miércoles, 22 de julio de 2026

Relato: Sin Dios ni Ley

Un hombre llega de visita a casa de un primo en un barrio popular de la Región Metropolitana, y viene de Valdivia. Gritaba Aló desde la calle, cuando el primo lo atiende abriendo la puerta de su casa. 

Primo (Dueño de casa):- ¿Y tú? ¿Esta sorpresa hombre?

Visita:- Aquí poh, años sin saber de ti, y aproveché de venir a verte, estaba aburrido del campo que quería recorrer Santiago

Primo:- Ya, pero entra rapidito. Calladito y éntrese. 

Visita:- ¿Pasó algo gancho?

Primo:- Pasa luego hombre. Adentro te digo

Y la visita entró, el anfitrión lo hizo pasar.

Visita (Gonzalo):- Ya poh gancho, hazla corta...dime que pasa que me teni's más espirituao' oye! 

Dueño de casa (Guillermo):- Mira, si no te invité nunca pa'cá weón, es porque este barrio se puso peligroso, milagro que no te dispararon en la esquina

Gonzalo:- ¿Peligroso?

Guillermo:- Si poh, hace un par de años una mafia de microtraficantes se instalaron aquí en la pobla, y las balas locas van y vienen....en dos días más le digo a un vecino que te lleve al terminal de buses para que te regreses a tu casa, por último yo paso a ver a la gente allá en el sur. Pero aquí no se puede vivir 

Gonzalo:- ¿Y porque no llaman a los carabineros?

Guillermo:- Están todos comprados, de hecho estos infelices hacen fiestas todas las noches, tu llamas al 133 y estos no vienen. Acá no entra el Estado mi guacho, y estas lacras le costean la vida a medio mundo, casi todos aqui son leales menos yo...que aun tengo principios 

Gonzalo:- Así veo mi guacho, que sigues siendo honrado, aunque poco cansado y estresado te veo. Chuta, está la peliaguda la cosa entonces

Guillermo:- Si poh, igual te puedes quedar dos noches no más acá, yo sé que vienes cansado desde tan lejos. Ya, sube conmigo al segundo piso, te paso la pieza más alejada de la calle para que no te pase nada

Gonzalo:- Vale gancho. Voy 


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HORAS DESPUÉS 

Ya son las 12 de la noche, y están todos acostados en sus camas. Eso si, nadie puede dormir porque los "susodichos" (O sea, los vecinos conflictivos) están armando su rumba. 

Al otro lado, el grupo estaba metiendo bulla con sonidos de reggaetón al parlante mientras bebían cerveza. De repente, hubo un apagón de la luz, resultaba que el vecino sureño bien patudo había entrado al patio de la casa de los conflictivos, les había cortado el automático. 

Cuando el intruso abre el portón y se iba, el dueño de casa lo encara desde la ventana 

Conflictivo:- ¡Oye vo'! ¿Qué weá anday haciendo?

Sureño:- (Sin miedo) Haciendote dormir en tu casa, ya no son horas de armar escándalo ¡Buenas noches!

Conflictivo:- ¿Y quien te creis vo' para cortarme el automático saco de wea?

Sureño:- Tengo entendido que aquí no entra el Estado, no hay leyes ni normas que me digan que tengo que hacer o no 

Conflictivo:- Ja ja jua ja

Sureño:- Tampoco tienen validez los Derechos Humanos aquí, así que te acuestas o te tiro esta piedra a tu cara ¿Podemos parar la cuestión por favor? Tengo sueño y quiero dormir. 

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