El trago amargo del mediodíaEran cerca de las dos de la tarde del pasado jueves 19 de febrero cuando el país, en plena hora de almuerzo, recibió un "jarabe de palo" informativo. A través de la cuenta de Instagram de Radio Bío Bío, la noticia corrió como pólvora: el sueldo del Presidente Gabriel Boric escaló a los $10 millones brutos gracias a un bono por cumplimiento de metas. Para la gran mayoría de la población —esa que consume televisión y no vive en la burbuja ideológica—, la sensación fue de un descaro total. Resulta inevitable recordar al Boric de 2016 que, antes cuando era diputado, exigía austeridad. Hoy, el "revolucionario" parece gozar de la misma ostentación que antes denunciaba.
¿Quién evalúa al evaluador?
La defensa oficialista se apoya en la Ley Nº 19.553, vigente desde 1998, que establece este incentivo estatal por metas de gestión (PMG). Argumentan que presidentes como Frei, Lagos y Bachelet también lo recibieron. Pero el sentido común dice otra cosa: ¿Por qué el político "revolucionario" no fue austero de verdad y rechazó el privilegio? Especialmente cuando, como planteó el periodista Rodrigo Sepúlveda, surge la duda de quién evalúa a la máxima autoridad. Tomás Mosciatti fue más allá: los encargados de validar las metas de Boric fueron Elizalde, Javiera Martínez y Nicolás Grau; tres subalternos directos. ¿Entiende el Presidente lo que significa un conflicto de interés?
Metas de papel vs. Realidad de cenizas
Resulta hiriente comparar este bono de más de $3 millones con las urgencias de la calle. No es un apoyo para un adulto con Asperger que no halla empleo o para un profesional con título que lleva años sin ejercer; es dinero para quien menos lo necesita. Además, las metas premiadas —Enfoque de género y Gestión sustentable— chocan con la realidad:
Un enfoque de género que ha servido para que minorías desplacen al chileno promedio.
Una gestión sustentable que suena a burla tras el Mega incendio de enero (2026), donde en zonas como Lirquén la ineficiencia estatal fue evidente.
El mito del Estallido y el plan fallido
Boric fue el rostro de un plan para cambiar la Constitución tras un "Estallido" cuya espontaneidad hoy está en duda. Se instaló el discurso del "abuso" de Piñera —descontextualizando su frase sobre la "guerra" contra mafias organizadas—, pero el plan tropezó con el Rechazo de 2022. Aquel "Mamarracho" constitucional buscaba instaurar a la izquierda como el "nuevo patrón", pero el país despertó. Boric, quien nunca tuvo la delincuencia como prioridad, se retira a los 40 años con un jubilazo vitalicio millonario.
Conclusión: El retorno de la soberbia
Ante la indignación, los adherentes al Gobierno tildan de "ignorantes" a quienes se molestan. Es el amargo recuerdo de la soberbia intelectual que ningunea la rabia del ciudadano común. Esta desconexión pavimentó el camino para José Antonio Kast, cuya fortaleza es la promesa de una Auditoría total y un "Gobierno de Emergencia". Chile parece listo para hacer sacrificios honestos para renacer, lejos de los premios auto-otorgados de una generación que prometió ser "el pueblo" y terminó siendo la más privilegiada del sistema.
Juzgue usted.
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