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martes, 11 de noviembre de 2025

La IA en el Periodismo: Un Faro para la Verdad Silenciada en tiempos de crisis regional

Aclaración ÉTICA:

Para usar la INTELIGENCIA ARTIFICIAL en periodismo, de forma segura y ética, la clave es NO ALUDIR A NINGUNA PERSONA O LUGAR ESPECÍFICO mientras no se tengan pruebas reales. 

El periodista puede usar la IA. para crear una "ficción verosímil", es decir, recrear una situación similar utilizando PERSONAJES Y ESCENARIOS FICTICIOS, lo que permite VISIBILIZAR EL PROBLEMA y abrirse a la duda USANDO LA FICCIÓN como escudo legal. 

El periodismo, en su máxima aspiración, se ancla en la búsqueda de la verdad mediante la recolección de evidencia y testimonio en terreno. No obstante, debemos reconocer la inevitable realidad: la verdad, al pasar por el prisma de la línea editorial y la interpretación personal del periodista, se convierte en verosimilitud o relato. La verdad más pura es la que se experimenta; no es lo mismo leer sobre las playas de Río en un atlas que sentirlas bajo nuestros pies.

Aunque una escena creada con INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA.)
no es la evidencia concreta ¡Claro está! Si permite abrirse a la duda en tu
público, respecto a los detalles del ambiente que quieres transmitir 
(Aspectos de los "matones" que alguna vez "te hicieron una encerrona", por ej.)
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), masificada en Chile desde 2023, ha generado una distancia comprensible, ejemplificada por comunicadores como Juan Antonio Kelly ("Tío Kelly") de "Koncevisión", quienes rechazan su uso. Si bien esta defensa de la verdad puramente empírica es válida, ignora el potencial de la IA como herramienta auxiliar para el periodismo de denuncia en contextos de alto riesgo o asuntos morales complejos, donde el ciudadano no puede o no quiere exponerse.

La accesibilidad del móvil ha empoderado al "cazanoticias", pero ha multiplicado los peligros: desde la violencia del aludido (amenaza o agresión, como se vio en Lo Valledor en 2024), hasta la coordinación para evadir la captura. Lo que es común en estos tiempos es el "secreto a voces", un miedo alimentado por las represalias y una eventual o presunta corrupción en la Fiscalía. 

Aquí la IA ofrece la solución al dilema legal de las injurias: la ficción verosímil. La clave es no aludir a nadie en específico mientras no haya evidencia real, utilizando la IA para crear una imagen que recree un hecho similar, pero con lugares y personajes ficticios. Un hecho delictual de la Región de Los Ríos puede ser ilustrado con una escena ambientada en el Desierto de Atacama. Esto permite al periodismo superar el modelo de "Punta del Iceberg" (llegar horas después del crimen), habilitando la recreación exacta del impacto de un evento que, por su naturaleza, no pudo ser documentado. 

Este uso de la imagen ficticia para contar la verdad tiene raíces profundas. Antes de la fotografía, los grabados y la pintura cumplían esta función. El Nuevo Periodismo moderno adoptó la literatura para profundizar donde el espacio del diario es insuficiente. La IA es la evolución de este lienzo, ofreciendo un espacio infinito para detallar el testimonio (rasgos, ambiente, emociones) con el escudo de la ficción. Este principio ha sido vital en la cobertura de violaciones a los Derechos Humanos: ilustradores han recreado las vivencias de prófugos del régimen norcoreano, siendo la ilustración la única forma de visibilizar los abusos. 

La IA permite ilustrar crímenes no documentados, como los abusos en Colonia Dignidad (sin registro fotográfico), las vivencias de pacientes psiquiátricos con testimonios ignorados o los castigos brutales a ex-presidiarios en las cárceles (claro, cuando cumplían su condena tras las rejas). Un individuo bien protegido en un barrio como Vitacura puede usar su memoria fotográfica para recrear con IA una escena que vivió en un barrio peligroso sin exponerse nuevamente. El dibujo, la creación de la "supuesta ficción" y el periodismo se complementan: la IA ayuda a recrear escenas que la realidad hizo inaccesibles, siempre que se mantenga la rigurosidad de la verosimilitud y se evite la injuria directa.

La crisis del periodismo regional, marcada por despidos masivos (como en la UdeC en octubre de 2025) y el fenómeno del "desempleo ilustrado" (profesionales sin trabajo en su área, como reportó Canal 13 en 2025), exige nuevas herramientas. El mercado laboral discrimina al "sobrevalorado" y al recién titulado sin "primera experiencia formal". Mientras la UCSC orienta a sus egresados a "Economía" o "Relaciones Públicas" y ofrece Magísteres en "Comunicación Creativa" —que a menudo no garantizan ni un puesto de redacción inicial—, la IA emerge como un catalizador de la autosuficiencia profesional. La IA, ya adoptada por varias universidades de Concepción, debe ser integrada urgentemente en el pregrado, posgrado y en programas de emergencia para exalumnos cesantes (sobre todo en las carreras de COMUNICACIONES). Las redes "Alumni" deben gestionar cursos de IA gratuitos o solidarios con un doble enfoque: perfeccionar al profesional para su contratación y autonomía para autogestionar su propio medio o proyecto de denuncia, reduciendo la dependencia de un mercado laboral regional limitado. La IA, por lo tanto, no es solo una herramienta de denuncia, sino también la llave para la empleabilidad y la innovación, permitiendo que la verdad, vestida de relato verosímil, encuentre una voz y un soporte visual en un entorno informativo cada vez más hostil y escaso de recursos.

jueves, 26 de octubre de 2023

Un cuento creado con Inteligencia Artificial (IA.): LUIS MIGUEL EN VALPARAÍSO

 

Luis Miguel caminaba por las calles de Cerro Alegre, admirando la belleza de Valparaíso. Había venido a Chile para dar un concierto, pero también quería conocer la ciudad que tanto le habían recomendado sus amigos. Le encantaban los colores de las casas, los murales artísticos, los ascensores y las vistas al mar.


Se detuvo en una esquina y escuchó una melodía familiar.
Era un bolero que él había cantado muchas veces: "Contigo en la distancia". Siguió el sonido hasta llegar a un pequeño bar donde un hombre tocaba la guitarra y una mujer cantaba con voz dulce. Entró y se sentó en una mesa cerca del escenario. Pidió una copa de vino y se dejó llevar por la música.

La cantante lo reconoció y le dedicó una sonrisa. Terminó la canción y le dijo al público: - Tenemos un invitado muy especial esta noche. Él es uno de los mejores cantantes del mundo, el sol de México, el gran Luis Miguel. ¿Les gustaría que nos acompañara con una canción? El público aplaudió con entusiasmo y Luis Miguel se levantó y se acercó al escenario. Tomó la guitarra del hombre y le agradeció. Luego miró a la cantante y le preguntó:
- ¿Qué te gustaría que cantara? - Lo que tú quieras, eres el maestro. - Bueno, entonces voy a cantar una canción que me gusta mucho y que habla de este hermoso país. Se llama "Chile lindo". Y así comenzó a cantar con su voz inconfundible, mientras el público lo acompañaba con palmas y coros. La cantante se unió a él en el estribillo y juntos hicieron una armonía perfecta. Cuando terminaron, el público los ovacionó de pie y les pidió otra canción. Luis Miguel accedió y siguió cantando boleros, tangos y baladas. La cantante se quedó a su lado y le hizo coros o dúos. El ambiente se llenó de alegría y emoción. Después de varias canciones, Luis Miguel dejó la guitarra y bajó del escenario. La cantante lo siguió y lo invitó a sentarse con ella. Le dijo que se llamaba Sofía y que era una gran admiradora suya. Le agradeció por haber cantado con ella y le dijo que era un sueño hecho realidad. Luis Miguel le dijo que él también la admiraba y que tenía una voz preciosa. Le preguntó si podía invitarla a tomar algo y ella aceptó. Se fueron a otra mesa más apartada y pidieron otra botella de vino. Brindaron por la música, por Valparaíso y por el destino. Luis Miguel le preguntó sobre su vida, su carrera, sus sueños. Sofía le contó que había nacido en Valparaíso, que amaba el mar, que había estudiado canto en Santiago, que quería grabar un disco, que le gustaba viajar. Luis Miguel le dijo que él también amaba el mar, que había viajado por todo el mundo, que había grabado muchos discos, que le gustaba Francia. - ¿Has estado en Francia? -le preguntó Sofía. - Sí, muchas veces. Es un país hermoso, lleno de arte, cultura e historia. Me gusta París, pero también me gustan otras ciudades como Lyon, Marsella o Niza. - Yo nunca he estado en Francia, pero me encantaría ir algún día. Me gusta el idioma francés, me parece muy romántico. - ¿Sabes hablar francés? - Un poco, solo lo básico. - ¿Quieres que te enseñe algunas palabras? - Sí, me encantaría. Y así Luis Miguel empezó a enseñarle algunas palabras en francés: bonjour, merci, je t'aime... Sofía repetía lo que él decía y se reían cuando se equivocaban o se sonrojaban cuando se decían cosas tiernas. El vino les subió a la cabeza y se sintieron más cercanos y cómplices. Se miraron a los ojos y se dieron cuenta de que había una atracción mutua. Se acercaron y se besaron con pasión. Salieron del bar y caminaron por las calles de Cerro Alegre, abrazados y felices. Luis Miguel le cantaba al oído canciones de amor, Sofía le respondía con palabras en francés. Llegaron a un hotel y entraron sin pensarlo. Se amaron toda la noche, hasta que el sol los despertó. Se despidieron con un beso y una promesa de volver a verse. Luis Miguel tomó un taxi y se fue al aeropuerto. Sofía se quedó en la cama, recordando lo que habían vivido. Sonrió y se dijo a sí misma:
- Hasta que me olvides, voy a intentar...