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jueves, 16 de abril de 2026

Columna: El soltero treintón lucha por vivir solo

El anhelo de tener UNA VIDA RESUELTA ¿¡ no !?
Es bien curioso cómo la vida se supone que tiene etapas marcadas, como si fuera un manual de instrucciones: uno parte siendo un lactante, pasa por la niñez, se pone rebelde en la adolescencia y, al cumplir los dieciocho, ya debería ser un adulto listo para comerse el mundo. Pero si miramos la realidad de este 2026, ese plan se quedó estancado en los comerciales de la tele. Hoy, los millennials de entre 28 y 40 años están viviendo algo que muchos critican desde afuera sin entender la interna, y es que el cordón umbilical se volvió de acero. Ya sea porque las lucas no alcanzan o porque el sistema te empuja a quedarte, el sueño de la casa propia o de formar una familia parece algo que solo pasa en las teleseries. Lo ideal sería que al ser mayor de edad uno se independice, ya sea por trabajo o porque se emparejó, pero la verdad es que las calles están llenas de "lolo-cuarentones" que siguen en la pieza de la infancia, y no precisamente porque sean flojos, sino porque afuera la cosa está que arde.

Hacer el servicio militar tiene en el fondo más cosas buenas que malas.
Entras al regimiento, tienes techo y comida (rancho) pero todo esto
a cambio de seguir una rutina. Muchos jóvenes quieren hacer "el servicio"
e incluso quieren hacer su carrera adentro, porque quizás provienen de origen
bastante vulnerable (vienen de familias pobres, viven en el campo o vienen
de sectores muy apartados de nuestro país). Ya dedicarte a la carrera
militar te garantiza aumentar tus redes de contactos (amigos, conocidos),
recibir algo de remuneración cuando te especializas ($$$), y hasta puedes
formar tu hogar. Quizás con mucho más garantías que terminando la universidad.
Existen varios caminos para salir del nido, como hacer el servicio militar y seguir la carrera, o tener la suerte de estudiar en otra región. Antes, irse a Concepción a estudiar (desde Santiago u otra región) era el gran salto a la madurez, tal como lo hizo un joven Alejandro Navarro por allá por los ochenta, arrendando una pieza y reinventándose solo. Pero si tienes la "suerte" de que la universidad te queda cerca, te terminas quedando cinco años más, y otros cinco buscando una pega que nunca llega, a pesar de tener el cartón colgado en la pared. Incluso si pillas algo, te quedas con los viejos para ahorrar cada chaucha y tratar de juntar para el pie de una vivienda, porque pagar la luz, el agua y los gastos comunes a solas es hoy un deporte de alto riesgo. Esto también le pega fuerte al corazón; en el mercado de las parejas, todavía hay una mentalidad donde se busca al "proveedor". Puedes ser muy lindo, pero si vives a costa de tus padres, pierdes todo el brillo frente a otro que, quizás sea más feo, pero ya gana sus 500 mil pesos mensuales en la municipalidad. Mientras tanto, en esta última década hemos visto cómo suben los solteros que llegan a los 38 años sin hijos, celebrando como gran triunfo el poder vivir solos en un departamento.                 
                          
Pero ojo, que vivir de allegado siendo un adulto con mañas no tiene nada de vacaciones. Estás condicionado a las reglas de los jefes de hogar, aguantando el ruido del barrio que ellos eligieron hace treinta años y comiéndote lo que hay en la mesa sin derecho a reclamo: comes lo que hay o pasas hambre. Punto. La convivencia se pone ácida cuando el adulto "barsudo" (balsuo') confunde la casa con un bar; el exceso de cerveza o el libertinaje pueden terminar con la paciencia de los viejos, quienes tienen todo el derecho a llamar a la policía si la falta de respeto se vuelve insoportable. Verse en la calle con dos mochilas y sin un peso es una tragedia que nadie quiere vivir. Si un familiar te recibe por un mes, hay que sentirse un afortunado, porque hoy todos andan con sus propios dramas y nadie te va a aguantar mucho tiempo. En la Región del Biobío la cosa está difícil; puedes dejar los pies en la calle buscando pega de vendedor en el Paseo Barros Arana, pero si no te llaman para la entrevista, es que simplemente no te dieron el empleo.                          

UNA FOTO POR CUENTA DE LA CASA 
Estación del Metro "Escuela militar" (A la altura de Avenida Apoquindo,
comuna de Las Condes. Región Metropolitana) - Marzo del año 2023
Ahí es cuando uno se pone soñador y mira hacia Santiago, donde supuestamente hay más oportunidades, aunque la capital sea una juguera que atrae a gente de todo Chile. Pero para llegar allá necesitas mínimo unas 23 lucas para el bus Pullman, y ahora en este abril de 2026 los precios están por las nubes. Si tienes buena onda con tus viejos y te pagan el pasaje, eres un afortunado, pero si te fuiste peleado, te toca mendigar o pedirle a un amigo que se paletee con un depósito para poder viajar. Cuando por fin te subes al bus, sientes un alivio gigante por dejar atrás a la familia que te ponía trabas y a una ciudad que no te dio ni la oportunidad de trabajar como auxiliar de aseo en tu propia universidad. El problema es que al bajarte en el Terminal Alameda, el aire nuevo viene con preguntas pesadas: ¿¡ Dónde vas a dormir !? Los conocidos en Santiago te pueden hacer la cruz rápido; quizás te dejen dormir dos noches en el sillón porque sus departamentos son chicos, pero nadie está obligado a alojarte. Al final, el camino del independiente es una subida constante donde, mientras más grande es la ciudad, más frío es el recibimiento

jueves, 2 de octubre de 2025

EL ANTIHÉROE PRECARIZADO: La Resistencia cínica en la fractura estructural




Compleméntese

La Sátira costumbrista coloquial

El antihéroe parasitari


El Antihéroe Precarizado Chileno es el resultado de la desigualdad grande y constante. 

Es un profesional con estudios que, de pronto, empieza a vivir peor que antes. Es decir, le prometieron que estudiar mucho le daría éxito, pero solo le dejó deudas y le mostró que el mérito no vale nada. Su forma de reaccionar no es ir a protestar, sino volverse cínico e inteligente. Usa el escepticismo como un escudo contra un sistema que solo lo humilla.

Un profesional con credenciales universitarias, de unos treinta o cuarenta años, siente la rabia de ver sus metas rotas y sufre por un sistema que no cumple sus promesas. Por eso, su actitud de evitar esfuerzos y ser desconfiado es una táctica para sobrevivir, motivada por la enorme deuda de sus estudios y la falta de trabajos dignos en el país.  


¿¡Quién es!?, y ¿Por Qué Actúa Así?

El antihéroe forma parte de la Clase Media Frustrada; es gente que luchó por subir, pero ahora está atrapada porque su sueldo no le alcanza. 

Es alguien que invirtió en una educación muy cara, solo para ver sus sueños profesionales desmoronarse. Su desánimo o su cinismo no son un problema de carácter, sino la respuesta lógica ante un sistema que le falló.

Los rasgos más fuertes en él son la desesperanza total, la desconfianza y una evasión bien pensada que él llama "disminución selectiva del esfuerzo". Lo hace para no agotar su salud mental. Es una persona con demasiados estudios para los trabajos que hay, está endeudada, es vulnerable y, a menudo, un oportunista práctico que usa la astucia para arreglárselas cuando nadie lo reconoce. Su cinismo, de hecho, es su última muestra de honestidad.

Él se ve a sí mismo en un ambiente urbano sin esperanzas, donde esforzarse no sirve de nada. Lo rodea el dinero y papeles que no puede alcanzar, mientras se pregunta: "¿Para esto estudié?" . Esta imagen muestra su profunda tristeza, donde el título universitario no vale nada.



El Conflicto en Pocas Palabras

Al analizar su situación, entendemos al Antihéroe Precarizado como el que busca algo importante (Dignidad, un buen Sueldo y Reconocimiento). 

Sin embargo, el Sistema (la Sociedad, el Estado) falló completamente, porque en lugar de premiar su esfuerzo, solo le dio deuda y vergüenza. Esto hace que el Sistema se convierta en su principal Enemigo, junto con el amiguismo y la burocracia automática que no valora el talento. Así, el antihéroe se queda sin un futuro posible. 



Las Cosas que le Impiden Avanzar

Las principales barreras para que este profesional joven sea independiente son económicas y del sistema.

  • La primera y más pesada es la deuda de sus estudios (la "cadena perpetua"), que consume su sueldo desde el inicio, haciendo que su título no sirva y obligándolo a vivir justo.

  • El colapso de la meritocracia le impide conseguir empleos buenos para su nivel, dejándolo a merced del nepotismo y un sistema que ignora el mérito.

  • Todo esto lo obliga a depender de su familia, ya sea para vivir o para comer, lo que debilita su autoridad como adulto y le impide cumplir con sus roles sociales (como mantener un hogar), dejándolo atrapado en la inestabilidad.

"Tener un título universitario es, aunque parezca raro, la señal más clara de que está en peligro económico."                         


Cómo lo Explota y lo Abusa el Sistema

La precarización del antihéroe no es culpa de él, sino una condición impuesta por los más poderosos y las instituciones.

  • El Título no Sirve: Su inteligencia se anula por el nepotismo y la "Burocracia Automática", que prefiere los contactos al talento. El sistema lo explota por su necesidad, y el empleador abusa de su desesperación. La explotación es evidente cuando un editor le ofrece un puesto de redactor: "va a ser SIN GOCE DE SUELDO", lo cual el joven rechaza: "uno no entra a trabajar por amor al arte... ¿con que compro mi departamento? ¿Con una botella de Coca Cola?". Un alcalde ofrece a un abogado un puesto de limpiador de baños: "queremos que tú formes parte del equipo de aseo de la municipalidad. [...] jubiló un caballero que era el encargado de limpiar los baños todos los días." Ante la protesta: "Pero alcalde, yo soy abogado", el político le responde: "Lo se hijo, pero para otras funciones administrativas los cupos ya están listos. [...] A parte que ni siquiera me trabajaste en mi campaña política". Un empresario, en juicio, revela su clasismo: "a mi no me sirve de nochero un vago mantenido de clase media que en toda su vida estudiantil se ha dedicado a comer completos con las famosas tarjetas Sodexho". Una familia recibe a un sobrino "ingeniero" con honores, pero lo echa apenas confiesa que está sin trabajo: "¿¡Cuál caridad!? ¡Puta la weá! Hubiéramos sabido tal, te habríamos dicho que estabamos ocupados... ¡¡Vago de porquería!!...¡Ya! ¡¡Tienes tres días y te vas!!".  

  • Trampas Legales y Abuso de Poder: Las instituciones de justicia no tienen ética. El Abuso de Poder Judicial se convierte en castigo personal: un juez admite que envió a un empresario a prisión para amenazarlo y proteger a su hija: "Le voy a ser franco amigo. Me lo quise pasear no más.". Confirma que, aunque no contratar "nunca fue, no lo es y jamás será delito", usó su poder para chantajear al padre, cuyo hijo acosaba a su hija, amenazándolo con una condena de 20 años si no educaba a su regalón. Esto prueba que la ley se usa de forma personal y arbitraria.  

  • Políticos Desconectados y Arrogantes: La inteligencia artificial de una plataforma laboral (el sistema automático) muestra esta desconexión al preguntar a un cesante: "Típico de mediocres como tú, que se quejan porque no hay pega... ¿Estás con depre?". El problema es una obvia contradicción: "¿Cómo voy a tener experiencia si aun no me la dan?", cuando las ofertas son de "gerente de comunicaciones en Vitacura" para alguien recién egresado. El alcalde, después de prometer "acabar con la desigualdad social y laboral que ahora ya está afectando a jóvenes de clase media como usted", le ofrece un trabajo humillante con el ultimátum: "Si a las 21 horas de hoy no me confirmas, doy por hecho de que no quieres el empleo y le doy la chance a otra persona. Hay mucha mano de obra que espera su oportunidad, ¡piénselo bien hijo!". 

"Critican el sistema, pero no conocen el terror de fin de mes."  

 


Aprovechamiento y Crisis de su Propio Rol

La falta de dinero obliga al antihéroe a actuar sin mucha ética, donde la supervivencia es más importante que la moral.

  • La Fe como Negocio: La religión se usa para fines prácticos. Pedirle a un "Dios Funcional" un empleo de alto nivel o la conversión de lo sagrado en dinero (como el Mesías que negocia con comerciantes) demuestra que la religión ha sido absorbida por la lógica de ganar-perder.

  • El Parásito Calculador: El no hacer nada crónicamente y la dependencia se justifican como una forma de resistencia pasiva. La polola chantajea a su pareja para que busque trabajo: "Tu flojera no tiene límites. [...] si quieres te paso plata para el correo ¡pero me tienes que mostrar la boleta eso sí! ¿¡o si no!? terminamos". El joven, humillado por el alcalde, miente a su polola para conseguir techo y comida: "Me fue horrible amor [...] el político sinvergüenza me hizo levantarme temprano para reírse de mi y decirme en mi cara que no había ningun cupo de trabajo". El cinismo práctico del antihéroe aparece al final, cuando, ya con la cena asegurada, se ríe a solas: "Ja ja ja ja.....¡Si! ......Se la creyó esta otra. Fin del calvario, jua ja ja!". Su dependencia es motivo de burla familiar, incluso cuando le consiguen un "pituto": el cuñado le recuerda al joven que a su hermana "no le gusta mucho tampoco que le sigay' bolseando a tus viejos, menos a tus 38 años poh' pajaron".  

  • Clasismo en Todas Partes: El antihéroe no solo es víctima, sino que ve clasismo brutal. Desde el Clasismo de los Intelectuales del estudiante universitario que ve la pobreza como una enfermedad (el estudiante de medicina sentencia: "Algunos de mis profesores de mi facultad te pueden ayudar, SON PSIQUIATRAS"), hasta el Abuso de Poder entre gente del mismo nivel. Este clasismo se ejerce incluso en la hospitalidad: el primo (concejal/patrón) lo invita a quedarse, pero rápidamente lo chantajea laboralmente: "Oye primo, ¡duérmete weón! mañana te quiero pedir que me ayudes a arar los bueyes". La humillación es total cuando el primo lo castiga por ver televisión en la noche: "Si fueras más discreto, no te mandaría a lavar las sábanas de la cama... pero ¡filo! mañana a primera hora te tengo el detergente y el suavizante para que las laves acá en el patio." 



¿Quién tiene la Culpa? y el Triunfo de la Desconfianza

Hay que entender que la desesperanza y la evasión del antihéroe precarizado son una consecuencia directa de los grandes errores del sistema y de los dueños de las empresas. 

El sistema falló al privatizar la educación y al convertir el título profesional en una fuente de deuda constante en lugar de ser un motor para mejorar de vida. Los empleadores, por su parte, cometen el error de despreciar el valor humano al preferir el amiguismo y la anulación del mérito por sobre la calidad, usando el chantaje y la humillación como herramientas de manejo. Un joven, al enfrentar al editor, no solo rechaza la oferta, sino que revela la corrupción: "Si no fuera porque eres hijo del dueño del diario, te estarías mamando igual que yo vivir con una familia más pobre que te mantenga."

"El intelecto es un peso muerto y la única ambición realista es conseguir el dinero suficiente para no ser humillado."

La única opción de dignidad que le queda a este antihéroe es el escepticismo: su cinismo no es un defecto, sino una defensa psicológica legítima y una herramienta para sobrevivir frente a una estructura social y económica que lo traicionó, y que solo le ofreció una vida de esfuerzo sin valor.                                                                                                                   


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