Por eso, la inauguración de la costanera en agosto de 2025 no fue solo una obra de ingeniería; fue un acto de justicia urbana. Se pavimentó el camino, se instaló luminaria, áreas verdes y pequeños kioscos techados para que el chorero recuperara las ganas de salir a la calle. Junto a los nuevos edificios (departamentos) en el Cerro David Fuentes, este proyecto prometía una modernidad necesaria para un casco histórico modesto. Esta playa es vital porque es el único refugio de arena en pleno centro, ante la lejanía y peligrosidad de los accesos a las playas de la Península de Tumbes, y tras la desaparición de la antigua playa de San Vicente, que fue devorada por la industria a mediados del siglo pasado.
Sin embargo, esta alegría hoy encuentra un punto gris. Medios como Amigos Penquistas han dado voz a una denuncia preocupante sobre el hallazgo de basurales y un aparente abandono municipal a solo meses del corte de cinta. Es una acusación grave, pues el Departamento de Aseo y Ornato tiene el deber ineludible de mantener diariamente un lugar anunciado con bombos y platillos. No basta con invocar falta de recursos; se requiere una limpieza persistente que mitigue la herencia de un mar que aún no es apto para el baño y que arrastra la contaminación histórica del Canal El Morro.
Pero la responsabilidad no es solo de la autoridad. En la vecina comuna de Penco, la gestión de Victor Hugo Figueroa demostró que la limpieza rigurosa va de la mano con una población que aprendió a valorar su identidad. Allí, la Plaza Los Conquistadores y la playa se mantienen impecables porque la gente valora lo que antes no tenía. A ese joven chorero que hoy ocupa la costanera hay que recordarle el 2008, cuando no había dónde salir. Ensuciar hoy la Playa El Morro es ensuciarse a uno mismo. Como decía un muro a la entrada de Penco en 2002: contaminar la calle es igual que ensuciar su propia casa.
Debemos entender que el espacio público es un bálsamo. Imagine que sale de clases o del trabajo y, en el camino intermedio a su descanso, se encuentra con este paseo inspirado en el diseño de Playa Negra. Es gratificante que unas plantas cuidadas y un entorno limpio le suban el ánimo antes de llegar al hogar. Si queremos ver concretado el futuro proyecto de los teleféricos desde el sector Las Antenas hasta La Poza, debemos demostrar primero que amamos lo que ya tenemos. El orgullo de vivir en el puerto debe cultivarse día a día, entendiendo que cuidar la Playa El Morro es, sencillamente, cuidar el camino que nos lleva de vuelta a casa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario