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domingo, 5 de enero de 2025

Música alternativa: "Arena y Mar" (K-efe) - La difusión de este video clip partió como una simple promoción en las listas de reproducción YouTube (Curioso ¿¡no!?)

Cuando vimos otros contenidos por YouTube, aparecía como promoción este video clip que enganchó por una sola sola cosa....EL CONTENIDO FUE GRABADO EN VALPARAÍSO

Ciudad que es mentora de muchos proyectos planteados en este blog, en favor ¡por supuesto! de la Región del Bio-Bío. #VamosAPanchoGancho!

Y la Quinta Región merece todos los aprecios del mundo. 

Acá va el video. 

viernes, 1 de marzo de 2024

Relato: Valparaíso

 

Previo a las municipales del 2024, dos figuras políticas van por la alcaldía de Valparaíso aunque uno de ellos busca la reelección. Ellos son Jorge Scharp (En el cargo) y Juan Marcelo Valenzuela. 

Un día estos dos treintones se encontraron en un mirador del Cerro Alegre, y empezaron a conversar. 

-

Juan Marcelo (JuanMa):- Oye Scharp

Scharp:- ¿Qué pasó?

JuanMa:- Estaba leyendo el diario y...

Scharp:- ¿Lees el diario?

JuanMa:- Si

Scharp:- Eres weón ¿o te haci's?

JuanMa:- ¿Y qué tiene de malo? 

Scharp:- Nadie compra el diario, las noticias ahora se leen en Twitter con el teléfono 

JuanMa:- Estoy leyendo El Mercurio, pero en la cuenta de Twitter aweonao

Scharp:- Ah

JuanMa:- ¿Me dejas terminar?

Scharp:- Disculpe 

JuanMa:- Bueno, la cosa estimado es que estaba leyendo aquí...y Valparaíso volverá a progresar como pasó en el Siglo XIX, cuando antes fuimos la ciudad puerto que recibía muchos barcos extranjeros, pero ¡ojo! eso ocurrirá recién en el año 2050 

Scharp:- ¿Ah sí? 

JuanMa:- Si poh, si acuerdate que el estancamiento del puerto recién vino con la creación del canal de Panamá 

Scharp:- ¿Y qué chucha tiene que ver Panamá?

JuanMa:- Mucho, si acuerdate que cuando los gringos construyeron el canal de Panamá en el año 1914...de ahí bajó el flujo de barcos extranjeros por las costas de Valparaíso. Antes los buques cruzaban los oceanos por el Estrecho de Magallanes, y Valpo era punto obligado. Ahora todos pasan por el angosto y corto canal de Panamá. 

Scharp:- Ya, ¿y porqué en el 2050?

JuanMa:- Bueno, porque dicen los científicos que desde ese momento se radicalizará la escasez de agua en el planeta. Con eso el canal de Panamá estará mucho más seco, y así no habrá agua para que pasen los barcos del Atlántico al Pacífico. 

Scharp:- ¿Y tu creis' que con eso los barcos van a volver a pasar por aquí por Valparaíso? 

JuanMa:- Son teorías que van surgiendo entre los estudiosos, te lo digo porque es una noticia que encontré en el diario. 

Scharp:- Ja ja ja ja, ¡estay loco hombre! Eso jamás va a pasar

JuanMa:- ¿Qué tan seguro estás tú Scharp?

Scharp:- Loco, ¿no cierto que tendremos calentamiento global? 

JuanMa:- Así es. Pero sigo sin entender. 

Scharp:- Van a subir las temperaturas, vamos a quedar con poco agua y en una de esas ¡buta! se construirán carreteras desde Europa a Latinoamérica. Piensa un poco Juanma, se secan los mares poh' hombre. ¿Cachay o no?

JuanMa:- Ah! -


jueves, 26 de octubre de 2023

Otro cuento creado con Inteligencia Artificial (IA.): JESÚS EN VALPARAÍSO

Jesús caminaba por el Cerro Alegre, admirando las casas de colores y los murales que adornaban las calles. Se sentía feliz de estar en Valparaíso, una ciudad llena de vida y cultura. Se encontró con un grupo de jóvenes que tocaban música y bailaban en una plaza. Se acercó a ellos y les saludó con una sonrisa.


- ¿Qué tal, amigos? ¿Puedo unirme a ustedes? - les preguntó.

- ¡Claro que sí! - le respondieron. - ¿Sabes tocar algún instrumento? - Bueno, no soy muy experto, pero puedo intentarlo - dijo Jesús. Le pasaron una guitarra y se puso a tocar una canción popular. Los jóvenes se sorprendieron de su habilidad y se pusieron a cantar con él. Jesús se divertía mucho, riendo y compartiendo con ellos. Les contó algunas historias de sus viajes y les enseñó algunas lecciones de amor y paz.
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- Eres increíble, amigo - le dijo uno de los jóvenes. - ¿Cómo te llamas? - Me llamo Jesús - respondió él. - ¿Jesús? ¡Qué nombre más bonito! - exclamó otro. - ¿De dónde eres? - Soy de Nazaret, una pequeña ciudad de Galilea - dijo Jesús. - ¡Qué lejos! ¿Y qué haces aquí en Valparaíso? - le preguntó otro. - Vine a conocer esta hermosa ciudad y a traer un mensaje de esperanza a su gente - dijo Jesús. - Pues te damos la bienvenida, Jesús - le dijeron los jóvenes. - Eres uno más de nosotros.



Jesús se sintió muy agradecido por la hospitalidad y el cariño que le mostraron los jóvenes. Se dio cuenta de que había encontrado unos nuevos amigos en Valparaíso. Mientras tanto, en un rincón de la plaza, había un joven solitario que observaba la escena con tristeza. Se llamaba Mateo y toda su vida había sido menospreciado por los demás. Su familia lo había abandonado cuando era niño y había crecido en un orfanato. No tenía amigos ni nadie que lo quisiera. Se sentía solo y vacío. Jesús lo vio y sintió compasión por él. Dejó la guitarra y se acercó a Mateo. - Hola, ¿cómo te llamas? - le preguntó. - Me llamo Mateo - respondió él con timidez. - Mucho gusto, Mateo. Yo soy Jesús - dijo Jesús. - Lo sé - dijo Mateo. - Te he estado escuchando. Eres muy bueno tocando la guitarra y contando historias. - Gracias, Mateo. Me alegra que te guste lo que hago - dijo Jesús. - A mí me gustaría hacer lo mismo que tú, pero no sé cómo - dijo Mateo.
- ¿Qué te gustaría hacer, Mateo? - le preguntó Jesús. - Me gustaría tener amigos, reír, compartir, ser feliz - dijo Mateo. - Pues yo quiero ser tu amigo, Mateo - dijo Jesús. - Y te quiero enseñar algo muy importante: tú eres un hijo de Dios y él te ama con todo su corazón. - ¿De verdad? - preguntó Mateo con incredulidad. - Sí, de verdad - afirmó Jesús. - Dios te creó a su imagen y semejanza y tiene un plan maravilloso para tu vida. Él nunca te abandona ni te rechaza. Él está siempre contigo y quiere que seas feliz. - No lo puedo creer - dijo Mateo con lágrimas en los ojos. - Créelo, Mateo. Es la verdad - dijo Jesús con ternura. - Y yo estoy aquí para demostrártelo. Ven conmigo, quiero presentarte a mis amigos. Jesús tomó la mano de Mateo y lo llevó hacia el grupo de jóvenes que seguían tocando música y bailando. Les presentó a Mateo y les pidió que lo acogieran como uno más de ellos. Los jóvenes aceptaron a Mateo sin dudar y lo invitaron a participar en su fiesta. Mateo se sintió feliz por primera vez en su vida. Se olvidó de su pasado doloroso y se llenó de esperanza. Se puso a tocar, a cantar, a bailar, a reír, a compartir con Jesús y sus nuevos amigos.
Jesús lo miró con amor y se alegró de haber cumplido su misión. Había traído la luz de Dios a un corazón oscuro y le había dado una nueva vida. Había hecho un milagro en Valparaíso.


Nuestro "señor" está buscando donde comprarse una lata de
"Royal Guard" (Cerveza) 
UNA SEMANA DESPUÉS

Jesús seguía caminando por Valparaíso, disfrutando de su belleza y su diversidad. Llegó a la Subida Cumming, una calle llena de vida y color. Escuchó el sonido de un organillo que tocaba una melodía alegre. Se acercó al músico y le dio las gracias por su arte. - De nada, amigo - le dijo el músico. - ¿Te gusta el organillo? - Me encanta - dijo Jesús. - Es un instrumento muy especial. - Lo es, lo es - dijo el músico. - Tiene mucha historia y mucha magia. - ¿Magia? - preguntó Jesús. - Sí, magia - dijo el músico. - El organillo tiene el poder de alegrar los corazones y de unir a las personas. - ¿De verdad? - preguntó Jesús. - Sí, de verdad - dijo el músico. - Mira a tu alrededor y verás. Jesús miró a su alrededor y vio que el organillo había atraído a muchos jóvenes que se habían reunido en la vereda. Algunos cantaban, otros bailaban, otros conversaban. Todos se veían felices y animados. - ¿Ves? - dijo el músico. - El organillo crea una atmósfera de armonía y fraternidad. - Es maravilloso - dijo Jesús. - ¿Quieres probarlo? - le ofreció el músico. - ¿Yo? - se sorprendió Jesús. - Sí, tú - insistió el músico. - Tú tienes algo especial, amigo. Tú tienes el don de la música. - Bueno, no sé... - dudó Jesús. - Vamos, anímate - lo animó el músico. - Te presto mi organillo y tú tocas lo que quieras.
Jesús aceptó el ofrecimiento y tomó el organillo entre sus manos. Lo miró con curiosidad y lo hizo sonar. El organillo emitió una nota clara y dulce. Jesús sonrió y se puso a tocar una canción que le salió del alma. Era una canción de amor y paz, de esperanza y fe, de alegría y gratitud. Los jóvenes que estaban en la vereda se quedaron maravillados con la canción de Jesús. Se acercaron más a él y se pusieron a cantar con él. La canción se extendió por toda la Subida Cumming y llegó a los oídos de más personas que se sumaron al coro. Pronto, toda la calle se convirtió en una fiesta musical. Jesús se sintió muy feliz de ver cómo su canción había unido a tantas personas. Les dio las gracias por su participación y les invitó a seguirlo en su recorrido por Valparaíso. Los jóvenes aceptaron con entusiasmo y siguieron a Jesús por las calles de la ciudad. Jesús los llevó a conocer diferentes lugares y personas que le habían llamado la atención. Entraron en una disquería donde había discos de Victor Jara y Violeta Parra, dos grandes artistas chilenos que habían cantado por la justicia y la libertad. Jesús les habló de la importancia de la música como una forma de expresión y de protesta. Les dijo que ellos también podían usar su voz para defender sus derechos y los de los demás.
Salieron de la disquería y se encontraron con un poeta que les enseñó francés. El poeta era un hombre culto y simpático que les contó historias de París, la ciudad del amor y la luz. Les enseñó algunas palabras y frases en francés que les parecieron muy bonitas. Les dijo que el francés era un idioma muy elegante y romántico. Continuaron su camino y llegaron a un mural con los versos de Pablo Neruda, otro gran poeta chileno que había ganado el Premio Nobel de Literatura. Jesús les leyó algunos de sus poemas que hablaban del mar, del amor, de la vida. Les explicó que Neruda era un poeta universal que había sabido captar la esencia de las cosas con su palabra. Les dijo que ellos también podían escribir poemas que expresaran sus sentimientos y sus sueños. Así, Jesús los fue guiando por Valparaíso, mostrándoles su belleza y su riqueza cultural. Pero también les mostró su realidad social, sus problemas y sus desafíos. En el camino, se encontraron con muchas personas tristes, gente pobre que no tenía empleo, jóvenes adolescentes con autismo a quienes les costaba hacer amigos, mujeres con depresión, niños mapuches que se sentían mal por ser abusados. A todos ellos, Jesús les dio una palabra de aliento, un abrazo, una sonrisa. Les dijo que no estaban solos, que él los amaba y que Dios los amaba. Les dijo que tenían un valor infinito y que podían superar sus dificultades. Les dijo que confiaran en él y en su poder.
Los jóvenes que acompañaban a Jesús se conmovieron con su bondad y su compasión. Se dieron cuenta de que Jesús era diferente a los demás, que tenía algo especial, algo divino. Se preguntaron quién era él y de dónde venía. Jesús les dijo que él era el Hijo de Dios y que había venido al mundo para salvar a la humanidad. Les dijo que él era el camino, la verdad y la vida. Les dijo que él era el amor. Los jóvenes quedaron impresionados con sus palabras y sintieron una gran admiración por él. Algunos le creyeron y otros no, pero todos lo respetaron y lo quisieron. Jesús los invitó a seguirlo y a ser sus discípulos. Les dijo que él los haría pescadores de hombres, que les daría una misión y un propósito. Les dijo que él los haría felices. Algunos aceptaron su invitación y otros no, pero todos le agradecieron por lo que había hecho por ellos. Jesús los bendijo a todos y siguió su camino por Valparaíso. Al final del día, Jesús y sus amigos llegaron a un mirador desde donde se podía ver toda la ciudad y el mar. El sol se estaba poniendo y el cielo se teñía de colores. Era un espectáculo maravilloso. Jesús les dijo a sus amigos que ese era el regalo de Dios para ellos, que esa era la obra de su Padre. Les dijo que Dios había creado todo lo que veían con amor y sabiduría. Les dijo que Dios quería que disfrutaran de su creación y que cuidaran de ella.
Los amigos de Jesús contemplaron el atardecer con asombro y gratitud. Se sintieron felices y bendecidos. Se abrazaron unos a otros y le dieron las gracias a Jesús por haberles mostrado la luz de Dios. Jesús los abrazó también y les dio las gracias por haberle acompañado en su recorrido por Valparaíso. Les dijo que él los quería mucho y que siempre estaría con ellos. Y así terminó el día más hermoso de sus vidas.
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TIEMPO DESPUÉS

Jesús y el joven del cerro Había una vez un joven que vivía en el Cerro Alegre de Valparaíso. Se llamaba Mateo y tenía Trastorno de Espectro Autista. Esto hacía que le costara mucho relacionarse con los demás, y que a veces se sintiera solo y triste. Mateo era un gran admirador de las artes y de la música, y le encantaba pasear por las calles llenas de colores y murales del cerro. Un día, mientras caminaba por una bajada, se encontró con un hombre vestido de blanco, que le sonrió con amabilidad. Era Jesús, que había venido a visitar el puerto y a conocer a sus habitantes. Jesús se acercó a Mateo y le preguntó su nombre. - Hola, ¿cómo te llamas? - le dijo Jesús. - Me llamo Mateo - respondió el joven, un poco nervioso. - Mucho gusto, Mateo. Yo me llamo Jesús. ¿Te gusta el arte? - le preguntó Jesús, señalando un mural que había en la pared. - Sí, me gusta mucho. Me gusta ver los colores y las formas - dijo Mateo. - A mí también me gusta el arte. Es una forma de expresar lo que sentimos y lo que soñamos. ¿Quieres que te acompañe a ver más murales? - le ofreció Jesús. - Bueno... si no te molesta... - aceptó Mateo, con timidez.
Así comenzó una amistad muy especial entre Jesús y Mateo. Jesús le mostró a Mateo muchos murales y le contó las historias que había detrás de ellos. Le habló de la alegría, la esperanza, la justicia, el amor y la fe. Le enseñó a ver la belleza en las cosas simples y a valorar lo que tenía. Le hizo sentir que no estaba solo, que era importante y que tenía un propósito en la vida. Mateo se sintió muy feliz con Jesús, y empezó a sonreír más. También empezó a conocer a otros jóvenes que compartían su pasión por el arte y la música. Uno de ellos era una joven muralista llamada Sofía, que pintaba con mucho talento y creatividad. Sofía se fijó en Mateo y le gustó su forma de ser. Se acercó a él y le habló con simpatía. - Hola, ¿cómo te llamas? - le dijo Sofía. - Me llamo Mateo - respondió él. - Yo me llamo Sofía. Me gusta mucho tu camiseta - le dijo ella, refiriéndose a la camiseta de una banda de rock que llevaba Mateo. - Gracias, es mi banda favorita - dijo él. - A mí también me gusta esa banda. ¿Te gusta la música? - le preguntó ella. - Sí, me gusta mucho. Me gusta escucharla y tocarla - dijo él. - ¿Tocas algún instrumento? - le preguntó ella. - Sí, toco la guitarra - dijo él. - ¡Qué bien! Yo también toco la guitarra. ¿Quieres que toquemos algo juntos? - le propuso ella. - Bueno... si quieres... - aceptó él.
Así comenzó otra amistad muy especial entre Mateo y Sofía. Sofía le mostró a Mateo sus murales y le enseñó algunos trucos para pintar mejor. Le habló de sus sueños, sus proyectos, sus miedos y sus alegrías. Le hizo sentir que era especial, que tenía talento y que podía lograr lo que se propusiera. Mateo se sintió muy feliz con Sofía, y empezó a enamorarse de ella. También empezó a integrarse más con otros jóvenes del cerro, que lo aceptaron como era y lo respetaron. Algunos eran punks, otros eran hippies, otros eran rockeros, pero todos tenían algo en común: el amor por el arte y la música. Un día, Jesús reunió a todos los jóvenes en frente de un mural en medio de una bajada. Era un mural muy bonito, que mostraba una escena de paz y armonía entre personas de diferentes razas, culturas y creencias. Jesús les habló con cariño y les dijo: - Queridos amigos, estoy muy orgulloso de todos ustedes. Han demostrado que son capaces de crear cosas maravillosas, de expresar sus sentimientos, de compartir sus sueños, de superar sus dificultades, de respetar sus diferencias y de amar sin condiciones. Ustedes son el futuro de este mundo, y tienen una misión muy importante: hacer de este un lugar mejor para todos. Por eso, quiero pedirles un favor: tomen de las manos a la persona que tienen al lado, y digan conmigo: "Somos uno". Los jóvenes hicieron lo que Jesús les pidió, y se tomaron de las manos. Mateo tomó la mano de Sofía, y sintió su calor y su cariño. Sofía tomó la mano de Mateo, y sintió su fuerza y su confianza. Todos juntos dijeron con Jesús: "Somos uno". Y en ese momento, se produjo un milagro. El mural se iluminó con una luz brillante, y las figuras que había en él cobraron vida. Se movieron, se abrazaron, se sonrieron y se unieron a los jóvenes. Era como si el arte se hiciera realidad, y la realidad se hiciera arte. Todos sintieron una gran emoción, y una gran paz. Jesús los miró con amor, y les dijo: - Gracias por ser mis amigos. Los quiero mucho. Y recuerden: siempre estaré con ustedes. FIN







Un cuento creado con Inteligencia Artificial (IA.): LUIS MIGUEL EN VALPARAÍSO

 

Luis Miguel caminaba por las calles de Cerro Alegre, admirando la belleza de Valparaíso. Había venido a Chile para dar un concierto, pero también quería conocer la ciudad que tanto le habían recomendado sus amigos. Le encantaban los colores de las casas, los murales artísticos, los ascensores y las vistas al mar.


Se detuvo en una esquina y escuchó una melodía familiar.
Era un bolero que él había cantado muchas veces: "Contigo en la distancia". Siguió el sonido hasta llegar a un pequeño bar donde un hombre tocaba la guitarra y una mujer cantaba con voz dulce. Entró y se sentó en una mesa cerca del escenario. Pidió una copa de vino y se dejó llevar por la música.

La cantante lo reconoció y le dedicó una sonrisa. Terminó la canción y le dijo al público: - Tenemos un invitado muy especial esta noche. Él es uno de los mejores cantantes del mundo, el sol de México, el gran Luis Miguel. ¿Les gustaría que nos acompañara con una canción? El público aplaudió con entusiasmo y Luis Miguel se levantó y se acercó al escenario. Tomó la guitarra del hombre y le agradeció. Luego miró a la cantante y le preguntó:
- ¿Qué te gustaría que cantara? - Lo que tú quieras, eres el maestro. - Bueno, entonces voy a cantar una canción que me gusta mucho y que habla de este hermoso país. Se llama "Chile lindo". Y así comenzó a cantar con su voz inconfundible, mientras el público lo acompañaba con palmas y coros. La cantante se unió a él en el estribillo y juntos hicieron una armonía perfecta. Cuando terminaron, el público los ovacionó de pie y les pidió otra canción. Luis Miguel accedió y siguió cantando boleros, tangos y baladas. La cantante se quedó a su lado y le hizo coros o dúos. El ambiente se llenó de alegría y emoción. Después de varias canciones, Luis Miguel dejó la guitarra y bajó del escenario. La cantante lo siguió y lo invitó a sentarse con ella. Le dijo que se llamaba Sofía y que era una gran admiradora suya. Le agradeció por haber cantado con ella y le dijo que era un sueño hecho realidad. Luis Miguel le dijo que él también la admiraba y que tenía una voz preciosa. Le preguntó si podía invitarla a tomar algo y ella aceptó. Se fueron a otra mesa más apartada y pidieron otra botella de vino. Brindaron por la música, por Valparaíso y por el destino. Luis Miguel le preguntó sobre su vida, su carrera, sus sueños. Sofía le contó que había nacido en Valparaíso, que amaba el mar, que había estudiado canto en Santiago, que quería grabar un disco, que le gustaba viajar. Luis Miguel le dijo que él también amaba el mar, que había viajado por todo el mundo, que había grabado muchos discos, que le gustaba Francia. - ¿Has estado en Francia? -le preguntó Sofía. - Sí, muchas veces. Es un país hermoso, lleno de arte, cultura e historia. Me gusta París, pero también me gustan otras ciudades como Lyon, Marsella o Niza. - Yo nunca he estado en Francia, pero me encantaría ir algún día. Me gusta el idioma francés, me parece muy romántico. - ¿Sabes hablar francés? - Un poco, solo lo básico. - ¿Quieres que te enseñe algunas palabras? - Sí, me encantaría. Y así Luis Miguel empezó a enseñarle algunas palabras en francés: bonjour, merci, je t'aime... Sofía repetía lo que él decía y se reían cuando se equivocaban o se sonrojaban cuando se decían cosas tiernas. El vino les subió a la cabeza y se sintieron más cercanos y cómplices. Se miraron a los ojos y se dieron cuenta de que había una atracción mutua. Se acercaron y se besaron con pasión. Salieron del bar y caminaron por las calles de Cerro Alegre, abrazados y felices. Luis Miguel le cantaba al oído canciones de amor, Sofía le respondía con palabras en francés. Llegaron a un hotel y entraron sin pensarlo. Se amaron toda la noche, hasta que el sol los despertó. Se despidieron con un beso y una promesa de volver a verse. Luis Miguel tomó un taxi y se fue al aeropuerto. Sofía se quedó en la cama, recordando lo que habían vivido. Sonrió y se dijo a sí misma:
- Hasta que me olvides, voy a intentar...

miércoles, 25 de enero de 2023

viernes, 20 de mayo de 2022

Relato:- Soltero vitalicio ...


           

  Fernando estaba intentando probar suerte con una chiquilla que le gustaba, Elizabeth.  

Se conocían años atrás en un curso electivo de la universidad (cuando eran más jovenes). La Eli siempre fue simpática con el Feña, que daba ciertas señales de “Química”. Tan entusiasta estaba el chiquillo que le mandaba mensajes a la joven, esperando si alguna vez picaba el anzuelo. Todo bien de primera, hasta que en un momento cualquiera le pasó una situación que lo “bajoneó”….aunque sólo por algunos minutos.

-

 Feña:- (Escribiendo mensajes de Whatsapp) ¡Hola Elizabeth! ¿¡Cómo estás!?


Minutos después


Eli:- (Responde) Bien, ¿y tú?


Un paréntesis. Fernando vive en Playa Ancha (Conocido barrio de Valparaíso), y Elizabeth vive en la localidad de Puchuncaví, perteneciente a la misma provincia porteño-viñamarina.


Feña:- Super. Te escribo para saber si vas a estar este Domingo en Puchuncaví.

Eli:- Si, pero algo ocupada ¡No creo que te pueda recibir! 

Feña:- ¿¡Ah si!? ¿Tienes que hacer?

Eli:- ¡Mmmmm!....Es que viene mi pareja, Mauricio trabaja en el norte y hace meses que no lo veo. Quiero aprovechar mis dias con él.

            Elizabeth nunca sospechó que Fernando le estaba echando el ojo hace rato, y el varón se amargó un poquito aunque lo disimuló. Aunque siendo honestos, el Feña ya asumía que había perdido la batalla pero con tal de no perder “su confianza” evitó mostrarle prepotencia alguna. Por eso se hizo “el Larry”, y fingió alegrarse por ella.

Feña:- ¡Ya poh' amiga! ¡Mira! Disfruta de tus días con esa persona que te ama. Justo me están llamando para tomar once, así que hablamos de ahí. Ha sido un gusto mandarte mensajes durante todo este tiempo, ¡hasta siempre Elizabeth!

Eli:- ¡Igual!....cuidate, ¡chau!    

-

 HORAS DESPUÉS 

Fernando estaba angustiado por enterarse que la mujer a quien pretendía conquistarla, ya tenía novio. Por eso le mandaba mensajes de Whatsapp a su mejor amigo Eugenio.     

Feña:- Eugenio, ¿tienes un tiempito para mí?

Eugenio:- ¿Cómo no “perro”? ¿¡Que pasó!?

Feña:- Cagué con la Elizabeth.

Eugenio:- ¿Te portaste mal con ella? ¿Te tiraste un “peo”, durante una cita que ustedes dos tuvieron? Ja ja

Feña:- No loco, ¡nada que ver! Ella tiene hombre, sin querer me lo dijo en el Whatsapp

Eugenio:- ¡Bucha master! ¡Que lata!....pero ¡mira! Ve el lado bueno ¿Cachay?

Feña:- ¿¡Que estay hablando weón!?

Eugenio:- Si poh, ¡mira el lado bueno! Como cachay que a ella no la vas a necesitar mas, tienes dos ganadas y una perdida.

Feña:- ¿¡Dos ganadas y una perdida!?

Eugenio:- Si poh'. La perdida, es que la única vez en que tú te acostarás con ella será cuando los perros hablen ¿¡Cachay!? O sea….¡Nunca weón! ¡Cagaste!

Feña:- ¡Andamos chistositos ah....! ja ja ja Yaaaa..!!, y…..¿las ganadas?

Eugenio:- Las ganadas son, por una parte puedes borrarle su número en tu agenda de Whatsapp. Un contacto menos.

Feña:- ¡Media weá poh! Ja! ¿Y la otra ganada?

Eugenio:- Me dijiste que este Domingo tenias programado pegarte el viaje a Puchuncaví, me imagino que guardaste plata para esa “cita fantasma” 

Feña:- Ya, ¿y?

Eugenio:- Con esa plata juntémonos en Viña poh' ¡pasémosla bien!, vayamos a un pub, tomémonos unas chelas y luego echemos la talla en la playa poh' ¡Toda la noche!. ¿¡Que te parece!?

Feña:- Y…..por esas cosas de la vida…. ¿Entray’ a la casa de niñas bonitas?

Eugenio:- ¡Mjm!.....¡Estee…!.....¡Mira!....¡Ni una palabra de esto a mi señora weón! ¿¡Estamos!? 

 

 

Más relatos de Fernando

Fernando había ganado un concurso en televisión, y el premio era un obsequio gentileza de una famosa marca de zapatillas. De primera todo bien, pero algo le pareció raro al "feña"