jueves, 5 de febrero de 2026

El adiós de los 40 Principales en Concepción: El fin de una frecuencia que marcó a una generación (2000 - 2026)

 El mes de enero de 2026 trae un aire de nostalgia al dial del Gran Concepción con el cierre de Radio Los 40. El apagado de la señal en la 92.5 FM se siente como el fin de una era para miles de auditores. Este rincón del dial, que por décadas vibró con el pop más actual, hoy cambia su esencia por contenidos religiosos. La salida de Prisa Media deja un vacío difícil de llenar en el segmento que va de los 15 a los 39 años. Los vecinos de Talcahuano, Chiguayante y San Pedro pierden a su compañero musical de cada mañana. Es el cierre de un ciclo que nació cuando el nuevo milenio apenas asomaba sus luces por la región. El paso a Radio Corporación marca un giro radical en la identidad sonora de nuestra querida zona del Biobío. Esta mutación nos recuerda que nada es eterno, ni siquiera las voces que nos acompañaron por años.      




Para entender este golpe, hay que viajar a los años 90, cuando la segmentación radial cambió las reglas del juego. Ese modelo permitió que la radio se renovara y conectara con el lenguaje de las generaciones más jóvenes de Chile. En 1999 aterrizó Radio FM HIT y en el año 2000 debutó 40 Principales, trayendo una frescura que no existía. Gracias a estas apuestas, el medio sobrevivió al avance digital, adaptando su ritmo a un público con ganas de novedades. Pero ese éxito tuvo un costo: un centralismo evidente, donde todo el contenido se cocinaba en las oficinas de Santiago. Las radios juveniles se volvieron el centro de la cultura pop, uniendo a los penquistas bajo una misma sintonía diaria. Sin embargo, ese lazo hoy se corta, dejando una orfandad que la radio local todavía no sabe cómo reclamar.         

En la década de los años 2000's, estas emisoras vivieron su época dorada, dictando lo que era tendencia en el mercado musical (tanto latino como anglo. Aunque por poco tiempo la onda japonesa también tuvo su espacio en la radio, más menos en el 2005). Sintonizar la 92.5 FM en Concepción era la forma más directa de estar al día con los ritmos del momento actual. Pero esta alegría convivía con una realidad algo amarga: el desinterés de los dueños de radios locales por el público joven. El centralismo se notaba en la publicidad, que invitaba a eventos que solo pasaban en la capital, a kilómetros de distancia. Aun así, los jóvenes del Biobío abrazaron esas voces santiaguinas y las hicieron parte esencial de su propia identidad sonora. Esa fidelidad fue el combustible que mantuvo vivas a estas marcas por más de veinticinco años en el aire regional. Hoy, ese relato llega a su punto final, dejando a la Generación Z con una oferta que parece encogerse.                                  

Publicación de Abril 2025. Un medio de comunicación, como boletín de panoramas     

El mapa del dial juvenil ha dado vueltas drásticas, reflejando las idas y venidas de los grandes  grupos de medios. 

Hasta el año 2008, el aire penquista todavía tenía opciones potentes como Radio Rock & Pop, 40 Principales y la querida FM HIT.

 Luego vino la fusión que creó "Hit 40", iniciando un retiro lento pero constante de dichas marcas juveniles. 

En 2010 le dijimos adiós a FM HIT (para siempre) y en 2011 llegó Radio Carolina para intentar capturar a los oyentes de la zona. 

Ahora, con la partida de Los 40, el público se queda prácticamente con una sola opción masiva en la frecuencia modulada. Este escenario de "voz única" es preocupante para la diversidad que una ciudad con tanta vida como Concepción necesita. La 92.5 FM deja atrás los "ránkings" de pop para transformarse en un espacio de prédica y fe evangélica.    


 Se nota a simple vista que los auditores penquistas prefieren las radios de Santiago por su propuesta ágil y profesional. No es un simple capricho; es la respuesta lógica a un contenido que sabe leer lo que la gente quiere escuchar hoy. Mientras tanto, la radio local parece haberse quedado dormida, con muy pocas estaciones logrando destacar en las encuestas reales. 
Basta  dar una vuelta por las calles para notar que las voces capitalinas mandan en las radios de autos y negocios locales. Esta situación debería ser una señal de alerta para los dueños de medios regionales sobre la urgencia de renovar su mirada. La falta de aire fresco permitió que, cuando Santiago decidió retirarse de la plaza, la región se quedara casi en silencio. La distancia entre lo que se ofrece localmente y lo que los jóvenes buscan es hoy una brecha enorme.     

 Quienes analizan el futuro de la radio suelen olvidar que el corazón del medio es el vínculo emocional con la gente. Incluso quienes hoy tienen treinta y tantos años guardan un cariño  especial por el dial, a pesar de tener todo en Spotify. Lo que pasó en los 90's con la segmentación fue una lección sobre cómo crear comunidad alrededor de un micrófono y música. Lamentablemente, esa chispa no prendió en las radios de Concepción, que prefirieron seguir con fórmulas que ya se sienten antiguas. Mientras las radios de Santiago se volvieron iconos, la radio regional se quedó estancada en formatos que no hablan el idioma actual. La 92.5 FM fue el último refugio de esa modernidad que hoy nos deja para dar paso a otros mensajes muy distintos. Ese vacío emocional que queda es el mejor ejemplo de que la radio sigue importando mucho más de lo que se cree.

El éxito de las radios juveniles fue la prueba de que se puede sobrevivir si se habla el mismo idioma que el oyente. Todavía se recuerda el impacto de FM HIT en 1999, con una publicidad que se tomaba hasta las pantallas de la televisión. Eran días donde la radio se sentía como el medio más vibrante, ese que estaba en la calle y cerca de los problemas reales. Es clave entender que gran parte de los que hoy sufren el cierre de Los 40 son adultos que ya pasaron los treinta años. Son personas que empezaron esta aventura a los quince años y nunca soltaron la mano de su emisora de cabecera en el dial. Es una historia de fidelidad que cruzó décadas y que hoy se termina por una decisión tomada en una oficina financiera. Perder esa compañía diaria es como perder un pedazo de la rutina que nos hacía sentir acompañados en el camino.     

Texto del 2021 - ¿Es idea mía? ¿O la etapa DEL JOVEN se alargó sin querer hasta casi LOS 40 AÑOS !? (¡Ups!

Un oyente que empezó el liceo con el "Pelo Verde" en FM HIT, hoy buscaba esa misma complicidad en su radio de siempre. Esa conexión es lo que le daba alma a la 91.7 FM (Que hace dos décadas fue el dial de la HIT), algo que ninguna lista de reproducción automática puede imitar hoy. Es fascinante cómo la radio segmentada supo envejecer con su audiencia (Recuerda que la radio es un invento que ya tiene más de 100 años), pasando de la adolescencia a la vida adulta sin dramas. Al principio, los jefes pensaban en un público de máximo 25 años, pero la gente se quedó pegada a sus locutores favoritos. El lenguaje relajado de Los 40 logró retener a sus seguidores mucho más tiempo de lo que cualquier experto pudo imaginar. El problema es que esa comunidad fiel hoy se queda sin su casa radial por razones que tienen que ver más con dinero que con aire. Se quiebra un puente que era parte de la identidad y de los mejores recuerdos de juventud de muchos penquistas.                                                                                                                                

Es una pena tener que hablar de la falta de fuerza de las radios locales para competir por el oído de los más jóvenes. Las señales de Concepción no parecen ser una competencia real para estaciones tan masivas y populares como la Radio Punto 7. Por eso, hace falta un empujón a los directores regionales para  que se atrevan a inventar cosas nuevas y con identidad local. No se necesitan millones para renovar un programa, se necesita curiosidad y conocer de verdad lo que pasa en las calles hoy. Aunque el mundo digital avance rápido, la radio en vivo tiene una magia que no se puede descargar ni poner en pausa. Nada le gana a esa sensación de prender el equipo y saber que no estamos solos, que hay otros escuchando lo mismo ahora. La radio local tiene frente a sí la oportunidad de oro para recuperar el espacio que la capital está dejando libre.     

 La radio tiene esa gracia de conectar personas sin necesidad de planes de datos caros ni teléfonos de última generación. Esa llegada simple y directa es la que ha mantenido al medio en pie después de un siglo de historia en nuestro país. En los 2000, vivimos el boom de la música urbana y el fenómeno del Axé que se tomó todos los programas juveniles de entonces. El reggaetón llegó por el 2004 para quedarse y se convirtió en la banda sonora de todas las plazas del Gran Concepción. Los grupos de jóvenes de la época encontraban en la 92.5 FM un lugar donde sus gustos no eran juzgados, sino celebrados. Hoy, todo ese movimiento de pop y ritmo urbano se apaga para dar paso a los mensajes de la Iglesia Cristo Tu Única Esperanza.  Esta movida del dial es un paso atrás en la variedad de opciones para los que vivimos en esta intercomuna penquista.

La llegada de Radio Corporación es parte de un plan mayor donde este grupo cristiano ha ido comprando señales a Prisa Media. Concepción se suma a una lista que incluye a Temuco y Valparaíso, donde las radios juveniles han tenido que hacer las maletas. Ver cómo los contenidos comerciales retroceden frente a las radios religiosas es un fenómeno que da mucho para pensar hoy. Parece que las grandes cadenas prefieren soltar las regiones y quedarse solo donde el negocio es más seguro y rentable. El precio de esta movida empresarial es el silencio de la cultura joven en gran parte de las provincias de nuestro Chile. Concepción pierde una voz que, aunque viniera de afuera, nos daba una alternativa de lenguaje que lo local no ofrece. La 92.5 FM se vuelve así un símbolo de cómo están cambiando las prioridades en el mundo de las comunicaciones.

 Este cambio en la 92.5 FM corta una tradición que venía desde los años 90 y que todos dábamos por sentada en el dial. Por mucho tiempo, ese punto del dial fue sinónimo de juventud, música nueva y voces que hablaban directo al corazón del Biobío. Por ahí pasaron FM HIT, Hit 40 y Los 40, manteniendo siempre una línea de alegría y compañía constante para todos nosotros. Pero desde este enero de 2026, el aire se sentirá distinto en Hualpén, Talcahuano, Chiguayante y también en San Pedro de la Paz. Los que escuchan desde Coronel, Penco o Tomé también notarán que la señal que llegaba clarita ahora trae otros mensajes. El contenido religioso ocupará un espacio que antes era pura energía, locutores divertidos y los hits que mandaban en el mundo. Es un giro hacia lo serio que deja a la juventud regional con muy pocas opciones para elegir en su radio FM.

 
El crecimiento de Radio Corporación nos muestra cómo se están moviendo las piezas y los capitales en los medios nacionales. Este holding cristiano, con base en Cerrillos, se ha vuelto uno de los jugadores más fuertes en el mapa de la radio actual. Tienen una red enorme de frecuencias que no paran de transmitir su mensaje religioso las 24 horas del día, todo el año. Este imperio empezó a crecer por allá en 1996 y hoy usa la radio para llegar a cada rincón del territorio chileno. Para el que busca música o simplemente entretención, este avance significa que el dial se está quedando con menos colores. El retiro de marcas como Los 40 confirma que la radio comercial de Santiago ya no ve a las regiones como su prioridad. Mientras el aire se llena de prédicas, esa identidad musical que nos acompañó en la 92.5 FM se apaga lentamente.

Ya en 1999, algunos académicos advertían sobre lo difícil que sería para la radio regional mantenerse vigente y con calidad. Decían que el secreto estaba en no descuidar la creatividad, incluso cuando el dinero para financiar los proyectos fuera escaso. Es verdad que las radios locales viven el día a día, pero la falta de ideas nuevas es lo que termina alejando a la gente. Las radios juveniles que tanto nos gustaron no aparecieron solas, fueron apuestas de gente que creyó en nuevos lenguajes. Si los dueños de medios en Concepción no se arriesgan ahora, el dial seguirá siendo tierra de nadie o de voces externas. Es el momento de sentarse a conversar con quienes manejan las radios de la zona para que no abandonen al público joven. Se pueden crear lazos muy fuertes con la audiencia si se entiende qué es lo que realmente le pasa a la gente de aquí.

Hoy es fundamental usar las herramientas digitales para promocionar la radio y que los más chicos vuelvan a prender el equipo. Las redes sociales deberían ser el puente para que los adolescentes descubran que en el dial también hay cosas para ellos. No sirve de nada poner música sin sentido; hay que armar una marca que el penquista sienta como algo propio y cercano. El adiós de Los 40 es la oportunidad perfecta para que la radio de aquí recupere el terreno que perdió hace tiempo. El estilo de esa radio era relajado y espontáneo, algo que rompió con la formalidad aburrida de los locutores de antes. Pero no se trata de copiar lo que hacía Santiago, sino de inventar una forma penquista de ser joven frente al micrófono. La creatividad de nuestra región tiene de sobra para crear formatos que nos representen mucho mejor que una señal centralina.

Las radios más grandes de la zona tienen todo para meter bloques juveniles en su programación y darle un aire nuevo al dial. Solo falta que los que mandan en las concesiones de Concepción se animen a darles espacio a los nuevos talentos locales. Se podrían armar programas de música urbana regional, bloques de rock penquista o guías de panoramas para el fin de semana. Todos los que viven en la zona merecen programas de calidad, no solo contenidos que se ponen para rellenar el espacio. Lo que vemos hoy es un dial que se inclina hacia lo antiguo, dejando de lado a los que buscan algo fresco y actual. La variedad es lo que mantiene viva la magia de la radio, ese medio que siempre ha tenido una vocación de servicio. Si no hay cambios, seguiremos viendo frecuencias que terminan en manos de grupos que no hablan nuestro idioma juvenil.

Se dice siempre que Concepción es la cuna del rock, pero la verdad es que en el dial ese rock casi no se escucha. Los estudios dicen que a los jóvenes les encanta el rock, pero las radios locales prefieren no jugársela y ponen lo de siempre. Hay una contradicción gigante entre el orgullo que sentimos por nuestra música y lo que realmente sale por los parlantes. Apostar por las bandas de la zona y por el talento joven es la mejor forma de que la radio vuelva a ser importante. El dial debería ser un espejo de lo que somos, no un simple negocio para pasar avisos comerciales todo el día. Ahora que señales como Los 40 se van, es el momento de que lo nuestro tome el micrófono con ganas y profesionalismo. Es la hora de que la radio penquista asuma su papel de motor cultural y le hable a su gente con la verdad.

No hay una receta mágica para hacer la radio juvenil perfecta aquí en nuestra región del Biobío, pero hay que intentar. Lo que hemos escuchado siempre son modelos que vienen de Santiago y que nos dijeron cómo debíamos ser por veinte años. Pero esos modelos se están cayendo con el cierre de las señales regionales, y eso nos deja un espacio en blanco para crear. El estudio de la radio juvenil busca justamente proponer ideas que rescaten lo más divertido de la radio comercial de antes. La idea es traer esa chispa al contexto de nuestro Gran Concepción, hablando de lo que pasa en nuestras propias calles. Hoy por hoy, lo poco que hay para jóvenes en las radios locales es muy casual y no tiene un norte claro. Profesionalizar lo que hacemos aquí es la única manera de no estar siempre mirando lo que deciden en la capital.

Que no haya programas para jóvenes en Concepción es culpa de una mirada muy cerrada y de la falta de ganas de innovar. Emisoras como RDI (Hoy Radio Metropolitan), Femenina u Oceanía se quedan en una música que ya suena a museo para los que tienen menos de cuarenta. Se abusa de los clásicos de los 80 y de las canciones del recuerdo, como si el tiempo se hubiera detenido el siglo pasado. No hay espacios para la forma de hablar de hoy ni para los ritmos que la están rompiendo en todo el mundo ahora. Este ambiente tan aburrido hace que los jóvenes se escapen al streaming y se pierda esa comunidad que solo la radio crea. Descentralizar la radio juvenil es una tarea que tenemos pendiente para que nuestra identidad regional sea fuerte de verdad. Los jóvenes de nuestra zona se merecen una radio que camine con ellos, que hable de sus artistas y de su realidad.

En resumen, que Los 40 se vaya de Concepción es una noticia triste para la diversidad de voces que tenemos hoy en día. Perder la 92.5 FM frente a un grupo religioso nos quita una opción que era clave para miles de personas en la zona. Esto tiene que servir para que los comunicadores locales despierten y entiendan que hay que renovarse o morir en el intento. Concepción necesita una radio que suene a hoy, que sea valiente y que no tenga miedo de hablar el lenguaje de la calle. Esos 26 años de historia nos dejan un legado de buena música y compañía que no podemos dejar que se pierda así como así. Mientras el dial se llena de sermones, nosotros nos quedamos con las ganas de seguir escuchando esos hits que nos hicieron vibrar. Adiós a Los 40, pero ojalá sea el empujón que la radio penquista necesita para volver a brillar con luz propia.


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