Posibles causas para que el Reggaetón ya pueda finalizar su etapa (acá en nuestra sociedad):
Saturación y cansancio ciudadano, asociación del género con la delincuencia e inseguridad, falta de diversidad musical en las radios (Echamos de menos la Radio Rock & Pop del año 2004), competencia de nuevos géneros musicales (El K-POP, la cumbia ranchera o el pop anglo de Bruno Mars), cambio en los valores sociales (Criticas contra el machismo, o contra la cosificación a la mujer), crisis de la bohemia tradicional (Ahora da miedo ir a las discos) y búsqueda de refugios tranquilos ante la crisis de la salud mental (estrés, ansiedad, horas con bajo ruido en la calle, etc.).
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| Ni una rancherita ¿¡nada!? abúrrete un poco de repente poh' |
No es que uno sea amargado o que no le guste el brillo, porque la fiesta siempre ha estado en el ADN del chileno, sobre todo cuando somos "cabros", pero antes la cosa era distinta y para entender el cansancio de hoy hay que mirar un poco hacia atrás, cuando las juntas eran puntos de sociabilización de verdad.
En los 70 predominaba la música hippie en tiempos de la Unidad Popular (Con "Janis Joplin") o el pop con sonidos folk de Música Libre ("Salta pequeña langosta"), para después saltar a la onda disco que nos tuvo a todos bailando a fines de esa década, mientras que los 80 estuvieron marcados por el pop anglo de Rick Astley y el rock latino de Soda Stereo que se escuchaba en todas las radios.
Todo partió con la canción "Muévelo" de El General (En los 90's)
Al llegar los 90, la música tropical empezó a ganar terreno con Banda Blanca ("Sopa de caracol") o Garibaldi, pero fue El General quien se adelantó a todos con "Muévelo", un ritmo que en ese tiempo se veía como algo alegre y ameno, mucho antes de que el reggaetón fuera una palabra masiva en Chile, lo que recién pasó por ahí por el 2004.
En el verano del 2001 tuvimos chispazos visionarios como "El Gato Volador" mientras el Sound de La Rosa empezaba a pasar de moda frente a la "Mayonesa", pero el empujón fuerte lo dio Mekano en el 2003, donde el Team bailaba lo que llamaban "Ragga", con temas como "El Látigo" o "Papi Chulo" que hoy se miran distinto, porque uno nota que esas letras eran pura agresión camuflada y machismo que tomaba a la mujer como objeto.
En Chile, el programa radial que le dio el vamos, fue "Latitud 40" (Radio 40 Principales). 2004
Fue en la primavera de 2004 cuando la cosa explotó con "Baila Morena" y "Pobre Diabla", y ahí el reggaetón se tomó las radios juveniles que antes eran diversas, matando esa mezcla rica donde podías escuchar a los Petinellis, a los Prisioneros o a bandas de rock chilenas como Tronic, Gufi o Difuntos Correa, que tuvieron su año de oro justo antes de que el perreo lo inundara todo.
Quién de nuestra generación no se acuerda de ir al centro de Conce, bajar al subterráneo del Falabella en el Paseo Barros Arana o dar una vuelta por el Mall del Trébol para escuchar los discos gratis en esos lectores que ponían junto a las teles; era el panorama de los cabros vitrinear y conocer música nueva antes de que todo fuera digital.
HOY: Todo lo que sube, tiene que caer (La ley de la gravedad)
Con el tiempo, el género pasó por los pokemones, se puso "cuico" cuando llegó a las discos de sectores altos y terminó en lo que tenemos hoy con artistas chilenos que dominan el mercado, pero el agotamiento es real porque la fiesta se volvió asfixiante.
Lo que se mostró en el matinal Mucho Gusto sobre la Playa Trocadero en Antofagasta (Viernes 17 de Abril 2026) es el reflejo de un país cansado; ver a esas patotas llegando en auto a las cinco de la mañana de un lunes, poniendo música a todo chancho cuando el vecino se tiene que levantar a trabajar, es una falta de respeto que ya no tiene nombre.
La ciudadanía está pidiendo medidas concretas contra estas incivilidades porque todo tiene un límite, y ni los políticos ni las autoridades han sabido ponerle el cascabel al gato.
Para que se hagan una idea, circula por ahí un relato bien decidor:
Un joven fanático del perreo que andaba en su auto a la una de la mañana escuchando reggaetón a todo volumen, se detuvo a comprar un sándwich y vio en la tele a un cantante famoso de Miami pidiendo a sus seguidores que dejen de escuchar su música a alto volumen mientras manejan. El cabro, extrañado, le escribió por Facebook al manager del artista, quien le respondió sin anestesia que estaban haciendo esa campaña porque las ventas estaban bajando. El manager le explicó que en Chile la está llevando la cumbia ranchera, que hay demasiados reclamos por estrés y que la delincuencia le puso un estigma feo al género. Al final, parece que hasta los mismos dueños del negocio se dieron cuenta de que la gente está chata de la ostentación y la apología a la delincuencia.
El Barrio Estación (de Conce) ya pasó de moda. Esto ya no prendió cabros
Hoy en Concepción la bohemia se alejó del centro, se puso más cara y peligrosa en lugares como Barrio Brasil, lo que ha hecho que muchos valoren más el silencio de la casa o una tarde en el campo para cuidar la salud mental, porque la selva humana ya no da para más.
Hasta el Festival de Viña perdió ese brillo de la diversidad, empecinados en traer puro género urbano y dejando de lado el K-pop o el pop anglo, demostrando una terquedad que margina a otros gustos.
Da pena ver cómo se empoderan de espacios que debieran ser de todos, y aunque en gustos no hay nada escrito, el cansancio general nos dice que este estilo fiestero está pasando por su crisis más grande, porque una cosa es basilar y otra muy distinta es no dejar vivir al resto.
Extracto de la canción "Talking to the moon", del interprete hawaiano Bruno Mars (Y cuya versión en castellano la pueden escuchar en un cóver ranchero del grupo Zúmbale Primo, con la canción "Hablando con la luna")
"At night when the stars light up my room I sit by myself Talking to the moon Trying to get to you In hopes you're on the other side talking to me too Or am I a fool who sits alone talking to the moon?"




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