La plataforma digital y medio independiente PASAN COSAS llevó a cabo recientemente una Encuesta Ciudadana dirigida a 110 vecinos y vecinas de la intercomuna del Gran Concepción y sectores aledaños de la Región del Bío Bío, con el objetivo de levantar una radiografía social, política, cultural y territorial que interprete las prioridades, dilemas y aspiraciones cotidianas de la comunidad penquista.
El principal problema que enfrenta Chile hoy
Al analizar la primera pregunta sobre el principal problema que enfrenta Chile hoy, la respuesta mayoritaria refleja una urgencia categórica por la delincuencia e inseguridad, opción que concentra el 57,3% de los votos (63 respuestas). Esta inclinación mayoritaria consiste en situar la protección personal y la paz del entorno como la condición mínima e indispensable para poder vivir en sociedad; lo que busca el ciudadano es recuperar la libertad de desplazarse sin temor a sufrir un delito, apuntando a que el Estado garantice un orden público efectivo que devuelva la tranquilidad a las calles. Por su parte, la baja adherencia a opciones como el desempleo o la educación (3,6% cada una), y la ausencia total de votos para la atención en salud, la cultura o los espacios juveniles (0%), explica que cuando la integridad física y la tranquilidad cotidiana se ven amenazadas, las demás demandas estructurales o de desarrollo personal pasan a un segundo plano automático, opacadas por la angustia inmediata ante la victimización.
Gonzalo apura el paso al atardecer para cerrar con doble candado el portón de su casa en San Pedro de la Paz. Mientras escucha a un vecino renegar por las noticias sobre corrupción política y el estrés del tráfico, él suspira aliviado por llegar sano y salvo a su hogar.
Valoración del período de la Junta Militar
Respecto a la segunda pregunta sobre la valoración del período de la Junta Militar entre 1973 y 1990, la postura mayoritaria es de rechazo directo, encabezada por un 36,4% (40 votos) que la califica como la peor época del siglo XX. Esta opción consiste en un repudio ético a las violaciones a los derechos humanos y al quiebre de la convivencia democrática; el ciudadano busca reafirmar que ningún avance económico o de orden justifica la violencia institucional, apuntando a consolidar una memoria histórica fundada en el respeto irrestricto a las garantías fundamentales. Asimismo, la escasa inclinación hacia las alternativas que justifican o elogian el régimen militar —como defenderlo abiertamente (9,1%) o considerarlo un mal necesario (9,1%)— demuestra que la defensa de la dictadura ha perdido terreno en el sentido común colectivo, mientras que los porcentajes testimoniales en torno al cansancio sobre la fecha (0,9%) reflejan que, si bien existe desgaste por la polarización, la sociedad penquista no está dispuesta a validar modelos autoritarios.
En el almuerzo de domingo, un tío de Gonzalo insiste en defender el orden del pasado mientras su sobrino universitario responde indignado por las violaciones a los derechos humanos; en la cabecera, la abuela pide cambiar de tema para comer en paz sin pelear por los años setenta.
Elementos generadores de felicidad personal
En la tercera pregunta, orientada a identificar qué elementos generan felicidad personal, la opción mayoritaria se inclina por salir a pasear con un 26,4% (29 votos). Esta preferencia consiste en valorar la desconexión, el contacto con el entorno natural o urbano y el uso del tiempo libre fuera del encierro; lo que el penquista busca es un bienestar accesible y sencillo que le permita despejar la mente del estrés diario, apuntando a un estilo de vida en equilibrio donde la salud mental y el disfrute del espacio público prevalezcan sobre el consumo material. La baja votación obtenida por alternativas como ir a fiestas (0,9%), ver televisión (2,7%) o leer (4,5%), sumada a la nula inclinación por la meditación (0%), da cuenta de que la ciudadanía no busca la felicidad en el aislamiento introspectivo ni en la noche descontrolada, sino en el movimiento tranquilo, el aire libre y el afecto cercano.
Un sábado despejado, Gonzalo prefiere apagar el televisor, tomar de la mano a su pareja y salir a caminar por la ribera del Biobío con sus audífonos puestos, sintiendo que la caminata suave y la brisa fresca valen mucho más que cualquier tarde encerrado comprando.
Percepción de la política tras casos de corrupción
Al consultar en la cuarta pregunta por la percepción de la política tras casos de corrupción como el Caso Convenios, las opciones más votadas empatan con un 15,5% cada una entre la necesidad de redactar una nueva constitución y la urgencia de mantener una participación ciudadana activa distante de populismos. Estas tendencias consisten, por un lado, en la búsqueda de renovar el pacto social mediante reglas del juego más transparentes y, por el otro, en ejercer un rol ciudadano vigilante pero responsable; el electorado busca evitar tanto la apatía frente a la corrupción como el engaño de los discursos extremistas, apuntando a una democracia sana, con mayor probidad pública y canales institucionales confiables. La nula votación para liderazgos populistas o disruptivos (0%) y el bajo respaldo a posturas anárquicas (0,9%) o de plena satisfacción con el modelo (2,7%) evidencian que, a pesar del descontento, la gente desconfía de los mesías políticos o las aventuras radicales, optando por una cautela institucional.
Mientras conduce hacia el trabajo, Gonzalo oye en la radio sobre la malversación de fondos públicos y siente una profunda decepción por los políticos, aunque al reflexionar decide que en las próximas elecciones votará con más filtro pero sin dejarse seducir por discursos extremos.
Respaldo u orientación religiosa en una sociedad desarrollada
La quinta pregunta indaga sobre la necesidad de que una sociedad desarrollada cuente con un fuerte respaldo u orientación religiosa, donde la opción hegemónica es el "NO" con un categórico 60% (66 votos). Esta posición consiste en defender la independencia de las decisiones colectivas respecto a dogmas o instituciones eclesiásticas; lo que busca la ciudadanía es que las leyes, las políticas públicas y los derechos civiles se definan bajo criterios racionales e inclusivos, apuntando a un modelo de convivencia laico donde la libertad de culto quede relegada al ámbito personal sin condicionar el progreso ni la diversidad social. La menor adherencia a la opción afirmativa (26,4%) y los bajos porcentajes de indecisión (3,6%) confirman que las instituciones religiosas han perdido su histórico rol de tutela social en la zona, quedando relegadas a una vivencia privada que ya no logra imponerse como guía del desarrollo colectivo.
En la junta de vecinos, cuando alguien propone condicionar una ayuda social a una bendición eclesiástica, la mayoría pide amablemente mantener la actividad de forma neutra y laica para que todos, creyentes o no, se sientan acogidos por igual.
Disponibilidad de espacios adecuados en la comuna o barrio
En la sexta pregunta se evalúa si los habitantes disponen en su comuna o barrio de espacios adecuados para desarrollarse sin importar la edad, inclinándose la respuesta mayoritaria por el "SÍ" con un 54,5% (60 votos). Esta alternativa consiste en reconocer el impacto positivo de contar con infraestructura comunitaria como sedes sociales, plazas e instalaciones deportivas al alcance de la mano; el vecino busca sentir que su entorno inmediato le ofrece oportunidades de integración y recreación, apuntando a fortalecer el tejido social y la calidad de vida en sus propios barrios. Sin embargo, el hecho de que las opciones minoritarias ("NO" con 30,9% y "No sabe" con 14,5%) sumen casi la mitad de los datos resalta que la percepción de equidad urbana está fragmentada, demostrando que la inversión pública no ha llegado con la misma solidez a los sectores periféricos.
Gonzalo ve a los niños de su pasaje jugando fútbol alegremente en la cancha bien iluminada del barrio, pero recuerda que su primo, al otro lado de la comuna, solo tiene un eriazo de tierra a oscuras donde no hay ni un solo taller para los jóvenes.
Posturas frente al fomento lector
La séptima pregunta aborda las posturas frente al fomento lector, donde la preferencia principal se divide equitativamente con un 17,3% entre quienes sostienen que el amor por la lectura debe ser un descubrimiento personal, y quienes prefieren manifestar otra opinión. La postura mayoritaria consiste en rechazar las imposiciones académicas rígidas que transforman la lectura en una obligación tediosa; lo que busca el ciudadano es que el acto de leer nazca desde el interés individual y la curiosidad espontánea, apuntando a cultivar un hábito sostenible y placentero a lo largo de la vida en lugar de una mera exigencia evaluativa. La escasa inclinación hacia propuestas como el incentivo por redes sociales (4,5%) o programas de farándula (3,6%) demuestra que la comunidad percibe como ineficaces las campañas efectistas o superficiales, entendiendo que el gusto por los libros requiere mediación humana y pedagógica real.
Gonzalo observa a su sobrino protestar por tener que memorizar a un clásico de la literatura para un examen, pensando que el joven leería de buena gana si en el colegio le enseñaran la historia con entusiasmo o a través de un cómic adaptado.
Identidad con el entorno y el espacio cotidiano
Al consultar en la octava pregunta sobre el sector del entorno con el que el encuestado se siente más identificado, la alternativa indiscutida es la CASA con un 31,8% (35 votos). Esta elección consiste en situar al espacio privado como el núcleo emocional y protector por excelencia; lo que busca la persona es resguardar su intimidad, seguridad y descanso frente a un mundo exterior percibido como convulso e incierto, apuntando a consolidar el hogar como la base fundamental del bienestar individual y familiar. Las bajas menciones para los centros comerciales (3,6%), la vida nocturna (4,5%) o los espacios de figuración pública, sumadas al cero absoluto en entornos delictivos o asentamientos informales (0%), revelan que la población rechaza los estilos de vida ostentosos, inestables o marginales, privilegiando la calma doméstica y la pertenencia barrial tradicional.
Tras terminar la jornada laboral, Gonzalo cruza el portón de su casa, se sirve una taza de té y se sienta en el living, sintiendo que no hay centro comercial ni bar elegante que se compare a la paz de su propio espacio.
Percepción sobre la ciudad de Concepción
En la novena pregunta, orientada a recoger la opinión sobre la ciudad de Concepción, la postura mayoritaria refleja un afecto crítico y constructivo, donde el 37,3% afirma que se trata de una buena ciudad a la que aún se le deben mejorar diversos aspectos. Esta inclinación consiste en equilibrar el orgullo identitario por la capital regional con el reconocimiento transparente de sus deficiencias urbanas; el ciudadano busca habitar un espacio funcional, limpio y moderno sin perder su esencia local, apuntando a que las autoridades realicen gestiones concretas para perfeccionar la infraestructura, el transporte y los espacios públicos. La reducida votación para posturas marcadamente negativas —como calificarla de fría, elitista o sobrevalorada (entre 1,8% y 3,6%)— evidencia que existe un cariño generalizado por la urbe y que los reclamos no nacen de la hostilidad, sino del deseo genuino de verla progresar.
Gonzalo camina por el paseo Barros Arana disfrutando de la arboleda céntrica, pero se tropieza con una vereda rota y piensa en cómo esta hermosa ciudad histórica necesita urgentemente que las autoridades reparen sus calles y abran más espacios a la música.
Simpatía hacia comunas fuera del centro penquista
Finalmente, la décima pregunta mide la simpatía hacia sectores fuera del centro penquista, donde Talcahuano obtiene el primer lugar con un 15,5% de las preferencias (17 votos). Esta opción consiste en destacar el valor de un polo urbano con fuerte tradición costera, portuaria e industrial que mantiene una personalidad propia; el penquista busca conectar con la oferta gastronómica, marina y cultural de sus comunas hermanas, apuntando a una integración metropolitana donde el desarrollo se distribuya armónicamente más allá del casco céntrico. Los porcentajes testimoniales (0,9%) o nulos (0%) obtenidos por sectores rurales interiores como Florida, Cabrero o Patagual explican que el afecto territorial decrece a medida que aumenta la distancia geográfica y la desconexión funcional con la cuenca urbana y costera del Gran Concepción.
Un domingo por la mañana, Gonzalo debate con su familia si viajar a Talcahuano a comer mariscos al puerto o ir a pasear por la costanera de Penco, celebrando la suerte de tener el mar y la tradición tan cerca de casa.
A partir de estos datos se delinea el arquetipo del ciudadano predominante en la Provincia de Concepción: una persona trabajadora, centrada en el bienestar de su familia y amante de los paseos al aire libre por la costa o el río. Se trata de un vecino pragmático que encuentra su mayor refugio en el hogar, preocupado día a día por la seguridad al llegar a casa, distante de las peleas mediáticas y con un profundo sentido de pertenencia hacia su barrio y las comunas tradicionales de su zona.
En la Provincia de Concepción prima una convivencia volcada hacia la vida hogareña y el entorno barrial directo, donde la rutina diaria transcurre entre el trabajo, el descanso y el disfrute simple de los espacios públicos. De forma intuitiva, la comunidad aspira a un entorno apacible y ordenado, donde se pueda caminar sin miedo por la noche, los niños tengan plazas limpias para jugar, las escuelas enseñen con dedicación y los fines de semana se compartan en paz. El habitante del Bío Bío se muestra como una persona esforzada, apegada a sus raíces territoriales, prudente ante los cambios abruptos y enfocada en proteger la tranquilidad de sus seres queridos.
Para comprender con exactitud el alcance de este estudio, es necesario aclarar tres aspectos sobre quienes respondieron. En primer lugar, predomina la participación de vecinos de clase media o media-baja popular, personas sencillas y conformistas que no buscan mayores complicaciones más allá de vivir tranquilos. En segundo lugar, buena parte de los sectores populares más desconfiados o con sensibilidad de derecha popular prefirieron no contestar, por lo que los participantes más entusiastas terminaron siendo aquellos que valoran el ejercicio ciudadano y poseen una inclinación camuflada de centro-izquierda. Por último, los perfiles de estilo hedonista —el joven de población apasionado por el reggaetón, las fiestas nocturnas y el consumo de alcohol— se mostraron totalmente reacios a formar parte de esta clase de consultas comunitarias.
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