Imagina que sales de tu pega en el centro de Viña, chato del arribismo y de ese ambiente tan competitivo, y solo quieres subirte a la micro para escapar. Recorres los 12 kilómetros de costa hacia Playa Ancha, ese barrio dormitorio que te saca del caos para devolverte la calma.
Al llegar, te sientes protegido en sus calles donde todos te comprenden, aunque no conozcas a nadie, y lo único que quieres es entrar a tu casa a tomar once.
En ese relajo nocturno, lejos de las jerarquías, finalmente recompones tus energías para volver a ser tú mismo.
DESDE LA PERIFERIA AL CENTRO
DESDE EL CENTRO A LA PERIFERIA

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