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viernes, 29 de mayo de 2026

UNA AYUDA CONCRETA ($), MIENTRAS EL ESTADO NI SIQUIERA TE MENCIONA: Las "Gift cards" de Co-Menta traen esperanza al joven cesante.

UN MECANISMO QUE FUNCIONA.

 Regístrate gratis en co-menta.cl y acumula puntos sin gastar un solo peso: respondes una  encuesta mensual en tu correo y ganas sin la obligación del retail tradicional, donde siempre te exigen comprar primero para premiarte. 

Este texto no cuenta con auspicios de ningún lado. Sólo se redacta para pasar el dato a quienes leen y visitan este blog, con motivos netamente altruistas (solidarios).              


Durante décadas, desde el retorno a la democracia en 1990 y hasta bien entrado el año 2026, los chilenos nos acostumbramos a un Estado que basaba gran parte de su tracción en programas sociales y una constante entrega de bonos. Esta lógica, que tuvo su época dorada desde el segundo gobierno de Michelle Bachelet y se extendió con fuerza en la administración de Gabriel Boric, siempre dejó una sensación agridulce en la calle.    


Entre la espada y la pared 


Si bien los sectores más vulnerables recibieron ayuda, el sistema siempre estuvo lleno de trabas, letras chicas y trámites engorrosos. Un ejemplo claro ocurre con la Pensión de Invalidez, donde tener la credencial de discapacidad no basta; si alguien está dentro del espectro autista, las AFP le exigen un nivel de incapacidad cognitiva altísimo para soltar una pensión justa que compense la falta de empleo. Al final, mucha gente quedó en tierra de nadie por no encajar en los puntajes del Registro Social de Hogares o porque el mismo sistema los bloqueaba. En este escenario, la clase media emergente siempre se ha llevado la peor parte en comparación con los estratos más populares. Se aplican criterios insólitos para medir la vulnerabilidad, como el tamaño de la vivienda o la cantidad de televisores que hay en la casa, ignorando por completo que las familias de los barrios trabajadores están sobreendeudadas. Para empeorar las cosas, muchos de los jóvenes y profesionales con estudios universitarios que votaron con esperanza en las presidenciales de 2021 terminaron chocando de frente con la cruda realidad de la cesantía ilustrada. Esta paradoja, donde los reclutadores exigen años de experiencia a quienes recién se titulan, fue completamente ignorada por la izquierda tradicional; ni si quiera Jeannette Jara lo expuso en su agenda de trabajo. En la pasada campaña de 2025, el único que hizo una mención a este drama fue el independiente Harold Mayne-Nicholls. Por el otro lado, figuras como Johannes Kaiser, José Antonio Kast y Evelyn Matthei se han centrado en la promesa del pleno empleo a través de la rebaja de impuestos a las empresas y el freno al sueldo mínimo para no dañar a las PYMES, bajo la premisa de que la reactivación económica debe venir exclusivamente del sector privado.  



Hoy, en mayo de 2026, bajo el actual gobierno de Kast, los profesionales titulados parecen ser los menos nombrados en los planes políticos, justo cuando el costo de la vida está por las nubes, se aplican recortes fiscales muy impopulares y se vive el cierre de varias empresas. Es aquí donde el fenómeno de las plataformas de encuestas cobra un sentido completamente distinto, convirtiéndose en un salvavidas para un sector de la población que no es prioridad para el Estado. Hablamos de adultos jóvenes de entre 25 y 40 años, solteros, que viven con sus padres en las comunas periféricas de nuestra gran capital regional y que enfrentan dificultades tremendas para encontrar trabajo; tanto así, que los rechazan hasta para limpiar pasillos en un mall por estar sobrecalificados. Son personas que no pueden recibir ayuda en la DIDECO de su municipalidad porque en su primer empleo no alcanzaron a cumplir los doce meses consecutivos, o que asisten a las ferias laborales de su comuna para descubrir que las pocas empresas que buscan personal no necesitan profesionales cesantes. Es una vulnerabilidad invisible que traspasa las clases sociales, porque hoy puedes ver a alguien en el sector oriente de Santiago sufriendo las mismas carencias, pasando desapercibido solo por usar ropa de marca comprada hace diez años. Incluso golpea a quienes tienen condiciones de salud leves o problemas psicológicos, pero que para el Senadis son demasiado capaces para otorgarles una credencial, mientras que en el mercado laboral los consideran demasiado torpes para tareas básicas. A toda esa gente, el Estado simplemente le dice que se las arregle sola como si fuera fácil.  




 Para este grupo de chilenos que la burocracia tramita sin piedad, existe una alternativa digital que, de manera silenciosa, sí da resultados, y nos referimos al panel de encuestas Co-Menta, que está directamente vinculado con los estudios de audiencias del canal Mega. Muchos recordarán el verano de 2025, cuando la señal televisiva promocionaba en sus tandas comerciales esta plataforma.  El mecanismo es sencillo; te registras en su web dejando tus datos básicos y te empieza a llegar un promedio de una encuesta al mes a tu correo electrónico. A medida que respondes, vas acumulando puntos de forma transparente. Para canjear la Gift Card de supermercado más accesible, que es de cinco mil pesos, se requiere un promedio de dieciséis meses de participación constante y leal para juntar los cinco mil puntos necesarios. Si apuntas a una de diez mil pesos, el esfuerzo puede tomar hasta dos años. La gran ventaja de este sistema es que, a diferencia de los programas de puntos tradicionales del retail, aquí no necesitas gastar ni un solo peso de tu bolsillo para empezar a acumular, rompiendo esa lógica comercial donde primero debes comprar para recibir un beneficio.               









 Mientras abres tu correo cada mañana con la ilusión de ver una citación a una entrevista de trabajo, lo que encuentras es la notificación de una nueva encuesta de Co-Menta. En un entorno digital dominado por discursos monótonos, algoritmos cerrados y el bombardeo político de plataformas como X, donde nadie escucha al ciudadano común y abundan los panfletos, este espacio se vuelve extrañamente atractivo. Aunque la mayoría de las preguntas son cerradas y de alternativas, de vez en cuando abren ventanas para que dejes tus sugerencias e ideas sobre la televisión chilena. Te permiten desahogarte y jugar a proponer, por ejemplo, una parrilla ficticia para el Festival de Viña 2027. Si bien la plataforma nunca publica los resultados de sus sondeos en un documento PDF para ver las tendencias del Chile real, se entiende perfectamente que el canal Mega utiliza este muestreo para moldear sus contenidos según las necesidades de los hogares. Y les ha funcionado muy bien, consolidándose como el canal más visto de la televisión abierta entre 2024 y 2026 gracias a programas diseñados a la medida de la audiencia, como los regresos de Detrás del muro los viernes por la noche o Dale Play en las tardes de la semana.              






 Cumplir con el proceso requiere paciencia, especialmente cuando debes tolerar los reproches de tus padres, quienes a menudo no comprenden que tus esfuerzos en redes sociales como creador de contenido son una apuesta desesperada para que algún empresario o filántropo note tu talento, algo que rara vez ocurre cuando llevas siete años sin ejercer tu profesión. El proceso de canje se gestiona a través del enlace apprecio.cl, al cual te deriva la misma plataforma. Un buen consejo para quienes tengan problemas con su clave en los primeros intentos es escribir directamente al correo del "webmaster", ya que el soporte técnico responde de manera efectiva y genera confianza para solucionar cualquier inconveniente con tus datos. Una vez dentro de la página, eliges la opción de la Gift Card de Santa Isabel por cinco mil pesos, confirmas la operación y se descarga un archivo PDF en tu computador o teléfono. Este documento tiene una vigencia generosa de ocho a diez meses, lo que te da tiempo de sobra para planificar su uso en las compras diarias.      



Para utilizarla, vas al supermercado Santa Isabel más cercano, seleccionas tus productos de forma normal y, al llegar a la caja, le avisas al personal que pagarás con este beneficio. 


Es fundamental llevar la cédula de identidad en mano y mostrar el archivo desde el celular para que puedan ingresar el código que aparece en la segunda página del documento. Al finalizar, te entregan una boleta tradicional de igual a igual y te llevas la mercadería sin haber gastado dinero en efectivo. A nivel local, la cadena Santa Isabel cuenta con una presencia importante en la Región del Biobío, con sucursales en Concepción, Talcahuano y Los Ángeles, que son las comunas más pobladas, además de dos locales en Chiguayante, dos en San Pedro de la Paz, uno en Coronel y uno en Mulchén, siendo esta última la localidad más pequeña en contar con una sucursal propia. Quienes viven en comunas como Tomé, Penco, Lota o Hualqui no tienen un Santa Isabel en su territorio, pero al formar parte del Gran Concepción suelen trasladarse constantemente a la capital regional por estudios o trámites. Lo mismo ocurre con los habitantes de Cabrero, Laja, Huépil, Quilleco, Santa Bárbara o Negrete, quienes resuelven sus compras viajando a Los Ángeles o Mulchén. El panorama es mucho más complejo para la Provincia de Arauco, que no cuenta con ningún supermercado de esta cadena, obligando a traslados largos de más de una hora hacia Coronel que no siempre se justifican económicamente. De igual forma, en las zonas precordilleranas como Antuco o Alto Biobío, el uso de este beneficio queda relegado a las ocasiones en que se debe asistir a una cita médica en el hospital de Los Ángeles y se aprovecha de pasar al supermercado.                                                                                                                    




Mirando la realidad del alto costo de la vida, recibir una ayuda de cinco mil pesos se agradece profundamente, pero también expone las contradicciones del mercado actual. Con las medidas de austeridad del gobierno actual, los precios han subido notablemente en los últimos meses. Cadenas más económicas como Walmart, a través de Lider y la bodega A-Cuenta, suelen mantener precios congelados en productos básicos, pero no tienen convenios con este panel de encuestas. En Santa Isabel las alzas se notan con fuerza. Si intentas usar tu Gift Card para comprar un tarro de café Dolca tradicional, te darás cuenta de que bordea los seis mil pesos, superando el saldo de tu tarjeta. Al final, el sistema te empuja indirectamente a consumir su marca propia, Cuisine & Co, que es la única opción de café de ciento cincuenta gramos que se mantiene bajo el límite de las cinco lucas. Al revisar el detalle de la boleta de este café Cuisine & Co, se revela el verdadero peso de la economía actual; el precio neto del producto es de tres mil setecientos treinta y un pesos, pero al sumarle el diecinueve por ciento del IVA, que equivale a setecientos nueve pesos, el valor final en el pasillo llega a los cuatro mil cuatrocientos cuarenta pesos. Con los quinientos sesenta pesos que te quedan de vuelto en la tarjeta, apenas te alcanza para comprar dos panes hallulla en la panadería del local. Es poco, pero en tiempos donde nadie te regala nada, se convierte en un respiro. Pensándolo bien, aquella vieja demanda de los vecinos de Penco o Tomé para que Cencosud instalara locales en sus playas hoy se ve con otros ojos, ya que el comercio local o las ferias libres de esos barrios terminan ofreciendo mejores precios que las grandes cadenas de Santiago. 



Esta situación con los precios y las restricciones evoca inmediatamente lo que ocurría en la década pasada con la Beca de Alimentación Junaeb de los estudiantes universitarios, muchos de los cuales pertenecen hoy a este mismo rango de adultos jóvenes desempleados que aún se sienten jóvenes por un rollo generacional. Entre 2006 y 2010, los supermercados eran sumamente estrictos y solo permitían la compra de platos preparados. A partir de 2011, la normativa se flexibilizó y permitió comprar cualquier alimento para pasar el hambre de las largas jornadas de estudio, excluyendo estrictamente el alcohol y los cigarrillos, aunque permitiendo productos como las de tipo energética por ser consideradas bebidas gaseosas comunes. En las grandes urbes, las alternativas abundaban entre Unimarc, Santa Isabel, Jumbo o Versluys. En Tomé podías usarla desde la plaza hasta los locales de la Playa El Morro para comer un churrasco italiano, mientras que en Penco los dueños de los restaurantes locales eran más reacios a integrarse al sistema de la tarjeta, dejando al Unimarc como la única opción disponible de la comuna. En comunas como Florida o Santa Juana, la falta de locales adheridos siempre fue un problema básico. Incluso el supermercado Versluys, conocido en el Gran Concepción por un perfil más pituco, aceptaba este beneficio desde 2006, pero sus precios elevados y productos engañosos, como tortas que eran pura crema y azúcar sobre un molde pequeño, hacían que el saldo se esfumara en compras poco convenientes.                                                                                                                        


Si pudiéramos proponer cambios a este sistema de encuestas para que rinda mejor, sería ideal que los gestores de Santiago abrieran convenios con la cadena Walmart, especialmente con la bodega A-Cuenta, no tanto para expandir el servicio a comunas rurales, sino para que el dinero alcance para marcas tradicionales como el café común. También sería una excelente medida implementar tarjetas de menor valor, entre dos mil y cuatro mil pesos, orientadas exclusivamente a útiles escolares o de aseo en librerías nacionales como Lápiz López o cadenas regionales como Giorgio, aunque se entiende que para una administración centralizada es difícil coordinar con negocios locales del Biobío o comunas alejadas como Tirúa.                                                                                    




En definitiva, estas opciones digitales terminan haciendo de forma gratuita el trabajo que los programas del Estado abandonaron. El sistema asume de forma muy fría que una persona de treinta y ocho años, soltera y que vive de allegada donde sus padres, tiene la capacidad de sostenerse sola por el simple hecho de tener un título profesional en la pared. Es el reflejo de la generación que ingresó a la educación superior a partir de 2005, financiando sus carreras con el Crédito del Fondo Solidario mucho antes de que existiera la gratuidad actual. Estudiaron en aquellas instituciones privadas o católicas que en el barrio llamaban la universidad de los pobres, donde jóvenes de sectores periféricos o comunas semi-rurales salieron de liceos municipales y se sacrificaron por años, para terminar hoy revisando el correo electrónico de madrugada, esperando un empleo que no llega. Lo rescatable es que esta Gift Card se alza como una ayuda real para todos, sin importar tu estrato socioeconómico, escolaridad, lugar de residencia o si figuras en el Registro Social de Hogares. Incluso si vives en un barrio con portones y guardias y el Estado te considera acomodado, puedes usarla. Es una iniciativa que nace desde el sector privado con fines de marketing para medir audiencias, pero que en la práctica le tiende la mano al profesional cesante que no tiene pitutos ni contactos, entregando un pequeño alivio económico en tiempos donde cada peso cuenta ($).                                                                               
    

Más artículos








viernes, 30 de agosto de 2024

PREVIO AL 18 - Precios de referencia. Supermercado Versluys (Concepción / San Pedro de la Paz / Talcahuano)

SUPERMERCADOS VERSLUYS

Centro de Concepción
San Martín 654 (A una cuadra de la Plaza Independencia)

San Pedro de la Paz - Al frente de la estación Biotrén Juan Pablo II
Avenida Pedro Aguirre Cerda 1055

Talcahuano - Brisas del Sol (Sector Casino / Campus UNAB)
Avda. Autopista Talcahuano - Concepción 6891

lunes, 17 de junio de 2024

Respecto a los lugares donde podrías cargar plata para tu teléfono móvil (en el centro de Concepción), puedes poner el saldo $$$ en la mayoría de los supermercados....¡aunque no en todos!

 Muchos ya saben que en la mayoría de los supermercados (especialmente en el centro de Concepción) es posible cargar plata para el teléfono móvil, sobre todo porque usamos mucho el Whatsapp.

Aunque hay otras cadenas locales que aun cuentan con este servicio, como el Ganga. 

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jueves, 16 de febrero de 2023

Relato de un chiquillo “vivaracho”: Viajar gratis (pero escondidos) en los buses de acercamiento LIDER El Trébol

 

Muchos aun no lo saben (o quizás no lo recuerdan), pero la sucursal del Supermercado Lider que está en la Autopista del Trébol es el primero que se inauguró en la Región del Bio-Bío, aproximadamente en el año 1998. Eran los tiempos del mundial de Francia, de cuando el Chino Rios salió numero uno del mundo, de la teleserie IORANA, y de algunas cumbias que ya sonaban en las fiestas de los tios (para los cumpleaños, casamientos, etc.). También fue la época del señor Faúndez, un electricista que aparecía en los comerciales de Startel, ahi mismo en la tele (Ese era el servicio de telefonia movil, que en ese entonces ofrecía la CTC. Y sería antepasado del Movistar).

 Bueno, la cosa es que varios años después de inaugurarse ese supermercado pasaron varias cositas. Hablamos específicamente del período 2002 – 2006.

Como ese super estaba algo distanciado de las poblaciones, y también del paradero de micros mas cercano (ya que quienes no tenían auto, debían caminar el medio pique para llegar a tomar el bus). La marca Lider gestionó unos buses de alejamiento para aquellos compradores que después de hacer el pedido debían regresar a su casa, por algun tiempo contaron con buses que iban a cuatro partes: Talcahuano Centro, Hualpén, Tomé y Lota. En un comienzo no requería mayor tramite subirse a una de sus maquinas, porque además de ser gratuito los choferes tampoco se tomaban la molestia de pedirte siquiera la boleta. Todo regalado. O sea, la gente se subía a los buses y el chofer simplemente se sentaba para manejar, eso era todo.

Los buses que iban a las comunas mas alejadas como Tomé o Lota eran generalmente unos “Pullman” nuevitos. Mientras que aquellos con recorrido a las comunas vecinas (que estaban un poco mas cerca) eran unas maquinas viejas y muy ochenteras, casi como los Pegazos que antes existían en el transporte público.

Durante los primeros años, el panorama era bastante “Cool” para un mocoso de 16 años que se daba sus paseos en estos buses, y después de recorrer todo el Mall una tarde de domingo. Habitualmente se tenían las monedas para tomar la micro (mas aun si andaba con su muy preciado “pase escolar” que le permitía viajar un finde con solo $140 el viaje), mas unas dos luquitas para comerte un buen completo en el Doggis. Si sabias que a tu casa también encontrarías micro en Talcahuano, no era ninguna perdida matar el aburrimiento sentado y escuchando música (con el Discman), todo lo contrario pues era tremenda ganancia.

Todo bien de primera. Pero ya pasaban los años y surgían los primeros obstáculos, aquellos episodios que te amargaban la tarde. Aunque tu te sentabas en los asientos de atrás, pasaba que esos buses se llenaban y si había alguna señora que no encontrara un lugar donde sentarte tenías la mala suerte de recibir alguna “retada” por parte del conductor. Como yo era joven, tenía la obligación de dar el asiento (Ya...¡Está bien!). Esta cosa de que los asientos se llenaran rápidamente fue porque entre vecinos de dichos sectores se iban pasando el dato, de la utilidad y el enorme aporte que daban dichas maquinas.

 Pero la frescura (o la fiesta, como dijiera Piñera) se acabaría definitivamente cuando a partir del 2006 el chofer recién hizo la del “paco” pidiendo a cada pasajero el boleto de la compra, algo que años antes jamás se hacía. Claro, era evidente que estos caballeros estaban dateados de que uno o mas chiquillos jovenes estaban bolseando con estos buses. Si tú le echabas la choreada, este chofer no manejaba el bus mientras no te bajabas (así se ganaba indirectamente el apoyo de los otros pasajeros), el socio te humillaba y te amenazaba con llamar a carabineros. Ahi recien le conociste su carácter, además de hacer su trabajo eran los tipos mas pesados y mientras te auto-tornillabas se les salía cada vez más la pluma (Si igual eran "CHOROS" los tipos). 

Y con algo de talla, asumimos que gracias a esta nueva política que aplicaban se acabó definitivamente la “frescura” de viajar gratis sin siquiera haber comprado en el supermercado. Tiempo antes (Aproximadamente en el año 2005) la empresa decide sacar los servicios de acercamiento que iban a Lota y Tomé, posiblemente por altos gastos en la bencina tratándose de localidades muy alejadas la Autopista de El Trébol.

Finalmente en el 2010, podemos dar fé que definitivamente esos buses de acercamiento desaparecieron del supermercado. Quizás porque muchos de quienes antes viajaron en las maquinas, a lo mejor ya compraron su autito y no era tan relevante para la marca Lider satisfacer al consumidor que siempre ha viajado en transporte público.

Antes que se nos escape, recuerden que en el 2008 la transnacional estadounidense "Wallmart" compró las acciones de este supermercado, ¡o sea! cambiaron de dueño. El Lider es una cadena nacional del rubro por lo que en Chile cuenta con muchas sucursales, por tanto esta sucursal de El Trébol es uno más de la empresa. Pero ¿Eso de que hayan eliminado los buses de acercamiento tendrá que ver igual con este mencionado cambio de dueño? Quizás sea una de las razones, pero no la única. A parte que esas máquinas con los años se ponían cada vez más "rasquelis" (Cada año transcurrido, más campechana y populachera la gente que se subía a estos buses).

No olvidar que hubo un tiempo, tras la desaparición de dichos buses de acercamiento, en que la Flota BioBús (las micros naranjas de Conce) tambien tuvieron un recorrido donde los buses entraban al recinto Lider, estacionamiento. Claro que en esta ocasión dichas maquinas operaron como un servicio de transporte público tradicional, en donde el pasajero debía cancelar pasaje para viajar aunque con la ventaja de que había mas flujo, y no se esperaba tanto en la salida del super. Insistimos, que para muchos peatones caminar desde el Lider hasta el paradero mas cercano (en la Autopista) es complejo, la distancia no es muy corta, y peor para aquellas personas que provengan desde Talcahuano o Hualpén ya que a eso se suma cruzar la carretera mediante una pasarela peatonal (para que decir, en caso que el ascensor esté malo...la pobre gente deberá subir la escalera). 

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Más anécdotas del MALL 

Los reproductores de CD' (de Música), el alma de las tiendas y del Mall durante mediados del 2000's 



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lunes, 12 de septiembre de 2022

Cahuín de Supermercado: En el GANGA faltan máquinas que te indiquen el precio de los productos (Escaneando el código de barra)

 

El Supermercado Ganga es uno de los más concurridos en la Región del Bio-Bío, gracias a la gran cantidad de sucursales en muchas comunas. 

Sin embargo, es necesario que se pongan con unas máquinas indicadoras de precio (O escáner del Código de barra). 

En caso de no haber etiqueta de precios en los pasillos, no es siempre cómodo andar preguntando (o molestando) a las cajeras y menos si éstas se encuentran ocupadas, porque cuando andan estresadas te responden golpeado diciendo que ¡¡las esperes!! 

Es por eso que nunca está demás (Por favor) la instalación  de Máquinas indicadoras de precios. 





martes, 10 de mayo de 2022

Relato:- Cadena de supermercados

 

Eugenio fue a comprar café al supermercado
Muchos se preguntan, si ésta será la ocasión
PARA HACER UN ASADITO ??
Eugenio:- ¡Nano!, te tengo una buena noticia y una mala noticia

Cesar:- ¿Yaaa...?? ¡¡aer'!!, ¿¡Cual es la buena!?

Eugenio:- Hay un super que ofrece dos tarros de café a menos de $5 lucas
Cesar:- ¡Wena! ¿¡Y la mala!?

Eugenio:- Es que te dan el descuento, pero si das tu rut
Cesar:- ¡Ahhh! Sale pa yaa'.... No pasa naa' ......Mejor el Mate wn ¡Siii..! ¡El matecito es mas sano!
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¿Y saben que es lo más increíble de todo esto?

Que ésto.....¡No es chiste!......

En verdad PASA.
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