A la injusticia y discriminación se puede sacar provecho
UN NORTINO PROVINCIANO EN CONCEPCIÓN
• Un joven del norte viene a Concepción, su personalidad provinciana se contrasta con muchas injusticias de la ciudad. Con el tiempo gana el cariño de muchos.
Eugenio entró a estudiar periodismo en la Universidad de Concepción, viene de Ovalle, de origen humilde, y buscaba un departamento para arrendar. Conoció de vista a Alejandra, una joven de la zona, cuya apariencia la muestra como alguien de clase meda-alta, ambos se miraron y se enamoraron a primera vista, pero estaban lejos, no se hablaban ni se saludaban.
Después pasó dos injustos momentos, durante la primera semana en Concepción un cajero de un supermercado intentó estafarlo, y un carabinero lo llevó injustamente detenido por comprar una cerveza en lata para beberla en la calle, si bien fue abuso de poder igual fue a juzgado para pagar la multa, esto lo llevó a mantener sus ideales firmes. Denunciaría actos de corrupción, microtráfico y delincuencia, vinculados con el alcalde y los partidos políticos.
Conoció a Victor, un joven anarquista oriundo de Lota, el único compañero con quien se sintió cómodo. El resto del curso eran chicos del montón, jóvenes que solo carreteaban, tomaban y se mostraban ser “bacanes”, eran mala onda con el ovallino, -porque siendo del norte lo veían de “cholo”-, y con el anarquista -lo miraban como un “resentido”-.
Por cinco años luchó por dos metas, ganarse el amor de Alejandra-hija de Arnaldo Rebolledo, empresario de la CAP- y encarar mediáticamente a un mal alcalde derechista.
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