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miércoles, 24 de junio de 2026

Columna de opinión: En Chile, la ciudadanía apoya masivamente el toque de queda nocturno


Es importante precisar algunos puntos, bajo el argumento fácil 

- Cuando se pide Toque de Queda es para que la apliquen sólo en la noche y madrugada, no las 24 horas del día. No piden restricciones para que no salgas a trabajar (a pasear, o comprar el pan en el negocio de la esquina). 

- El tipo de persecución que se pide es POLICIAL, no POLÍTICA. No se busca restringir pensamientos políticos ni religiosos, aun cuando bajo un Toque de Queda todos deben acatar la presencia militar (Ley pareja no es dura). 

- En varios puntos de Santiago la gente por voluntad propia cierra el portón de su casa en la hora de "once" (Entre 17-21 horas, según la rutina de cada familia) y por razones de seguridad se autoconfinan. La diferencia entre ver delincuentes tomándose la calle, y que lo hagan los militares, es que se debiera garantizar mayor tranquilidad con la intervención del Estado, porque los salvoconductos para manejar el auto en la vía pública sería acostado. El delincuente puede espiarte desde la calle (sin bajarse de su auto), pero con los militares se reduce el mediano flujo de autos en las calles. Intimidación vs. Protección. 

- Y finalmente, imagine su comuna en el trasnoche desde Lunes a Viernes (A partir de la noche de Domingo). Todo bajo el contexto de horas previas a los días laborales. Si los negocios están cerrados, o la mayoría de la gente duerme para salir al trabajo horas más tarde, ¿Qué "cresta" hace un auto deambulando por la calle en la madrugada de Lunes, a las 3 AM? Hay que distinguir cuatro tipos de ciudadanos en ese contexto: a) Los que duermen (que son la mayoría), b) los tranquilos que aprovechan la paz para leer un libro en la tranquilidad del dormitorio, c) Los que comparten con otros en el antejardín, consumiendo alcohol, y hablando fuerte con su vozarrón; y d) Los que manejan autos en la calle a altas horas de la noche (Puede que algunos sean bomberos, carabineros de civil o trabajadores de salud, pero pasa que esta situación ocurre todas las noches. Da para pensar igual ¿¡ no !?).


Las noticias de los últimos días de junio de 2026 nos tienen a todos con el corazón apretado. Lo que pasó en San Bernardo con Alejandro, un niño de apenas 12 años que venía llegando de un viaje a Argentina junto a su padre y una tía para celebrar el Día del Padre, es una brutalidad que cuesta procesar. La madrugada del martes 23 de junio de 2026, al ingresar a la caletera de la Ruta 5 Sur en el sector de Catemito, el automóvil familiar fue interceptado por un grupo de delincuentes armados. Mientras los adultos fueron obligados a bajarse, el niño quedó enganchado del cinturón de seguridad en el asiento trasero. Los asaltantes escaparon arrastrando al menor a lo largo de tres kilómetros, provocándole heridas que le causaron la muerte, para terminar abandonando el auto y el cuerpo cerca del Mall Plaza Sur. Aunque la fiscalía y el OS-9 de Carabineros ya capturaron a cuatro de los cinco implicados directos de esta banda juvenil que andaba en un "tour delictual" —incluyendo a un adolescente de 17 años con antecedentes, a quien su propio padrastro entregó en la 14ª Comisaría de San Bernardo—, la sensación de desamparo es total. La rabia se multiplica porque esa zona ya viene golpeada por la impunidad; apenas el año pasado, en 2025, el país entero lloraba el secuestro y homicidio de Krishna Aguilera, una joven de 19 años que desapareció en la misma comuna tras subir a un vehículo y fue encontrada enterrada en Catemito tras 22 días de búsqueda liderada por su hermana Cristal en redes sociales. El principal imputado fue el "Guatón" Beltrán, vinculado al narcotráfico y redes de explotación de menores, y para colmo, en noviembre de ese mismo 2025, Cristal sufrió una brutal golpiza que las autoridades investigaron como una venganza del crimen organizado.           

Ante tanta desprotección, la paciencia de la gente en los barrios más vulnerables se terminó, y el grito que se escucha con más fuerza en internet es uno solo: Toque de Queda. Las redes sociales están encendidas de forma masiva y popular. Páginas de Facebook de nuestra Región del Bio Bío como "Conectados Penco y Lirquén", espacios de debate nacional como "Elecciones Presidenciales Chile", o medios digitales de otras regiones como "Maule Sur Conectado", "La Metro FM" y hasta el Fan Page de Franco Parisi se han llenado de encuestas donde el apoyo a sacar a los militares a la calle en la noche es rotundo. Esto no nació ayer; ya el pasado 15 de abril de este año, medios digitales como "Amigos penquistas" y "Noticias Live Chile" hicieron sus primeras consultas online. En la página penquista, más de 1.000 personas le dieron like y unas 110 reaccionaron con un "corazón" apoyando la idea, mientras que en el medio nacional más de 150 mil usuarios dieron like y 17 mil marcaron el "corazón" ante la consulta de si estaban de acuerdo con que salieran las Fuerzas Armadas a reforzar la seguridad. Es la misma verdad incómoda que nos quedó flotando desde los tiempos de la pandemia: para la inmensa mayoría de la clase media emergente y los sectores bajos, las restricciones nocturnas nunca fueron tanto por un tema de salud. En el fondo, el Toque de Queda se veía como el único camino concreto para controlar las calles en la madrugada, porque el verdadero virus nunca fue el Covid-19, sino los delincuentes.

 El debate sobre los militares y el orden público en Chile siempre ha sido una cancha llena de contradicciones y vueltas carnero por parte de la política tradicional. Cómo olvidar cuando ocurrió el terremoto del 27-F en 2010 y la entonces alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe, pidió el Toque de Queda para frenar los saqueos y el matonaje; en ese momento la izquierda instaló una pésima imagen de la medida, reviviendo fantasmas que no se veían en las calles desde enero de 1987 (en dictadura militar), justo días antes de que Sebastián Piñera asumiera el cargo como el primer presidente electo de derecha tras el retorno a la democracia, en Marzo siguiente de ese mismo año 2010. Años después, con la llegada del coronavirus, los papeles se invirtieron de manera insólita: la misma izquierda que en el Estallido Social de 2019 condenaba los toques de queda de Piñera acusándolo de dictador, pasó a exigir encierros totales, como la estrategia de "cortocircuitos epidémicos" que proponía la doctora Izkia Siches el 14 de junio de 2021 desde el Colegio Médico, desatando la molestia de la derecha. En la vereda contraria, el jueves 24 de junio de 2021, diputados de derecha como Camila Flores e Iván Moreira se opusieron en el Congreso a seguir extendiendo el Estado de Excepción acusando la fatiga pandémica de la gente y argumentando que los controles nocturnos no combatían la delincuencia, logrando que el gobierno de Piñera terminara definitivamente con los 18 meses de restricciones de movilidad el 27 de septiembre de ese año. Cuando Gabriel Boric asumió en marzo de 2022, su gobierno de izquierda se empezó a desligar paulatinamente del Plan Paso a Paso. Su primera ministra de Salud, la doctora Begoña Yarza, remeció el ambiente en marzo declarando textualmente que en ese gobierno lo iban a "cambiar todo" con claros tintes ideológicos de cara al Plebiscito constitucional; sin embargo, en abril terminaron cambiándole los nombres al plan por fases como "Bajo impacto sanitario" y bajándole el perfil mediático al Covid en la agenda. El golpe definitivo al tema ocurrió el 6 de septiembre de 2022, cuando tras el sorpresivo triunfo del Rechazo, Boric tuvo que reestructurar su gabinete, sacando a Siches de Interior para nombrar a Carolina Tohá, hasta que finalmente el 23 de marzo de 2023, en medio de un tenso cruce con la prensa por el retiro de las AFP, al propio mandatario se le salió un tajante "ya no estamos en pandemia", cerrando el ciclo de la forma menos formal posible.                                                                

Hashtag (#) de oposición en X: #KastLaGranEstafa
Por eso, la ironía en este 2026 es casi tragicómica. Muchos le tenían pánico a José Antonio Kast en las elecciones de 2021 por su historia familiar o por reconocer cosas de la dictadura de Pinochet, pensando que sería un presidente autoritario. Hoy, a casi cuatro meses de su llegada a La Moneda, el estrés colectivo de la ciudadanía no es por el exceso de control, sino por la tremenda sensación de haber caído en una "publicidad engañosa". En la campaña, los republicanos viralizaron en X la doctrina estricta de Nayib Bukele en El Salvador como la única salvación, instalando hasta 2025 el discurso de que el gobierno anterior de Boric estaba (supuestamente) coludido con las mafias del crimen organizado, ahora convengamos que las descalificaciones eran mensajes totalmente subjetivos y eran parte de la propaganda agresiva que los adherentes de Kast lanzaban en años anteriores. Pero ahora el Presidente está lejos de ser el mandatario implacable que muchos esperaban. El biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, junto al ministro de Seguridad, Martín Arrau, explicaron que el plan del Ejecutivo se limita a fortalecer a Carabineros y la PDI en patrullajes, descartando formalmente a los militares en zonas urbanas. Desde Defensa, el ministro Fernando Barros puntualizó que las Fuerzas Armadas solo intervienen ante Estados de Excepción, manteniéndose acotadas a tareas críticas específicas como el control fronterizo en la Macrozona Norte y la violencia en la Macrozona Sur.

Al mediodía de una helada tarde de miércoles 24 de junio de 2026, en el noticiario #Alerta de Meganoticias, el periodista Rodrigo Sepúlveda emitió un comentario ácido en su condición de líder de opinión: "¿Cuál es el temor tan grande por los militares en la calle?", mostrando su profunda decepción con La Moneda y barriendo con el viejo argumento de la oposición de izquierda sobre el derecho al libre tránsito, aclarando además que sacar a los uniformados en momentos críticos tiene un doble fin: resguardo y prevención. La sensación de que el Estado nos está invitando a defendernos solos quedó en evidencia con la polémica declaración que dio la subsecretaria de Prevención del Delito, Ana Victoria Quintana, el pasado 24 de abril en el canal 24 Horas, cuando dijo bien suelta de cuerpo: "La ciudadanía puede tomar las medidas que dentro de su libertad estime conveniente. Yo no sé por qué se trata de establecer como si el Estado tuviera que dirigir la vida de las personas. La gente sabe dónde está el problema, por ejemplo, en su barrio, y probablemente va a evitar pasar por ahí". La reacción completamente descolocada de la periodista Carla Zunino en ese bloque fue la misma que pusimos todos en nuestras casas: la confirmación oficial de que nos toca rascarnos con nuestras propias uñas, tal como lo advirtió la tarotista Latife Soto en el programa La Hora de Jugar de MEGA, cuando predijo que en estos meses de 2026 la delincuencia seguiría desatada, que incluso los funcionarios públicos correrían peligro y que cada ciudadano tendría que cuidarse solo al salir a la calle.                                                

Aquí es donde chocan dos derechos en el living de la casa. Por un lado, el pensamiento ligado a la izquierda que lanza el comentario: "¿Qué es eso de decretar un Toque de Queda? ¿Qué es eso de restringir un derecho humano como lo es la Libertad de Tránsito?", algo que hace dos décadas parecía atentar contra el sentido común. En la vereda contraria, el vecino común le responde: "¡Linda la cuestión! ¿No cierto? ¿Y a costa de qué ridículo? Si con los delincuentes adueñándose de las calles o saliendo de noche le privas a la gente su derecho a la paz". La verdad es que la gente honesta no anda dando vueltas en la madrugada. Si miras un trasnoche de domingo a jueves previo a los días laborales, la inmensa mayoría de los ciudadanos duerme porque al otro día hay que salir a trabajar. De los desvelados a altas horas, solo podemos distinguir tres grupos claritos: los desvelados tranquilos que no salen de su casa porque simplemente aprovechan el silencio de la noche para leer un libro en la tranquilidad de su dormitorio, los que comparten con otros en el antejardín de su casa metiendo algo de escándalo con su vozarrón, o los que salen a manejar su auto en consideración de que casi todo el comercio está cerrado a las tres o cuatro de la mañana de un lunes. Hipotecar un pedazo de esa libertad nocturna para recuperar la tranquilidad parece un trato más que justo cuando la letra chica de defender libertades anti-represivas de antaño significa darle rienda suelta a los delincuentes.

Hay algunos quienes, por camuflada intención o inclinación política, dicen sentirse intimidados por los militares, pero ¿por qué intimidados? Hoy en Chile existe un total respaldo a los copamientos policiales y controles de identidad matutinos, una fiscalización que la ciudadanía apoya masivamente para recuperar el orden y la tranquilidad. Los noticieros y matinales de televisión están mostrando una iniciativa completamente distinta con la que sí existe un total acuerdo: los copamientos masivos y preventivos liderados por el ministro Martín Arrau, donde Carabineros y las autoridades municipales saturan zonas estratégicas como estaciones de Metro, paraderos y centros urbanos para reducir el comercio ambulante ilegal y los delitos. En cada madrugada de los días laborales, la policía se ubica en los accesos y escaleras del Metro para pedir la cédula de identidad al azar a quienes transitan hacia sus trabajos. El carabinero revisa el carnet, confirma que no hay nada judicial pendiente y el ciudadano se retira tranquilo. Cuando los periodistas abordan en terreno a estas personas, la respuesta es unánime y todos dicen estar de acuerdo con la fiscalización, sin reclamos en los despachos en vivo. Esto abre una pregunta clave para quienes tienen menos de cincuenta años y no vivieron los primeros tiempos del régimen militar de Pinochet, sobre si esta fue la misma actitud del chileno común y no politizado cuando los militares asumieron el poder por la fuerza tras el golpe del 11 de septiembre de 1973. La realidad actual demuestra que la gente de la clase media emergente y de los sectores bajos está totalmente dispuesta a mostrar su carnet en la calle porque, antes del gobierno de Kast, las estaciones mostraban niveles de delincuencia e incivilidades intolerables.

Para cerrar este panorama, el pasado miércoles 17 de junio de 2026 se viralizó en X un video grabado en Valparaíso, donde se ve a Carabineros realizando un control de identidad a varios estudiantes en plena vía pública, muy cerca de un campus universitario. Quien subió el registro comparte ideas de izquierda y comentó con alarma que ya estamos viviendo en una dictadura, condenando lo que considera un hostigamiento policial hacia los jóvenes. Sin embargo, la gran mayoría de la gente en las redes no castigó el actuar de los uniformados, sino que lo apoyó argumentando que esos muchachos perfectamente podían estar haciendo cualquier cosa en la plaza en vez de estudiar o preparar un trabajo. Es cierto que en la calle uno es libre de caminar, pero la realidad es que muchos jóvenes aprovechan esos espacios para tomar alcohol —lo que es una falta legal que faculta a la policía a actuar—, consumir drogas o, en el peor de los escenarios, organizarse con overoles blancos para terminar quemando una micro en la esquina. Las notas de prensa que informan sobre estos procedimientos sirven para que el ciudadano se prepare mentalmente apenas sale de su casa para ir a trabajar. A diferencia de lo que ocurría en los tiempos de la dictadura, hoy un carabinero solo te va a pedir el carnet y, si no tienes deudas pendientes con la justicia, te vas a poder ir caminando tranquilo, cumpliendo el viejo dicho de que el que nada hace, nada teme. En pleno 2026 la policía no te va a violar tus derechos humanos, no te van a mandar detenido a un campo de concentración en la Isla Dawson ni te van a amarrar las manos a rieles de tren para hacerte desaparecer en el mar como ocurrió en el régimen de Pinochet, marcando una diferencia gigante que cualquier ciudadano de a pie puede entender perfectamente. Y eso que los controles sólo los realiza Carabineros, mientras que en tiempos del Estado de Excepción los militares durante el día sólo se quedaban resguardando las calles con una actitud pasiva; si salías al centro a comprar al supermercado, el uniformado no te iba a acostar en el suelo, como sí actuaron en dictadura los agentes de la DINA y la CNI para reprimir a los opositores.

Para complementar, ya que está tan de moda el furor del mundial de fútbol de Norteamérica 2026, muchos chilenos radicados en Estados Unidos explican que previo al primer partido de la selección estadounidense ante Paraguay en la ciudad de Los Ángeles, había mucho contingente militar en las autopistas de la metrópolis. Si bien eso generó incomodidad en los conductores, sus quejas no surgieron mucho efecto; la razón se radicaba en que estuvo pensada la visita del Presidente Donald Trump al estadio, cosa que en definitiva no ocurrió. En un país donde las policías tienen mucha más libertad que los carabineros chilenos para proceder y donde las leyes de la ONU parecen no aplicarse pese a tener su asamblea en Nueva York, los militares actúan sin rendirle cuentas a la ciudadanía; por algo es hoy por hoy la fuerza militar más poderosa del mundo, la misma que en enero de 2026 entró a Venezuela y capturó a Nicolás Maduro sin una fuerte resistencia evidente. La idea del temor por los militares está teniendo cada vez menos apoyo, más aún en un contexto donde el Crimen Organizado actúa con cruel impunidad pasando a llevar las leyes, tal como se ve en el norte de México, fronterizo con Estados Unidos, donde en Ciudad Juárez los soldados de los narcocarteles tienen el descaro de degollar cabezas de mujeres. Ante la idea de una posible invasión estadounidense a esa frontera, la izquierda del país azteca saca el argumento de que el sionismo norteamericano sería la cabeza pensante de todos los abusos que los narcotraficantes, prácticamente dueños de México, cometen contra la población. En este yugo narco, que también se deja ver en los barrios más vulnerables de Chile, uno se pregunta qué diferencias hay con el régimen nazi de Adolfo Hitler en los años 40, pues se ven los mismos síntomas de control violento contra las familias más modestas e indefensas.

Volviendo a los discursos fáciles, cuando en Chile piden Toque de Que da, no es para que se aplique las 24 horas del día. Es sumamente importante hacer esa diferenciación: la gente no está pidiendo un encierro eterno que le impida hacer su vida o salir a trabajar a ganarse el pan. Lo que los sectores populares exigen con urgencia es que la medida se aplique estrictamente en la noche y la madrugada, que es el horario exacto en que los ciudadanos honestos descansan y los delincuentes se toman las calles con total impunidad. No se trata de quitarle la libertad a la gente buena, sino de quitársela a los criminales para que, de una vez por todas, las familias puedan volver a dormir en paz.                                                       



sábado, 6 de junio de 2026

UNA VERDAD INCÓMODA - En pandemia, el virus no era el Coronavirus (COVID-19) SINO QUE ERAN LOS DELINCUENTES !!

Infografía del año 2023
1- En pandemia, muchos querían Toque de Queda no por fines sanitarios...sino que lo vieron como el único camino concreto para controlar las calles en la noche (Que los Carabineros y Militares salieran a patrullar de madrugada). O sea, el virus no era el Covid-19 SINO... LOS DELINCUENTES. ¿¡Quién lo diría!?

2- Cuando Piñera fue presidente, curiosamente la izquierda era la que pedía en Redes Sociales (Twitter) RESTRICCIONES SANITARIAS. Y los antivacunas eran en su mayoría, de derecha.
Pero apenas Gabriel Boric asumió como Presidente en Marzo del año 2022, se empezó a desligar paulatinamente como mandatario del Plan Paso a Paso que bajo el gobierno de Piñera "fue un excelentísimo trabajo" en comunicación de riesgo.
Apenas asumía la Doctora Begoña Yarza como la primera ministra de Salud en el gobierno anterior, ella lanzó un discurso que generó perplejos a muchos, cuando ella dijo TEXTUAL: "EN ESTE GOBIERNO LO VAMOS A CAMBIAR TODO" con claros tintes ideológicos. Recuerden que meses después (Septiembre de ese mismo año 2022) teníamos el Plebiscito, y la izquierda estuvo muy confiada en que lograrían cambiar la constitución.
Luego, en Abril de dicho año (22') casi todas las regiones de Chile avanzaban a la Fase "Bajo impacto sanitario", donde al Plan Paso a Paso le cambiaban los nombres, y con el correr de los meses le empezaron a bajar el perfil mediáticamente al tema de la pandemia, pese que en los colegios los estudiantes seguían entrando a clases con las mascarillas puestos. La pandemia y el coronavirus ya dejaron de ser tema en la agenda de Chile.
El 23 de marzo del año 2023, en un nuevo gallito político entre el Presidente Boric y la derecha, el mandatario se mostraba en total descuerdo con la idea de un nuevo retiro de fondos de la AFP (Una de sus famosas volteretas), pero en el lapsus de la tensión con la prensa...Boric dijo algo que incomodó a los epidemiólogos: "YA NO ESTAMOS EN PANDEMIA", la rueda de prensa no fue en ningún caso por contexto de salud pero se le salió sin querer ese dicho, y fue la forma menos formal de poner fin a un tema que marcó el comienzo de esta presenta década 2020-2026.
Finalmente vamos a recordar varios episodios que desesmascaron el doble estandar de la izquierda, ante los cordones sanitarios, las cuarentenas, el Toque de Queda y los fases del Plan Paso a Paso...
En Junio del 2021 la entonces Presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches propuso a la opinión pública la instalación de los CortoCircuitos epidémicos, como una solución para enfrentar las alzas diarias de los contagios por Covid-19, algo que a la derecha le molestó mucho porque eso implicaba restricciones.
Tiempo después, en el verano del año 2022 poco tiempo antes de que Boric asumiera como Presidente...éste habría nombrado a sus ministros, y como un hito histórico el mandatario electo nombró a Izkia Siches como LA PRIMERA MUJER MINISTRA DEL INTERIOR, EN LA HISTORIA DE CHILE. Boric en ningún momento detalló ni confirmó que dicha decisión tendría que ver con la propuesta que la entonces doctora había lanzado meses atrás, pero muchos sospecharon que con ella en el cargo se aplicarían las medidas estrictas, aunque también es cierto que la mayoría de los chilenos estaban vacunados. Cuento conocido, NADA DE ESO PASÓ.
Meses después (el 6 de Septiembre 2022, dos días después del sorpresivo TRIUNFO del Rechazo en el Plebiscito)...el Presidente Gabriel Boric nombró como su Segunda Ministra del Interior a Carolina Tohá, quien sería la sucesora de Izkia Siches.
Y finalmente, para dar cuenta que un Estado de Excepción prolongado ya en 2021 generaba más criticas en la derecha que en otro sector político. Vamos a recordar otro recuerdo informativo...
El jueves 24 de Junio, del año 2021, se discutía una vez más en el Congreso la prolongación del Estado de Excepción (Cuando todavía había interés del Gobierno de Piñera para aplicar este fin, y con adhesión cauta de la oposición). Allí diputados de derecha como Camila Flores e Iván Moreira se opusieron a esta medida, dado que ya se notaba en Chile la "Fátiga pandémica", sobre todo porque el país ya llevaba 15 meses con Toque de Queda y los controles militares no eran tales en la calle, había incluso un poco de desilusión en la ciudadanía porque aunque los vehículos policiales hicieran rondas sin aviso previo en la madrugada...siempre ha habido gente que salía a la calle, incluso hechos policiales, y no precisamente por ser (por ejemplo) funcionarios de la salud que tuvieran su salvo conducto. En ese mismo día se aprobó por última vez la extensión del Estado de Excepción. Y meses después, en Septiembre de 2021 el Gobierno cambió su postura al no estar interesados de seguir extendiendo las restricciones, fue el momento definitivo en que la ciudadanía podía volver a salir a la calle pasado la medianoche después de 18 meses con "¿restricciones?".



lunes, 2 de febrero de 2026

DOCUMENTO OFICIAL - PENCO tendrá su último TOQUE DE QUEDA esta noche de Lunes 2 / Madrugada de Martes 3 de Febrero (2026). Fueron 15 días con restricciones en la noche !

Y también se sacan las restricciones para el sector de LAS PATAGUAS (Sector rural de Concepción)                   


Cita del documento:

"RESUELVO

1. DÉJASE SIN EFECTO, el toque de queda total, desde las 06:00 horas, del día 03 de febrero de 2026" en Penco y Las Pataguas





jueves, 22 de enero de 2026

Viñeta con Inteligencia Artificial: EL TOQUE DE QUEDA

 







































Situación de las restricciones nocturnas (o de movilidad) en la PROVINCIA DE CONCEPCIÓN. Dato actualizado al Jueves 22 de Enero, año 2026

SÓLO PENCO, LIRQUÉN, PUNTA DE PARRA Y LAS PATAGUAS ESTÁN CON TOQUE DE QUEDA

Dato actualizado al Jueves 22 de Enero 2026
Mientras en Florida y alrededores, donde también ocurre la emergencia, no ha tenido medidas restrictivas
Es probable que en la mañana del Viernes 23/01 haya anuncios



CUENTO. La trampa del silencio. El peligro de perder la calma bajo el Toque de Queda

ESTA ES UNA HISTORIA DE FICCIÓN PORCIACASO !

No salgas de tu pieza ¡ AFUERA HAY UNA TRAMPA !
La trampa consiste en una provocación diseñada para que la persona honesta reaccione de forma desesperada ante una molestia constante o infrinja una norma menor. 

Mientras el provocador actúa con impunidad, un tercero acecha en las sombras para denunciar únicamente la respuesta del afectado ante la autoridad. 

Así, el sistema termina castigando al ciudadano que buscaba paz, convirtiéndolo en el culpable de una encerrona planificada por la malicia ajena.


El anuncio oficial tras la reunión del Cogrid cayó como un hacha sobre la ciudad al decretar el Toque de Queda a partir de las diez de la noche. Para muchos vecinos, la medida era un amargo retorno a los fantasmas del pasado, pero para Rubén el decreto era una bendición inesperada. Cansado de lidiar con la contaminación acústica de su barrio, vio en la restricción la oportunidad de recuperar su hogar como un santuario, un refugio que su presupuesto no le permitía comprar en una lejana parcela de campo donde los incendios forestales son un riesgo constante.

Rubén padece de hipersensibilidad auditiva, lo que convierte su vida diaria en una tortura de sonidos amplificados. En una noche normal, debe soportar los frenos de aire de los camiones que manejan tipos como Gustavo o Andrés, quienes pasan a toda velocidad frente a su ventana. Lo que más le hiere los oídos es el chillido de las correas internas de los autos y el golpe seco de los neumáticos cuando conductores como Juan arrancan picando la calle, rompiendo cualquier posibilidad de descanso.       

Por eso, cuando supo que los militares controlarían la calle, sintió un alivio inmenso. Al fin se detendría ese desfile de escapes libres que no lo dejan pensar, como el de la moto de Edgard, que siempre pasa acelerando a fondo. Rubén valoraba la bota militar porque, paradójicamente, le devolvía el silencio que la sociedad le negaba. Aunque recordaba la histórica quema de libros en San Borja allá por el 73, hoy el uniforme no venía por su libro, sino que le regalaba la paz necesaria para ser el dueño de su noche.

A las diez de la noche, el silencio se instaló en la cuadra como una sábana pesada. Rubén se refugió en su dormitorio, tres pasillos adentro de su construcción, y abrió las páginas de El Conde de Montecristo. Sentía que el silencio era tan denso que podía escuchar el roce del papel al dar vuelta cada hoja. Por un momento, se sintió protegido, lejos de los bocinazos constantes de gente como Cristóbal, disfrutando de una tregua que solo un Estado de Excepción podía imponer en ese barrio. 

Sin embargo, el silencio del Toque de Queda es una superficie de cristal que amplifica cualquier fisura. De pronto, un grito prepotente rompió el encanto con la voz de Cristóbal, un joven choro de unos veinte años cargado de furia. El estruendo de vidrios rotos llegó nítido al dormitorio y Rubén pensó que el origen era el desorden de siempre. Los gritos de Cristóbal venían de más lejos, pero se sentían como si estuvieran en su propio antejardín debido a su extrema sensibilidad. 

Aquí es donde Rubén estuvo a punto de pisar el palito. En una noche habitual, su agotamiento sensorial lo habría llevado a salir furioso para enfrentar a los provocadores, quizás lanzando un piedrazo a un parabrisas. Si hubiera hecho eso, la policía lo habría detenido a él por los daños, mientras los verdaderos provocadores se habrían hecho las víctimas. 

Tira la piedra, y esconde la mano. El típico "mariconeo"
Esa es la gran trampa del sistema: ignorar la provocación constante del ruido y castigar con todo el peso de la ley la reacción del ciudadano desesperado.

Movido por una curiosidad de detective, Rubén pescó sus llaves y salió a la vereda, confiando en que el patrullaje aún no llegaba. Afuera se encontró con su vecina Hilda, que observaba nerviosa desde su reja. Hilda le aclaró que la pelea no era entre gente decente, sino en la casa de un tal Robert, donde siempre circulaban extraños. Rubén, fingiendo tranquilidad, caminó por la vereda hasta quedar frente al escenario del escándalo, viendo un ventanal trizado y una tensión eléctrica en el aire.  

En el antejardín de esa casa vio a cuatro jóvenes, entre ellos Elizabeth y Claudia, quienes lo miraban con una calma que no cuadraba con el estrépito anterior. Cuando Rubén les preguntó la hora para disimular, el mismo Cristóbal, que antes rugía con violencia, le respondió con una educación gélida: Son las doce y cuarto, jefe. Rubén comprendió que esa agresividad era un interruptor ensayado para tentar a los demás a entrar en el conflicto, una trampa lista para cerrarse sobre cualquier curioso.

Rubén inició el regreso a su casa, pero no sabía que el peligro real estaba en el teléfono de su vecino Pedro. Oculto tras la cortina de su casa de murallas amarillas, Pedro lo estaba grabando meticulosamente por pura envidia y resentimiento. Pedro, que solía ser denunciado por sus propias tomateras ruidosas, quería vengarse delatando a Rubén al WhatsApp del Plan Cuadrante por el solo hecho de caminar fuera de su casa. Era una encerrona nacida de la mala leche. 


Esta calumnia es similar al infierno que vivió Santiago López en la serie Mujer, casos de la vida real. La historia de Santiago (un hombre de México) fue una de las más crudas de la televisión. Él emigró a Estados Unidos para ayudar a su madre, Eva, pero fue atrapado por la migra en Houston. Por no tener documentos, lo trataron como escoria y lo confundieron con un violador de Chiapas. Aunque Santiago era un hombre honrado de Chalco, la policía y los agentes ignoraron las pruebas de su inocencia.

El calvario de Santiago terminó en tragedia: debido a los abusos en prisión, fue contagiado de VIH. El sistema, sordo a sus súplicas y a las de su madre, lo dejó morir en la miseria física y moral por una simple confusión de identidad. Al igual que Rubén en la vereda bajo el acecho de Pedro, Santiago estaba expuesto a una justicia que prefiere condenar rápido antes que investigar la verdad, permitiendo que los delatores y los perversos ganen la partida mientras el inocente se deteriora.                                                                                        


De vuelta en el barrio, justo cuando Rubén entraba a su casa, apareció un vehículo blanco con baliza roja. Pedro esperaba ver desde su ventana cómo detenían al lector, pero los policías encubiertos clavaron su atención en los vidrios rotos de la casa de Robert. Los agentes irrumpieron en la vivienda donde Elizabeth y Claudia lloraban, deteniendo a Cristóbal por su conducta violenta. El plan de Pedro falló porque la policía priorizó el delito real sobre su denuncia malintencionada.

Rubén volvió a su dormitorio y se sentó de nuevo con su libro. Estaba a salvo de la trampa. Sabía que afuera la calle estaba vigilada y que ya no tendría que lidiar con los frenos bruscos de Andrés o Gustavo que tanto daño le hacían. Entendió que pisar el palito es el riesgo constante de vivir en una sociedad donde el provocador es protegido y el provocado es criminalizado. Por esa noche, el bando militar había hecho lo que el diálogo vecinal nunca pudo.

La moraleja para Rubén fue clara: en un mundo lleno de envidias y ruidos, la mejor defensa es la prudencia. Mientras Pedro apagaba su celular con rabia al ver que su venganza no funcionó, Rubén se sumergía en la redención de Edmond Dantès. Había sobrevivido a la trampa del ruido y a la encerrona de la calumnia de su vecino, disfrutando del último rastro de silencio antes de que el sol saliera y el mundo volviera a ser ese lugar ruidoso.

miércoles, 21 de enero de 2026

UN COMENTARIO DE VIDA: EL TOQUE DE QUEDA. Algunos desafían la autoridad, por pura "pillería"

¡ TÍPICO CHILENO !
Apenas empieza el Toque de Queda, hay algunos que aprovechan de visitar al primo
porque....juran que no les va a pasar nada. No se ven los camiones militares, durante
las primeras horas.
Y volvemos al mismo "leseo" de la pasada pandemia por COVID-19 (2020 - 2021) 


SEIS AÑOS DESPUÉS. 2026 

El resplandor de los incendios forestales en la Región del Biobío no solo ilumina la tragedia de miles de hectáreas consumidas, sino que también deja al descubierto una grieta cultural que parece incurable: la convicción de que la norma es opcional si no hay un uniforme al frente. Desde el pasado 18 de enero, comunas como Penco y Lirquén deberían estar bajo un silencio riguroso desde las 20:00 horas para facilitar el combate del fuego y las evacuaciones. Sin embargo, en la práctica, ese toque de queda es un fantasma que recién se materializa cerca de la medianoche, cuando por fin aparecen los camiones militares.

Resulta sorprendente que, ante una restricción que solo afecta la noche, muchas personas no prioricen sus actividades durante las horas de libertad y arriesguen su propia libertad personal por una salida innecesaria. En Penco, el flujo de autos se mantiene constante hasta cerca de las 23:30 horas. Es la pillería criolla en su máxima expresión: ese cálculo egoísta de quien circula confiado en que la demora logística de las fuerzas de seguridad le garantiza impunidad. No se trata de sapear ni de rendirle reverencias al fascismo; se trata de entender que la medida busca evitar que pirómanos entren a los bosques bajo el amparo de la oscuridad. El caso del sujeto sorprendido en el Fundo Coihueco, quien fue acorralado y ahora enfrenta una justa cadena perpetua, es un recordatorio de que la tragedia es real y aberrante.

Esta conducta de desafiar la ley nos devuelve a los vicios de la pandemia. En 2020, la respuesta policial ante denuncias era que, si no había flagrancia en la vía pública, no podían actuar. En esa letra chica de la ley, la propiedad privada protege a quien violó la norma segundos antes. También habían sospechas de un presunto "dateo" (de un carabinero "comprado" quien a escondidas llamaba o mandaba mensajes a un conductor infractor) o incluso de corrupción (Cuando en una cantidad de 5 cuadras no habían policías controlando, y eso era "chipe libre" para los infractores. "La ocasión hace al ladrón"). Al menos, en los tiempos del COVID-19.  

Entonces la historia nos enseña que nos cuesta entender por la buena. En marzo de 2020 se apeló a la voluntad y, ante el fracaso, se llegó al Estado de Excepción. Es el ciclo de aplicar la fuerza porque la razón no basta, lo que explica que, ante la inseguridad acumulada hasta diciembre de 2025, la ciudadanía terminara volcándose hacia la opción de José Antonio Kast en las últimas presidenciales buscando mano dura.                                                                                   

Lo interesante es que actos criminales como los incendios hoy generan una unidad inédita. Tanto el gobierno saliente de Gabriel Boric como el entrante de Kast coinciden en la severidad necesaria, rompiendo finalmente los complejos heredados de la dictadura. Es un giro histórico notable si recordamos que en el terremoto de 2010, el gobierno de Michelle Bachelet tardó en aplicar el Estado de Excepción por el trauma de revivir imágenes militares, siendo esa la primera vez que se usaba el toque de queda desde que Patricio Aylwin asumiera en 1990.

Las personas que tengan pendiente buscar un encargo, visitar a un familiar o simplemente tomar aire, deben entender que hay momentos de libertad de sobra durante el día. ¿Por qué esperar al momento del toque de queda para hacer sus cosas? La invitación es a reprogramarse y hacer todo lo necesario mientras la autoridad lo permite. Esta medida no durará para siempre; en algún momento se levantará. Si la pillería sigue ganándole a la ley por falta de patrullaje temprano, el contrato social se rompe. En tiempos de catástrofe, la responsabilidad es el deber mínimo; de lo contrario, la sociedad seguirá aceptando, por puro cansancio, que el orden se imponga por la razón o la fuerza.

Miércoles 21 de Enero 2026 - Se decreta Toque de Queda, para el sector rural de la comuna de Concepción (Las Pataguas)

 


Miércoles 21 de Enero 2026 - Se modifica el Toque de Queda para Lirquén (Desde las 20 Horas, hasta las 6 AM del día siguiente). Incluye un extracto del Bando N°10 de la Armada de Chile

 


martes, 20 de enero de 2026

Martes 20 de Enero 2026. Medidas tomadas por la AUTORIDAD, para algunas comunas de la Región del Bio Bío. En el contexto de la Tragedia Forestal Verano 2026

DETALLE (TOMÉ)

Radio Aguamarina hizo un desmentido, acerca de un comunicado digital (que se hizo a través de Facebook Live) encabezado por el jefe comunal Ítalo Cáceres. Pues el Gobierno había anunciado Toque de Queda pero solamente para Punta de Parra, no para la comuna como había dicho el alcalde (Se equivocó).

Los vecinos se sintieron indignados


domingo, 23 de febrero de 2025

Chile en la Encrucijada: Seguridad, Desconfianza y la Búsqueda de Bienestar

 

Los conceptos de este texto pueden organizarse en tres grandes ejes temáticos que se entrelazan: crisis de seguridad y orden público, desconfianza y desconexión institucional/política, y búsqueda de bienestar y significado

La crisis de seguridad abarca la delincuencia creciente, la percepción de inacción gubernamental (como cortina de humo desde el gobierno vs. seguridad), y propuestas como el toque de queda o modelos autoritarios tipo Nayib Bukele. La desconfianza institucional incluye la crítica a Carabineros, el desencanto con el gobierno de Boric, el rechazo al proceso constituyente y la nostalgia ambivalente hacia la dictadura. El bienestar y significado engloba refugios como Alto Peñaflor (San Rosendo) y Parque Ecuador, la desconexión emocional en la era digital, y el rol de la religión (mormonismo y visiones de Jesús) como guía o cuestionamiento.

Estos ejes se correlacionan en una dinámica de tensión y respuesta. La inseguridad fomenta la desconfianza hacia el gobierno y las instituciones, lo que a su vez impulsa soluciones extremas o nostalgias por el orden pasado, como la dictadura de Pinochet. Esta desconexión agrava el aislamiento del ciudadano, quien busca bienestar en la naturaleza, la comunidad o la fe, pero encuentra obstáculos en la superficialidad urbana y la falta de representación política. La religión, por su parte, ofrece consuelo y propósito, pero también genera debates sobre su validez, reflejando la diversidad de creencias en un Chile fragmentado. El caso del litio (2023) simboliza cómo las prioridades estatales desvían la atención de las necesidades inmediatas, exacerbando esta ruptura entre pueblo y poder.
En el antepenúltimo párrafo, los conceptos impactan al ciudadano chileno sin privilegios ni contactos de manera concreta. La inseguridad, con un 90,6% de temor según encuestas, crea barreras de miedo que restringen su vida diaria, desde evitar salir de noche hasta desconfiar en denunciar delitos por la ineficacia o abuso de Carabineros, como el caso de las mujeres agredidas. La desconexión política, evidenciada en el Rechazo de 2022 y las promesas incumplidas de Boric, se traduce en un obstáculo de representación: sus demandas de seguridad y empleo son ignoradas por una elite distante, aumentando su frustración. La falta de bienestar, con centros de salud mental insuficientes y espacios comunitarios escasos, agrava problemas de aislamiento y estrés, dejando a este chileno vulnerable ante un sistema que no lo protege ni lo escucha.
A continuación, analicemos el aporte y las dificultades de Jesús y las comunidades religiosas en el desenvolvimiento pleno de la sociedad chilena, según el texto. Las comunidades religiosas, como la mormona, aportan orientación moral y un sentido de pertenencia que pueden mitigar la desconexión social, ofreciendo al ciudadano común un refugio espiritual frente al caos urbano y político. La visión cristiana de Jesús como figura divina inspira esperanza y resiliencia, mientras que su percepción histórica o literaria fomenta reflexión crítica en un país diverso. Sin embargo, dificultan el pleno desenvolvimiento cuando se convierten en "cadenas" —como señala el texto— al imponer dogmas rígidos, como la fe sin evidencia del mormonismo, que chocan con una sociedad secular y plural. Esta tensión entre guía y control puede polarizar, limitando el diálogo necesario para una cohesión social efectiva.
En el penúltimo párrafo, alcanzar la felicidad con estos conceptos implica integrar seguridad, confianza y bienestar. Fortalecer la seguridad mediante una policía ética y efectiva, junto a políticas inclusivas que escuchen al pueblo (como consultas locales), restauraría la confianza perdida. Espacios como Parque Ecuador y Alto Peñaflor podrían expandirse, promoviendo recreación y conexión comunitaria accesibles, contrarrestando el aislamiento digital con tertulias o eventos colectivos. La religión, como el cristianismo en sus diversas formas, podría potenciarse como apoyo emocional, siempre que fomente apertura en lugar de exclusión. Así, un equilibrio entre orden práctico, representación genuina y refugios de significado personal permitiría al chileno hallar paz y propósito en un contexto de crisis.
En el último párrafo, el resumen es claro: el texto expone un Chile marcado por la inseguridad, la desconfianza en instituciones y la lucha por el bienestar, donde el ciudadano común enfrenta miedo, abandono y desconexión. Jesús y las comunidades religiosas ofrecen consuelo, pero su impacto se ve limitado por dogmas y diversidad. La felicidad emerge al priorizar seguridad efectiva, diálogo político y espacios de bienestar, tejiendo un camino hacia una sociedad más cohesionada y serena, lejos de distracciones como el litio y polarizaciones históricas.