sábado, 4 de julio de 2026

Columna política: La trinchera de X ahoga el verdadero buzón ciudadano

Y nos faltó agregar una cosa:
En X no se discute con alturas de miras, no se argumenta, no se conversa
Sólo se lanzan a la web panfletos políticos básicos, y con discursos repetidos
(para convencer o manipular),
frases del tipo "Kast es nazi", "Proscribir al comunismo", etc. 
No es lo mismo ver a dos bandos agarrándose de las mechas en X que tener un verdadero buzón ciudadano. 

En los últimos años hemos sobreanalizado el rol de la política. Ya nos sabemos de memoria los diagnósticos, por lo que hoy lo verdaderamente importante es bajar esa teoría al día a día, al sentir más cotidiano y humano de nuestra propia realidad. Existe una tendencia bien tramposa a decretar que si te cansa hablar de política, es porque automáticamente no valoras la democracia. Pero aburrirse del ruido no es apatía; es simple salud mental frente a un ambiente que se volvió insoportable.

Esta desconexión recuerda mucho a lo que pasa hoy con el gobierno de José Antonio Kast. Muchos vieron en la ultraderecha una salvación o la única salida a la mediocridad que impuso la centro-izquierda de Gabriel Boric, encandilados con la promesa de frenar la delincuencia. Sin embargo, el libreto cambió en el camino. La seguridad terminó siendo un Caballo de Troya para instalar una agenda enfocada en la macroeconomía que beneficia prioritariamente a los súper ricos, mientras el oficialismo adopta un cómodo papel de mártir. Esta decepción está incubando un fenómeno peligroso: lo que realmente se está agotando en la ciudadanía es la última reserva de esperanza. 

La gente no confiará en ningún político, ¡EN NINGUNO! (Literal)
El peligro de este vacío se proyecta con fuerza hacia las elecciones de 2030. Con una población el triple de desconfiada, reaparecen alternativas como Franco Parisi o Johannes Kaiser, pero cabe preguntarse qué garantías reales ofrecen. ¿De verdad Parisi va a solucionar el país decretando un toque de queda a las pocas horas de asumir? ¿O Kaiser va a ser en la práctica ese líder más "perro" que promete en sus discursos? Del dicho al hecho hay mucho trecho, y el votante ya aprendió a golpes que las frases rimbombantes no solucionan la vida real.

Por eso, cuando los analistas dicen que restarse del debate es invalidar la democracia, hay que aclarar las cosas: no es lo mismo ver a dos bandos agarrándose de las mechas en X que tener un verdadero buzón ciudadano. Las redes sociales fracasaron rotundamente como espacio de escucha para el común de la gente; se convirtieron en trincheras de descalificación mutua y manipulación de bots. Exigirle al ciudadano de a pie que valide el sistema metiéndose en ese lodo virtual es un despropósito.

Apuntar con el dedo a la gente es ignorar que muchos prefieren las vías institucionales y respetuosas, como redactar una carta formal a la presidencia. Hoy las comunas casi no estimulan la participación en espacios físicos, lo que ha empujado a la ciudadanía a expresarse en la web, donde tampoco existen canales limpios para dejar impresiones de forma ordenada. Ya vivimos ese ninguneo en el primer proceso constitucional entre 2021 y 2022, donde la izquierda impuso sus propias pautas a la fuerza. Por todo esto, querer enviarle una carta cordial al Presidente de la República no es un desprecio al sistema. Al contrario, es un acto profundamente democrático: es la insistencia humana de querer ser escuchado con respeto, sin tener que rebajarse a la violencia de un gallito digital.

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