viernes, 24 de abril de 2026

PROPUESTA SOCIAL A FUTURO: Una Gift Card que libera al ADULTO MAYOR de hijos mezquinos.

Imaginate a una abuelita, después de "pagarse" con la PGU en la Caja de Compensación,
caminar sólo unos pasos al radiotaxi de la plaza, mostrar la GiftCard y luego demorar sólo tres minutos
en llegar a su casa. Con recorrido personalizado, donde el chofer solo toma las calles
en dirección a la casa de esta señora ¡¡No es malo!! (Soñar es gratis).
Resulta curioso, y por momentos un poco amargo, caminar por este Chile de 2026. Estamos en medio de un gobierno que ha hecho del recorte su bandera, aplicando medidas que a nadie le caen en gracia, pero nos queda al menos la satisfacción de dejar ideas sembradas para el futuro. Quizás en el 2030, con un nuevo presidente que tenga un enfoque social más potente —y que ojalá haya aprendido que la plata pública no es para andarla despilfarrando—, podamos ver frutos como el que hoy quiero proponer. No es un misterio para nadie que Chile está envejeciendo a pasos agigantados. Entre que los jóvenes ya no quieren tener hijos y que la medicina nos alarga la vida, ya no solo hablamos de la tercera edad, sino que hemos acuñado el concepto de la "cuarta edad". Hablamos de personas que pasan los 80 e incluso llegan al siglo de vida, y aunque algunos se vean súper empoderados, no podemos tapar el sol con un dedo: la naturaleza tiene leyes y los "achaques" llegan igual.

Para un abuelito de 85 años, el entorno es clave. Si queremos evitar que caigan en ese túnel oscuro que es el Alzheimer, hay que garantizarles una vida sin estrés. Pero, ¿cómo no se van a estresar si la ciudad les pone zancadillas? Caminan lento, y cualquier piedra o vereda en mal estado es una trampa mortal que termina en fractura. A esa edad, lo ideal es que anden acompañados, pero aquí es donde aparece el egoísmo de la descendencia. Hay hijos que son de oro, pero otros, los "pollos" que ya crecieron, se olvidan de quién les dio la vida. Se llenan de excusas: que el trabajo, que se quedaron sin bencina o que el placer matrimonial les quita todo el tiempo. Al final, muchos ancianos terminan abandonados a su suerte, teniendo que hacer sus trámites solos para proteger su PGU de algún pariente fresco que quiera robársela para los vicios. 

Es aquí donde entra la idea de una Gift Card de Movilidad Senior, un sistema parecido a la beca de alimentación Junaeb que reciben los universitarios. La propuesta es que el Estado les entregue una tarjeta con una recarga mensual de unos $100.000 promedio, exclusiva para costear traslados en taxis particulares o servicios de transporte formalizados. No es regalarles la plata en efectivo, sino un saldo para que ellos decidan cómo moverse con dignidad. Un estudiante responsable gasta sus pesitos de la beca con pinzas: cuida el saldo diario para que no le toque pasar penurias a fin de mes por andar de "gil" gastándoselo todo de una vez. Nuestros viejitos, que son de una generación mucho más austera, sabrían administrar esos recursos para ir al CESFAM o a la farmacia los lunes de descuento sin tener que mendigarle un favor a nadie.

Lo importante es que sea una tarjeta física y no una App complicada. Ya vimos el trauma que fue en 2024 cuando eliminaron la televisión analógica y obligaron a todos a entenderse con las Smart-TV; esa "digital-dependencia" solo les genera angustia. Un abuelito no tiene por qué andar peleando con botones minúsculos para pedir un Uber. Además, necesitamos seguridad. No sirve ese "Uber-Marketplace" de redes sociales donde cualquier vecino se las da de chofer y después anda rechazando carreras por pura desconfianza, como el típico conductor del "auto blanco" que te deja tirado. Para un adulto mayor, el transporte debe ser serio, con conductores con antecedentes limpios y buen trato. Siete cuadras para un joven no son nada, pero para alguien de la cuarta edad es un abismo. Garantizarles un taxi a la puerta es, en el fondo, garantizarles que el tramo final de su vida no dependa de la buena voluntad de los "hijos cagados", sino de su propio derecho a vivir tranquilos.

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