locales como Video Cable Concepción, que ya en 1994 permitía sintonizar Cartoon Network.

Durante casi toda esa década, la programación infantil no era un contenido marginal, sino la espina dorsal de las tardes de lunes a viernes y de las mañanas de fin de semana. En un tono casi irónico podríamos decir que se nos malcrió con tanta oferta, convirtiéndonos en una generación profundamente adicta a la televisión pero alimentada por producciones de indudable calidad. Cada canal competía por la audiencia infantil. Mega articulaba un recordado bloque en la tarde alrededor de las 17:00 horas, justo después del programa de ayuda social Buenas tardes Eli. En sus inicios, este espacio arrancaba transmitiendo únicamente entre tres y cuatro series por día, abriendo con Los Picapiedras, siguiendo con la serie animada que en 1993 consagró a Los Supercampeones, e incorporando producciones como Animaniacs (y más tarde capítulos de Pinky y Cerebro), para rematar con El Chavo del 8 antes de dar paso a las telenovelas mexicanas vespertinas.

Con el correr de los años, esta franja dio paso a una producción infantil propia titulada Zoolo TV, donde se promocionaban activamente las series del canal. Mega contaba además con un bloque alternativo durante los fines de semana en la época en que Meganoticias no se emitía los sábados ni domingos por la tarde. Asimismo, la señal transmitía series animadas en las mañanas de sábado y domingo: en 1996 emitió la serie de animé Fiebre del fútbol los domingos por la tarde, mientras que de lunes a viernes exhibió Goleadores, otra serie animada de fútbol transmitida casi como continuación de la temporada inicial de Los Supercampeones. En 1998, Mega sumó a su bloque infantil la recordada producción de Nickelodeon Rugrats, y en 1999 emitiría al aire capítulos de ¡Oye Arnold!. Ya hacia el año 2001, las mañanas del fin de semana se potenciaron con los éxitos más populares de Cartoon Network surgidos desde 1998, como Las chicas superpoderosas, Johnny Bravo y El laboratorio de Dexter. A inicios de los años 2000, la parrilla incorporó el fenómeno de Bob Esponja, serie donde uno de los personajes principales era "Arenita", una ardilla con traje de astronauta que convivía con los protagonistas en el fondo del mar. Con este nombre bautizaron años más tarde a Natalia Rodríguez, rostro icónico del programa juvenil de Chilevisión Yingo a quien conocimos desde 2007 y que en este 2026 participó del reality show "¿Volverías con tu ex? 2".   























TVN, por su parte, construyó una trinchera infantil histórica en las mañanas de fin de semana impulsada por Cachureos, donde el Tío Marcelo y sus personajes reinaron de forma absoluta hasta marzo de 1998. La señal pública ofrecía además el espacio interactivo Hugo entre 1995 y 1997, y una franja al mediodía previo a Los Venegas donde desfilaron producciones como El mundo de Bobby, la serie de animé La rana valiente, la fiebre de los Power Rangers en 1995, Samurai Cibernético en 1996, la adaptación episódica de Pinocho en 1997 y títulos como Swat Kats, El autobús mágico, De regreso al futuro, Las aventuras de Cristóbal Colón, Catdog, El show del pájaro loco o Coraje, el perro cobarde. Incluso a comienzos de los 2000 el canal estatal mantenía producciones como Los Padrinos Mágicos o Dientes de lata, además de transmitir clásicos de los 80 como Topo Gigio en 1989, series juveniles como Sabrina, la bruja adolescente y Malcolm, o largometrajes de animé de corte conmovedor como La leyenda de Frankenstein, que alejaba al monstruo del terror para mostrar su búsqueda de afecto en un trágico desenlace.

En la vereda de Canal 13, las mañanas de sábado y domingo combinaban la animación con espacios emblemáticos. Allí coexistían las aventuras de Garfield con las enseñanzas de El Mundo del Profesor Rossa, emisiones de series bíblicas alrededor del horario de la misa dominical, y dibujos animados como Doug en 1998, emitido en las mañanas antes de la llegada de los matinales. También pasaron por su pantalla Tom y Jerry Kids —que en 1999 se daba de forma curiosa tanto en el 13 como en La Red—, la serie estadounidense Qué desastre sobre las travesuras de un perro afgano, Las Tortugas NinjaCapitán América.       

 

A fines de los 90's, Canal 13 transmitía series animadas cristianas
antes y después de la Misa (En las mañanas de Domingo).
Hoy ese rol lo cumple el canal de la iglesia adventista: "TV Nuevo Tiempo"







Chilevisión asumió un rol protagónico al convertirse en el indiscutido "Canal del Animé". Aunque Dragon Ball tuvo su casa en Mega entre 1997 y 2000 convirtiéndose en la serie más vista de la época, Chilevisión construyó un catálogo masivo a partir de El Club de los Tigritos y bloques matinales que en 1997 rescataban contenidos educativos como Las mil y una Américas, estrenada en 1992 a propósito de los 500 años de la llegada de Colón. Por sus pantallas desfilaron Pokémon desde 1999, las reposiciones de Los Supercampeones al mediodía, el fenómeno infantil Barney en 1998, y una lista interminable de animé como Sailor Moon, Los Caballeros del Zodiaco, Ranma 1/2, Slam Dunk, Detective Conan, Inuyasha, Naruto, Hamtaro, Doraemon, Están arrestados, y El príncipe del tenis

También el clásico norteamericano La pequeña Lulú. En el año 2000, el canal dio un paso más al crear Bakania, un programa dedicado exclusivamente a la cultura otaku y la animación japonesa, marcando una época previa a la privatización de estos contenidos en la televisión de pago a través de Etc...TV.       

                                                                                                                     







Por su parte, La Red apostó por barras matinales donde destacaron los Teletubbies desde 1999 —tras su paso previo por Discovery Kids—, el programa El club de amigos de La Red conducido por Titi García-Huidobro hacia 1996, y series animadas como Alvin y las ardillas.

En la Región del Bio Bío, los canales locales no se quedaron atrás y construyeron una identidad entrañable para la infancia penquista. Canal 9 Bio Bío Televisión acompañó las tardes con el programa A la ronda ronda, liderado por la Tía Sandra y el Tony Pulguitas, complementando su parrilla con reposiciones de clásicos ochenteros que habían pasado antes por la televisión nacional, tales como El conde Pátula, Sport Billy en 1996, He-Man y La vuelta al mundo de Willy Fog.

TVU, tras su debut en la señal abierta en 1997 por el canal 11, se transformó en un referente de la tarde dominical. El canal de la Universidad de Concepción no solo acogió al Tony Pulguitas en 1999, sino que trajo a la zona el histórico Pipiripao mediante un acuerdo con UCV Televisión, incluyendo un inolvidable saludo de Roberto Nicolini a los niños de la zona. TVU desplegó una visualidad propia que muchos recuerdan por aquel cubo tridimensional con las letras T-V-U sobre fondo blanco en 1998, y ofreció maratones de animación retro que rescataban cortometrajes de Looney Tunes y Bugs Bunny de los años 30 a 50 con su clásico marco de anillos concéntricos de Warner Bros. En sus pantallas convivieron series como El Grupo Increíble, El Monstruo Milton, El Oso Fumarola, bloques auspiciados por el restorán McDonald’s del Mall Plaza del Trébol, relatos animados de pasajes bíblicos como David y Goliat, y cortinas musicales fijadas en el recuerdo al ritmo de marchas sinfónicas como Bridge on the River Kwai.  

"Stuffy Durma" era otra de las series animadas que transmitía TVU (1997)

Una forma de regalonear a los niños era comprándole un paquete de "suflitos"
El tamaño del envase era chico, pero había harto contenido por dentro (igual salvaban)
A inicios de los 90's cada paquetito costaba $50.
Al analizar este fenómeno con perspectiva, cabe preguntarse por qué los dibujos animados y los espacios infantiles dejaron una huella tan profunda. Al igual que hoy las redes sociales capturan la atención juvenil, la televisión abierta cumplía hace tres o cuatro décadas el rol de refugio y descanso tras la jornada escolar. Era una dosis necesaria de entretenimiento que no solo distraía, sino que educaba, despertaba la curiosidad y servía como un bálsamo frente a la realidad cotidiana.

Esa misma historia de la televisión infantil chilena estuvo atravesada por momentos de profunda complejidad social y política. A comienzos de los años 70 nació el entrañable personaje Pin Pon, encarnado por el actor Jorge Guerra junto al pianista Valentín Trujillo. Al llegar la dictadura militar, la simpatía de sus realizadores con el gobierno de la Unidad Popular convirtió al programa en blanco de presiones; existen testimonios de grabaciones realizadas bajo la amenaza silenciosa de militares armados dentro del estudio, hasta que la salida del aire se hizo inevitable con el exilio de Jorge Guerra a Suecia, mientras Valentín Trujillo continuaba su carrera en Sábado Gigante bajo el respaldo de Mario Kreutzberger. No sería hasta el retorno a la democracia, entre 1991 y 1993 en TVN, cuando Pin Pon reaparecería en pantalla junto al escritor Antonio Skármeta. De forma similar, la noche del 5 de octubre de 1988, mientras Chile aguardaba con incertidumbre y tensión los cómputos del Plebiscito que definirían la continuidad del régimen, las pantallas de la televisión abierta transmitían episodios de El Coyote y el Correcaminos, en una extraña postal donde la animación servía de distractor ante el suspenso nacional.                                                    


Pin Pon NOVENTERO (90's)


"Popín" (Encarnado por el comediante Pablo Zamora)
En realidad el personaje apareció en 2009 para el programa 
"Morandé con Compañía", pero ha sido reciclado y revalorizado
en 2023 (Aparece en RR.SS para responder con críticas a situaciones embarazosas)
La cultura popular chilena también se encargó  de reinterpretar estas figuras a través de la sátira adulta. En la década de los 2000, el comediante Pablo Zamora y el actor Kurt Carrera crearon en Morandé con Compañía al "Profesor Salomón" y "Tutu Tutu", una parodia directa a El Mundo del Profesor Rossa y "Guru Guru", nacida tras la mediática filtración que desmitificó la imagen blanca del espacio educativo. Años más tarde, en 2009, el mismo Zamora daría vida a "Popín", una ácida caricatura de Pin Pon caracterizada por su humor negro y su célebre frase "esto es muy penca".

El hito que redefinió la relación entre los personajes infantiles y el público adulto ocurrió precisamente en torno al programa de Iván Arenas, El Mundo del Profesor Rossa. Desde los años 80 hasta el 2001, cada sábado por la tarde Canal 13 emitía este espacio donde el Profesor Rossa, junto al palomo mensajero Guru Guru —interpretado por Claudio Moreno— y el cartero Don Carter, enseñaban sobre flora, fauna y cuidado ambiental a partir de material documental grabado en casetes VHS. La dinámica combinaba la labor autodidacta de Arenas sobre el mundo animal con entremeses cómicos donde los personajes realizaban travesuras dentro de la escenografía de la casa. 



Para financiar la producción y reunir material para las nuevas temporadas, el equipo viajaba durante el verano por parques nacionales y reservas naturales desde la Región de Aysén hasta el norte del país, actuando como verdaderos precursores de los programas de viajes modernos. Fue en el contexto de uno de estos viajes de producción donde se grabó un chascarro interno con discusiones y garabatos subidos de tono entre los integrantes del elenco. En una época en que la conexión a internet en Chile era incipiente y costosa, el video filtrado en el año 2002 se convirtió en el primer fenómeno viral masivo en la historia del país. La filtración causó un revuelo inicial en una sociedad aún conservadora que consideró la situación como un escándalo antivalórico. Sin embargo, con el paso de los años y el auge del stand-up comedy, Iván Arenas, Claudio Moreno y Don Carter supieron reinventarse, transformando aquel tropiezo en una exitosa carrera de humor para público adulto donde desnudaron con picardía la cotidianeidad chilena. Un fenómeno que incluso llevó a que años más tarde, en montajes realizados por fanáticos en internet, la figura de estos personajes y su mítico chascarro fuera vinculado humorísticamente a canciones de artistas internacionales como MC Hammer.                    




Resulta imposible cerrar este recorrido sin mencionar la huella de Cachureos. El espacio liderado por el Tío Marcelo se consolidó como el verdadero fenómeno de masas del entretenimiento infantil en Chile. Tras sus inicios en los años 80 y su consolidación en TVN hasta 1998, el programa transformó las mañanas de domingo en una fiesta de concursos, bailes y canciones. Por las ventanas de los barrios chilenos resonaban a todo volumen los temas de Epidemia, el Gato Juanito, el Señor Lápiz y Don Gualo, acompañados por el grito ensordecer de miles de niños en el estudio.

Al mirar hacia atrás desde este 2026, la memoria de aquellas tardes de dibujos animados, programas de estudio y juegos en el pasaje no solo representa la nostalgia por una televisión que ya no existe, sino el recuerdo de una infancia compartida que dejó una marca imborrable en la identidad de toda una generación. 


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