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sábado, 6 de junio de 2026

UNA VERDAD INCÓMODA - En pandemia, el virus no era el Coronavirus (COVID-19) SINO QUE ERAN LOS DELINCUENTES !!

Infografía del año 2023
1- En pandemia, muchos querían Toque de Queda no por fines sanitarios...sino que lo vieron como el único camino concreto para controlar las calles en la noche (Que los Carabineros y Militares salieran a patrullar de madrugada). O sea, el virus no era el Covid-19 SINO... LOS DELINCUENTES. ¿¡Quién lo diría!?

2- Cuando Piñera fue presidente, curiosamente la izquierda era la que pedía en Redes Sociales (Twitter) RESTRICCIONES SANITARIAS. Y los antivacunas eran en su mayoría, de derecha.
Pero apenas Gabriel Boric asumió como Presidente en Marzo del año 2022, se empezó a desligar paulatinamente como mandatario del Plan Paso a Paso que bajo el gobierno de Piñera "fue un excelentísimo trabajo" en comunicación de riesgo.
Apenas asumía la Doctora Begoña Yarza como la primera ministra de Salud en el gobierno anterior, ella lanzó un discurso que generó perplejos a muchos, cuando ella dijo TEXTUAL: "EN ESTE GOBIERNO LO VAMOS A CAMBIAR TODO" con claros tintes ideológicos. Recuerden que meses después (Septiembre de ese mismo año 2022) teníamos el Plebiscito, y la izquierda estuvo muy confiada en que lograrían cambiar la constitución.
Luego, en Abril de dicho año (22') casi todas las regiones de Chile avanzaban a la Fase "Bajo impacto sanitario", donde al Plan Paso a Paso le cambiaban los nombres, y con el correr de los meses le empezaron a bajar el perfil mediáticamente al tema de la pandemia, pese que en los colegios los estudiantes seguían entrando a clases con las mascarillas puestos. La pandemia y el coronavirus ya dejaron de ser tema en la agenda de Chile.
El 23 de marzo del año 2023, en un nuevo gallito político entre el Presidente Boric y la derecha, el mandatario se mostraba en total descuerdo con la idea de un nuevo retiro de fondos de la AFP (Una de sus famosas volteretas), pero en el lapsus de la tensión con la prensa...Boric dijo algo que incomodó a los epidemiólogos: "YA NO ESTAMOS EN PANDEMIA", la rueda de prensa no fue en ningún caso por contexto de salud pero se le salió sin querer ese dicho, y fue la forma menos formal de poner fin a un tema que marcó el comienzo de esta presenta década 2020-2026.
Finalmente vamos a recordar varios episodios que desesmascaron el doble estandar de la izquierda, ante los cordones sanitarios, las cuarentenas, el Toque de Queda y los fases del Plan Paso a Paso...
En Junio del 2021 la entonces Presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches propuso a la opinión pública la instalación de los CortoCircuitos epidémicos, como una solución para enfrentar las alzas diarias de los contagios por Covid-19, algo que a la derecha le molestó mucho porque eso implicaba restricciones.
Tiempo después, en el verano del año 2022 poco tiempo antes de que Boric asumiera como Presidente...éste habría nombrado a sus ministros, y como un hito histórico el mandatario electo nombró a Izkia Siches como LA PRIMERA MUJER MINISTRA DEL INTERIOR, EN LA HISTORIA DE CHILE. Boric en ningún momento detalló ni confirmó que dicha decisión tendría que ver con la propuesta que la entonces doctora había lanzado meses atrás, pero muchos sospecharon que con ella en el cargo se aplicarían las medidas estrictas, aunque también es cierto que la mayoría de los chilenos estaban vacunados. Cuento conocido, NADA DE ESO PASÓ.
Meses después (el 6 de Septiembre 2022, dos días después del sorpresivo TRIUNFO del Rechazo en el Plebiscito)...el Presidente Gabriel Boric nombró como su Segunda Ministra del Interior a Carolina Tohá, quien sería la sucesora de Izkia Siches.
Y finalmente, para dar cuenta que un Estado de Excepción prolongado ya en 2021 generaba más criticas en la derecha que en otro sector político. Vamos a recordar otro recuerdo informativo...
El jueves 24 de Junio, del año 2021, se discutía una vez más en el Congreso la prolongación del Estado de Excepción (Cuando todavía había interés del Gobierno de Piñera para aplicar este fin, y con adhesión cauta de la oposición). Allí diputados de derecha como Camila Flores e Iván Moreira se opusieron a esta medida, dado que ya se notaba en Chile la "Fátiga pandémica", sobre todo porque el país ya llevaba 15 meses con Toque de Queda y los controles militares no eran tales en la calle, había incluso un poco de desilusión en la ciudadanía porque aunque los vehículos policiales hicieran rondas sin aviso previo en la madrugada...siempre ha habido gente que salía a la calle, incluso hechos policiales, y no precisamente por ser (por ejemplo) funcionarios de la salud que tuvieran su salvo conducto. En ese mismo día se aprobó por última vez la extensión del Estado de Excepción. Y meses después, en Septiembre de 2021 el Gobierno cambió su postura al no estar interesados de seguir extendiendo las restricciones, fue el momento definitivo en que la ciudadanía podía volver a salir a la calle pasado la medianoche después de 18 meses con "¿restricciones?".



jueves, 12 de marzo de 2026

Columna de opinión: ¿¡ Qué entiendes tú realmente por DELINCUENTE !?

 



"El debate sobre la delincuencia en Chile ha dejado de ser una discusión técnica sobre criminología para convertirse en una guerra de percepciones donde cada bando elige a sus villanos preferidos" 

Esto es LITERALMENTE una "mariconada" 


La noción de "delincuente" en el Chile de 2026 no es una definición jurídica unívoca, sino un prisma distorsionado por la biografía, la ideología y el miedo de quien lo observa. 

¿¡ Qué anday haciendo a esta hora !?
Mejor anda a tu casa a ver tele 
(y déjanos en paz)

Lo que para un habitante de una zona periférica es el "soldado" del narco que custodia la esquina, para un empresario del sector oriente es una turba de manifestantes interrumpiendo el tránsito de vehículos, y para un joven idealista es el magnate que colude precios desde una oficina climatizada. 

Esta fragmentación de la percepción es la que ha pavimentado el camino hacia una polarización extrema, donde la seguridad dejó de ser un derecho civil para convertirse en la mercancía electoral más valiosa, culminando en el triunfo presidencial de José Antonio Kast en 2025 bajo la promesa de un orden absoluto. 

Como lo hemos mencionado reiteradas veces, la inseguridad es el núcleo del malestar nacional, con una percepción de temor que rozó niveles históricos del 90.6% según la Enusc, transformando la vida cotidiana en una estrategia de supervivencia. Ante este escenario, la demanda por medidas drásticas como el toque de queda en la Región Metropolitana ya no proviene solo de la derecha más dura, sino que ha permeado a figuras transversales que ven en el control militar de la noche el último dique de contención. 

Sin embargo, surge aquí la duda razonable sobre si estas soluciones son el antídoto real o simplemente una puesta en escena que busca gestionar el miedo en lugar de combatir el delito. Bajo la lógica de Noam Chomsky sobre la manipulación mediática, se podría argumentar que la creación o amplificación de problemas precede a la imposición de soluciones que restringen libertades fundamentales. Para ciertos sectores, la exhibición constante de titulares sangrientos no es solo información, sino una herramienta para justificar la militarización de los barrios y el despliegue de las Fuerzas Armadas. Este enfoque sugiere que el pánico social es el lubricante necesario para que la ciudadanía acepte, sin mayor resistencia, la pérdida de su autonomía nocturna a cambio de una sensación de paz que muchas veces resulta efímera.                         

Recuerdos no muy gratos de la navidad año 2020 - ¿Porqué será que en plena pandemia, con cuarentenas y Toque de Queda incluido, había gente lanzando fuegos artificiales de manera coordinada EN TODO CHILE? Aunque las restricciones nocturnas se habían aplazado a las 2 AM para permitir que las familias compartieran en nochebuena, los petardos se siguieron sintiendo pasado dicha hora....hasta prácticamente la amanecida 

6 de Abril, año 2020 - El primer síntoma de que el Toque de Queda no era muy estricto. En Penco salió una noticia de que delincuentes entraron a robar a una casa ¿No le tuvieron miedo a los militares? ¿En que fallamos ahí? 



El riesgo de aplicar un toque de queda localizado es el denominado "Efecto Dominó", donde la presión policial en la capital simplemente desplaza el foco delictual hacia las regiones, transformando zonas antes tranquilas en nuevos campos de batalla. Ya hemos visto cómo bandas organizadas de Santiago trasladan sus operaciones a zonas rurales, como ocurrió en el secuestro de O'Higgins, demostrando que el crimen organizado posee una movilidad geográfica superior a la capacidad de respuesta estatal. Si el control nocturno en Santiago se percibe como un éxito mediático, la presión para extender el Estado de Excepción a todo el país será irresistible, alterando definitivamente el mapa de libertades en Chile.                                                                                                                   



Esta dinámica se enmarca en la lógica de "Costo-ganancia", donde el electorado parece haber aceptado que para recuperar la vereda debe entregar parte de su privacidad y sus derechos sociales. El modelo que representan figuras como Kast, Milei o Bukele se percibe hoy como la "nueva revolución" para quienes están agotados de un idealismo que no detuvo las balas ni los portonazos. Es el sacrificio del bienestar social en el altar del orden público, una transacción desesperada de una clase media y sectores populares que sienten que el Estado los ha dejado a merced de la ley de la selva. 

Al desglosar qué entendemos por "delincuente", es imposible no remontarse a la carga simbólica del "flaite", esa figura que hace dos décadas fue blanco de la polémica campaña radial “Pitéate un flaite”. En 2005, el rechazo se centraba en la estética y la prepotencia de la marginalidad, pero hoy ese arquetipo ha evolucionado hacia un sujeto con un poder adquisitivo impensable, gracias a la infiltración del narcotráfico. La ironía histórica nos muestra que Carolina Tohá, quien denunció aquella campaña en su momento, terminó viendo naufragar sus propias aspiraciones presidenciales debido a la imposibilidad de contener la violencia que ese mismo sector representa en la actualidad.       

Al final, el discurso de la TOLERANCIA e INCLUSIÓN tendría una "LETRA CHICA"
En eso se basaría una supuesta PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS a los Delincuentes


El delincuente común, aquel que comete robos, violaciones y asesinatos, es el rostro más visible y temido por el ciudadano de a pie porque su violencia es directa, física y despojada de cualquier sofisticación. A diferencia del crimen organizado, estos delitos suelen brotar de un desequilibrio social y personal profundo, afectando principalmente a las familias más vulnerables que no cuentan con blindajes ni guardias privados.  Es en este estrato donde el cansancio se transforma en rabia, y donde el discurso de "mano dura" encuentra su base más sólida, cansada de ver cómo la delincuencia se convierte en un estorbo para la dignidad mínima.                                                                                                        



En las grandes ciudades, la gente está muy desconfiada
porque de quien menos se imaginan "PODRÍA HABER UN SAPO"
(Puedes ser buena persona, pero el diablo tiene tentáculos donde menos imaginas)
Sin embargo, el narcotráfico y el lavado de dinero representan una amenaza de una letalidad muy superior, actuando como un cáncer que corroe las instituciones desde adentro a través de la protección de ciertos políticos locales. El caso de Krishna Aguilera en San Bernardo es un recordatorio macabro de cómo estas bandas imponen el terror para silenciar a comunidades enteras, creando micro-estados donde la ley vigente es la del narco. En estos barrios, la no denuncia no es cobardía, sino una estrategia de supervivencia frente a mafias que manejan información, recursos y armas con total impunidad. Existen tres razones fundamentales para este silencio: el miedo a la muerte, la lealtad forzada por favores económicos y la complicidad de los clientes del vicio que ven en la banda a su proveedor habitual. Cuando un capo financia el tratamiento médico de un vecino o organiza fiestas en la población, está comprando una inmunidad social que el Estado, con sus trámites y demoras, no alcanza a cubrir. Esta dependencia crea un lazo perverso donde la figura del delincuente se difumina con la del "benefactor", complicando aún más la labor de una policía que a menudo es percibida como ineficiente o ausente.               

¿¡ Hay algo mas tiránico que el régimen nazi de Adolf Hitler !?


  Por otro lado, la mirada se vuelve crítica cuando apuntamos a los robos de "cuello y corbata", cometidos por empresarios y magnates que utilizan sus influencias para saquear el bolsillo ciudadano de forma legal o semilegal. Aquí es donde la izquierda pone su foco, definiendo al delincuente no como el que usa capucha, sino como el que usa corbata y firma decretos de colusión o evasión fiscal. El personaje ficticio de Luis Emilio Walker en la televisión actual ("El jardín de Olivia") encarna perfectamente este arquetipo del "arquitecto de la impunidad" que, con su holding y sus contactos en la justicia, se siente por sobre cualquier sanción moral o penal. Este tipo de delincuencia es, para muchos, la madre de todas las injusticias, pues mientras el ladrón de celulares es perseguido con todo el peso de la ley, el abusador sistemático del sistema financiero suele pagar sus culpas con clases de ética o multas irrisorias. 

Esta asimetría en la justicia es la que alimenta el resentimiento social y permite que ciertos sectores políticos justifiquen incluso la violencia callejera como una respuesta necesaria a un sistema podrido. Para este punto de vista, el verdadero criminal es aquel que destruye la fe pública y el mercado desde la comodidad de un piso 20 en el sector oriente de Santiago.   



En el otro extremo del espectro, el pinochetismo y la ultraderecha han estirado el concepto de delincuencia para incluir las manifestaciones sociales y el pensamiento de izquierda, criminalizando la disidencia política bajo el manto de la seguridad. Al etiquetar como "delincuente" a todo aquel que sale a protestar, se busca no solo restaurar el orden, sino proscribir ideologías y perseguir ciudadanos por su forma de ver el mundo. Esta es la "letra chica" del discurso de Kast que preocupa a los organismos de derechos humanos: la posibilidad de usar el aparato estatal para silenciar a la oposición política bajo la excusa de combatir el crimen.                                                                                                                



En pandemia (2020 - 2021) Chile estuvo bajo 18 meses con 
Estado de Excepción, incluyendo Toque de Queda en cada trasnoche.
Pero eso no logró ahuyentar a los delincuentes de las calles. 
Todo eso se suma a que en todo momento, siempre hubo un grupo de sujetos
que manejaban autos pasado la medianoche. Aunque de repente las fuerzas
de orden lograban dar con el paradero de éstos. No llevaban ningún permiso especial.
La sospecha de que existe una agenda oculta de control social se refuerza cuando recordamos que durante la pandemia (Por Coronavirus COVID-19 entre los años 2020 - 2021), el toque de queda no detuvo los delitos, pero sí facilitó el control de la población civil. La eficacia de estas medidas es cuestionable desde el punto de vista policial, pero altamente efectiva desde el punto de vista disciplinario, lo que sugiere que el objetivo final podría no ser la seguridad, sino la obediencia. 

Aun así, la desesperación ciudadana es tal que muchos están dispuestos a correr el riesgo de una deriva autoritaria con tal de no sentir el frío de un arma en la sien cada mañana. A medida que avanzamos en este último tiempo, el ambiente político está saturado de promesas de "mano dura" que resuenan como música para los oídos de una población angustiada.  



En las campañas presidenciales del año 2017, Marco Enríquez Ominami (MEO)
le refregó a Sebastián Piñera (en un debate) sobre los paupérrimos resultados
en temas de seguridad (bajo su primer gobierno). Y tiempo después el empresario de derecha
GANARÍA LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
Pero la historia nos advierte que las promesas vacías, como el "se les acabó la fiesta" de Piñera en 2009, suelen terminar en un aumento de la criminalidad y una mayor frustración social. 

La pregunta es si Kast será capaz de ofrecer algo más que un eslogan potente o si simplemente estamos ante una nueva forma de populismo que utiliza el miedo para concentrar el poder sin resolver las causas de fondo. 

La cultura "flaite", por su parte, ha logrado una infiltración económica y cultural que desafía la lógica de clases tradicional en Chile, validando el éxito rápido por sobre la formación y la ética de trabajo. Hoy vemos a jóvenes que, sin haber terminado la enseñanza media, manejan vehículos de alta gama y lucen marcas de lujo, superando con creces el poder adquisitivo de profesionales con años de estudio universitario. Esta realidad genera una fractura moral profunda: ¿qué mensaje le enviamos a la juventud cuando el camino del delito ofrece recompensas inmediatas y el de la educación solo deudas y precariedad? La reconversión de comunas como Penco (Entre el 2012 y 2024), que pasaron de ser el "patio trasero" a puntos turísticos, demuestra que es posible combatir la decadencia con voluntad y esfuerzo colectivo. Sin embargo, este optimismo choca con la realidad de un vandalismo persistente que ve en los muros y espacios públicos solo un lienzo para marcar territorio y demostrar poder. La lucha por el espacio público no es solo una cuestión de pintura y limpieza, sino un combate cultural por definir quién es el dueño de la ciudad: el ciudadano honesto o el que impone su ley a través del rayado y la violencia.                                                                         


 El debate sobre la delincuencia en Chile ha dejado de ser una discusión técnica sobre criminología para convertirse en una guerra de percepciones donde cada bando elige a sus villanos preferidos. 

Mientras unos exigen Toque de Queda y militares en la calle, otros denuncian la colusión empresarial y la persecución política, dejando al ciudadano común atrapado en medio de dos fuegos cruzados. 

Esta falta de consenso sobre lo que constituye un delito y quién es el verdadero delincuente es lo que impide que el país avance hacia una solución integral y duradera que devuelva la paz a los barrios.                                                                                                                    



El triunfo de los Republicanos refleja una sociedad que ha decidido priorizar el orden sobre todas las cosas, incluso si eso implica un retroceso en derechos que tardaron décadas en conquistarse. Es un voto de castigo a una clase política tradicional que ha sido percibida como blanda, ineficaz o, en el peor de los casos, cómplice de la degradación social que vivimos. Si el nuevo gobierno no logra resultados tangibles en los primeros meses, el desencanto podría ser aún más violento, alimentando un ciclo de inestabilidad que solo beneficia a quienes viven del caos.  

En definitiva, entender al "delincuente" hoy requiere mirar más allá del sujeto que aprieta el gatillo y observar las estructuras que permiten que el narco crezca, que el empresario abuse y que el político use el miedo para su propio beneficio.                                                              



 La delincuencia es el síntoma de un cuerpo social enfermo, donde la confianza en las instituciones se ha evaporado y donde el "sálvese quien pueda" se ha convertido en la norma de conducta. Solo cuando logremos una justicia que no distinga entre cuellos, corbatas o capuchas, podremos empezar a hablar de una verdadera seguridad para todos los chilenos. 

Cerramos esta reflexión con la incertidumbre de un país que busca desesperadamente un héroe, pero que corre el riesgo de encontrar solo un carcelero. El "Efecto Dominó" está en marcha, y sus fichas no solo son delincuentes desplazándose por el territorio, sino también libertades cayendo una tras otra ante el empuje del miedo. 

El desafío de los próximos años será encontrar el equilibrio entre la firmeza necesaria para combatir el crimen y la inteligencia requerida para no destruir la democracia en el proceso, una tarea que, hasta hoy, parece estar lejos de nuestro alcance.                     


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domingo, 23 de febrero de 2025

Promoción de una columna publicada tiempo atrás en el Blog Pasan Cosas: La lógica COSTO-GANANCIA: ¿Sería en definitiva el antídoto, para acabar con una larga data de INSEGURIDAD en Chile?

La lógica costo-ganancia

¿Sería en definitiva, el antídoto, para acabar con una larga data de inseguridad en Chile?

Si quieres leer esta columna 

¡Entonces!

¡Hace click aquí!







Chile en la Encrucijada: Seguridad, Desconfianza y la Búsqueda de Bienestar

 

Los conceptos de este texto pueden organizarse en tres grandes ejes temáticos que se entrelazan: crisis de seguridad y orden público, desconfianza y desconexión institucional/política, y búsqueda de bienestar y significado

La crisis de seguridad abarca la delincuencia creciente, la percepción de inacción gubernamental (como cortina de humo desde el gobierno vs. seguridad), y propuestas como el toque de queda o modelos autoritarios tipo Nayib Bukele. La desconfianza institucional incluye la crítica a Carabineros, el desencanto con el gobierno de Boric, el rechazo al proceso constituyente y la nostalgia ambivalente hacia la dictadura. El bienestar y significado engloba refugios como Alto Peñaflor (San Rosendo) y Parque Ecuador, la desconexión emocional en la era digital, y el rol de la religión (mormonismo y visiones de Jesús) como guía o cuestionamiento.

Estos ejes se correlacionan en una dinámica de tensión y respuesta. La inseguridad fomenta la desconfianza hacia el gobierno y las instituciones, lo que a su vez impulsa soluciones extremas o nostalgias por el orden pasado, como la dictadura de Pinochet. Esta desconexión agrava el aislamiento del ciudadano, quien busca bienestar en la naturaleza, la comunidad o la fe, pero encuentra obstáculos en la superficialidad urbana y la falta de representación política. La religión, por su parte, ofrece consuelo y propósito, pero también genera debates sobre su validez, reflejando la diversidad de creencias en un Chile fragmentado. El caso del litio (2023) simboliza cómo las prioridades estatales desvían la atención de las necesidades inmediatas, exacerbando esta ruptura entre pueblo y poder.
En el antepenúltimo párrafo, los conceptos impactan al ciudadano chileno sin privilegios ni contactos de manera concreta. La inseguridad, con un 90,6% de temor según encuestas, crea barreras de miedo que restringen su vida diaria, desde evitar salir de noche hasta desconfiar en denunciar delitos por la ineficacia o abuso de Carabineros, como el caso de las mujeres agredidas. La desconexión política, evidenciada en el Rechazo de 2022 y las promesas incumplidas de Boric, se traduce en un obstáculo de representación: sus demandas de seguridad y empleo son ignoradas por una elite distante, aumentando su frustración. La falta de bienestar, con centros de salud mental insuficientes y espacios comunitarios escasos, agrava problemas de aislamiento y estrés, dejando a este chileno vulnerable ante un sistema que no lo protege ni lo escucha.
A continuación, analicemos el aporte y las dificultades de Jesús y las comunidades religiosas en el desenvolvimiento pleno de la sociedad chilena, según el texto. Las comunidades religiosas, como la mormona, aportan orientación moral y un sentido de pertenencia que pueden mitigar la desconexión social, ofreciendo al ciudadano común un refugio espiritual frente al caos urbano y político. La visión cristiana de Jesús como figura divina inspira esperanza y resiliencia, mientras que su percepción histórica o literaria fomenta reflexión crítica en un país diverso. Sin embargo, dificultan el pleno desenvolvimiento cuando se convierten en "cadenas" —como señala el texto— al imponer dogmas rígidos, como la fe sin evidencia del mormonismo, que chocan con una sociedad secular y plural. Esta tensión entre guía y control puede polarizar, limitando el diálogo necesario para una cohesión social efectiva.
En el penúltimo párrafo, alcanzar la felicidad con estos conceptos implica integrar seguridad, confianza y bienestar. Fortalecer la seguridad mediante una policía ética y efectiva, junto a políticas inclusivas que escuchen al pueblo (como consultas locales), restauraría la confianza perdida. Espacios como Parque Ecuador y Alto Peñaflor podrían expandirse, promoviendo recreación y conexión comunitaria accesibles, contrarrestando el aislamiento digital con tertulias o eventos colectivos. La religión, como el cristianismo en sus diversas formas, podría potenciarse como apoyo emocional, siempre que fomente apertura en lugar de exclusión. Así, un equilibrio entre orden práctico, representación genuina y refugios de significado personal permitiría al chileno hallar paz y propósito en un contexto de crisis.
En el último párrafo, el resumen es claro: el texto expone un Chile marcado por la inseguridad, la desconfianza en instituciones y la lucha por el bienestar, donde el ciudadano común enfrenta miedo, abandono y desconexión. Jesús y las comunidades religiosas ofrecen consuelo, pero su impacto se ve limitado por dogmas y diversidad. La felicidad emerge al priorizar seguridad efectiva, diálogo político y espacios de bienestar, tejiendo un camino hacia una sociedad más cohesionada y serena, lejos de distracciones como el litio y polarizaciones históricas.

sábado, 9 de noviembre de 2024