Un hombre de aspecto sombrío entraba a su departamento cuando en el dormitorio encuentra un mensaje encima de la cama, ocurre que su mujer lo abandonó y le dijo esto:
"Rubén.
Cuando leas esta carta quiero que sepas que yo y los niños fuimos a la Región de Aysén, no saco nada con mentirte. Salí con Cristian, mi compañero de trabajo con quien llevamos una relación de años, y si! es primera vez que te lo digo. Mientras tu salías a tu tomar en las botillerías yo pasaba mis tardes con él, contigo no siento nada.
No me busques, no me llames por teléfono. No quiero saber nada de tí
Hasta nunca"
El tipo quedó tan destrozado que quiso buscar copete para pasar las penas, pero no encontraba ninguna botella. Así fue que le escribió a un primo quien le tiene mucho aprecio a través de WhatsApp, busca algo de consuelo.
Rubén:- Primo, ¿estás?
Fernando (El primo):- Ah hola Rubén, ¿qué es de tu vida?
Rubén:- Estoy mal
Fernando:- Chuta, ¿qué te pasó?
Rubén:- Alicia se fue, me dejó con el Cristian. Fueron a la Patagonia
Fernando:- Chuta que mala compadre, pero igual su relación estaba mala. Ustedes se las pasaban discutiendo, igual trata de entenderla...ella lo pasaba mal contigo, no eres el mismo romántico de antes
Rubén:- Ella es una ingrata, no me supo valorar
Fernando:- ¿Valorarte a ti? Toda tu plata te lo tomabas en la botillería weón chanta, casi te echan del trabajo. Y más encima tu la mandabas en la casa, no te soportaba. Lo siento, pero tu cosechaste lo que sembraste
Rubén:- No se porque te estoy escribiendo al Whatsapp, tu eres mi primo pero me estás criticando ¡Andate a laarrr. weón! (Luego, lo corta)
Finalmente Rubén le corta el llamado al Feña, es que claro! el hombre era algo tóxico tambien.
De repente por fuera (en la calle) siente que cae la lluvia, entonces el Feña a falta de copete volvió a la cocina para hacerse un café.
Saca la taza, luego busca el tarro de café y se lo echa al tazón, hasta que de repente !? Se le acabó el azúcar.
Entonces Rubén busca en el closet un impermeable y sale a la calle para comprar el azúcar. Como no tiene auto caminó al paradero de la vereda del frente, espera unos minutos para subirse a la micro. Viene la micro, sube y va al supermercado.
Luego se baja del bus bajo un temporal muy torrencial, camina al supermercado y va a comprar un kilo de azúcar. Encuentra el paquete, va a la caja y paga. Acá hay una cosa, eran casi las nueve de la noche y Rubén de milagro encontró una caja disponible (El supermercado estaba solo minutos de cerrar, pues ya es de noche). Paga su paquete de azúcar, recibe la boleta de compra y el vuelto en la caja. Después se va de la caja.
En medio de la lluvia Rubén todo empapado va al paradero, y regresa a su casa. Entra al departamento, se saca la ropa y lleva el paquete de azúcar a la cocina. La vacía en un frasco, le echa un poco a la taza con el polvo de café que había puesto minutos atrás. Todo bien, hasta que prende un palo de fosforo (porque ahora va a encender la cocina)...
¿y a que no saben que pasó después?
Se le acabó el gas. Más encima, el distribuidor de gas no atiende en la noche. Mañana a primera hora vuelven a abrir
¡Bienvenido a la realidad hijo!
FIN

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