La idea ayudaría a ambas partes: a los habitantes de una isla que hoy depende administrativamente de Coronel.
Y también al sector costero de Boca Sur, que aun con algunos intentos de recuperación, sigue siendo un rincón abandonado en la Provincia de Concepción.
Frente a este escenario de inseguridad y abandono, la creación de un nuevo recorrido marítimo en ferry que una la Isla Santa María con el sector de Boca Sur en San Pedro de la Paz se alza como la única solución realista y estratégica para la provincia. Hoy, los 2.200 habitantes de la Isla Santa María (territorio de altamar a 29 kilómetros de Coronel) dependen únicamente de la conexión con Lota. Al considerar que esta última ciudad histórico-minera se encuentra a unos 41 kilómetros de Concepción, esta nueva ruta a San Pedro de la Paz acortaría significativamente la distancia de la isla al Gran Concepción, principal polo de servicios de la región, mejorando de forma crucial el acceso a hospitales, educación y comercio. El proyecto, al exigir una inversión portuaria robusta para enfrentar el bravo oleaje del litoral sanpedrino, transformaría un sector temido y despreciado en un eje logístico y funcional de alto impacto.
La viabilidad de esta iniciativa se potencia gracias a la infraestructura terrestre existente. En el sector de Boca Sur Viejo, el terminal de buses de la Flota "Nueva Llacolén" ya ofrece una conexión directa a los polos comerciales más importantes: el Centro de Concepción y el Mall Plaza del Trébol. Así, el terminal de ferry vincularía de manera inédita el sistema de transporte penquista con el mar. Además, para San Pedro de la Paz, una de las comunas más pobladas, esto significaría la oportunidad de generar una identidad comercial propia, menos dependiente de su vecino Concepción. La llegada constante de pasajeros de la Isla, buscando hacer una "pausa logística" antes de seguir viaje, justificaría la aparición de locales de servicios y comercio –como supermercados o restaurantes marinos–, forzando un aumento de la seguridad y la vigilancia policial en un sector que hasta ahora solo atrae a vándalos y al delito. Afortunadamente, la existencia de sitios eriazos entre el terminal y las poblaciones más estigmatizadas permitiría un desarrollo ordenado y protegido.
A pesar de su importancia estratégica y cultural, la Isla Santa María es una zona invisible para la pauta informativa regional y la oferta turística de Sernatur. El viaje a la isla es visto solo como una necesidad para sus habitantes, con una frecuencia limitada que complica incluso el hospedaje de visitantes sin familiares. El ferry a San Pedro de la Paz tiene el potencial de romper este aislamiento mediático y geográfico. Una mayor cercanía con el Gran Concepción motivaría a la clase media y a los estudiantes a explorar esta parte de nuestra soberanía, fomentando un turismo cívico y de interés. En conclusión, esta propuesta demuestra que la innovación más efectiva no pasa por proyectos cosméticos y caros, como playas artificiales, sino por soluciones funcionales y estructurales. El ferry es la excusa económica y logística necesaria para inyectar desarrollo, dignidad y seguridad al postergado litoral sanpedrino, convirtiendo un punto de conflicto en un motor de progreso para toda la Provincia de Concepción.
La innovación no siempre radica en lo estético, como una playa artificial, sino en lo funcional y estructural. El robo de alumbrado en la costanera y la crisis de seguridad en la comuna exigen que los recursos públicos se destinen a proyectos que generen un flujo constante de personas y actividad económica, que a su vez garanticen la seguridad y el mantenimiento. El ferry Santa María - San Pedro de la Paz es una iniciativa que, de concretarse, podría ser el ejemplo de cómo la conectividad puede ser la herramienta más poderosa de la política urbana y social para la Provincia de Concepción.




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