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martes, 25 de junio de 2019

Microcuentos sobre el PENCO REAL (2019)


ACLARACIÓN:
Existe una gran diferencia entre una noticia y un texto literario.
En una noticia hay límites, ya que el periodista debe mostrar “pruebas” y “evidencias” con el fin de darle credibilidad a su noticia.
Mientras que en un cuento, el escritor tiene muchas más libertades que el periodista. De hecho la mayoría de las grandes obras narrativas (Como La Odisea de Homero, el Cantar del Mío Cid) son subjetivas o ficticias.  
Pero ojo, que un cuento puede dejar la interrogante abierta a sus lectores, y no necesita estrictamente de pruebas para poder plasmar o defender una idea. Aunque sí puede sembrar un nuevo tema de debate (y de discusión) a partir de un hecho aparentemente irrelevante o insignificante, ya sea de un hecho silencioso y que pasa inadvertido (de un hecho que aparentemente se ve como una mísera punta del iceberg) pero que en el fondo es más profundo de lo que parece. Como bien dice parte de la letra del Himno de la Universidad de Chile: “Ir más allá del horizonte”. Mirar más allá de la visera del jockey.

PENCO. Calle Toltén
Cuando un parroquiano sale de la cantina
de Yévenes (Que es como conocen a la Botillería
San Bastián), o bien cuando un grupo de parroquianos
está afuera de la bodega....suele venir por la calle
un auto, si es conocido de los "viejitos chichas"
suelen saludarse con los bocinazos.
Microcuento 1: “Boche ¡y arranca!”

Junio, una fría noche sabatina aunque no habían nubes sobre Penco alto. Un hombre de pelo corto manejaba un auto blanco por Toltén, y su bocinazo se escucha adentro de las casas. ¡Pero no es el único bocinazo! ¡¡Son muchos!! Es imposible desconectar la mente en una tarde de sábado o domingo, ¡¡BEEEP!! ¡A prender los parlantes! Y solamente porque “el perla” saludaba a un amigo.







El señor hostigoso del Supermercado A-Cuenta
era BIEN PARECIDO a este dibujo
(Con las mismas características físicas, aunque faltaban
las arrugas. Pues el guardia tenía sobre los 50 años).
Microcuento 2: “Tira la piedra y esconde la mano” 

Un frío atardecer de Junio con bajas temperaturas afuera del Supermercado A-Cuenta. ¡Adentro! Un guardia bigotudo se pone a silbar ¡solo para molestar! Y justo movió sus labios cuando entró un cliente. Lo incomodó, se hizo el desentendido. ¡¡Dolor auditivo!! El pobre habría entrado contento a los pasillos, pero tal hostigamiento lo desconcentró ¡Al final! Terminó nervioso. Y al guardia no le van a hacer nada.


Imágen sólo de referencia (Archivo)
De todas formas es real, a este otro señor
se le sorprendió silbando en un negocio
de calle Infante esquina Freire (Penco)
¿En que andará este viejo? ¿Ah?


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